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stmargaretgiddings's podcast

This is a Catholic Sunday Mass homily podcast dedicated to the greater glory of God and the salvation of souls.
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Jun 10, 2018

X Domingo ordinario

Primera lectura 

Gen 3, 9-15
Después de que el hombre y la mujer comieron del fruto del árbol prohibido, el Señor Dios llamó al hombre y le preguntó: “¿Dónde estás?” Éste le respondió: “Oí tus pasos en el jardín; y tuve miedo, porque estoy desnudo, y me escondí”. Entonces le dijo Dios: “¿Y quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?”

Respondió Adán: “La mujer que me diste por compañera me ofreció del fruto del árbol y comí”. El Señor Dios dijo a la mujer: “¿Por qué has hecho esto?” Repuso la mujer: “La serpiente me engañó y comí”.

Entonces dijo el Señor Dios a la serpiente:
“Porque has hecho esto,
serás maldita entre todos los animales
y entre todas las bestias salvajes.

Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo
todos los días de tu vida.
Pondré enemistad entre ti y la mujer,
entre tu descendencia y la suya;
y su descendencia te aplastará la cabeza,
mientras tú tratarás de morder su talón”.


Salmo Responsorial

Salmo 129, 1-2. 3-4ab. 4c-6.7-8
R. (7) Perdónanos, Señor, y viviremos.
Desde el abismo de mis pecados clamo a ti; 
Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos 
a mi voz suplicante.  
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Si conservaras el recuerdo de las culpas,
¿quién habría, Señor, que se salvara? 
Pero de ti procede el perdón,
por eso con amor te veneramos.  
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Confío en el Señor,
mi alma espera y confía en su palabra;
mi alma aguarda al Señor.
mucho más que a la aurora el centinela. 
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Como aguarda a la aurora el centinela, 
aguarda Israel del Señor,
porque del Señor viene la misericordia,
y la abundancia de la redención,
y él redimirá a su pueblo
de todas sus iniquidades. 
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.

Segunda lectura

2 Cor 4, 13–5, 1

Hermanos: Como poseemos el mismo espíritu de fe que se expresa en aquel texto de la Escritura: Creo, por eso hablo, también nosotros creemos y por eso hablamos, sabiendo que aquel que resucitó a Jesús nos resucitará también a nosotros con Jesús y nos colocará a su lado con ustedes. Y todo esto es para bien de ustedes, de manera que, al extenderse la gracia a más y más personas, se multiplique la acción de gracias para gloria de Dios.

Por esta razón no nos acobardamos; pues aunque nuestro cuerpo se va desgastando, nuestro espíritu se renueva de día en día. Nuestros sufrimientos momentáneos y ligeros nos producen una riqueza eterna, una gloria que los sobrepasa con exceso.

Nosotros no ponemos la mira en lo que se ve, sino en lo que no se ve, porque lo que se ve es transitorio y lo que no se ve es eterno. Sabemos que, aunque se desmorone esta morada terrena, que nos sirve de habitación, Dios nos tiene preparada en el cielo una morada eterna, no construida por manos humanas.


Aclamación antes del Evangelio

Jn 12, 31-32
R. Aleluya, aleluya.
Ya va a ser arrojado el príncipe de este mundo.
Cuando yo sea levantado de la tierra,
atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.
R. Aleluya.


Evangelio

Mc 3, 20-35
En aquel tiempo, Jesús entró en una casa con sus discípulos y acudió tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron a buscarlo, pues decían que se había vuelto loco.

Los escribas que habían venido de Jerusalén, decían acerca de Jesús: “Este hombre está poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y por eso los echa fuera”.

Jesús llamó entonces a los escribas y les dijo en parábolas: “¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Porque si un reino está dividido en bandos opuestos, no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir. De la misma manera, si Satanás se rebela contra sí mismo y se divide, no podrá subsistir, pues ha llegado su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y llevarse sus cosas, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.

Yo les aseguro que a los hombres se les perdonarán todos sus pecados y todas sus blasfemias. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón; será reo de un pecado eterno”. Jesús dijo esto, porque lo acusaban de estar poseído por un espíritu inmundo.

Llegaron entonces su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: “Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan”.

