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stmargaretgiddings's podcast

This is a Catholic Sunday Mass homily podcast dedicated to the greater glory of God and the salvation of souls.
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Jun 23, 2019

Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo

Primera lectura 

Gen 14, 18-20
En aquellos días, Melquisedec, rey de Salem, presentó pan y vino, pues era sacerdote del Dios altísimo, y bendijo a Abram, diciendo: "Bendito sea Abram de parte del Dios altísimo, creador de cielos y tierra; y bendito sea el Dios altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos".

Y Abram le dio el diezmo de todo lo que había rescatado.


Salmo Responsorial

Salmo 109, 1. 2. 3. 4
R. (4bc) Tú eres sacerdote para siempre. 
Esto ha dicho el Señor a mi Señor:
"Siéntate a mi derecha;
yo haré de tus contrarios el estrado
donde pongas los pies". 
R. Tú eres sacerdote para siempre.
Extenderá el Señor desde Sión 
tu cetro poderoso
y tú dominarás al enemigo. 
R. Tú eres sacerdote para siempre.
Es tuyo el señorio;
el día en que naciste
en los montes sagrados, 
te consagró el Señor antes del alba. 
R. Tú eres sacerdote para siempre.
Juró el Señor y no ha de retractarse:
"Tú eres sacerdote para siempre.
como Melquisedec". 
R. Tú eres sacerdote para siempre.


Segunda Lectura

1 Cor 11, 23-26
Hermanos: Yo recibí del Señor lo mismo que les he transmitido: Que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan en sus manos, y pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía".

Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: "Este cáliz es la nueva alianza que se sella con mi sangre. Hagan esto en memoria mía siempre que beban de él".

Por eso, cada vez que ustedes comen de este pan y beben de este cáliz, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Secuencia

 
Al Salvador alabemos,
que es nuestro pastor y guía.
Alabémoslo con himnos
y canciones de alegría.

Alabémoslo sin límites
y con nuestras fuerzas todas;
pues tan grande es el Señor,
que nuestra alabanza es poca.

Gustosos hoy aclamamos
a Cristo, que es nuestro pan,
pues él es el pan de vida,
que nos da vida inmortal.

Doce eran los que cenaban
y les dio pan a los doce.
Doce entonces lo comieron,
y, después, todos los hombres.

Sea plena la alabanza
y llena de alegres cantos;
que nuestra alma se desborde
en todo un concierto santo.

Hoy celebramos con gozo
la gloriosa institución
de este banquete divino,
el banquete del Señor.

Ésta es la nueva Pascua,
Pascua del único Rey,
que termina con la alianza
tan pesada de la ley.

Esto nuevo, siempre nuevo,
es la luz de la verdad,
que sustituye a lo viejo
con reciente claridad.

En aquella última cena
Cristo hizo la maravilla
de dejar a sus amigos
el memorial de su vida.

Enseñados por la Iglesia,
consagramos pan y vino,
que a los hombres nos redimen,
y dan fuerza en el camino.

Es un dogma del cristiano
que el pan se convierte en carne,
y lo que antes era vino
queda convertido en sangre.

Hay cosas que no entendemos,
pues no alcanza la razón;
mas si las vemos con fe,
entrarán al corazón.

Bajo símbolos diversos
y en diferentes figuras,
se esconden ciertas verdades
maravillosas, profundas.

Su sangre es nuestra bebida;
su carne, nuestro alimento;
pero en el pan o en el vino
Cristo está todo completo.

Quien lo come, no lo rompe,
no lo parte ni divide;
él es el todo y la parte;
vivo está en quien lo recibe.

Puede ser tan sólo uno
el que se acerca al altar,
o pueden ser multitudes:
Cristo no se acabará.

Lo comen buenos y malos,
con provecho diferente;
no es lo mismo tener vida
que ser condenado a muerte.

A los malos les da muerte
y a los buenos les da vida.
¡Qué efecto tan diferente
tiene la misma comida!

Si lo parten, no te apures;
sólo parten lo exterior;
en el mínimo fragmento
entero late el Señor.

Cuando parten lo exterior,
sólo parten lo que has visto;
no es una disminución
de la persona de Cristo.

El pan que del cielo baja
es comida de viajeros.
Es un pan para los hijos.
¡No hay que tirarlo a los perros!

Isaac, el inocente,
es figura de este pan,
con el cordero de Pascua
y el misterioso maná.

Ten compasión de nosotros,
buen pastor, pan verdadero.
Apaciéntanos y cuídanos
y condúcenos al cielo.

Todo lo puedes y sabes,
pastor de ovejas, divino.
Concédenos en el cielo
gozar la herencia contigo. Amén.


Aclamación antes del Evangelio

Jn 6, 51
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor;
el que coma de este pan vivirá para siempre.
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 9, 11-17
En aquel tiempo, Jesús habló del Reino de Dios a la multitud y curó a los enfermos.

Cuando caía la tarde, los doce apóstoles se acercaron a decirle: "Despide a la gente para que vayan a los pueblos y caseríos a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar solitario". Él les contestó: "Denles ustedes de comer". Pero ellos le replicaron: "No tenemos más que cinco panes y dos pescados; a no ser que vayamos nosotros mismos a comprar víveres para toda esta gente". Eran como cinco mil varones.

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: "Hagan que se sienten en grupos como de cincuenta". Así lo hicieron, y todos se sentaron. Después Jesús tomó en sus manos los cinco panes y los dos pescados, y levantando su mirada al cielo, pronunció sobre ellos una oración de acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos para que ellos los distribuyeran entre la gente.

Comieron todos y se saciaron, y de lo que sobró se llenaron doce canastos.
Jun 23, 2019

The Solemnity of the Most Holy Body and Blood of Christ

Reading 1GN 14:18-20

In those days, Melchizedek, king of Salem, brought out bread and wine,
and being a priest of God Most High,
he blessed Abram with these words:
"Blessed be Abram by God Most High,
the creator of heaven and earth;
and blessed be God Most High,
who delivered your foes into your hand."
Then Abram gave him a tenth of everything.

Responsorial PsalmPS 110:1, 2, 3, 4

R.(4b) You are a priest forever, in the line of Melchizedek.
The LORD said to my Lord: "Sit at my right hand
till I make your enemies your footstool."
R. You are a priest forever, in the line of Melchizedek.
The scepter of your power the LORD will stretch forth from Zion:
"Rule in the midst of your enemies."
R. You are a priest forever, in the line of Melchizedek.
"Yours is princely power in the day of your birth, in holy splendor;
before the daystar, like the dew, I have begotten you."
R. You are a priest forever, in the line of Melchizedek.
The LORD has sworn, and he will not repent:
"You are a priest forever, according to the order of  Melchizedek."
R. You are a priest forever, in the line of Melchizedek.

Reading 21 COR 11:23-26

Brothers and sisters:
I received from the Lord what I also handed on to you, 
that the Lord Jesus, on the night he was handed over, 
took bread, and, after he had given thanks,
broke it and said, "This is my body that is for you.
Do this in remembrance of me."
In the same way also the cup, after supper, saying, 
"This cup is the new covenant in my blood.
Do this, as often as you drink it, in remembrance of me."
For as often as you eat this bread and drink the cup, 
you proclaim the death of the Lord until he comes.

Sequence Lauda Sion

Laud, O Zion, your salvation,
Laud with hymns of exultation,
 Christ, your king and shepherd true:

Bring him all the praise you know,
He is more than you bestow.
 Never can you reach his due.

Special theme for glad thanksgiving
Is the quick'ning and the living
 Bread today before you set:

From his hands of old partaken,
As we know, by faith unshaken,
 Where the Twelve at supper met.

Full and clear ring out your chanting,
Joy nor sweetest grace be wanting,
 From your heart let praises burst:

For today the feast is holden,
When the institution olden
 Of that supper was rehearsed.

Here the new law's new oblation,
By the new king's revelation,
 Ends the form of ancient rite:

Now the new the old effaces,
Truth away the shadow chases,
 Light dispels the gloom of night.

What he did at supper seated,
Christ ordained to be repeated,
 His memorial ne'er to cease:

And his rule for guidance taking,
Bread and wine we hallow, making
 Thus our sacrifice of peace.

This the truth each Christian learns,
Bread into his flesh he turns,
 To his precious blood the wine:

Sight has fail'd, nor thought conceives,
But a dauntless faith believes,
 Resting on a pow'r divine.

Here beneath these signs are hidden
Priceless things to sense forbidden;
 Signs, not things are all we see:

Blood is poured and flesh is broken,
Yet in either wondrous token
 Christ entire we know to be.

Whoso of this food partakes,
Does not rend the Lord nor breaks;
 Christ is whole to all that taste:

Thousands are, as one, receivers,
One, as thousands of believers,
 Eats of him who cannot waste.

Bad and good the feast are sharing,
Of what divers dooms preparing,
 Endless death, or endless life.

Life to these, to those damnation,
See how like participation
 Is with unlike issues rife.

When the sacrament is broken,
Doubt not, but believe 'tis spoken,
 That each sever'd outward token
 doth the very whole contain.

Nought the precious gift divides,
Breaking but the sign betides
 Jesus still the same abides,
 still unbroken does remain.

The shorter form of the sequence begins here.

Lo! the angel's food is given
To the pilgrim who has striven;
 see the children's bread from heaven,
 which on dogs may not be spent.

Truth the ancient types fulfilling,
Isaac bound, a victim willing,
 Paschal lamb, its lifeblood spilling,
 manna to the fathers sent.

Very bread, good shepherd, tend us,
Jesu, of your love befriend us,
 You refresh us, you defend us,
 Your eternal goodness send us
In the land of life to see.

You who all things can and know,
Who on earth such food bestow,
 Grant us with your saints, though lowest,
 Where the heav'nly feast you show,
Fellow heirs and guests to be. Amen. Alleluia.

AlleluiaJN 6:51

R. Alleluia, alleluia.
I am the living bread that came down from heaven, says the Lord;
whoever eats this bread will live forever.
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 9:11B-17

Jesus spoke to the crowds about the kingdom of God,
and he healed those who needed to be cured.
As the day was drawing to a close,
the Twelve approached him and said,
"Dismiss the crowd
so that they can go to the surrounding villages and farms
and find lodging and provisions;
for we are in a deserted place here."
He said to them, "Give them some food yourselves."
They replied, "Five loaves and two fish are all we have,
unless we ourselves go and buy food for all these people."
Now the men there numbered about five thousand.
Then he said to his disciples,
"Have them sit down in groups of about fifty."
They did so and made them all sit down.
Then taking the five loaves and the two fish,
and looking up to heaven,
he said the blessing over them, broke them,
and gave them to the disciples to set before the crowd.
They all ate and were satisfied.
And when the leftover fragments were picked up,
they filled twelve wicker baskets.
Jun 16, 2019

Solemnidad de la Santísima Trinidad

Primera lectura 

Prov 8, 22-31
Esto dice la sabiduría de Dios:
"El Señor me poseía desde el principio,
antes que sus obras más antiguas.
Quedé establecida desde la eternidad, desde el principio,
antes de que la tierra existiera.
Antes de que existieran los abismos
y antes de que brotaran los manantiales de las aguas,
fui concebida.

Antes de que las montañas
y las colinas quedaran asentadas, nací yo.
Cuando aún no había hecho el Señor la tierra ni los campos
ni el primer polvo del universo,
cuando él afianzaba los cielos,
ahí estaba yo.
Cuando ceñía con el horizonte la faz del abismo,
cuando colgaba las nubes en lo alto,
cuando hacía brotar las fuentes del océano,
cuando fijó al mar sus límites
y mandó a las aguas que no los traspasaran,
cuanto establecía los cimientos de la tierra,
yo estaba junto a él como arquitecto de sus obras,
yo era su encanto cotidiano;
todo el tiempo me recreaba en su presencia,
jugando con el orbe de la tierra
y mis delicias eran estar con los hijos de los hombres".


Salmo Responsorial

Salmo 8, 4-5. 6-7. 8-9
R. (2a) ¡Qué admirable, Señor, es tu poder!
Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas, que has creado, me pregunto:
¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes,
ese pobre ser humano, para que de él te preocupes? 
R. ¡Qué admirable, Señor, es tu poder!
Sin embargo, lo hiciste un poquito inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad;
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
y todo lo sometiste bajo sus pies. 
R. ¡Qué admirable, Señor, es tu poder!
Pusiste a su servicio los rebaños y las manadas, 
todos los animales salvajes, 
las aves del cielo y los peces del mar,
que recorren los caminos de las aguas. 
R. ¡Qué admirable, Señor, es tu poder!


Segunda Lectura

Rom 5, 1-5
Hermanos: Ya que hemos sido justificados por la fe, mantengámonos en paz con Dios, por mediación de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido, con la fe, la entrada al mundo de la gracia, en el cual nos encontramos; por él, podemos gloriarnos de tener la esperanza de participar en la gloria de Dios.

Más aún, nos gloriamos hasta de los sufrimientos, pues sabemos que el sufrimiento engendra la paciencia, la paciencia engendra la virtud sólida, la virtud sólida engendra la esperanza, y la esperanza no defrauda, porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que él mismo nos ha dado.


Aclamación antes del Evangelio

Cfr Apoc 1, 8
R. Aleluya, aleluya.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Al Dios que es, que era y que vendrá.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 16, 12-15
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. El me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes".
Jun 16, 2019

The Solemnity of the Most Holy Trinity

Reading 1PRV 8:22-31

Thus says the wisdom of God:
"The LORD possessed me, the beginning of his ways,
the forerunner of his prodigies of long ago;
from of old I was poured forth,
at the first, before the earth.
When there were no depths I was brought forth,
when there were no fountains or springs of water;
before the mountains were settled into place,
before the hills, I was brought forth;
while as yet the earth and fields were not made,
nor the first clods of the world.

"When the Lord established the heavens I was there,
when he marked out the vault over the face of the deep;
when he made firm the skies above,
when he fixed fast the foundations of the earth;
when he set for the sea its limit,
so that the waters should not transgress his command;
then was I beside him as his craftsman,
and I was his delight day by day,
playing before him all the while,
playing on the surface of his earth;
and I found delight in the human race."

Responsorial PsalmPS 8:4-5, 6-7, 8-9

R. (2a)    O Lord, our God, how wonderful your name in all the earth!
When I behold your heavens, the work of your fingers,
the moon and the stars which you set in place —
What is man that you should be mindful of him,
or the son of man that you should care for him?
R. O Lord, our God, how wonderful your name in all the earth!
You have made him little less than the angels,
and crowned him with glory and honor.
You have given him rule over the works of your hands,
putting all things under his feet:
R. O Lord, our God, how wonderful your name in all the earth!
All sheep and oxen,
yes, and the beasts of the field,
The birds of the air, the fishes of the sea,
and whatever swims the paths of the seas.
R. O Lord, our God, how wonderful your name in all the earth!

