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stmargaretgiddings's podcast

This is a Catholic Sunday Mass homily podcast dedicated to the greater glory of God and the salvation of souls.
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Apr 14, 2019

Domingo de Ramos
"De la pasión del Señor"
Leccionario: 37/38

Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén
Procesión de las Palmas
37

Evangelio

Lc 19, 28-40
En aquel tiempo, Jesús, acompañado de sus discípulos, iba camino de Jerusalén, y al acercarse a Betfagé y a Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: "Vayan al caserío que está frente a ustedes. Al entrar, encontrarán atado un burrito que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo aquí. Si alguien les pregunta por qué lo desatan, díganle: 'El Señor lo necesita' ".

Fueron y encontraron todo como el Señor les había dicho. Mientras desataban el burro, los dueños les preguntaron: "¿Por qué lo desamarran?" Ellos contestaron: "El Señor lo necesita". Se llevaron, pues, el burro, le echaron encima los mantos e hicieron que Jesús montara en él.

Conforme iba avanzando, la gente tapizaba el camino con sus mantos, y cuando ya estaba cerca la bajada del monte de los Olivos, la multitud de discípulos, entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos por todos los prodigios que habían visto, diciendo:

"¡Bendito el rey
que viene en nombre del Señor!

¡Paz en el cielo
y gloria en las alturas!"

Algunos fariseos que iban entre la gente, le dijeron: "Maestro, reprende a tus discípulos". Él les replicó: "Les aseguro que si ellos se callan, gritarán las piedras".  

La Misa

Primera Lectura

Is 50, 4-7

"El Señor me ha dado una lengua experta,
para que pueda confortar al abatido
con palabras de aliento.

Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído,
para que escuche yo, como discípulo.
El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras
y yo no he opuesto resistencia
ni me he echado para atrás.

Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
la mejilla a los que me tiraban de la barba.
No aparté mi rostro de los insultos y salivazos.

Pero el Señor me ayuda,
por eso no quedaré confundido,
por eso endurecí mi rostro como roca
y sé que no quedaré avergonzado".


Salmo Responsorial

Salmo 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24
R. (2a) Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Todos los que me ven, de mí se burlan; 
me hacen gestos y dicen:
"Confiaba en el Señor, pues que él lo salve; 
si de veras lo ama, que lo libre". 
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Los malvados me cercan por doquiera
como rabiosos perros.
Mis manos y mis pies han taladrado
y se puedan contar todos mis huesos. 
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Reparten entre sí mis vestiduras
y se juegan mi túnica a los dados.
Señor, auxilio mío, ven y ayudarme,
no te quedes de mí tan alejado. 
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alábenlo;
glorificarlo, linaje de Jacob, 
témelo, estirpe de Israel. 
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? 

Segunda Lectura

Flp 2, 6-11

Cristo, siendo Dios,
no consideró que debía aferrarse
a las prerrogativas de su condición divina,
sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo,
tomando la condición de siervo,
y se hizo semejante a los hombres.
Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo
y por obediencia aceptó incluso la muerte,
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas
y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre,
para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla
en el cielo, en la tierra y en los abismos,
y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor,
para gloria de Dios Padre.


Aclamación antes del Evangelio

Flp 2, 8-9
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Cristo se humilló por nosotros
y por obediencia aceptó incluso la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas
y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio

Lc 22, 14–23, 56
Llegada la hora de cenar, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo: "Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer, porque yo les aseguro que ya no la volveré a celebrar, hasta que tenga cabal cumplimiento en el Reino de Dios". Luego tomó en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias y dijo: "Tomen esto y repártanlo entre ustedes, porque les aseguro que ya no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios".

Tomando después un pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". Después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: "Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes".

"Pero miren: la mano del que me va a entregar está conmigo en la mesa. Porque el Hijo del hombre va a morir, según lo decretado; pero ¡ay de aquel hombre por quien será entregado!" Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que lo iba a traicionar.

Después los discípulos se pusieron a discutir sobre cuál de ellos debería ser considerado como el más importante. Jesús les dijo: "Los reyes de los paganos los dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Pero ustedes no hagan eso, sino todo lo contrario: que el mayor entre ustedes actúe como si fuera el menor, y el que gobierna, como si fuera un servidor. Porque, ¿quién vale más, el que está a la mesa o el que sirve? ¿Verdad que es el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de ustedes como el que sirve. Ustedes han perseverado conmigo en mis pruebas, y yo les voy a dar el Reino, como mi Padre me lo dio a mí, para que coman y beban a mi mesa en el Reino, y se siente cada uno en un trono, para juzgar a las doce tribus de Israel".