Él les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: “Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.
Jun 10, 2018

Tenth Sunday in Ordinary Time

Reading 1GN 3:9-15

After the man, Adam, had eaten of the tree,
the LORD God called to the man and asked him, "Where are you?"
He answered, "I heard you in the garden;
but I was afraid, because I was naked,
so I hid myself."
Then he asked, "Who told you that you were naked?
You have eaten, then,
from the tree of which I had forbidden you to eat!"
The man replied, "The woman whom you put here with me—
she gave me fruit from the tree, and so I ate it."
The LORD God then asked the woman,
"Why did you do such a thing?"
The woman answered, "The serpent tricked me into it, so I ate it."

Then the LORD God said to the serpent:
"Because you have done this, you shall be banned
from all the animals
and from all the wild creatures;
on your belly shall you crawl,
and dirt shall you eat
all the days of your life.
I will put enmity between you and the woman,
and between your offspring and hers;
he will strike at your head,
while you strike at his heel."

Responsorial PsalmPS 130:1-2, 3-4, 5-6, 7-8

R. (7bc) With the Lord there is mercy, and fullness of redemption.
Out of the depths I cry to you, O LORD;
LORD, hear my voice!
Let your ears be attentive
to my voice in supplication.
R. With the Lord there is mercy, and fullness of redemption.
If you, O LORD, mark iniquities,
LORD, who can stand?
But with you is forgiveness,
that you may be revered.
R. With the Lord there is mercy, and fullness of redemption.
I trust in the LORD;
my soul trusts in his word.
More than sentinels wait for the dawn,
let Israel wait for the LORD.
R. With the Lord there is mercy, and fullness of redemption.
For with the LORD is kindness
and with him is plenteous redemption
and he will redeem Israel
from all their iniquities.
R. With the Lord there is mercy, and fullness of redemption.

Reading 22 COR 4:13—5:1

Brothers and sisters:
Since we have the same spirit of faith,
according to what is written, I believed, therefore I spoke,
we too believe and therefore we speak,
knowing that the one who raised the Lord Jesus
will raise us also with Jesus
and place us with you in his presence.
Everything indeed is for you,
so that the grace bestowed in abundance on more and more people
may cause the thanksgiving to overflow for the glory of God.
Therefore, we are not discouraged;
rather, although our outer self is wasting away,
our inner self is being renewed day by day.
For this momentary light affliction
is producing for us an eternal weight of glory
beyond all comparison,
as we look not to what is seen but to what is unseen;
for what is seen is transitory, but what is unseen is eternal.
For we know that if our earthly dwelling, a tent,
should be destroyed,
we have a building from God,
a dwelling not made with hands, eternal in heaven.

AlleluiaJN 12:31B-32

R. Alleluia, alleluia.
Now the ruler of the world will be driven out, says the Lord;
and when I am lifted up from the earth, I will draw everyone to myself.
R. Alleluia, alleluia.

GospelMK 3:20-35

Jesus came home with his disciples.
Again the crowd gathered,
making it impossible for them even to eat.
When his relatives heard of this they set out to seize him,
for they said, "He is out of his mind."
The scribes who had come from Jerusalem said,
"He is possessed by Beelzebul,"
and "By the prince of demons he drives out demons."

Summoning them, he began to speak to them in parables,
"How can Satan drive out Satan?
If a kingdom is divided against itself,
that kingdom cannot stand.
And if a house is divided against itself,
that house will not be able to stand.
And if Satan has risen up against himself
and is divided, he cannot stand;
that is the end of him.
But no one can enter a strong man's house to plunder his property
unless he first ties up the strong man.
Then he can plunder the house.
Amen, I say to you,
all sins and all blasphemies that people utter will be
forgiven them.
But whoever blasphemes against the Holy Spirit
will never have forgiveness,
but is guilty of an everlasting sin."
For they had said, "He has an unclean spirit."

His mother and his brothers arrived.
Standing outside they sent word to him and called him.
A crowd seated around him told him,
"Your mother and your brothers and your sisters
are outside asking for you."
But he said to them in reply,
"Who are my mother and my brothers?"
And looking around at those seated in the circle he said,
"Here are my mother and my brothers.
For whoever does the will of God
is my brother and sister and mother."
Jun 3, 2018

Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo
Leccionario: 168

Primera lectura 

Ex 24, 3-8
En aquellos días, Moisés bajó del monte Sinaí y refirió al pueblo todo lo que el Señor le había dicho y los mandamientos que le había dado. Y el pueblo contestó a una voz: “Haremos todo lo que dice el Señor”.

Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor. Se levantó temprano, construyó un altar al pie del monte y puso al lado del altar doce piedras conmemorativas, en representación de las doce tribus de Israel.

Después mandó a algunos jóvenes israelitas a ofrecer holocaustos e inmolar novillos, como sacrificios pacíficos en honor del Señor. Tomó la mitad de la sangre, la puso en vasijas y derramó sobre el altar la otra mitad.

Entonces tomó el libro de la alianza y lo leyó al pueblo, y el pueblo respondió: “Obedeceremos. Haremos todo lo que manda el Señor”.

Luego Moisés roció al pueblo con la sangre, diciendo: “Ésta es la sangre de la alianza que el Señor ha hecho con ustedes, conforme a las palabras que han oído”.


Salmo Responsorial

Salmo 115, 12-13. 15 y 16bc. 17-18
R. (13) Levantaré el cáliz de la salvación.
¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Levantaré el cáliz de la salvación,
e invocaré el nombre del Señor. 
R. Levantaré el cáliz de la salvación.
A los ojos del Señor es muy penoso
que mueran sus amigos. 
De la muerte, Señor, me has librado, 
A mí, tu esclavo e hijo de tu esclava. 
R. Levantaré el cáliz de la salvación.
Te ofreceré con gratitud un sacrificio
e invocaré tu nombre.
Cumpliré mis promesas al Señor 
ante todo su pueblo. 
R. Levantaré el cáliz de la salvación.


Segunda lectura

Heb 9, 11-15
Hermanos: Cuando Cristo se presentó como sumo sacerdote que nos obtiene los bienes definitivos, penetró una sola vez y para siempre en el “lugar santísimo”, a través de una tienda, que no estaba hecha por mano de hombres, ni pertenecía a esta creación. No llevó consigo sangre de animales, sino su propia sangre, con la cual nos obtuvo una redención eterna.

Porque si la sangre de los machos cabríos y de los becerros y las cenizas de una ternera, cuando se esparcían sobre los impuros, eran capaces de conferir a los israelitas una pureza legal, meramente exterior, ¡cuánto más la sangre de Cristo purificará nuestra conciencia de todo pecado, a fin de que demos culto al Dios vivo, ya que a impulsos del Espíritu Santo, se ofreció a sí mismo como sacrificio inmaculado a Dios, y así podrá purificar nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, para servir al Dios vivo!

Por eso, Cristo es el mediador de una alianza nueva. Con su muerte hizo que fueran perdonados los delitos cometidos durante la antigua alianza, para que los llamados por Dios pudieran recibir la herencia eterna que él les había prometido.

Secuencia


Al Salvador alabemos,
que es nuestro pastor y guía.
Alabémoslo con himnos
y canciones de alegría.

Alabémoslo sin límites
y con nuestras fuerzas todas;
pues tan grande es el Señor,
que nuestra alabanza es poca.

Gustosos hoy aclamamos
a Cristo, que es nuestro pan,
pues él es el pan de vida,
que nos da vida inmortal.

Doce eran los que cenaban
y les dio pan a los doce.
Doce entonces lo comieron,
y, después, todos los hombres.

Sea plena la alabanza
y llena de alegres cantos;
que nuestra alma se desborde
en todo un concierto santo.

Hoy celebramos con gozo
la gloriosa institución
de este banquete divino,
el banquete del Señor.

Ésta es la nueva Pascua,
Pascua del único Rey,
que termina con la alianza
tan pesada de la ley.

Esto nuevo, siempre nuevo,
es la luz de la verdad,
que sustituye a lo viejo
con reciente claridad.

En aquella última cena
Cristo hizo la maravilla
de dejar a sus amigos
el memorial de su vida.

Enseñados por la Iglesia,
consagramos pan y vino,
que a los hombres nos redimen,
y dan fuerza en el camino.

Es un dogma del cristiano
que el pan se convierte en carne,
y lo que antes era vino
queda convertido en sangre.

Hay cosas que no entendemos,
pues no alcanza la razón;
mas si las vemos con fe,
entrarán al corazón.

Bajo símbolos diversos
y en diferentes figuras,
se esconden ciertas verdades
maravillosas, profundas.