Reading 2ROM 5:1-5

Brothers and sisters:
Therefore, since we have been justified by faith,
we have peace with God through our Lord Jesus Christ,
through whom we have gained access by faith
to this grace in which we stand,
and we boast in hope of the glory of God.
Not only that, but we even boast of our afflictions,
knowing that affliction produces endurance,
and endurance, proven character,
and proven character, hope,
and hope does not disappoint,
because the love of God has been poured out into our hearts
through the Holy Spirit that has been given to us.

AlleluiaCF. RV 1:8

R. Alleluia, alleluia.
Glory to the Father, the Son, and the Holy Spirit;
to God who is, who was, and who is to come.
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 16:12-15

Jesus said to his disciples:
"I have much more to tell you, but you cannot bear it now.
But when he comes, the Spirit of truth,
he will guide you to all truth.
He will not speak on his own,
but he will speak what he hears,
and will declare to you the things that are coming.
He will glorify me,
because he will take from what is mine and declare it to you.
Everything that the Father has is mine;
for this reason I told you that he will take from what is mine
and declare it to you."
Jun 9, 2019

Domingo de Pentecostés
Misa del día

Primera lectura 

Hch 2, 1-11
El día de Pentecostés, todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse.

En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.

Atónitos y llenos de admiración, preguntaban: "¿No son galileos, todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua".


Salmo Responsorial

Salmo 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34
R. (cf  30) Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya.
Bendice, al Señor, alma mía;
Señor y Dios mío, inmensa es su grandeza.
¡Qué numerosas son tus obras, Señor!
La tierra está llena de tus creaturas.
R. Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya.
Si retiras tu aliento,
toda creatura muere y vuelve al polvo.
pero envías tu espíritu, que da vida,
y renuevas el aspecto de la tierra.
R. Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya.
Que Dios sea glorificado para siempre
y se goce en sus creaturas.
Ojalá que le agraden mis palabras
y yo me alegraré en el Señor.
R. Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya.


Segunda Lectura

1 Cor 12, 3b-7. 12-13
Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús "Señor", si no es bajo la acción del Espíritu Santo.

Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. 

Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu.


O bien:

Rom 8, 8-17
Hermanos: Los que viven en forma desordenada y egoísta no pueden agradar a Dios. Pero ustedes no llevan esa clase de vida, sino una vida conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes. Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. En cambio, si Cristo vive en ustedes, aunque su cuerpo siga sujeto a la muerte a causa del pecado, su espíritu vive a causa de la actividad salvadora de Dios. Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes.

Por lo tanto, hermanos, no estamos sujetos al desorden egoísta del hombre, para hacer de ese desorden nuestra regla de conducta. Pues si ustedes viven de ese modo, ciertamente serán destruidos. Por el contrario, si con la ayuda del Espíritu destruyen sus malas acciones, entonces vivirán.

Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. No han recibido ustedes un espíritu de esclavos, que los haga temer de nuevo, sino un espíritu de hijos, en virtud del cual podemos llamar Padre a Dios.

El mismo Espíritu Santo, a una con nuestro propio espíritu, da testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos también herederos de Dios y coherederos con Cristo, puesto que sufrimos con él para ser glorificados junto con él.

Secuencia

 
Ven, Dios Espíritu Santo,
y envíanos desde el cielo
tu luz, para iluminarnos. 

Ven ya, padre de los pobres, 
luz que penetra en las almas, 
dador de todos los dones. 

Fuente de todo consuelo, 
amable huésped de alma, 
paz en las horas de duelo.

Eres pausa en al trabajo; 
brisa, en un clima de fuego; 
consuelo, en medio del llanto. 

Ven, luz santificadora, 
y entra hasta el fondo del alma 
de todos los que te adoran. 

Sin tu inspiración 
divina los hombres nada 
podemos y el pecado nos domina.

Lava nuestras inmundicias, 
fecunda nuestras desiertos 
y cura nuestras heridas. 

Doblega nuestra soberbia, 
calienta nuestras frialdad, 
endereza nuestras sendas.

Concede a aquellos que ponen 
en ti su fe y su confianza 
tus siete sagrados dones.

Danos virtudes y méritos, 
danos una buena muerte 
y contigo el gozo eterno. 


Aclamación antes del Evangelio

 
R. Aleluya, aleluya.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 20, 19-23
Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. 

Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo". 

Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar".

O bien:

Jn 14, 15-16. 23b-26
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Si me aman, cumplirán mis mandamientos; yo le rogaré al Padre y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la verdad.

El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió.

Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Paráclito, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho".
Jun 9, 2019

Pentecost Sunday - Mass during the Day    

Reading 1ACTS 2:1-11

When the time for Pentecost was fulfilled,
they were all in one place together.
And suddenly there came from the sky
a noise like a strong driving wind,
and it filled the entire house in which they were.
Then there appeared to them tongues as of fire,
which parted and came to rest on each one of them.
And they were all filled with the Holy Spirit
and began to speak in different tongues,
as the Spirit enabled them to proclaim.

Now there were devout Jews from every nation under heaven
staying in Jerusalem.
At this sound, they gathered in a large crowd,
but they were confused
because each one heard them speaking in his own language.
They were astounded, and in amazement they asked,
"Are not all these people who are speaking Galileans?
Then how does each of us hear them in his native language?
We are Parthians, Medes, and Elamites,
inhabitants of Mesopotamia, Judea and Cappadocia,
Pontus and Asia, Phrygia and Pamphylia,
Egypt and the districts of Libya near Cyrene,
as well as travelers from Rome,
both Jews and converts to Judaism, Cretans and Arabs,
yet we hear them speaking in our own tongues
of the mighty acts of God."

Responsorial Psalm PS 104:1, 24, 29-30, 31, 34 

R. (cf. 30) Lord, send out your Spirit, and renew the face of the earth.
or:
R. Alleluia.
Bless the LORD, O my soul!
O LORD, my God, you are great indeed!
How manifold are your works, O LORD! 
the earth is full of your creatures;
R. Lord, send out your Spirit, and renew the face of the earth.
or:
R. Alleluia.
May the glory of the LORD endure forever;
may the LORD be glad in his works!
Pleasing to him be my theme;
I will be glad in the LORD.
R. Lord, send out your Spirit, and renew the face of the earth.
or:
R. Alleluia.
If you take away their breath, they perish
and return to their dust.
When you send forth your spirit, they are created,
and you renew the face of the earth.
R. Lord, send out your Spirit, and renew the face of the earth.
or:
R. Alleluia.

Reading 21 COR 12:3B-7, 12-13

Brothers and sisters:
No one can say, "Jesus is Lord," except by the Holy Spirit.

There are different kinds of spiritual gifts but the same Spirit; 
there are different forms of service but the same Lord;
there are different workings but the same God
who produces all of them in everyone.
To each individual the manifestation of the Spirit
is given for some benefit.

As a body is one though it has many parts,
and all the parts of the body, though many, are one body,
so also Christ.
For in one Spirit we were all baptized into one body,
whether Jews or Greeks, slaves or free persons,
and we were all given to drink of one Spirit.

Or: ROM 8:8-17

Brothers and sisters:
Those who are in the flesh cannot please God.
But you are not in the flesh;
on the contrary, you are in the spirit,
if only the Spirit of God dwells in you.
Whoever does not have the Spirit of Christ does not belong to him.
But if Christ is in you,
although the body is dead because of sin,
the spirit is alive because of righteousness.
If the Spirit of the one who raised Jesus from the dead dwells in you,
the one who raised Christ from the dead
will give life to your mortal bodies also,
through his Spirit that dwells in you.
Consequently, brothers and sisters,
we are not debtors to the flesh,
to live according to the flesh.
For if you live according to the flesh, you will die,
but if by the Spirit you put to death the deeds of the body,
you will live.

For those who are led by the Spirit of God are sons of God.
For you did not receive a spirit of slavery to fall back into fear,
but you received a Spirit of adoption,
through whom we cry, "Abba, Father!"
The Spirit himself bears witness with our spirit
that we are children of God,
and if children, then heirs,
heirs of God and joint heirs with Christ,
if only we suffer with him
so that we may also be glorified with him.

Sequence Veni, Sancte Spiritus

Come, Holy Spirit, come!
And from your celestial home
 Shed a ray of light divine!
Come, Father of the poor!
Come, source of all our store!
 Come, within our bosoms shine.
You, of comforters the best;
You, the soul's most welcome guest;
 Sweet refreshment here below;
In our labor, rest most sweet;
Grateful coolness in the heat;
 Solace in the midst of woe.
O most blessed Light divine,
Shine within these hearts of yours,
 And our inmost being fill!
Where you are not, we have naught,
Nothing good in deed or thought,
 Nothing free from taint of ill.
Heal our wounds, our strength renew;
On our dryness pour your dew;
 Wash the stains of guilt away:
Bend the stubborn heart and will;
Melt the frozen, warm the chill;
 Guide the steps that go astray.
On the faithful, who adore
And confess you, evermore
 In your sevenfold gift descend;
Give them virtue's sure reward;
Give them your salvation, Lord;
 Give them joys that never end. Amen.
 Alleluia.

Alleluia

R. Alleluia, alleluia.
Come, Holy Spirit, fill the hearts of your faithful
and kindle in them the fire of your love.
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 20:19-23

On the evening of that first day of the week,
when the doors were locked, where the disciples were,
for fear of the Jews,
Jesus came and stood in their midst
and said to them, "Peace be with you."
When he had said this, he showed them his hands and his side.
The disciples rejoiced when they saw the Lord.
Jesus said to them again, "Peace be with you.
As the Father has sent me, so I send you."

And when he had said this, he breathed on them and said to them,
"Receive the Holy Spirit.
Whose sins you forgive are forgiven them,
and whose sins you retain are retained."

Or: JN 14:15-16, 23B-26

Jesus said to his disciples:
"If you love me, you will keep my commandments.
And I will ask the Father,
and he will give you another Advocate to be with you always.

"Whoever loves me will keep my word,
and my Father will love him,
and we will come to him and make our dwelling with him.
Those who do not love me do not keep my words;
yet the word you hear is not mine
but that of the Father who sent me.

"I have told you this while I am with you.
The Advocate, the Holy Spirit whom the Father will send in my name,
will teach you everything
and remind you of all that I told you."
Jun 2, 2019

Solemnidad de la Ascensión del Señor
Leccionario: 58

Primera lectura 

Hch 1, 1-11
En mi primer libro, querido Teófilo, escribí acerca de todo lo que Jesús hizo y enseñó, hasta el día en que ascendió al cielo, después de dar sus instrucciones, por medio del Espíritu Santo, a los apóstoles que había elegido. A ellos se les apareció después de la pasión, les dio numerosas pruebas de que estaba vivo y durante cuarenta días se dejó ver por ellos y les habló del Reino de Dios.

Un día, estando con ellos a la mesa, les mandó: "No se alejen de Jerusalén. Aguarden aquí a que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que ya les he hablado: Juan bautizó con agua; dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo".

Los ahí reunidos le preguntaban: "Señor, ¿ahora sí vas a restablecer la soberanía de Israel?" Jesús les contestó: "A ustedes no les toca conocer el tiempo y la hora que el Padre ha determinado con su autoridad; pero cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, los llenará de fortaleza y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los últimos rincones de la tierra".

Dicho esto, se fue elevando a la vista de ellos, hasta que una nube lo ocultó a sus ojos. Mientras miraban fijamente al cielo, viéndolo alejarse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: "Galileos, ¿qué hacen allí parados, mirando al cielo? Ese mismo Jesús que los ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto alejarse".


Salmo Responsorial

Salmo 46, 2-3. 6-7. 8-9
R. (6) Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.
Aplaudan, pueblos todos,
aclamen al Señor, de gozos llenos; 
que el Señor, el Altisimo, es terrible
y de toda la tierra, rey supremo. 
R. Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.
Entre voces de júbilo y trompetas, 
Dios, el Señor, asciende hasta su trono.
Cantemos en honor de nuestro Dios, 
al rey honremos y cantemos todos.  
R. Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.
Porque Dios es el rey del universo, 
cantemos el mejor de nuestros cantos.
Reina Dios sobre todas las naciones
desde su trono santo. 
R. Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.


Segunda Lectura

Ef 1, 17-23
Hermanos: Pido al  Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, que les conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerlo.

Le pido que les ilumine la mente para que comprendan cuál es la esperanza que les da su llamamiento, cuán gloriosa y rica es la herencia que Dios da a los que son suyos y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros, los que confiamos en él, por la eficacia de su fuerza poderosa.

Con esta fuerza resucitó a Cristo de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, por encima de todos los ángeles, principados, potestades, virtudes y dominaciones, y por encima de cualquier persona, no sólo del mundo actual sino también del futuro.

Todo lo puso bajo sus pies y a él mismo lo constituyó cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo, y la plenitud del que lo consuma todo en todo.

O bien:

Heb 9, 24-28; 10, 19-23

Hermanos: Cristo no entró en el santuario de la antigua alianza, construido por mano de hombres y que sólo era figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para estar ahora en la presencia de Dios, intercediendo por nosotros.

En la antigua alianza, el sumo sacerdote entraba cada año en el santuario para ofrecer una sangre que no era la suya; pero Cristo no tuvo que ofrecerse una y otra vez a sí mismo en sacrificio, porque en tal caso habría tenido que padecer muchas veces desde la creación del mundo. De hecho, él se manifestó una sola vez, en el momento culminante de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.

Y así como está determinado que los hombres mueran una sola vez y que después de la muerte venga el juicio, así también Cristo se ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos. Al final se manifestará por segunda vez, pero ya no para quitar el pecado, sino para la salvación de aquellos que lo aguardan y en él tienen puesta su esperanza.

Hermanos, en virtud de la sangre de Jesucristo, tenemos la seguridad de poder entrar en el santuario, porque él nos abrió un camino nuevo y viviente a través del velo, que es su propio cuerpo. Asimismo, en Cristo tenemos un sacerdote incomparable al frente de la casa de Dios.

Acerquémonos, pues, con sinceridad de corazón, con una fe total, limpia la conciencia de toda mancha y purificado el cuerpo por el agua saludable. Mantengámonos inconmovibles en la profesión de nuestra esperanza, porque el que nos hizo las promesas es fiel a su palabra.


Aclamación antes del Evangelio

Mt 28, 19. 20
R. Aleluya, aleluya.
Vayan y enseñen a todas las naciones, dice el Señor,
y sepan que yo estaré con ustedes todos los días,
hasta el fin del mundo.
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 24, 46-53
En aquel tiempo, Jesús se apareció a sus discípulos y les dijo: "Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto. Ahora yo les voy a enviar al que mi Padre les prometió. Permanezcan, pues, en la ciudad, hasta que reciban la fuerza de lo alto".

Después salió con ellos fuera de la ciudad, hacia un lugar cercano a Betania; levantando las manos, los bendijo, y mientras los bendecía, se fue apartando de ellos y elevándose al cielo. Ellos, después de adorarlo, regresaron a Jerusalén, llenos de gozo, y permanecían constantemente en el templo, alabando a Dios.