Luego añadió: "Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido permiso para zarandearlos como trigo; pero yo he orado por ti, para que tu fe no desfallezca; y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos". Él le contestó: "Señor, estoy dispuesto a ir contigo incluso a la cárcel y a la muerte". Jesús le replicó: "Te digo, Pedro, que hoy, antes de que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces".

Después les dijo a todos ellos: "Cuando los envié sin provisiones, sin dinero ni sandalias, ¿acaso les faltó algo?" Ellos contestaron: "Nada". Él añadió: "Ahora, en cambio, el que tenga dinero o provisiones, que los tome; y el que no tenga espada, que venda su manto y compre una. Les aseguro que conviene que se cumpla esto que está escrito de mí: Fue contado entre los malhechores, porque se acerca el cumplimiento de todo lo que se refiere a mí". Ellos le dijeron: "Señor, aquí hay dos espadas". Él les contestó: "¡Basta ya!"

Salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos y lo acompañaron los discípulos. Al llegar a ese sitio, les dijo: "Oren, para no caer en la tentación". Luego se alejó de ellos a la distancia de un tiro de piedra y se puso a orar de rodillas, diciendo: "Padre, si quieres, aparta de mí esta amarga prueba; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya". Se le apareció entonces un ángel para confortarlo; él, en su angustia mortal, oraba con mayor insistencia, y comenzó a sudar gruesas gotas de sangre, que caían hasta el suelo. Por fin terminó su oración, se levantó, fue hacia sus discípulos y los encontró dormidos por la pena. Entonces les dijo: "¿Por qué están dormidos? Levántense y oren para no caer en la tentación".

Todavía estaba hablando, cuando llegó una turba encabezada por Judas, uno de los Doce, quien se acercó a Jesús para besarlo. Jesús le dijo: "Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?"

Al darse cuenta de lo que iba a suceder, los que estaban con él dijeron: "Señor, ¿los atacamos con la espada?" Y uno de ellos hirió a un criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Jesús intervino, diciendo: "¡Dejen! ¡Basta!" Le tocó la oreja y lo curó.

Después Jesús dijo a los sumos sacerdotes, a los encargados del templo y a los ancianos que habían venido a arrestarlo: "Han venido a aprehenderme con espadas y palos, como si fuera un bandido. Todos los días he estado con ustedes en el templo y no me echaron mano. Pero ésta es su hora y la del poder de las tinieblas".

Ellos lo arrestaron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en la casa del sumo sacerdote. Pedro los seguía desde lejos. Encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor y Pedro se sentó también con ellos. Al verlo sentado junto a la lumbre, una criada se le quedó mirando y dijo: "Éste también estaba con él". Pero él lo negó diciendo: "No lo conozco, mujer". Poco después lo vio otro y le dijo: "Tú también eres uno de ellos". Pedro replicó: "¡Hombre, no lo soy!" Y como después de una hora, otro insistió: "Sin duda que éste también estaba con él, porque es galileo". Pedro contestó: "¡Hombre, no sé de qué hablas!" Todavía estaba hablando, cuando cantó un gallo.

El Señor, volviéndose, miró a Pedro. Pedro se acordó entonces de las palabras que el Señor le había dicho: 'Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces', y saliendo de allí se soltó a llorar amargamente.

Los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él, le daban golpes, le tapaban la cara y le preguntaban: "¿Adivina quién te ha pegado?" Y proferían contra él muchos insultos.

Al amanecer se reunió el consejo de los ancianos con los sumos sacerdotes y los escribas. Hicieron comparecer a Jesús ante el sanedrín y le dijeron: "Si tú eres el Mesías, dínoslo". Él les contestó: "Si se lo digo, no lo van a creer, y si les pregunto, no me van a responder. Pero ya desde ahora, el Hijo del hombre está sentado a la derecha de Dios todopoderoso". Dijeron todos: "Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?" Él les contestó: "Ustedes mismos lo han dicho: sí lo soy". Entonces ellos dijeron: "¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Nosotros mismo lo hemos oído de su boca". El consejo de los ancianos, con los sumos sacerdotes y los escribas, se levantaron y llevaron a Jesús ante Pilato.