Su sangre es nuestra bebida;
su carne, nuestro alimento;
pero en el pan o en el vino
Cristo está todo completo.

Quien lo come no lo rompe,
no lo parte ni divide;
él es el todo y la parte;
vivo está en quien lo recibe.

Puede ser tan sólo uno
el que se acerca al altar,
o pueden ser multitudes:
Cristo no se acabará.

Lo comen buenos y malos,
con provecho diferente;
no es lo mismo tener vida
que ser condenado a muerte.

A los malos les da muerte
y a los buenos des da vida.
¡Qué efecto tan diferente
tiene la misma comida!

Si lo parten, no te apures;
sólo parten lo exterior;
en el mínimo fragmento
entero late el Señor.

Cuando parten lo exterior
sólo parten lo que has visto;
no es una disminución
de la persona de Cristo.

*El pan que del cielo baja
es comida de viajeros.
Es un pan para los hijos.
¡No hay que tirarlo a los perros!

Isaac, el inocente,
es figura de este pan,
con el cordero de Pascua
y el misterioso maná.

Ten compasión de nosotros,
buen pastor, pan verdadero.
Apaciéntanos y cuídanos
y condúcenos al cielo.

Todo lo puedes y sabes,
pastor de ovejas, divino.
Concédenos en el cielo
gozar la herencia contigo.
Amén.

Aclamación antes del Evangelio

Jn 6, 51

R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor;
el que coma de este pan vivirá para siempre.
R. Aleluya.


Evangelio

Mc 14, 12-16. 22-26
El primer día de la fiesta de los panes Azimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le preguntaron a Jesús sus discípulos: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?” Él les dijo a dos de ellos: “Vayan a la ciudad. Encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y díganle al dueño de la casa en donde entre: ‘El Maestro manda preguntar: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?’ Él les enseñará una sala en el segundo piso, arreglada con divanes. Prepárennos allí la cena”. Los discípulos se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jesús les había dicho y prepararon la cena de Pascua.

Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen: esto es mi cuerpo”. Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias, se la dio, todos bebieron y les dijo: “Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios”.

Después de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos.
Jun 3, 2018

The Solemnity of the Most Holy Body and Blood of Christ
Lectionary: 168

Reading 1EX 24:3-8

When Moses came to the people
and related all the words and ordinances of the LORD,
they all answered with one voice,
"We will do everything that the LORD has told us."
Moses then wrote down all the words of the LORD and,
rising early the next day,
he erected at the foot of the mountain an altar
and twelve pillars for the twelve tribes of Israel.
Then, having sent certain young men of the Israelites
to offer holocausts and sacrifice young bulls
as peace offerings to the LORD,
Moses took half of the blood and put it in large bowls;
the other half he splashed on the altar.
Taking the book of the covenant, he read it aloud to the people,
who answered, "All that the LORD has said, we will heed and do."
Then he took the blood and sprinkled it on the people, saying,
"This is the blood of the covenant
that the LORD has made with you
in accordance with all these words of his."

Responsorial PsalmPS 116:12-13, 15-16, 17-18

R. (13) I will take the cup of salvation, and call on the name of the Lord.
or:
R. Alleluia.
How shall I make a return to the LORD
for all the good he has done for me?
The cup of salvation I will take up,
and I will call upon the name of the LORD.
R. I will take the cup of salvation, and call on the name of the Lord.
or:
R. Alleluia.
Precious in the eyes of the LORD
is the death of his faithful ones.
I am your servant, the son of your handmaid;
you have loosed my bonds.
R. I will take the cup of salvation, and call on the name of the Lord.
or:
R. Alleluia.
To you will I offer sacrifice of thanksgiving,
and I will call upon the name of the LORD.
My vows to the LORD I will pay
in the presence of all his people.
R. I will take the cup of salvation, and call on the name of the Lord.
or:
R. Alleluia.

Reading 2HEB 9:11-15

Brothers and sisters:
When Christ came as high priest
of the good things that have come to be,
passing through the greater and more perfect tabernacle
not made by hands, that is, not belonging to this creation,
he entered once for all into the sanctuary,
not with the blood of goats and calves
but with his own blood, thus obtaining eternal redemption.
For if the blood of goats and bulls
and the sprinkling of a heifer's ashes
can sanctify those who are defiled
so that their flesh is cleansed,
how much more will the blood of Christ,
who through the eternal Spirit offered himself unblemished to God,
cleanse our consciences from dead works
to worship the living God.