Jun 2, 2019

The Ascension of the Lord

Reading 1ACTS 1:1-11

In the first book, Theophilus,
I dealt with all that Jesus did and taught
until the day he was taken up,
after giving instructions through the Holy Spirit
to the apostles whom he had chosen.
He presented himself alive to them
by many proofs after he had suffered,
appearing to them during forty days
and speaking about the kingdom of God.
While meeting with them,
he enjoined them not to depart from Jerusalem,
but to wait for "the promise of the Father
about which you have heard me speak;
for John baptized with water,
but in a few days you will be baptized with the Holy Spirit."

When they had gathered together they asked him,
"Lord, are you at this time going to restore the kingdom to Israel?"
He answered them, "It is not for you to know the times or seasons
that the Father has established by his own authority.
But you will receive power when the Holy Spirit comes upon you,
and you will be my witnesses in Jerusalem,
throughout Judea and Samaria,
and to the ends of the earth."
When he had said this, as they were looking on,
he was lifted up, and a cloud took him from their sight.
While they were looking intently at the sky as he was going,
suddenly two men dressed in white garments stood beside them.
They said, "Men of Galilee,
why are you standing there looking at the sky?
This Jesus who has been taken up from you into heaven
will return in the same way as you have seen him going into heaven."

Responsorial Psalm PS 47:2-3, 6-7, 8-9

R.(6) God mounts his throne to shouts of joy: a blare of trumpets for the Lord.
or:
R. Alleluia.
All you peoples, clap your hands,
shout to God with cries of gladness,
For the LORD, the Most High, the awesome,
is the great king over all the earth.
R. God mounts his throne to shouts of joy:  a blare of trumpets for the Lord.
or:
R. Alleluia.
God mounts his throne amid shouts of joy;
the LORD, amid trumpet blasts.
Sing praise to God, sing praise;
sing praise to our king, sing praise.
R. God mounts his throne to shouts of joy:  a blare of trumpets for the Lord.
or:
R. Alleluia.
For king of all the earth is God;
sing hymns of praise.
God reigns over the nations,
God sits upon his holy throne.
R. God mounts his throne to shouts of joy:  a blare of trumpets for the Lord.
or:
R. Alleluia.

Reading 2EPH 1:17-23

Brothers and sisters:
May the God of our Lord Jesus Christ, the Father of glory,
give you a Spirit of wisdom and revelation
resulting in knowledge of him.
May the eyes of your hearts be enlightened,
that you may know what is the hope that belongs to his call,
what are the riches of glory
in his inheritance among the holy ones,
and what is the surpassing greatness of his power
for us who believe,
in accord with the exercise of his great might:
which he worked in Christ,
raising him from the dead
and seating him at his right hand in the heavens,
far above every principality, authority, power, and dominion,
and every name that is named
not only in this age but also in the one to come.
And he put all things beneath his feet
and gave him as head over all things to the church,
which is his body,
the fullness of the one who fills all things in every way.

OrHEB 9:24-28; 10:19-23

Christ did not enter into a sanctuary made by hands,
a copy of the true one, but heaven itself,
that he might now appear before God on our behalf.
Not that he might offer himself repeatedly,
as the high priest enters each year into the sanctuary
with blood that is not his own;
if that were so, he would have had to suffer repeatedly
from the foundation of the world.
But now once for all he has appeared at the end of the ages
to take away sin by his sacrifice.
Just as it is appointed that men and women die once,
and after this the judgment, so also Christ,
offered once to take away the sins of many,
will appear a second time, not to take away sin
but to bring salvation to those who eagerly await him.

Therefore, brothers and sisters, since through the blood of Jesus
we have confidence of entrance into the sanctuary
by the new and living way he opened for us through the veil,
that is, his flesh,
and since we have a great priest over the house of God,
let us approach with a sincere heart and in absolute trust,
with our hearts sprinkled clean from an evil conscience
and our bodies washed in pure water.
Let us hold unwaveringly to our confession that gives us hope,
for he who made the promise is trustworthy.

AlleluiaMT 28:19A, 20B

R. Alleluia, alleluia.
Go and teach all nations, says the Lord;
I am with you always, until the end of the world.
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 24:46-53

Jesus said to his disciples:
"Thus it is written that the Christ would suffer
and rise from the dead on the third day
and that repentance, for the forgiveness of sins,
would be preached in his name
to all the nations, beginning from Jerusalem.
You are witnesses of these things. 
And behold I am sending the promise of my Father upon you;
but stay in the city
until you are clothed with power from on high."

Then he led them out as far as Bethany,
raised his hands, and blessed them.
As he blessed them he parted from them
and was taken up to heaven.
They did him homage
and then returned to Jerusalem with great joy,
and they were continually in the temple praising God.
May 26, 2019

VI Domingo de Pascua

Primera lectura 

Hch 15, 1-2. 22-29
En aquellos días, vinieron de Judea a Antioquía algunos discípulos y se pusieron a enseñar a los hermanos que si no se circuncidaban conforme a la ley de Moisés, no podrían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; al fin se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más fueran a Jerusalén para tratar el asunto con los apóstoles y los presbíteros.

Los apóstoles y los presbíteros, de acuerdo con toda la comunidad cristiana, juzgaron oportuno elegir a algunos de entre ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Los elegidos fueron Judas (llamado Barsabás) y Silas, varones prominentes en la comunidad. A ellos les entregaron una carta que decía:

"Nosotros, los apóstoles y los presbíteros, hermanos suyos, saludamos a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia, convertidos del paganismo. Enterados de que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, los han alarmado e inquietado a ustedes con sus palabras, hemos decidido de común acuerdo elegir a dos varones y enviárselos, en compañía de nuestros amados hermanos Bernabé y Pablo, que han consagrado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. Les enviamos, pues, a Judas y a Silas, quienes les trasmitirán, de viva voz, lo siguiente: 'El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponerles más cargas que las estrictamente necesarias. A saber: que se abstengan de la fornicación y de comer lo inmolado a los ídolos, la sangre y los animales estrangulados. Si se apartan de esas cosas, harán bien'. Los saludamos".


Salmo Responsorial

Salmo 66, 2-3. 5. 6 y 8
R. (4) Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya. 
Ten piedad de nosotros y bendícenos;
vuelve, Señor, tus ojos a nosotros.
Que conozca la tierra tu bondad
y los pueblos tu obra salvación.
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.
Las naciones con júbilo te canten,
porque juzgas al mundo con justicia;
con equidad tú juzgas a los pueblos
y riges en la tierra a las naciones.
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.
Que te alaben, Señor, todos los pueblos,
que los pueblos te aclamen todos juntos.
Que nos bendiga Dios
Y que le rinda honor el mundo entero.
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.


Segunda Lectura

Apoc 21, 10-14. 22-23
Un ángel me transportó en espíritu a una montaña elevada, y me mostró a Jerusalén, la ciudad santa, que descendía del cielo, resplandeciente con la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra preciosa, como el de un diamante cristalino.

Tenía una muralla ancha y elevada, con doce puertas monumentales, y sobre ellas, doce ángeles y doce nombres escritos, los nombres de las doce tribus de Israel. Tres de estas puertas daban al oriente, tres al norte, tres al sur y tres al poniente. La muralla descansaba sobre doce cimientos, en los que estaban escritos los doce nombres de los apóstoles del Cordero.

No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios todopoderoso y el Cordero son el templo. No necesita la luz del sol o de la luna, porque la gloria de Dios la ilumina y el Cordero es su lumbrera.


Aclamación antes del Evangelio

Jn 14, 23
R. Aleluya, aleluya.
El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor;
y mi Padre lo amará y vendremos a él.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 14, 23-29
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras. La palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió. Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Paráclito, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho.

La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: 'Me voy, pero volveré a su lado'. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean".
May 26, 2019

Sixth Sunday of Easter

Reading 1ACTS 15:1-2, 22-29

Some who had come down from Judea were instructing the brothers,
"Unless you are circumcised according to the Mosaic practice,
you cannot be saved."
Because there arose no little dissension and debate
by Paul and Barnabas with them,
it was decided that Paul, Barnabas, and some of the others
should go up to Jerusalem to the apostles and elders
about this question.

The apostles and elders, in agreement with the whole church,
decided to choose representatives
and to send them to Antioch with Paul and Barnabas.
The ones chosen were Judas, who was called Barsabbas,
and Silas, leaders among the brothers.
This is the letter delivered by them:

"The apostles and the elders, your brothers,
to the brothers in Antioch, Syria, and Cilicia
of Gentile origin: greetings.
Since we have heard that some of our number
who went out without any mandate from us
have upset you with their teachings
and disturbed your peace of mind,
we have with one accord decided to choose representatives
and to send them to you along with our beloved Barnabas and Paul,
who have dedicated their lives to the name of our Lord Jesus Christ.
So we are sending Judas and Silas
who will also convey this same message by word of mouth:
'It is the decision of the Holy Spirit and of us
not to place on you any burden beyond these necessities,
namely, to abstain from meat sacrificed to idols,
from blood, from meats of strangled animals,
and from unlawful marriage.
If you keep free of these,
you will be doing what is right.  Farewell.'"

Responsorial Psalm PS 67:2-3,5,6,8

R. (4) O God, let all the nations praise you!
or:
R. Alleluia.
May God have pity on us and bless us;
may he let his face shine upon us.
So may your way be known upon earth;
among all nations, your salvation.
R. O God, let all the nations praise you!
or:
R. Alleluia.
May the nations be glad and exult
because you rule the peoples in equity;
the nations on the earth you guide.
R. O God, let all the nations praise you!
or:
R. Alleluia.
May the peoples praise you, O God;
may all the peoples praise you!
May God bless us,
and may all the ends of the earth fear him!
R. O God, let all the nations praise you!
or:
R. Alleluia.

Reading 2REV 21:10-14, 22-23

The angel took me in spirit to a great, high mountain
and showed me the holy city Jerusalem
coming down out of heaven from God.
It gleamed with the splendor of God.
Its radiance was like that of a precious stone,
like jasper, clear as crystal.
It had a massive, high wall,

with twelve gates where twelve angels were stationed
and on which names were inscribed,
the names of the twelve tribes of the Israelites.
There were three gates facing east,
three north, three south, and three west.
The wall of the city had twelve courses of stones as its foundation,
on which were inscribed the twelve names
of the twelve apostles of the Lamb.

I saw no temple in the city
for its temple is the Lord God almighty and the Lamb.
The city had no need of sun or moon to shine on it,
for the glory of God gave it light,
and its lamp was the Lamb.

AlleluiaJN 14:23

R. Alleluia, alleluia.
Whoever loves me will keep my word, says the Lord,
and my Father will love him and we will come to him.
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 14:23-29

Jesus said to his disciples:
"Whoever loves me will keep my word,
and my Father will love him,
and we will come to him and make our dwelling with him.
Whoever does not love me does not keep my words;
yet the word you hear is not mine
but that of the Father who sent me.

"I have told you this while I am with you.
The Advocate, the Holy Spirit,
whom the Father will send in my name,
will teach you everything
and remind you of all that I told you.
Peace I leave with you; my peace I give to you.
Not as the world gives do I give it to you.
Do not let your hearts be troubled or afraid.

You heard me tell you,
'I am going away and I will come back to you.'
If you loved me,
you would rejoice that I am going to the Father;
for the Father is greater than I.
And now I have told you this before it happens,
so that when it happens you may believe."
May 19, 2019

V Domingo de Pascua

Primera lectura 

Hch 14, 21b-27
En aquellos días, volvieron Pablo y Bernabé a Listra, Iconio y Antioquía, y ahí animaban a los discípulos y los exhortaban a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios. En cada comunidad designaban presbíteros, y con oraciones y ayunos los encomendaban al Señor, en quien habían creído.

Atravesaron luego Pisidia y llegaron a Panfilia; predicaron en Perge y llegaron a Atalía. De ahí se embarcaron para Antioquía, de donde habían salido, con la gracia de Dios, para la misión que acababan de cumplir.

Al llegar, reunieron a la comunidad y les contaron lo que había hecho Dios por medio de ellos y cómo les había abierto a los paganos las puertas de la fe.


Salmo Responsorial

Salmo 144, 8-9. 10-11. 12-13ab
R. (cf. 1) Bendeciré al Señor eternamente. Aleluya.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas. 
R. Bendeciré al Señor eternamente. Aleluya.
Que te alaben, Señor, todas tus obras
y que todos tus fieles te bendigan.
Que proclamen la gloria de tu reino
Y den a conocer tus maravillas. 
R. Bendeciré al Señor eternamente. Aleluya.
Que muestren a los hombres tus proezas, 
el esplendor y la gloria de tu reino.
Tu reino, Señor, es para siempre,
y tu imperio, por todos las generaciones.  
R. Bendeciré al Señor eternamente. Aleluya.

Segunda Lectura

Apoc. 21, 1-5a
Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar ya no existía.

También vi que descendía del cielo, desde donde está Dios, la ciudad santa, la nueva Jerusalén, engalanada como una novia, que va a desposarse con su prometido. Oí una gran voz, que venía del cielo, que decía:

"Ésta es la morada de Dios con los hombres;
vivirá con ellos como su Dios
y ellos serán su pueblo.
Dios les enjugará todas sus lágrimas
y ya no habrá muerte ni duelo,
ni penas ni llantos,
porque ya todo lo antiguo terminó".

Entonces el que estaba sentado en el trono, dijo: "Ahora yo voy a hacer nuevas todas las cosas".


Aclamación antes del Evangelio

Jn 13, 34
R. Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor,
que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 13, 31-33a. 34-35
Cuando Judas salió del cenáculo, Jesús dijo: "Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo y pronto lo glorificará.

Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes. Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado; y por este amor reconocerán todos que ustedes son mis discípulos''.
May 19, 2019

Fifth Sunday of Easter 

Reading 1ACTS 14:21-27

After Paul and Barnabas had proclaimed the good news
to that city
and made a considerable number of disciples,
they returned to Lystra and to Iconium and to Antioch.
They strengthened the spirits of the disciples
and exhorted them to persevere in the faith, saying,
"It is necessary for us to undergo many hardships
to enter the kingdom of God."
They appointed elders for them in each church and,
with prayer and fasting, commended them to the Lord
in whom they had put their faith.
Then they traveled through Pisidia and reached Pamphylia.
After proclaiming the word at Perga they went down to Attalia.
From there they sailed to Antioch,
where they had been commended to the grace of God
for the work they had now accomplished. 
And when they arrived, they called the church together
and reported what God had done with them
and how he had opened the door of faith to the Gentiles.

Responsorial PsalmPS 145:8-9, 10-11, 12-13

R. (cf. 1) I will praise your name for ever, my king and my God.
or:
R. Alleluia.
The LORD is gracious and merciful,
slow to anger and of great kindness.
The LORD is good to all
and compassionate toward all his works.
R. I will praise your name for ever, my king and my God.
or:
R. Alleluia.
Let all your works give you thanks, O LORD,
and let your faithful ones bless you.
Let them discourse of the glory of your kingdom
 and speak of your might.
R. I will praise your name for ever, my king and my God.
or:
R. Alleluia.
Let them make known your might to the children of Adam,
and the glorious splendor of your kingdom.
Your kingdom is a kingdom for all ages,
and your dominion endures through all generations.
R. I will praise your name for ever, my king and my God.
or:
R. Alleluia.