Entonces comenzaron a acusarlo, diciendo: "Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación y oponiéndose a que se pague tributo al César y diciendo que él es el Mesías rey".

Pilato preguntó a Jesús: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Él le contestó: "Tú lo has dicho". Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la turba: "No encuentro ninguna culpa en este hombre". Ellos insistían con más fuerza, diciendo: "Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí". Al oír esto, Pilato preguntó si era galileo, y al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió, ya que Herodes estaba en Jerusalén precisamente por aquellos días.

Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento, porque hacía mucho tiempo que quería verlo, pues había oído hablar mucho de él y esperaba presenciar algún milagro suyo. Le hizo muchas preguntas, pero él no le contestó ni una palabra. Estaban ahí los sumos sacerdotes y los escribas, acusándolo sin cesar. Entonces Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él, y le mandó poner una vestidura blanca. Después se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes eran enemigos.

Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, y les dijo: "Me han traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; pero yo lo he interrogado delante de ustedes y no he encontrado en él ninguna de las culpas de que lo acusan. Tampoco Herodes, porque me lo ha enviado de nuevo. Ya ven que ningún delito digno de muerte se ha probado. Así pues, le aplicaré un escarmiento y lo soltaré".

Con ocasión de la fiesta, Pilato tenía que dejarles libre a un preso. Ellos vociferaron en masa, diciendo: "¡Quita a ése! ¡Suéltanos a Barrabás!" A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.

Pilato volvió a dirigirles la palabra, con la intención de poner en libertad a Jesús; pero ellos seguían gritando: "¡Crucifícalo, crucifícalo!" Él les dijo por tercera vez: "¿Pues qué ha hecho de malo? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte; de modo que le aplicaré un escarmiento y lo soltaré". Pero ellos insistían, pidiendo a gritos que lo crucificara. Como iba creciendo el griterío, Pilato decidió que se cumpliera su petición; soltó al que le pedían, al que había sido encarcelado por revuelta y homicidio, y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.

Mientras lo llevaban a crucificar, echaron mano a un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo obligaron a cargar la cruz, detrás de Jesús. Lo iba siguiendo una gran multitud de hombres y mujeres, que se golpeaban el pecho y lloraban por él. Jesús se volvió hacia las mujeres y les dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren por ustedes y por sus hijos, porque van a venir días en que se dirá: '¡Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado!' Entonces dirán a los montes: 'Desplómense sobre nosotros', y a las colinas: 'Sepúltennos', porque si así tratan al árbol verde, ¿qué pasará con el seco?"

Conducían, además, a dos malhechores, para ajusticiarlos con él. Cuando llegaron al lugar llamado "la Calavera", lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía desde la cruz: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Los soldados se repartieron sus ropas, echando suertes.

El pueblo estaba mirando. Las autoridades le hacían muecas, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el elegido". También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a él, le ofrecían vinagre y le decían: "Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo". Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo, que decía: "Éste es el rey de los judíos".

Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole: "Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros". Pero el otro le reclamaba, indignado: "¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho". Y le decía a Jesús: "Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí". Jesús le respondió: "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso".

Era casi el mediodía, cuando las tinieblas invadieron toda la región y se oscureció el sol hasta las tres de la tarde. El velo del templo se rasgó a la mitad. Jesús, clamando con voz potente, dijo: "¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!" Y dicho esto, expiró.

Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa.

El oficial romano, al ver lo que pasaba, dio gloria a Dios, diciendo: "Verdaderamente este hombre era justo". Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, mirando lo que ocurría, se volvió a su casa dándose golpes de pecho. Los conocidos de Jesús se mantenían a distancia, lo mismo que las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, y permanecían mirando todo aquello.

Un hombre llamado José, consejero del sanedrín, hombre bueno y justo, que no había estado de acuerdo con la decisión de los judíos ni con sus actos, que era natural de Arimatea, ciudad de Judea, y que aguardaba el Reino de Dios, se presentó ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Lo bajó de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía. Era el día de la Pascua y ya iba a empezar el sábado. Las mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea acompañaron a José para ver el sepulcro y cómo colocaban el cuerpo. Al regresar a su casa, prepararon perfumes y ungüentos, y el sábado guardaron reposo, conforme al mandamiento.