For this reason he is mediator of a new covenant:
since a death has taken place for deliverance
from transgressions under the first covenant,
those who are called may receive the promised eternal inheritance.

Sequence

Lauda Sion

Laud, O Zion, your salvation,
Laud with hymns of exultation,
Christ, your king and shepherd true:

Bring him all the praise you know,
He is more than you bestow.
Never can you reach his due.

Special theme for glad thanksgiving
Is the quick’ning and the living
Bread today before you set:

From his hands of old partaken,
As we know, by faith unshaken,
Where the Twelve at supper met.

Full and clear ring out your chanting,
Joy nor sweetest grace be wanting,
From your heart let praises burst:

For today the feast is holden,
When the institution olden
Of that supper was rehearsed.

Here the new law’s new oblation,
By the new king’s revelation,
Ends the form of ancient rite:

Now the new the old effaces,
Truth away the shadow chases,
Light dispels the gloom of night.

What he did at supper seated,
Christ ordained to be repeated,
His memorial ne’er to cease:

And his rule for guidance taking,
Bread and wine we hallow, making
Thus our sacrifice of peace.

This the truth each Christian learns,
Bread into his flesh he turns,
To his precious blood the wine:

Sight has fail’d, nor thought conceives,
But a dauntless faith believes,
Resting on a pow’r divine.

Here beneath these signs are hidden
Priceless things to sense forbidden;
Signs, not things are all we see:

Blood is poured and flesh is broken,
Yet in either wondrous token
Christ entire we know to be.

Whoso of this food partakes,
Does not rend the Lord nor breaks;
Christ is whole to all that taste:

Thousands are, as one, receivers,
One, as thousands of believers,
Eats of him who cannot waste.

Bad and good the feast are sharing,
Of what divers dooms preparing,
Endless death, or endless life.

Life to these, to those damnation,
See how like participation
Is with unlike issues rife.

When the sacrament is broken,
Doubt not, but believe ‘tis spoken,
That each sever’d outward token
doth the very whole contain.

Nought the precious gift divides,
Breaking but the sign betides
Jesus still the same abides,
still unbroken does remain.

The shorter form of the sequence begins here.

Lo! the angel’s food is given
To the pilgrim who has striven;
see the children’s bread from heaven,
which on dogs may not be spent.

Truth the ancient types fulfilling,
Isaac bound, a victim willing,
Paschal lamb, its lifeblood spilling,
manna to the fathers sent.

Very bread, good shepherd, tend us,
Jesu, of your love befriend us,
You refresh us, you defend us,
Your eternal goodness send us
In the land of life to see.

You who all things can and know,
Who on earth such food bestow,
Grant us with your saints, though lowest,
Where the heav’nly feast you show,
Fellow heirs and guests to be. Amen. Alleluia.

AlleluiaJN 6:51

R. Alleluia, alleluia.
I am the living bread that came down from heaven,
says the Lord;
whoever eats this bread will live forever.
R. Alleluia, alleluia.

GospelMK 14:12-16, 22-26

On the first day of the Feast of Unleavened Bread,
when they sacrificed the Passover lamb,
Jesus’ disciples said to him,
"Where do you want us to go
and prepare for you to eat the Passover?"
He sent two of his disciples and said to them,
"Go into the city and a man will meet you,
carrying a jar of water.
Follow him.
Wherever he enters, say to the master of the house,
'The Teacher says, "Where is my guest room
where I may eat the Passover with my disciples?"'
Then he will show you a large upper room furnished and ready.
Make the preparations for us there."
The disciples then went off, entered the city,
and found it just as he had told them;
and they prepared the Passover.
While they were eating,
he took bread, said the blessing,
broke it, gave it to them, and said,
"Take it; this is my body."
Then he took a cup, gave thanks, and gave it to them,
and they all drank from it.
He said to them,
"This is my blood of the covenant,
which will be shed for many.
Amen, I say to you,
I shall not drink again the fruit of the vine
until the day when I drink it new in the kingdom of God."
Then, after singing a hymn,
they went out to the Mount of Olives.
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