Reading 2REV 21:1-5A

Then I, John, saw a new heaven and a new earth.
The former heaven and the former earth had passed away,
and the sea was no more.
I also saw the holy city, a new Jerusalem,
coming down out of heaven from God,
prepared as a bride adorned for her husband.
I heard a loud voice from the throne saying,
"Behold, God's dwelling is with the human race.
He will dwell with them and they will be his people
and God himself will always be with them as their God.
He will wipe every tear from their eyes,
and there shall be no more death or mourning, wailing or pain,
for the old order has passed away."

The One who sat on the throne said,
"Behold, I make all things new."

AlleluiaJN 13:34

R. Alleluia, alleluia.
I give you a new commandment, says the Lord:
love one another as I have loved you.
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 13:31-33A, 34-35

When Judas had left them, Jesus said,
"Now is the Son of Man glorified, and God is glorified in him.
If God is glorified in him,
God will also glorify him in himself,
and God will glorify him at once.
My children, I will be with you only a little while longer.
I give you a new commandment: love one another.
As I have loved you, so you also should love one another.
This is how all will know that you are my disciples,
if you have love for one another."
May 12, 2019

IV Domingo de Pascua

Primera lectura 

Hch 13, 14. 43-52
En aquellos días, Pablo y Bernabé prosiguieron su camino desde Perge hasta Antioquía de Pisidia, y el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Cuando se disolvió la asamblea, muchos judíos y prosélitos piadosos acompañaron a Pablo y a Bernabé, quienes siguieron exhortándolos a permanecer fieles a la gracia de Dios.

El sábado siguiente, casi toda la ciudad de Antioquía acudió a oír la palabra de Dios. Cuando los judíos vieron una concurrencia tan grande, se llenaron de envidia y comenzaron a contradecir a Pablo con palabras injuriosas. Entonces Pablo y Bernabé dijeron con valentía: "La palabra de Dios debía ser predicada primero a ustedes; pero como la rechazan y no se juzgan dignos de la vida eterna, nos dirigiremos a los paganos. Así nos lo ha ordenado el Señor, cuando dijo: Yo te he puesto como luz de los paganos, para que lleves la salvación hasta los últimos rincones de la tierra".

Al enterarse de esto, los paganos se regocijaban y glorificaban la palabra de Dios, y abrazaron la fe todos aquellos que estaban destinados a la vida eterna.

La palabra de Dios se iba propagando por toda la región. Pero los judíos azuzaron a las mujeres devotas de la alta sociedad y a los ciudadanos principales, y provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé, hasta expulsarlos de su territorio.

Pablo y Bernabé se sacudieron el polvo de los pies, como señal de protesta, y se marcharon a Iconio, mientras los discípulos se quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.


Salmo Responsorial

Salmo 99, 2. 3. 5
R. (3c) El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.
Alabemos a Dios todos los hombres, 
sirvamos al Señor con alegría
y con júbilo entremos en su templo. 
R. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.
Reconozcamos que el Señor es Dios,
que él fue quien nos hizo y somos suyos,
que somos su pueblo y su rebaño. 
R. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.
Porque el Señor es bueno, bendigámoslo,
Porque es eterna su misericordia
y su fidelidad nunca se acaba. 
R. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.


Segunda Lectura

Apoc 7, 9. 14b-17
Yo, Juan, vi una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla. Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas. Todos estaban de pie, delante del trono y del Cordero; iban vestidos con una túnica blanca y llevaban palmas en las manos.

Uno de los ancianos que estaban junto al trono, me dijo: "Éstos son los que han pasado por la gran persecución y han lavado y blanqueado su túnica con la sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios y le sirven día y noche en su templo, y el que está sentado en el trono los protegerá continuamente.

Ya no sufrirán hambre ni sed,
no los quemará el sol ni los agobiará el calor.
Porque el Cordero, que está en el trono, será su pastor
y los conducirá a las fuentes del agua de la vida
y Dios enjugará de sus ojos toda lágrima".


Aclamación antes del Evangelio

Jn 10, 14
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen pastor, dice el Señor;
yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 10, 27-30
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y él es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. El Padre y yo somos uno".
May 12, 2019

Fourth Sunday of Easter
Lectionary: 51

Reading 1ACTS 13:14, 43-52

Paul and Barnabas continued on from Perga
and reached Antioch in Pisidia.
On the sabbath they entered the synagogue and took their seats.
Many Jews and worshipers who were converts to Judaism
followed Paul and Barnabas, who spoke to them
and urged them to remain faithful to the grace of God.

On the following sabbath almost the whole city gathered
to hear the word of the Lord.
When the Jews saw the crowds, they were filled with jealousy
and with violent abuse contradicted what Paul said.
Both Paul and Barnabas spoke out boldly and said,
“It was necessary that the word of God be spoken to you first,
but since you reject it
and condemn yourselves as unworthy of eternal life,
we now turn to the Gentiles.
For so the Lord has commanded us,
I have made you a light to the Gentiles,
that you may be an instrument of salvation
to the ends of the earth.”


The Gentiles were delighted when they heard this
and glorified the word of the Lord.
All who were destined for eternal life came to believe,
and the word of the Lord continued to spread
through the whole region.
The Jews, however, incited the women of prominence who were worshipers
and the leading men of the city,
stirred up a persecution against Paul and Barnabas,
and expelled them from their territory.
So they shook the dust from their feet in protest against them,
and went to Iconium.
The disciples were filled with joy and the Holy Spirit.

Responsorial Psalm PS 100:1-2, 3, 5

R.(3c) We are his people, the sheep of his flock.
or:
R. Alleluia.
Sing joyfully to the LORD, all you lands;
serve the LORD with gladness;
come before him with joyful song.
R. We are his people, the sheep of his flock.
or:
R. Alleluia.
Know that the LORD is God;
he made us, his we are;
his people, the flock he tends.
R.We are his people, the sheep of his flock.
or:
R. Alleluia.
The LORD is good:
his kindness endures forever,
and his faithfulness, to all generations.
R.We are his people, the sheep of his flock.
or:
R. Alleluia.

Reading 2 REV 7:9, 14B-17

I, John, had a vision of a great multitude,
which no one could count,
from every nation, race, people, and tongue.
They stood before the throne and before the Lamb,
wearing white robes and holding palm branches in their hands.

Then one of the elders said to me,
“These are the ones who have survived the time of great distress;
they have washed their robes
and made them white in the blood of the Lamb.

“For this reason they stand before God’s throne
and worship him day and night in his temple.
The one who sits on the throne will shelter them.
They will not hunger or thirst anymore,
nor will the sun or any heat strike them.
For the Lamb who is in the center of the throne
will shepherd them
and lead them to springs of life-giving water,
and God will wipe away every tear from their eyes.”

AlleluiaJN 10:14

R. Alleluia, alleluia.
I am the good shepherd, says the Lord;
I know my sheep, and mine know me.
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 10:27-30

Jesus said:
“My sheep hear my voice;
I know them, and they follow me.
I give them eternal life, and they shall never perish.
No one can take them out of my hand.
My Father, who has given them to me, is greater than all,
and no one can take them out of the Father’s hand.
The Father and I are one.”
May 5, 2019

III Domingo de Pascua
Leccionario: 48

Primera lectura 

Hch 5, 27b-32. 40b-41
En aquellos días, el sumo sacerdote reprendió a los apóstoles y les dijo: "Les hemos prohibido enseñar en nombre de ese Jesús; sin embargo, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas y quieren hacernos responsables de la sangre de ese hombre".

Pedro y los otros apóstoles replicaron: "Primero hay que obedecer a Dios y luego a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien ustedes dieron muerte colgándolo de la cruz. La mano de Dios lo exaltó y lo ha hecho jefe y Salvador, para dar a Israel la gracia de la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de todo esto y también lo es el Espíritu Santo, que Dios ha dado a los que lo obedecen".

Los miembros del sanedrín mandaron azotar a los apóstoles, les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Ellos se retiraron del sanedrín, felices de haber padecido aquellos ultrajes por el nombre de Jesús.


Salmo Responsorial

Salmo 29, 2 y 4. 5 y 6. 11 y 12a y 13b
R. (2a) Te alabaré, Señor, eternamente. Aleluya.
Te alabaré, Señor, pues no dejaste
que se rieran de mí mis enemigos.
Tú, Señor, me salvaste de la muerte
ya punto de morir, me reviviste.  
R. Te alabaré, Señor, eternamente. Aleluya.
Alaban al Señor quienes lo aman,
den gracias a su nombre,
porque su ira dura un solo instante
y su bondad, toda la vida.
El llanto nos visita por la tarde; 
por la mañana, el jubilo. 
R. Te alabaré, Señor, eternamente. Aleluya.
Escúchame, Señor, y compadécete;
Señor, ven en mi ayuda.
Convertiste mu duelo en alegría, 
te alabaré por eso eternamente. 
R. Te alabaré, Señor, eternamente. Aleluya.


Segunda Lectura

Apoc 5, 11-14
Yo, Juan, tuve una visión, en la cual oí alrededor del trono de los vivientes y los ancianos, la voz de millones y millones de ángeles, que cantaban con voz potente:

"Digno es el Cordero, que fue inmolado,
de recibir el poder y la riqueza,
la sabiduría y la fuerza,
el honor, la gloria y la alabanza".

Oí a todas las creaturas que hay en el cielo, en la tierra, debajo de la tierra y en el mar –todo cuanto existe–, que decían:

"Al que está sentado en el trono y al Cordero,
la alabanza, el honor, la gloria y el poder,
por los siglos de los siglos".

Y los cuatro vivientes respondían: "Amén". Los veinticuatro ancianos se postraron en tierra y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.


Aclamación antes del Evangelio

 
R. Aleluya, aleluya.
Ha resucitado Cristo, que creó todas las cosas
y se compadeció del género humano.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 21, 1-19
En aquel tiempo, Jesús se les apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Se les apareció de esta manera:

Estaban juntos Simón Pedro, Tomás (llamado el Gemelo), Natanael (el de Caná de Galilea), los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo: "Voy a pescar". Ellos le respondieron: "También nosotros vamos contigo". Salieron y se embarcaron, pero aquella noche no pescaron nada.

Estaba amaneciendo, cuando Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no lo reconocieron. Jesús les dijo: "Muchachos, ¿han pescado algo?" Ellos contestaron: "No". Entonces él les dijo: "Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces". Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados.

Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: "Es el Señor". Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se la había quitado, y se tiró al agua. Los otros discípulos llegaron en la barca, arrastrando la red con los pescados, pues no distaban de tierra más de cien metros.

Tan pronto como saltaron a tierra, vieron unas brasas y sobre ellas un pescado y pan. Jesús les dijo: "Traigan algunos pescados de los que acaban de pescar". Entonces Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red, repleta de pescados grandes. Eran ciento cincuenta y tres, y a pesar de que eran tantos, no se rompió la red. Luego les dijo Jesús: "Vengan a almorzar". Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: '¿Quién eres?', porque ya sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio y también el pescado. Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de resucitar de entre los muertos.

Después de almorzar le preguntó Jesús a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" Él le contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos". Por segunda vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Él le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Pastorea mis ovejas". Por tercera vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería y le contestó: "Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas. Yo te aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías la ropa e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras". Esto se lo dijo para indicarle con qué género de muerte habría de glorificar a Dios. Después le dijo: "Sígueme".
May 5, 2019

Third Sunday of Easter

Reading 1ACTS 5:27-32, 40B-41

When the captain and the court officers had brought the apostles in
and made them stand before the Sanhedrin,
the high priest questioned them,
"We gave you strict orders, did we not,
to stop teaching in that name?
Yet you have filled Jerusalem with your teaching
and want to bring this man's blood upon us."
But Peter and the apostles said in reply,
"We must obey God rather than men.
The God of our ancestors raised Jesus,
though you had him killed by hanging him on a tree.
God exalted him at his right hand as leader and savior
to grant Israel repentance and forgiveness of sins.
We are witnesses of these things,
as is the Holy Spirit whom God has given to those who obey him."

The Sanhedrin ordered the apostles
to stop speaking in the name of Jesus, and dismissed them.
So they left the presence of the Sanhedrin,
rejoicing that they had been found worthy
to suffer dishonor for the sake of the name.

Responsorial PsalmPS 30:2, 4, 5-6, 11-12, 13

R. (2a) I will praise you, Lord, for you have rescued me.
or:
R. Alleluia.
I will extol you, O LORD, for you drew me clear
and did not let my enemies rejoice over me.
O LORD, you brought me up from the netherworld;
you preserved me from among those going down into the pit.
R. I will praise you, Lord, for you have rescued me.
or:
R. Alleluia.
Sing praise to the LORD, you his faithful ones,
and give thanks to his holy name.
For his anger lasts but a moment;
a lifetime, his good will.
At nightfall, weeping enters in,
 but with the dawn, rejoicing.
R. I will praise you, Lord, for you have rescued me.
or:
R. Alleluia.
Hear, O LORD, and have pity on me;
O LORD, be my helper.
You changed my mourning into dancing;
O LORD, my God, forever will I give you thanks.
R. I will praise you, Lord, for you have rescued me.
or:
R. Alleluia.

Reading 2REV 5:11-14

I, John, looked and heard the voices of many angels
who surrounded the throne
and the living creatures and the elders.
They were countless in number, and they cried out in a loud voice:
"Worthy is the Lamb that was slain 
to receive power and riches, wisdom and strength,
honor and glory and blessing."
Then I heard every creature in heaven and on earth
and under the earth and in the sea,
everything in the universe, cry out:
"To the one who sits on the throne and to the Lamb
be blessing and honor, glory and might,
forever and ever."
The four living creatures answered, "Amen, "
and the elders fell down and worshiped.