O bien:

Lc 23, 1-49

En aquel tiempo, el consejo de los ancianos, con los sumos sacerdotes y los escribas, se levantaron y llevaron a Jesús ante Pilato. Entonces comenzaron a acusarlo, diciendo: "Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación y oponiéndose a que se pague tributo al César y diciendo que él es el Mesías rey".

Pilato preguntó a Jesús: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Él le contestó: "Tú lo has dicho". Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la turba: "No encuentro ninguna culpa en este hombre". Ellos insistían con más fuerza, diciendo: "Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí". Al oír esto, Pilato preguntó si era galileo, y al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió, ya que Herodes estaba en Jerusalén precisamente por aquellos días.

Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento, porque hacía mucho tiempo que quería verlo, pues había oído hablar mucho de él y esperaba presenciar algún milagro suyo. Le hizo muchas preguntas, pero él no le contestó ni una palabra. Estaban ahí los sumos sacerdotes y los escribas, acusándolo sin cesar. Entonces Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él, y le mandó poner una vestidura blanca. Después se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes eran enemigos.

Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, y les dijo: "Me han traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; pero yo lo he interrogado delante de ustedes y no he encontrado en él ninguna de las culpas de que lo acusan. Tampoco Herodes, porque me lo ha enviado de nuevo. Ya ven que ningún delito digno de muerte se ha probado. Así pues, le aplicaré un escarmiento y lo soltaré".

Con ocasión de la fiesta, Pilato tenía que dejarles libre a un preso. Ellos vociferaron en masa, diciendo: "¡Quita a ése! ¡Suéltanos a Barrabás!" A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.

Pilato volvió a dirigirles la palabra, con la intención de poner en libertad a Jesús; pero ellos seguían gritando: "¡Crucifícalo, crucifícalo!" Él les dijo por tercera vez: "¿Pues qué ha hecho de malo? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte; de modo que le aplicaré un escarmiento y lo soltaré". Pero ellos insistían, pidiendo a gritos que lo crucificara. Como iba creciendo el griterío, Pilato decidió que se cumpliera su petición; soltó al que le pedían, al que había sido encarcelado por revuelta y homicidio, y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.

Mientras lo llevaban a crucificar, echaron mano a un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo obligaron a cargar la cruz, detrás de Jesús. Lo iba siguiendo una gran multitud de hombres y mujeres, que se golpeaban el pecho y lloraban por él. Jesús se volvió hacia las mujeres y les dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren por ustedes y por sus hijos, porque van a venir días en que se dirá: '¡Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado!' Entonces dirán a los montes: 'Desplómense sobre nosotros', y a las colinas: 'Sepúltennos', porque si así tratan al árbol verde, ¿qué pasará con el seco?"

Conducían, además, a dos malhechores, para ajusticiarlos con él. Cuando llegaron al lugar llamado "la Calavera", lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía desde la cruz: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Los soldados se repartieron sus ropas, echando suertes.

El pueblo estaba mirando. Las autoridades le hacían muecas, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el elegido". También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a él, le ofrecían vinagre y le decían: "Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo". Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo, que decía: "Éste es el rey de los judíos".

Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole: "Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros". Pero el otro le reclamaba indignado: "¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho". Y le decía a Jesús: "Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí". Jesús le respondió: "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso".

Era casi el mediodía, cuando las tinieblas invadieron toda la región y se oscureció el sol hasta las tres de la tarde. El velo del templo se rasgó a la mitad. Jesús, clamando con voz potente, dijo: "¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!" Y dicho esto, expiró.

Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa.

El oficial romano, al ver lo que pasaba, dio gloria a Dios, diciendo: "Verdaderamente este hombre era justo". Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, mirando lo que ocurría, se volvió a su casa dándose golpes de pecho. Los conocidos de Jesús se mantenían a distancia, lo mismo que las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, y permanecían mirando todo aquello.