Alleluia

R. Alleluia, alleluia.
Christ is risen, creator of all;
he has shown pity on all people.
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 21:1-19 

At that time, Jesus revealed himself again to his disciples at the Sea of Tiberias.
He revealed himself in this way.
Together were Simon Peter, Thomas called Didymus,
Nathanael from Cana in Galilee,
Zebedee's sons, and two others of his disciples.
Simon Peter said to them, "I am going fishing."
They said to him, "We also will come with you."
So they went out and got into the boat,
but that night they caught nothing.
When it was already dawn, Jesus was standing on the shore;
but the disciples did not realize that it was Jesus.
Jesus said to them, "Children, have you caught anything to eat?"
They answered him, "No."
So he said to them, "Cast the net over the right side of the boat
and you will find something."
So they cast it, and were not able to pull it in
because of the number of fish.
So the disciple whom Jesus loved said to Peter, "It is the Lord."
When Simon Peter heard that it was the Lord,
he tucked in his garment, for he was lightly clad,
and jumped into the sea.
The other disciples came in the boat,
for they were not far from shore, only about a hundred yards,
dragging the net with the fish.
When they climbed out on shore,
they saw a charcoal fire with fish on it and bread.
Jesus said to them, "Bring some of the fish you just caught."
So Simon Peter went over and dragged the net ashore
full of one hundred fifty-three large fish.
Even though there were so many, the net was not torn.
Jesus said to them, "Come, have breakfast."
And none of the disciples dared to ask him, "Who are you?"
because they realized it was the Lord.
Jesus came over and took the bread and gave it to them,
and in like manner the fish.
This was now the third time Jesus was revealed to his disciples
after being raised from the dead.
When they had finished breakfast, Jesus said to Simon Peter,
"Simon, son of John, do you love me more than these?"
Simon Peter answered him, "Yes, Lord, you know that I love you."
Jesus said to him, "Feed my lambs."
He then said to Simon Peter a second time,
"Simon, son of John, do you love me?"
Simon Peter answered him, "Yes, Lord, you know that I love you."
Jesus said to him, "Tend my sheep."
Jesus said to him the third time,
"Simon, son of John, do you love me?"
Peter was distressed that Jesus had said to him a third time,
"Do you love me?" and he said to him,
"Lord, you know everything; you know that I love you."
Jesus said to him, "Feed my sheep.
Amen, amen, I say to you, when you were younger,
you used to dress yourself and go where you wanted;
but when you grow old, you will stretch out your hands,
and someone else will dress you
and lead you where you do not want to go."
He said this signifying by what kind of death he would glorify God.
And when he had said this, he said to him, "Follow me."
Apr 28, 2019

II Domingo de Pascua

Primera lectura 

Hch 5, 12-16
En aquellos días, los apóstoles realizaban muchas señales milagrosas y prodigios en medio del pueblo. Todos los creyentes solían reunirse, por común acuerdo, en el pórtico de Salomón. Los demás no se atrevían a juntárseles, aunque la gente los tenía en gran estima.

El número de hombres y mujeres que creían en el Señor iba creciendo de día en día, hasta el punto de que tenían que sacar en literas y camillas a los enfermos y ponerlos en las plazas, para que, cuando Pedro pasara, al menos su sombra cayera sobre alguno de ellos.

Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén y llevaba a los enfermos y a los atormentados por espíritus malignos, y todos quedaban curados.


Salmo Responsorial

Salmo 117, 2-4. 22-24. 25-27a
R. (1) La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.
Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna".
Diga la casa de Aarón: "Su misericordia es eterna".
Digan los que temen al Señor: "Su misericordia es eterna". 
R. La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.
La piedra que desecharon los constructores,
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente.
Este es el día de triunfo del Señor:
día de júbilo y de gozo. 
R. La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.
Libéranos, Señor, y danos tu victoria.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Que Dios desde su templo nos bendiga.
Que el Señor, nuestro Dios, nos ilumine.
R. La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.


Segunda Lectura

Apoc 1, 9-11a. 12-13. 17-19
Yo, Juan, hermano y compañero de ustedes en la tribulación, en el Reino y en la perseverancia en Jesús, estaba desterrado en la isla de Patmos, por haber predicado la palabra de Dios y haber dado testimonio de Jesús.

Un domingo caí en éxtasis y oí a mis espaldas una voz potente, como de trompeta, que decía: "Escribe en un libro lo que veas y envíalo a las siete comunidades cristianas de Asia". Me volví para ver quién me hablaba, y al volverme, vi siete lámparas de oro, y en medio de ellas, un hombre vestido de larga túnica, ceñida a la altura del pecho, con una franja de oro.

Al contemplarlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniendo sobre mí la mano derecha, me dijo: "No temas. Yo soy el primero y el último; yo soy el que vive. Estuve muerto y ahora, como ves, estoy vivo por los siglos de los siglos. Yo tengo las llaves de la muerte y del más allá. Escribe lo que has visto, tanto sobre las cosas que están sucediendo, como sobre las que sucederán después".

Aclamación antes del Evangelio

Jn 20, 29
R. Aleluya, aleluya.
Tomás, tú crees porque me has visto;
dichosos los que creen sin haberme visto, dice el Señor.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 20, 19-31
Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.

De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo". Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar".

Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor". Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré".

Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Luego le dijo a Tomás: "Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree". Tomás le respondió: "¡Señor mío y Dios mío!" Jesús añadió: "Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto".

Otras muchas señales hizo Jesús en presencia de sus discípulos, pero no están escritos en este libro. Se escribieron éstos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre.
Apr 28, 2019

Second Sunday of Easter
(Or Sunday of Divine Mercy)

Reading 1ACTS 5:12-16

Many signs and wonders were done among the people
at the hands of the apostles.
They were all together in Solomon's portico.
None of the others dared to join them, but the people esteemed them.
Yet more than ever, believers in the Lord,
great numbers of men and women, were added to them.
Thus they even carried the sick out into the streets
and laid them on cots and mats
so that when Peter came by,
at least his shadow might fall on one or another of them.
A large number of people from the towns
in the vicinity of Jerusalem also gathered,
bringing the sick and those disturbed by unclean spirits,
and they were all cured.

Responsorial PsalmPS 118:2-4, 13-15, 22-2

R. (1) Give thanks to the Lord for he is good, his love is everlasting.
or:
R. Alleluia.
Let the house of Israel say,
"His mercy endures forever."
Let the house of Aaron say,
"His mercy endures forever."
Let those who fear the LORD say,
"His mercy endures forever."
R. Give thanks to the Lord for he is good, his love is everlasting.
or:
R. Alleluia.
I was hard pressed and was falling,
but the LORD helped me.
My strength and my courage is the LORD,
and he has been my savior.
The joyful shout of victory
in the tents of the just:
R. Give thanks to the Lord for he is good, his love is everlasting.
or:
R. Alleluia.
The stone which the builders rejected
has become the cornerstone.
By the LORD has this been done;
it is wonderful in our eyes.
This is the day the LORD has made;
let us be glad and rejoice in it.
R. Give thanks to the Lord for he is good, his love is everlasting.
or:
R. Alleluia.

Reading 2REV 1:9-11A, 12-13, 17-19

I, John, your brother, who share with you 
the distress, the kingdom, and the endurance we have in Jesus,
found myself on the island called Patmos
because I proclaimed God's word and gave testimony to Jesus.
I was caught up in spirit on the Lord's day
and heard behind me a voice as loud as a trumpet, which said,
"Write on a scroll what you see."
Then I turned to see whose voice it was that spoke to me,
and when I turned, I saw seven gold lampstands
and in the midst of the lampstands one like a son of man,
wearing an ankle-length robe, with a gold sash around his chest.

When I caught sight of him, I fell down at his feet as though dead.
He touched me with his right hand and said, "Do not be afraid.
I am the first and the last, the one who lives.
Once I was dead, but now I am alive forever and ever.
I hold the keys to death and the netherworld.
Write down, therefore, what you have seen,
and what is happening, and what will happen afterwards."

AlleluiaJN 20:29

R. Alleluia, alleluia.
You believe in me, Thomas, because you have seen me, says the Lord;
blessed are those who have not seen me, but still believe!
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 20:19-31

On the evening of that first day of the week,
when the doors were locked, where the disciples were,
for fear of the Jews,
Jesus came and stood in their midst
and said to them, "Peace be with you."
When he had said this, he showed them his hands and his side.
The disciples rejoiced when they saw the Lord.
Jesus said to them again, "Peace be with you.
As the Father has sent me, so I send you."
And when he had said this, he breathed on them and said to them,
"Receive the Holy Spirit.
Whose sins you forgive are forgiven them,
and whose sins you retain are retained."

Thomas, called Didymus, one of the Twelve,
was not with them when Jesus came.
So the other disciples said to him, "We have seen the Lord."
But he said to them,
"Unless I see the mark of the nails in his hands
and put my finger into the nailmarks
and put my hand into his side, I will not believe."

Now a week later his disciples were again inside
and Thomas was with them.
Jesus came, although the doors were locked,
and stood in their midst and said, "Peace be with you."
Then he said to Thomas, "Put your finger here and see my hands,
and bring your hand and put it into my side,
and do not be unbelieving, but believe."
Thomas answered and said to him, "My Lord and my God!"
Jesus said to him, "Have you come to believe because you have seen me?
Blessed are those who have not seen and have believed."

Now Jesus did many other signs in the presence of his disciples
that are not written in this book.
But these are written that you may come to believe
that Jesus is the Christ, the Son of God,
and that through this belief you may have life in his name.
Apr 21, 2019

Domingo de Pascua
La Resurrección del Señor
Misa del día
Leccionario: 42

Primera lectura 

Hch 10, 34a. 37-43
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: "Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Nosotros somos testigos de cuanto él hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de la cruz, pero Dios lo resucitó al tercer día y concedió verlo, no a todo el pueblo, sino únicamente a los testigos que él, de antemano, había escogido: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de que resucitó de entre los muertos.

Él nos mandó predicar al pueblo y dar testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que cuantos creen en él reciben, por su medio, el perdón de los pecados''.


Salmo Responsorial

Salmo 117, 1-2. 16ab-17. 22-23
R. (24) Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno,
porque tu misericordia es eterna.
Diga la casa de Israel:
"Su misericordia es eterna". 
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es nuestro orgullo.
No moriré, continuaré viviendo
para contar lo que el Señor ha hecho. 
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente. 
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.

Segunda Lectura

Col 3, 1-4
Hermanos: Puesto que han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Pongan todo el corazón en los bienes del cielo, no en los de la tierra, porque han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, vida de ustedes, entonces también ustedes se manifestarán gloriosos, juntamente con él.

O bien:

1 Cor 5, 6b-8
Hermanos: ¿No saben ustedes que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Tiren la antigua levadura, para que sean ustedes una masa nueva, ya que son pan sin levadura, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado.

Celebremos, pues, la fiesta de la Pascua, no con la antigua levadura, que es de vicio y maldad, sino con el pan sin levadura, que es de sinceridad y verdad.

SECUENCIA

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado,
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la vida,
triunfante se levanta.

"¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?''
"A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Vengan a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí verán los suyos
la gloria de la Pascua''.

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.


Aclamación antes del Evangelio

1 Cor 5, 7b-8a
R. Aleluya, aleluya.
Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado;
celebremos, pues, la Pascua.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 20, 1-9
El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto".

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.

En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.
Apr 21, 2019

Easter Sunday
The Resurrection of the Lord 

The Mass of Easter Day

Reading 1ACTS 10:34A, 37-43

Peter proceeded to speak and said:
"You know what has happened all over Judea, 
beginning in Galilee after the baptism
that John preached, 
how God anointed Jesus of Nazareth
with the Holy Spirit and power.
He went about doing good
and healing all those oppressed by the devil, 
for God was with him.
We are witnesses of all that he did
both in the country of the Jews and in Jerusalem.
They put him to death by hanging him on a tree.
This man God raised on the third day and granted that he be visible,
not to all the people, but to us,
the witnesses chosen by God in advance,
who ate and drank with him after he rose from the dead.
He commissioned us to preach to the people
and testify that he is the one appointed by God
as judge of the living and the dead.
To him all the prophets bear witness,
that everyone who believes in him
will receive forgiveness of sins through his name."

Responsorial PsalmPS 118:1-2, 16-17, 22-23.

R. (24) This is the day the Lord has made; let us rejoice and be glad.
or:
R. Alleluia.
Give thanks to the LORD, for he is good,
for his mercy endures forever.
Let the house of Israel say,
“His mercy endures forever.”
R. This is the day the Lord has made; let us rejoice and be glad.
or: 
R. Alleluia.
“The right hand of the LORD has struck with power;
the right hand of the LORD is exalted.
I shall not die, but live,
and declare the works of the LORD.”
R. This is the day the Lord has made; let us rejoice and be glad.
or:
R. Alleluia.
The stone which the builders rejected
has become the cornerstone.
By the LORD has this been done;
it is wonderful in our eyes.
R. This is the day the Lord has made; let us rejoice and be glad.
or:
R. Alleluia.

Reading 2COL 3:1-4

Brothers and sisters:
If then you were raised with Christ, seek what is above, 
where Christ is seated at the right hand of God.
Think of what is above, not of what is on earth.
For you have died, and your life is hidden with Christ in God.
When Christ your life appears,
then you too will appear with him in glory.

OrI COR 5:6B-8

Brothers and sisters:
Do you not know that a little yeast leavens all the dough?
Clear out the old yeast,
so that you may become a fresh batch of dough, 
inasmuch as you are unleavened.
For our paschal lamb, Christ, has been sacrificed.
Therefore, let us celebrate the feast, 
not with the old yeast, the yeast of malice and wickedness, 
but with the unleavened bread of sincerity and truth.

Sequence Victimae Paschali Laudes

Christians, to the Paschal Victim
    Offer your thankful praises!
A Lamb the sheep redeems;
    Christ, who only is sinless,
    Reconciles sinners to the Father.
Death and life have contended in that combat stupendous:
    The Prince of life, who died, reigns immortal.
Speak, Mary, declaring
    What you saw, wayfaring.
“The tomb of Christ, who is living,
    The glory of Jesus’ resurrection;
bright angels attesting,
    The shroud and napkin resting.
Yes, Christ my hope is arisen;
    to Galilee he goes before you.”
Christ indeed from death is risen, our new life obtaining.
    Have mercy, victor King, ever reigning!
    Amen. Alleluia.

AlleluiaCF. 1 COR 5:7B-8A

R. Alleluia, alleluia.
Christ, our paschal lamb, has been sacrificed;
let us then feast with joy in the Lord.
R. Alleluia, alleluia.

Gospel JN 20:1-9

On the first day of the week,
Mary of Magdala came to the tomb early in the morning,
while it was still dark, 
and saw the stone removed from the tomb.
So she ran and went to Simon Peter 
and to the other disciple whom Jesus loved, and told them, 
“They have taken the Lord from the tomb, 
and we don’t know where they put him.”
So Peter and the other disciple went out and came to the tomb.
They both ran, but the other disciple ran faster than Peter 
and arrived at the tomb first; 
he bent down and saw the burial cloths there, but did not go in.
When Simon Peter arrived after him, 
he went into the tomb and saw the burial cloths there, 
and the cloth that had covered his head, 
not with the burial cloths but rolled up in a separate place.
Then the other disciple also went in, 
the one who had arrived at the tomb first, 
and he saw and believed.
For they did not yet understand the Scripture 
that he had to rise from the dead.
Apr 14, 2019

Domingo de Ramos
"De la pasión del Señor"
Leccionario: 37/38

Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén
Procesión de las Palmas
37

Evangelio

Lc 19, 28-40
En aquel tiempo, Jesús, acompañado de sus discípulos, iba camino de Jerusalén, y al acercarse a Betfagé y a Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: "Vayan al caserío que está frente a ustedes. Al entrar, encontrarán atado un burrito que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo aquí. Si alguien les pregunta por qué lo desatan, díganle: 'El Señor lo necesita' ".

Fueron y encontraron todo como el Señor les había dicho. Mientras desataban el burro, los dueños les preguntaron: "¿Por qué lo desamarran?" Ellos contestaron: "El Señor lo necesita". Se llevaron, pues, el burro, le echaron encima los mantos e hicieron que Jesús montara en él.

Conforme iba avanzando, la gente tapizaba el camino con sus mantos, y cuando ya estaba cerca la bajada del monte de los Olivos, la multitud de discípulos, entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos por todos los prodigios que habían visto, diciendo:

"¡Bendito el rey
que viene en nombre del Señor!

¡Paz en el cielo
y gloria en las alturas!"

Algunos fariseos que iban entre la gente, le dijeron: "Maestro, reprende a tus discípulos". Él les replicó: "Les aseguro que si ellos se callan, gritarán las piedras".  

La Misa

Primera Lectura

Is 50, 4-7

"El Señor me ha dado una lengua experta,
para que pueda confortar al abatido
con palabras de aliento.

Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído,
para que escuche yo, como discípulo.
El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras
y yo no he opuesto resistencia
ni me he echado para atrás.

Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
la mejilla a los que me tiraban de la barba.
No aparté mi rostro de los insultos y salivazos.

Pero el Señor me ayuda,
por eso no quedaré confundido,
por eso endurecí mi rostro como roca
y sé que no quedaré avergonzado".


Salmo Responsorial

Salmo 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24
R. (2a) Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Todos los que me ven, de mí se burlan; 
me hacen gestos y dicen:
"Confiaba en el Señor, pues que él lo salve; 
si de veras lo ama, que lo libre". 
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Los malvados me cercan por doquiera
como rabiosos perros.
Mis manos y mis pies han taladrado
y se puedan contar todos mis huesos. 
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Reparten entre sí mis vestiduras
y se juegan mi túnica a los dados.
Señor, auxilio mío, ven y ayudarme,
no te quedes de mí tan alejado. 
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alábenlo;
glorificarlo, linaje de Jacob, 
témelo, estirpe de Israel. 
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? 

Segunda Lectura

Flp 2, 6-11

Cristo, siendo Dios,
no consideró que debía aferrarse
a las prerrogativas de su condición divina,
sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo,
tomando la condición de siervo,
y se hizo semejante a los hombres.
Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo
y por obediencia aceptó incluso la muerte,
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas
y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre,
para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla
en el cielo, en la tierra y en los abismos,
y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor,
para gloria de Dios Padre.


Aclamación antes del Evangelio

Flp 2, 8-9
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Cristo se humilló por nosotros
y por obediencia aceptó incluso la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas
y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio

Lc 22, 14–23, 56
Llegada la hora de cenar, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo: "Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer, porque yo les aseguro que ya no la volveré a celebrar, hasta que tenga cabal cumplimiento en el Reino de Dios". Luego tomó en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias y dijo: "Tomen esto y repártanlo entre ustedes, porque les aseguro que ya no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios".

Tomando después un pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". Después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: "Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes".

"Pero miren: la mano del que me va a entregar está conmigo en la mesa. Porque el Hijo del hombre va a morir, según lo decretado; pero ¡ay de aquel hombre por quien será entregado!" Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que lo iba a traicionar.

Después los discípulos se pusieron a discutir sobre cuál de ellos debería ser considerado como el más importante. Jesús les dijo: "Los reyes de los paganos los dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Pero ustedes no hagan eso, sino todo lo contrario: que el mayor entre ustedes actúe como si fuera el menor, y el que gobierna, como si fuera un servidor. Porque, ¿quién vale más, el que está a la mesa o el que sirve? ¿Verdad que es el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de ustedes como el que sirve. Ustedes han perseverado conmigo en mis pruebas, y yo les voy a dar el Reino, como mi Padre me lo dio a mí, para que coman y beban a mi mesa en el Reino, y se siente cada uno en un trono, para juzgar a las doce tribus de Israel".

Luego añadió: "Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido permiso para zarandearlos como trigo; pero yo he orado por ti, para que tu fe no desfallezca; y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos". Él le contestó: "Señor, estoy dispuesto a ir contigo incluso a la cárcel y a la muerte". Jesús le replicó: "Te digo, Pedro, que hoy, antes de que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces".

Después les dijo a todos ellos: "Cuando los envié sin provisiones, sin dinero ni sandalias, ¿acaso les faltó algo?" Ellos contestaron: "Nada". Él añadió: "Ahora, en cambio, el que tenga dinero o provisiones, que los tome; y el que no tenga espada, que venda su manto y compre una. Les aseguro que conviene que se cumpla esto que está escrito de mí: Fue contado entre los malhechores, porque se acerca el cumplimiento de todo lo que se refiere a mí". Ellos le dijeron: "Señor, aquí hay dos espadas". Él les contestó: "¡Basta ya!"

Salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos y lo acompañaron los discípulos. Al llegar a ese sitio, les dijo: "Oren, para no caer en la tentación". Luego se alejó de ellos a la distancia de un tiro de piedra y se puso a orar de rodillas, diciendo: "Padre, si quieres, aparta de mí esta amarga prueba; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya". Se le apareció entonces un ángel para confortarlo; él, en su angustia mortal, oraba con mayor insistencia, y comenzó a sudar gruesas gotas de sangre, que caían hasta el suelo. Por fin terminó su oración, se levantó, fue hacia sus discípulos y los encontró dormidos por la pena. Entonces les dijo: "¿Por qué están dormidos? Levántense y oren para no caer en la tentación".

Todavía estaba hablando, cuando llegó una turba encabezada por Judas, uno de los Doce, quien se acercó a Jesús para besarlo. Jesús le dijo: "Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?"

Al darse cuenta de lo que iba a suceder, los que estaban con él dijeron: "Señor, ¿los atacamos con la espada?" Y uno de ellos hirió a un criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Jesús intervino, diciendo: "¡Dejen! ¡Basta!" Le tocó la oreja y lo curó.

Después Jesús dijo a los sumos sacerdotes, a los encargados del templo y a los ancianos que habían venido a arrestarlo: "Han venido a aprehenderme con espadas y palos, como si fuera un bandido. Todos los días he estado con ustedes en el templo y no me echaron mano. Pero ésta es su hora y la del poder de las tinieblas".

Ellos lo arrestaron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en la casa del sumo sacerdote. Pedro los seguía desde lejos. Encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor y Pedro se sentó también con ellos. Al verlo sentado junto a la lumbre, una criada se le quedó mirando y dijo: "Éste también estaba con él". Pero él lo negó diciendo: "No lo conozco, mujer". Poco después lo vio otro y le dijo: "Tú también eres uno de ellos". Pedro replicó: "¡Hombre, no lo soy!" Y como después de una hora, otro insistió: "Sin duda que éste también estaba con él, porque es galileo". Pedro contestó: "¡Hombre, no sé de qué hablas!" Todavía estaba hablando, cuando cantó un gallo.

El Señor, volviéndose, miró a Pedro. Pedro se acordó entonces de las palabras que el Señor le había dicho: 'Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces', y saliendo de allí se soltó a llorar amargamente.

Los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él, le daban golpes, le tapaban la cara y le preguntaban: "¿Adivina quién te ha pegado?" Y proferían contra él muchos insultos.

Al amanecer se reunió el consejo de los ancianos con los sumos sacerdotes y los escribas. Hicieron comparecer a Jesús ante el sanedrín y le dijeron: "Si tú eres el Mesías, dínoslo". Él les contestó: "Si se lo digo, no lo van a creer, y si les pregunto, no me van a responder. Pero ya desde ahora, el Hijo del hombre está sentado a la derecha de Dios todopoderoso". Dijeron todos: "Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?" Él les contestó: "Ustedes mismos lo han dicho: sí lo soy". Entonces ellos dijeron: "¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Nosotros mismo lo hemos oído de su boca". El consejo de los ancianos, con los sumos sacerdotes y los escribas, se levantaron y llevaron a Jesús ante Pilato.

Entonces comenzaron a acusarlo, diciendo: "Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación y oponiéndose a que se pague tributo al César y diciendo que él es el Mesías rey".

Pilato preguntó a Jesús: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Él le contestó: "Tú lo has dicho". Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la turba: "No encuentro ninguna culpa en este hombre". Ellos insistían con más fuerza, diciendo: "Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí". Al oír esto, Pilato preguntó si era galileo, y al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió, ya que Herodes estaba en Jerusalén precisamente por aquellos días.

Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento, porque hacía mucho tiempo que quería verlo, pues había oído hablar mucho de él y esperaba presenciar algún milagro suyo. Le hizo muchas preguntas, pero él no le contestó ni una palabra. Estaban ahí los sumos sacerdotes y los escribas, acusándolo sin cesar. Entonces Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él, y le mandó poner una vestidura blanca. Después se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes eran enemigos.

Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, y les dijo: "Me han traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; pero yo lo he interrogado delante de ustedes y no he encontrado en él ninguna de las culpas de que lo acusan. Tampoco Herodes, porque me lo ha enviado de nuevo. Ya ven que ningún delito digno de muerte se ha probado. Así pues, le aplicaré un escarmiento y lo soltaré".

Con ocasión de la fiesta, Pilato tenía que dejarles libre a un preso. Ellos vociferaron en masa, diciendo: "¡Quita a ése! ¡Suéltanos a Barrabás!" A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.

Pilato volvió a dirigirles la palabra, con la intención de poner en libertad a Jesús; pero ellos seguían gritando: "¡Crucifícalo, crucifícalo!" Él les dijo por tercera vez: "¿Pues qué ha hecho de malo? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte; de modo que le aplicaré un escarmiento y lo soltaré". Pero ellos insistían, pidiendo a gritos que lo crucificara. Como iba creciendo el griterío, Pilato decidió que se cumpliera su petición; soltó al que le pedían, al que había sido encarcelado por revuelta y homicidio, y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.

Mientras lo llevaban a crucificar, echaron mano a un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo obligaron a cargar la cruz, detrás de Jesús. Lo iba siguiendo una gran multitud de hombres y mujeres, que se golpeaban el pecho y lloraban por él. Jesús se volvió hacia las mujeres y les dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren por ustedes y por sus hijos, porque van a venir días en que se dirá: '¡Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado!' Entonces dirán a los montes: 'Desplómense sobre nosotros', y a las colinas: 'Sepúltennos', porque si así tratan al árbol verde, ¿qué pasará con el seco?"

Conducían, además, a dos malhechores, para ajusticiarlos con él. Cuando llegaron al lugar llamado "la Calavera", lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía desde la cruz: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Los soldados se repartieron sus ropas, echando suertes.

El pueblo estaba mirando. Las autoridades le hacían muecas, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el elegido". También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a él, le ofrecían vinagre y le decían: "Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo". Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo, que decía: "Éste es el rey de los judíos".

Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole: "Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros". Pero el otro le reclamaba, indignado: "¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho". Y le decía a Jesús: "Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí". Jesús le respondió: "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso".

Era casi el mediodía, cuando las tinieblas invadieron toda la región y se oscureció el sol hasta las tres de la tarde. El velo del templo se rasgó a la mitad. Jesús, clamando con voz potente, dijo: "¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!" Y dicho esto, expiró.

Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa.

El oficial romano, al ver lo que pasaba, dio gloria a Dios, diciendo: "Verdaderamente este hombre era justo". Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, mirando lo que ocurría, se volvió a su casa dándose golpes de pecho. Los conocidos de Jesús se mantenían a distancia, lo mismo que las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, y permanecían mirando todo aquello.

Un hombre llamado José, consejero del sanedrín, hombre bueno y justo, que no había estado de acuerdo con la decisión de los judíos ni con sus actos, que era natural de Arimatea, ciudad de Judea, y que aguardaba el Reino de Dios, se presentó ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Lo bajó de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía. Era el día de la Pascua y ya iba a empezar el sábado. Las mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea acompañaron a José para ver el sepulcro y cómo colocaban el cuerpo. Al regresar a su casa, prepararon perfumes y ungüentos, y el sábado guardaron reposo, conforme al mandamiento.

O bien:

Lc 23, 1-49

En aquel tiempo, el consejo de los ancianos, con los sumos sacerdotes y los escribas, se levantaron y llevaron a Jesús ante Pilato. Entonces comenzaron a acusarlo, diciendo: "Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación y oponiéndose a que se pague tributo al César y diciendo que él es el Mesías rey".

Pilato preguntó a Jesús: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Él le contestó: "Tú lo has dicho". Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la turba: "No encuentro ninguna culpa en este hombre". Ellos insistían con más fuerza, diciendo: "Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí". Al oír esto, Pilato preguntó si era galileo, y al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió, ya que Herodes estaba en Jerusalén precisamente por aquellos días.

Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento, porque hacía mucho tiempo que quería verlo, pues había oído hablar mucho de él y esperaba presenciar algún milagro suyo. Le hizo muchas preguntas, pero él no le contestó ni una palabra. Estaban ahí los sumos sacerdotes y los escribas, acusándolo sin cesar. Entonces Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él, y le mandó poner una vestidura blanca. Después se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes eran enemigos.

Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, y les dijo: "Me han traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; pero yo lo he interrogado delante de ustedes y no he encontrado en él ninguna de las culpas de que lo acusan. Tampoco Herodes, porque me lo ha enviado de nuevo. Ya ven que ningún delito digno de muerte se ha probado. Así pues, le aplicaré un escarmiento y lo soltaré".

Con ocasión de la fiesta, Pilato tenía que dejarles libre a un preso. Ellos vociferaron en masa, diciendo: "¡Quita a ése! ¡Suéltanos a Barrabás!" A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.

Pilato volvió a dirigirles la palabra, con la intención de poner en libertad a Jesús; pero ellos seguían gritando: "¡Crucifícalo, crucifícalo!" Él les dijo por tercera vez: "¿Pues qué ha hecho de malo? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte; de modo que le aplicaré un escarmiento y lo soltaré". Pero ellos insistían, pidiendo a gritos que lo crucificara. Como iba creciendo el griterío, Pilato decidió que se cumpliera su petición; soltó al que le pedían, al que había sido encarcelado por revuelta y homicidio, y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.

Mientras lo llevaban a crucificar, echaron mano a un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo obligaron a cargar la cruz, detrás de Jesús. Lo iba siguiendo una gran multitud de hombres y mujeres, que se golpeaban el pecho y lloraban por él. Jesús se volvió hacia las mujeres y les dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren por ustedes y por sus hijos, porque van a venir días en que se dirá: '¡Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado!' Entonces dirán a los montes: 'Desplómense sobre nosotros', y a las colinas: 'Sepúltennos', porque si así tratan al árbol verde, ¿qué pasará con el seco?"

Conducían, además, a dos malhechores, para ajusticiarlos con él. Cuando llegaron al lugar llamado "la Calavera", lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía desde la cruz: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Los soldados se repartieron sus ropas, echando suertes.

El pueblo estaba mirando. Las autoridades le hacían muecas, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el elegido". También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a él, le ofrecían vinagre y le decían: "Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo". Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo, que decía: "Éste es el rey de los judíos".

Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole: "Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros". Pero el otro le reclamaba indignado: "¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho". Y le decía a Jesús: "Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí". Jesús le respondió: "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso".

Era casi el mediodía, cuando las tinieblas invadieron toda la región y se oscureció el sol hasta las tres de la tarde. El velo del templo se rasgó a la mitad. Jesús, clamando con voz potente, dijo: "¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!" Y dicho esto, expiró.

Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa.

El oficial romano, al ver lo que pasaba, dio gloria a Dios, diciendo: "Verdaderamente este hombre era justo". Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, mirando lo que ocurría, se volvió a su casa dándose golpes de pecho. Los conocidos de Jesús se mantenían a distancia, lo mismo que las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, y permanecían mirando todo aquello.

Apr 14, 2019

Palm Sunday of the Lord's Passion
Lectionary: 37/38

At The Procession With Palms - GospelLK 19:28-40

Jesus proceeded on his journey up to Jerusalem.
As he drew near to Bethphage and Bethany 
at the place called the Mount of Olives, 
he sent two of his disciples.
He said, "Go into the village opposite you, 
and as you enter it you will find a colt tethered 
on which no one has ever sat.
Untie it and bring it here.
And if anyone should ask you,
'Why are you untying it?' 
you will answer,
'The Master has need of it.'"
So those who had been sent went off 
and found everything just as he had told them.
And as they were untying the colt, its owners said to them, 
"Why are you untying this colt?"
They answered,
"The Master has need of it."
So they brought it to Jesus,
threw their cloaks over the colt, 
and helped Jesus to mount.
As he rode along,
the people were spreading their cloaks on the road; 
and now as he was approaching the slope of the Mount of Olives, 
the whole multitude of his disciples
began to praise God aloud with joy
for all the mighty deeds they had seen.
They proclaimed:
"Blessed is the king who comes
in the name of the Lord.
Peace in heaven
and glory in the highest."
Some of the Pharisees in the crowd said to him,
"Teacher, rebuke your disciples."
He said in reply,
"I tell you, if they keep silent,
the stones will cry out!"

At The Mass – Reading IIS 50:4-7

The Lord GOD has given me
a well-trained tongue,
that I might know how to speak to the weary
a word that will rouse them.
Morning after morning
he opens my ear that I may hear;
and I have not rebelled,
have not turned back.
I gave my back to those who beat me,
my cheeks to those who plucked my beard;
my face I did not shield
from buffets and spitting.

The Lord GOD is my help,
therefore I am not disgraced;
I have set my face like flint,
knowing that I shall not be put to shame.

Responsorial PsalmPS 22:8-9, 17-18, 19-20, 23-24.

R. (2a)  My God, my God, why have you abandoned me?
All who see me scoff at me;
they mock me with parted lips, they wag their heads:
"He relied on the LORD; let him deliver him,
let him rescue him, if he loves him."
R. My God, my God, why have you abandoned me?
Indeed, many dogs surround me,
a pack of evildoers closes in upon me;
They have pierced my hands and my feet;
I can count all my bones.
R. My God, my God, why have you abandoned me?
They divide my garments among them,
and for my vesture they cast lots.
But you, O LORD, be not far from me;
O my help, hasten to aid me.
R. My God, my God, why have you abandoned me?
I will proclaim your name to my brethren;
in the midst of the assembly I will praise you:
"You who fear the LORD, praise him;
all you descendants of Jacob, give glory to him;
 revere him, all you descendants of Israel!"
R. My God, my God, why have you abandoned me?

Reading 2PHIL 2:6-11

Christ Jesus, though he was in the form of God,
did not regard equality with God
something to be grasped.
Rather, he emptied himself,
taking the form of a slave,
coming in human likeness;
and found human in appearance,
he humbled himself,
becoming obedient to the point of death,
even death on a cross.
Because of this, God greatly exalted him
and bestowed on him the name
which is above every name,
that at the name of Jesus
every knee should bend,
of those in heaven and on earth and under the earth,
and every tongue confess that
Jesus Christ is Lord,
to the glory of God the Father.

Verse Before The GospelPHIL 2:8-9

Christ became obedient to the point of death,
even death on a cross.
because of this, God greatly exalted him
and bestowed on him the name which is above every name.

GospelLK 22:14—23:56

When the hour came,
Jesus took his place at table with the apostles.
He said to them, 
"I have eagerly desired to eat this Passover with you before I suffer,
for, I tell you, I shall not eat it again 
until there is fulfillment in the kingdom of God."
Then he took a cup, gave thanks, and said, 
"Take this and share it among yourselves; 
for I tell you that from this time on 
I shall not drink of the fruit of the vine 
until the kingdom of God comes."
Then he took the bread, said the blessing,
broke it, and gave it to them, saying, 
"This is my body, which will be given for you; 
do this in memory of me."
And likewise the cup after they had eaten, saying, 
"This cup is the new covenant in my blood,
which will be shed for you.

"And yet behold, the hand of the one who is to betray me
is with me on the table; 
for the Son of Man indeed goes as it has been determined;
but woe to that man by whom he is betrayed."
And they began to debate among themselves 
who among them would do such a deed.

Then an argument broke out among them
about which of them should be regarded as the greatest.
He said to them,
"The kings of the Gentiles lord it over them 
and those in authority over them are addressed as 'Benefactors'; 
but among you it shall not be so.
Rather, let the greatest among you be as the youngest, 
and the leader as the servant.
For who is greater: 
the one seated at table or the one who serves?
Is it not the one seated at table?
I am among you as the one who serves.
It is you who have stood by me in my trials;
and I confer a kingdom on you, 
just as my Father has conferred one on me, 
that you may eat and drink at my table in my kingdom; 
and you will sit on thrones
judging the twelve tribes of Israel.

"Simon, Simon, behold Satan has demanded
to sift all of you like wheat,
but I have prayed that your own faith may not fail; 
and once you have turned back,
you must strengthen your brothers."
He said to him,
"Lord, I am prepared to go to prison and to die with you."
But he replied,
"I tell you, Peter, before the cock crows this day,
you will deny three times that you know me."

He said to them,
"When I sent you forth without a money bag or a sack or sandals,
were you in need of anything?"
"No, nothing, " they replied.
He said to them,
"But now one who has a money bag should take it,
and likewise a sack, 
and one who does not have a sword
should sell his cloak and buy one.
For I tell you that this Scripture must be fulfilled in me,
namely, He was counted among the wicked;
and indeed what is written about me is coming to fulfillment."
Then they said,
"Lord, look, there are two swords here."
But he replied, "It is enough!"

Then going out, he went, as was his custom, to the Mount of Olives,
and the disciples followed him.
When he arrived at the place he said to them, 
"Pray that you may not undergo the test."
After withdrawing about a stone's throw from them and kneeling,
he prayed, saying, "Father, if you are willing, 
take this cup away from me; 
still, not my will but yours be done."
And to strengthen him an angel from heaven appeared to him.
He was in such agony and he prayed so fervently 
that his sweat became like drops of blood
falling on the ground.
When he rose from prayer and returned to his disciples, 
he found them sleeping from grief.
He said to them, "Why are you sleeping?
Get up and pray that you may not undergo the test."

While he was still speaking, a crowd approached 
and in front was one of the Twelve, a man named Judas.
He went up to Jesus to kiss him.
Jesus said to him, 
"Judas, are you betraying the Son of Man with a kiss?"
His disciples realized what was about to happen, and they asked, 
"Lord, shall we strike with a sword?"
And one of them struck the high priest's servant
and cut off his right ear.
But Jesus said in reply,
"Stop, no more of this!"
Then he touched the servant's ear and healed him.
And Jesus said to the chief priests and temple guards 
and elders who had come for him, 
"Have you come out as against a robber, with swords and clubs?
Day after day I was with you in the temple area,
and you did not seize me;
but this is your hour, the time for the power of darkness."

After arresting him they led him away 
and took him into the house of the high priest; 
Peter was following at a distance.
They lit a fire in the middle of the courtyard and sat around it,
and Peter sat down with them.
When a maid saw him seated in the light, 
she looked intently at him and said,
"This man too was with him."
But he denied it saying,
"Woman, I do not know him."
A short while later someone else saw him and said, 
"You too are one of them"; 
but Peter answered, "My friend, I am not."
About an hour later, still another insisted, 
"Assuredly, this man too was with him,
for he also is a Galilean."
But Peter said,
"My friend, I do not know what you are talking about."
Just as he was saying this, the cock crowed,
and the Lord turned and looked at Peter; 
and Peter remembered the word of the Lord,
how he had said to him,
"Before the cock crows today, you will deny me three times."
He went out and began to weep bitterly.
The men who held Jesus in custody were ridiculing and beating him.
They blindfolded him and questioned him, saying, 
"Prophesy!  Who is it that struck you?"
And they reviled him in saying many other things against him.

When day came the council of elders of the people met, 
both chief priests and scribes, 
and they brought him before their Sanhedrin.
They said, "If you are the Christ, tell us, " 
but he replied to them, "If I tell you, you will not believe, 
and if I question, you will not respond.
But from this time on the Son of Man will be seated 
at the right hand of the power of God."
They all asked, "Are you then the Son of God?"
He replied to them, "You say that I am."
Then they said, "What further need have we for testimony?
We have heard it from his own mouth."

Then the whole assembly of them arose and brought him before Pilate.
They brought charges against him, saying, 
"We found this man misleading our people; 
he opposes the payment of taxes to Caesar 
and maintains that he is the Christ, a king."
Pilate asked him, "Are you the king of the Jews?"
He said to him in reply, "You say so."
Pilate then addressed the chief priests and the crowds, 
"I find this man not guilty."
But they were adamant and said, 
"He is inciting the people with his teaching throughout all Judea,
from Galilee where he began even to here."

On hearing this Pilate asked if the man was a Galilean; 
and upon learning that he was under Herod's jurisdiction,
he sent him to Herod who was in Jerusalem at that time.
Herod was very glad to see Jesus; 
he had been wanting to see him for a long time,
for he had heard about him 
and had been hoping to see him perform some sign.
He questioned him at length,
but he gave him no answer.
The chief priests and scribes, meanwhile,
stood by accusing him harshly.
Herod and his soldiers treated him contemptuously and mocked him,
and after clothing him in resplendent garb, 
he sent him back to Pilate.
Herod and Pilate became friends that very day, 
even though they had been enemies formerly.
Pilate then summoned the chief priests, the rulers, and the people 
and said to them, "You brought this man to me
and accused him of inciting the people to revolt.
I have conducted my investigation in your presence 
and have not found this man guilty 
of the charges you have brought against him, 
nor did Herod, for he sent him back to us.
So no capital crime has been committed by him.
Therefore I shall have him flogged and then release him."

But all together they shouted out, 
"Away with this man!
Release Barabbas to us."
— Now Barabbas had been imprisoned for a rebellion 
that had taken place in the city and for murder. —
Again Pilate addressed them, still wishing to release Jesus,
but they continued their shouting,
"Crucify him!  Crucify him!"
Pilate addressed them a third time,
"What evil has this man done?
I found him guilty of no capital crime.
Therefore I shall have him flogged and then release him."
With loud shouts, however,
they persisted in calling for his crucifixion,
and their voices prevailed.
The verdict of Pilate was that their demand should be granted.
So he released the man who had been imprisoned
for rebellion and murder, for whom they asked,
and he handed Jesus over to them to deal with as they wished.

As they led him away
they took hold of a certain Simon, a Cyrenian, 
who was coming in from the country; 
and after laying the cross on him, 
they made him carry it behind Jesus.
A large crowd of people followed Jesus, 
including many women who mourned and lamented him.
Jesus turned to them and said, 
"Daughters of Jerusalem, do not weep for me; 
weep instead for yourselves and for your children 
for indeed, the days are coming when people will say, 
'Blessed are the barren,
the wombs that never bore
and the breasts that never nursed.'
At that time people will say to the mountains,
'Fall upon us!'
and to the hills, 'Cover us!'
for if these things are done when the wood is green 
what will happen when it is dry?"
Now two others, both criminals,
were led away with him to be executed.

When they came to the place called the Skull, 
they crucified him and the criminals there, 
one on his right, the other on his left.
Then Jesus said,
"Father, forgive them, they know not what they do."
They divided his garments by casting lots.
The people stood by and watched; 
the rulers, meanwhile, sneered at him and said, 
"He saved others, let him save himself 
if he is the chosen one, the Christ of God."
Even the soldiers jeered at him.
As they approached to offer him wine they called out,
"If you are King of the Jews, save yourself."
Above him there was an inscription that read, 
"This is the King of the Jews."

Now one of the criminals hanging there reviled Jesus, saying,
"Are you not the Christ?
Save yourself and us."
The other, however, rebuking him, said in reply,
"Have you no fear of God,
for you are subject to the same condemnation?
And indeed, we have been condemned justly,
for the sentence we received corresponds to our crimes, 
but this man has done nothing criminal."
Then he said,
"Jesus, remember me when you come into your kingdom."
He replied to him,
"Amen, I say to you, 
today you will be with me in Paradise."

It was now about noon and darkness came over the whole land
until three in the afternoon
because of an eclipse of the sun.
Then the veil of the temple was torn down the middle.
Jesus cried out in a loud voice, 
"Father, into your hands I commend my spirit"; 
and when he had said this he breathed his last.

Here all kneel and pause for a short time.

The centurion who witnessed what had happened glorified God and said,
"This man was innocent beyond doubt."
When all the people who had gathered for this spectacle saw what had happened,
they returned home beating their breasts;
but all his acquaintances stood at a distance, 
including the women who had followed him from Galilee 
and saw these events.

Now there was a virtuous and righteous man named Joseph who,
though he was a member of the council, 
had not consented to their plan of action.
He came from the Jewish town of Arimathea 
and was awaiting the kingdom of God.
He went to Pilate and asked for the body of Jesus.
After he had taken the body down, 
he wrapped it in a linen cloth
and laid him in a rock-hewn tomb
in which no one had yet been buried.
It was the day of preparation,
and the sabbath was about to begin.
The women who had come from Galilee with him followed behind, 
and when they had seen the tomb 
and the way in which his body was laid in it, 
they returned and prepared spices and perfumed oils.
Then they rested on the sabbath according to the commandment.

OrLK 23:1-49

The elders of the people, chief priests and scribes,
arose and brought Jesus before Pilate.
They brought charges against him, saying,
"We found this man misleading our people; 
he opposes the payment of taxes to Caesar 
and maintains that he is the Christ, a king."
Pilate asked him, "Are you the king of the Jews?"
He said to him in reply, "You say so."
Pilate then addressed the chief priests and the crowds, 
"I find this man not guilty."
But they were adamant and said, 
"He is inciting the people with his teaching throughout all Judea,
from Galilee where he began even to here."

On hearing this Pilate asked if the man was a Galilean; 
and upon learning that he was under Herod's jurisdiction,
he sent him to Herod who was in Jerusalem at that time.
Herod was very glad to see Jesus; 
he had been wanting to see him for a long time,
for he had heard about him 
and had been hoping to see him perform some sign.
He questioned him at length,
but he gave him no answer.
The chief priests and scribes, meanwhile,
stood by accusing him harshly.
Herod and his soldiers treated him contemptuously and mocked him,
and after clothing him in resplendent garb, 
he sent him back to Pilate.
Herod and Pilate became friends that very day, 
even though they had been enemies formerly.
Pilate then summoned the chief priests, the rulers, and the people 
and said to them, "You brought this man to me
and accused him of inciting the people to revolt.
I have conducted my investigation in your presence 
and have not found this man guilty 
of the charges you have brought against him, 
nor did Herod, for he sent him back to us.
So no capital crime has been committed by him.
Therefore I shall have him flogged and then release him."

But all together they shouted out, 
"Away with this man!
Release Barabbas to us."
— Now Barabbas had been imprisoned for a rebellion 
that had taken place in the city and for murder. —
Again Pilate addressed them, still wishing to release Jesus,
but they continued their shouting,
"Crucify him!  Crucify him!"
Pilate addressed them a third time,
"What evil has this man done?
I found him guilty of no capital crime.
Therefore I shall have him flogged and then release him."
With loud shouts, however,
they persisted in calling for his crucifixion,
and their voices prevailed.
The verdict of Pilate was that their demand should be granted.
So he released the man who had been imprisoned
for rebellion and murder, for whom they asked,
and he handed Jesus over to them to deal with as they wished.

As they led him away
they took hold of a certain Simon, a Cyrenian, 
who was coming in from the country; 
and after laying the cross on him, 
they made him carry it behind Jesus.
A large crowd of people followed Jesus, 
including many women who mourned and lamented him.
Jesus turned to them and said, 
"Daughters of Jerusalem, do not weep for me;
weep instead for yourselves and for your children 
for indeed, the days are coming when people will say, 
'Blessed are the barren,
the wombs that never bore
and the breasts that never nursed.'
At that time people will say to the mountains,
'Fall upon us!'
and to the hills, 'Cover us!'
for if these things are done when the wood is green 
what will happen when it is dry?"
Now two others, both criminals,
were led away with him to be executed.

When they came to the place called the Skull, 
they crucified him and the criminals there, 
one on his right, the other on his left.
Then Jesus said,
"Father, forgive them, they know not what they do."
They divided his garments by casting lots.
The people stood by and watched; 
the rulers, meanwhile, sneered at him and said, 
"He saved others, let him save himself 
if he is the chosen one, the Christ of God."
Even the soldiers jeered at him.
As they approached to offer him wine they called out,
"If you are King of the Jews, save yourself."
Above him there was an inscription that read, 
"This is the King of the Jews."

Now one of the criminals hanging there reviled Jesus, saying,
"Are you not the Christ?
Save yourself and us."
The other, however, rebuking him, said in reply,
"Have you no fear of God,
for you are subject to the same condemnation?
And indeed, we have been condemned justly,
for the sentence we received corresponds to our crimes, 
but this man has done nothing criminal."
Then he said,
"Jesus, remember me when you come into your kingdom."
He replied to him,
"Amen, I say to you, 
today you will be with me in Paradise."

It was now about noon and darkness came over the whole land
until three in the afternoon
because of an eclipse of the sun.
Then the veil of the temple was torn down the middle.
Jesus cried out in a loud voice,
"Father, into your hands I commend my spirit"; 
and when he had said this he breathed his last.

Here all kneel and pause for a short time.

The centurion who witnessed what had happened glorified God and said,
"This man was innocent beyond doubt."
When all the people who had gathered for this spectacle
saw what had happened,
they returned home beating their breasts;
but all his acquaintances stood at a distance, 
including the women who had followed him from Galilee 
and saw these events.
Apr 7, 2019

V Domingo de Cuaresma

Primera lectura 

Is 43, 16-21
Esto dice el Señor, que abrió un camino en el mar
y un sendero en las aguas impetuosas,
el que hizo salir a la batalla
a un formidable ejército de carros y caballos,
que cayeron y no se levantaron,
y se apagaron como una mecha que se extingue:

“No recuerden lo pasado ni piensen en lo antiguo;
yo voy a realizar algo nuevo.
Ya está brotando. ¿No lo notan?
Voy a abrir caminos en el desierto
y haré que corran los ríos en la tierra árida.
Me darán gloria las bestias salvajes,
los chacales y las avestruces,
porque haré correr agua en el desierto,
y ríos en el yermo,
para apagar la sed de mi pueblo escogido.
Entonces el pueblo que me he formado
proclamará mis alabanzas”.


Salmo Responsorial

Salmo 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6
R. (3) Grandes cosas ha hecho por nosotros, Señor.
Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio
creíamos soñar:
entonces no cesaba de reír nuestra boca
ni se cansaba entonces la lengua de cantar.  
R. Grandes cosas ha hecho por nosotros, Señor.
Aun los mismos paganos con asombro decían:
“¡Grandes cosas has hecho por ellos el Señor!”
Y estábamos alegres,
pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor.  
R. Grandes cosas ha hecho por nosotros, Señor.
Como cambian los ríos la suerte del desierto,
cambia también ahora nuestra suerte, Señor,
y entre gritos de júbilo
cosecharán aquellos que siembran con dolor.
R. Grandes cosas ha hecho por nosotros, Señor.
Al ir, iban llorando, cargando la semilla;
al regresar, cantando vendrán con sus gavillas.  
R. Grandes cosas ha hecho por nosotros, Señor.


Segunda Lectura

Fil 3, 8-14
Hermanos: Todo lo que era valioso para mí, lo consideré sin valor a causa de Cristo. Más aún pienso que nada vale la pena en comparación con el bien supremo, que consiste en conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por cuyo amor he renunciado a todo, y todo lo considero como basura, con tal de ganar a Cristo y de estar unido a él, no porque haya obtenido la justificación que proviene de la ley, sino la que procede de la fe en Cristo Jesús, con la que Dios hace justos a los que creen.

Y todo esto, para conocer a Cristo, experimentar la fuerza de su resurrección, compartir sus sufrimientos y asemejarme a él en su muerte, con la esperanza de resucitar con él de entre los muertos.

No quiero decir que haya logrado ya ese ideal o que sea ya perfecto, pero me esfuerzo en conquistarlo, porque Cristo Jesús me ha conquistado. No, hermanos, considero que todavía no lo he logrado. Pero eso sí, olvido lo que he dejado atrás, y me lanzo hacia adelante, en busca de la meta y del trofeo al que Dios, por medio de Cristo Jesús, nos llama desde el cielo.


Aclamación antes del Evangelio

Joel 2, 12-13
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Todavía es tiempo, dice el Señor.
Arrepiéntanse de todo corazón y vuélvanse a mí,
que soy compasivo y misericordioso.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio

Jn 8, 1-11
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos y al amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y él, sentado entre ellos, les enseñaba.

Entonces los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola frente a él, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos manda en la ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú que dices?”

Le preguntaban esto para ponerle una trampa y poder acusarlo. Pero Jesús se agachó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían en su pregunta, se incorporó y les dijo: “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra”. Se volvió a agachar y siguió escribiendo en el suelo.

Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los más viejos, hasta que dejaron solos a Jesús y a la mujer, que estaba de pie, junto a él.

Entonces Jesús se enderezó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?” Ella le contestó: “Nadie, Señor”. Y Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”.
Apr 7, 2019

Fifth Sunday of Lent – Year C Readings

Reading 1IS 43:16-21

Thus says the LORD,
who opens a way in the sea
and a path in the mighty waters,
who leads out chariots and horsemen,
a powerful army,
till they lie prostrate together, never to rise,
snuffed out and quenched like a wick.
Remember not the events of the past,
the things of long ago consider not;
see, I am doing something new!
Now it springs forth, do you not perceive it?
In the desert I make a way,
in the wasteland, rivers.
Wild beasts honor me,
jackals and ostriches,
for I put water in the desert
and rivers in the wasteland
for my chosen people to drink,
the people whom I formed for myself,
that they might announce my praise.

Responsorial PsalmPS 126:1-2, 2-3, 4-5, 6.

R. (3)  The Lord has done great things for us; we are filled with joy.
When the LORD brought back the captives of Zion,
we were like men dreaming.
Then our mouth was filled with laughter,
and our tongue with rejoicing.
R. The Lord has done great things for us; we are filled with joy.
Then they said among the nations,
“The LORD has done great things for them.”
The LORD has done great things for us;
we are glad indeed.
R. The Lord has done great things for us; we are filled with joy.
Restore our fortunes, O LORD,
like the torrents in the southern desert.
Those that sow in tears
shall reap rejoicing.
R. The Lord has done great things for us; we are filled with joy.
Although they go forth weeping,
carrying the seed to be sown,
They shall come back rejoicing,
carrying their sheaves.
R. The Lord has done great things for us; we are filled with joy.

Reading 2PHIL 3:8-14

Brothers and sisters:
I consider everything as a loss 
because of the supreme good of knowing Christ Jesus my Lord.
For his sake I have accepted the loss of all things 
and I consider them so much rubbish, 
that I may gain Christ and be found in him, 
not having any righteousness of my own based on the law 
but that which comes through faith in Christ, 
the righteousness from God, 
depending on faith to know him and the power of his resurrection 
and the sharing of his sufferings by being conformed to his death, 
if somehow I may attain the resurrection from the dead.

It is not that I have already taken hold of it 
or have already attained perfect maturity, 
but I continue my pursuit in hope that I may possess it, 
since I have indeed been taken possession of by Christ Jesus.
Brothers and sisters, I for my part 
do not consider myself to have taken possession.
Just one thing: forgetting what lies behind 
but straining forward to what lies ahead, 
I continue my pursuit toward the goal, 
the prize of God’s upward calling, in Christ Jesus.

Verse Before The GospelJL 2:12-13

Even now, says the Lord,
return to me with your whole heart;
for I am gracious and merciful.

GospelJN 8:1-11

Jesus went to the Mount of Olives.
But early in the morning he arrived again in the temple area, 
and all the people started coming to him, 
and he sat down and taught them.
Then the scribes and the Pharisees brought a woman 
who had been caught in adultery 
and made her stand in the middle.
They said to him,
“Teacher, this woman was caught 
in the very act of committing adultery.
Now in the law, Moses commanded us to stone such women.
So what do you say?”
They said this to test him,
so that they could have some charge to bring against him.
Jesus bent down and began to write on the ground with his finger.
But when they continued asking him,
he straightened up and said to them,
“Let the one among you who is without sin 
be the first to throw a stone at her.”
Again he bent down and wrote on the ground.
And in response, they went away one by one,
beginning with the elders.
So he was left alone with the woman before him.
Then Jesus straightened up and said to her,
“Woman, where are they?
Has no one condemned you?”
She replied, “No one, sir.”
Then Jesus said, “Neither do I condemn you.
Go, and from now on do not sin any more.”
Apr 2, 2019

Fourth Sunday of Lent – Year C Readings

Reading 1JOS 5:9A, 10-12

The LORD said to Joshua, 
“Today I have removed the reproach of Egypt from you.”

While the Israelites were encamped at Gilgal on the plains of Jericho, 
they celebrated the Passover
on the evening of the fourteenth of the month.
On the day after the Passover,
they ate of the produce of the land 
in the form of unleavened cakes and parched grain.
On that same day after the Passover, 
on which they ate of the produce of the land, the manna ceased.
No longer was there manna for the Israelites, 
who that year ate of the yield of the land of Canaan.

Responsorial PsalmPS 34:2-3, 4-5, 6-7.

R. (9a)  Taste and see the goodness of the Lord.
I will bless the LORD at all times;
his praise shall be ever in my mouth.
Let my soul glory in the LORD;
the lowly will hear me and be glad.
R. Taste and see the goodness of the Lord.
Glorify the LORD with me,
let us together extol his name.
I sought the LORD, and he answered me
and delivered me from all my fears.
R. Taste and see the goodness of the Lord.
Look to him that you may be radiant with joy,
and your faces may not blush with shame.
When the poor one called out, the LORD heard,
 and from all his distress he saved him.
R. Taste and see the goodness of the Lord.

Reading 22 COR 5:17-21

Brothers and sisters:
Whoever is in Christ is a new creation:
the old things have passed away;
behold, new things have come.
And all this is from God,
who has reconciled us to himself through Christ 
and given us the ministry of reconciliation, 
namely, God was reconciling the world to himself in Christ, 
not counting their trespasses against them 
and entrusting to us the message of reconciliation.
So we are ambassadors for Christ,
as if God were appealing through us.
We implore you on behalf of Christ,
be reconciled to God.
For our sake he made him to be sin who did not know sin,
so that we might become the righteousness of God in him.

Verse Before The GospelLK 15:18

I will get up and go to my Father and shall say to him:
Father, I have sinned against heaven and against you.

GospelLK 15:1-3, 11-32

Tax collectors and sinners were all drawing near to listen to Jesus,
but the Pharisees and scribes began to complain, saying,
“This man welcomes sinners and eats with them.”
So to them Jesus addressed this parable:
“A man had two sons, and the younger son said to his father,
‘Father give me the share of your estate that should come to me.’
 
So the father divided the property between them.
After a few days, the younger son collected all his belongings
and set off to a distant country
where he squandered his inheritance on a life of dissipation.
When he had freely spent everything,
a severe famine struck that country,
and he found himself in dire need.
So he hired himself out to one of the local citizens
who sent him to his farm to tend the swine.
And he longed to eat his fill of the pods on which the swine fed,
but nobody gave him any.
Coming to his senses he thought,
‘How many of my father’s hired workers
have more than enough food to eat,
but here am I, dying from hunger.
I shall get up and go to my father and I shall say to him,
“Father, I have sinned against heaven and against you.
I no longer deserve to be called your son;
treat me as you would treat one of your hired workers.”’
So he got up and went back to his father.
While he was still a long way off,
his father caught sight of him, and was filled with compassion.
He ran to his son, embraced him and kissed him.
His son said to him,
‘Father, I have sinned against heaven and against you;
I no longer deserve to be called your son.’
But his father ordered his servants,
‘Quickly bring the finest robe and put it on him;
put a ring on his finger and sandals on his feet.
Take the fattened calf and slaughter it.
Then let us celebrate with a feast,
because this son of mine was dead, and has come to life again;
he was lost, and has been found.’
Then the celebration began.
Now the older son had been out in the field
and, on his way back, as he neared the house,
he heard the sound of music and dancing.
He called one of the servants and asked what this might mean.
The servant said to him,
‘Your brother has returned
and your father has slaughtered the fattened calf
because he has him back safe and sound.’
He became angry,
and when he refused to enter the house,
his father came out and pleaded with him.
He said to his father in reply,
‘Look, all these years I served you
and not once did I disobey your orders;
yet you never gave me even a young goat to feast on with my friends.
But when your son returns
who swallowed up your property with prostitutes,
for him you slaughter the fattened calf.’
He said to him,
‘My son, you are here with me always;
everything I have is yours.
But now we must celebrate and rejoice,
because your brother was dead and has come to life again;
he was lost and has been found.’”

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