Apr 14, 2019

Palm Sunday of the Lord's Passion
Lectionary: 37/38

At The Procession With Palms - GospelLK 19:28-40

Jesus proceeded on his journey up to Jerusalem.
As he drew near to Bethphage and Bethany 
at the place called the Mount of Olives, 
he sent two of his disciples.
He said, "Go into the village opposite you, 
and as you enter it you will find a colt tethered 
on which no one has ever sat.
Untie it and bring it here.
And if anyone should ask you,
'Why are you untying it?' 
you will answer,
'The Master has need of it.'"
So those who had been sent went off 
and found everything just as he had told them.
And as they were untying the colt, its owners said to them, 
"Why are you untying this colt?"
They answered,
"The Master has need of it."
So they brought it to Jesus,
threw their cloaks over the colt, 
and helped Jesus to mount.
As he rode along,
the people were spreading their cloaks on the road; 
and now as he was approaching the slope of the Mount of Olives, 
the whole multitude of his disciples
began to praise God aloud with joy
for all the mighty deeds they had seen.
They proclaimed:
"Blessed is the king who comes
in the name of the Lord.
Peace in heaven
and glory in the highest."
Some of the Pharisees in the crowd said to him,
"Teacher, rebuke your disciples."
He said in reply,
"I tell you, if they keep silent,
the stones will cry out!"

At The Mass – Reading IIS 50:4-7

The Lord GOD has given me
a well-trained tongue,
that I might know how to speak to the weary
a word that will rouse them.
Morning after morning
he opens my ear that I may hear;
and I have not rebelled,
have not turned back.
I gave my back to those who beat me,
my cheeks to those who plucked my beard;
my face I did not shield
from buffets and spitting.

The Lord GOD is my help,
therefore I am not disgraced;
I have set my face like flint,
knowing that I shall not be put to shame.

Responsorial PsalmPS 22:8-9, 17-18, 19-20, 23-24.

R. (2a)  My God, my God, why have you abandoned me?
All who see me scoff at me;
they mock me with parted lips, they wag their heads:
"He relied on the LORD; let him deliver him,
let him rescue him, if he loves him."
R. My God, my God, why have you abandoned me?
Indeed, many dogs surround me,
a pack of evildoers closes in upon me;
They have pierced my hands and my feet;
I can count all my bones.
R. My God, my God, why have you abandoned me?
They divide my garments among them,
and for my vesture they cast lots.
But you, O LORD, be not far from me;
O my help, hasten to aid me.
R. My God, my God, why have you abandoned me?
I will proclaim your name to my brethren;
in the midst of the assembly I will praise you:
"You who fear the LORD, praise him;
all you descendants of Jacob, give glory to him;
 revere him, all you descendants of Israel!"
R. My God, my God, why have you abandoned me?

Reading 2PHIL 2:6-11

Christ Jesus, though he was in the form of God,
did not regard equality with God
something to be grasped.
Rather, he emptied himself,
taking the form of a slave,
coming in human likeness;
and found human in appearance,
he humbled himself,
becoming obedient to the point of death,
even death on a cross.
Because of this, God greatly exalted him
and bestowed on him the name
which is above every name,
that at the name of Jesus
every knee should bend,
of those in heaven and on earth and under the earth,
and every tongue confess that
Jesus Christ is Lord,
to the glory of God the Father.

Verse Before The GospelPHIL 2:8-9

Christ became obedient to the point of death,
even death on a cross.
because of this, God greatly exalted him
and bestowed on him the name which is above every name.

GospelLK 22:14—23:56

When the hour came,
Jesus took his place at table with the apostles.
He said to them, 
"I have eagerly desired to eat this Passover with you before I suffer,
for, I tell you, I shall not eat it again 
until there is fulfillment in the kingdom of God."
Then he took a cup, gave thanks, and said, 
"Take this and share it among yourselves; 
for I tell you that from this time on 
I shall not drink of the fruit of the vine 
until the kingdom of God comes."
Then he took the bread, said the blessing,
broke it, and gave it to them, saying, 
"This is my body, which will be given for you; 
do this in memory of me."
And likewise the cup after they had eaten, saying, 
"This cup is the new covenant in my blood,
which will be shed for you.

"And yet behold, the hand of the one who is to betray me
is with me on the table; 
for the Son of Man indeed goes as it has been determined;
but woe to that man by whom he is betrayed."
And they began to debate among themselves 
who among them would do such a deed.

Then an argument broke out among them
about which of them should be regarded as the greatest.
He said to them,
"The kings of the Gentiles lord it over them 
and those in authority over them are addressed as 'Benefactors'; 
but among you it shall not be so.
Rather, let the greatest among you be as the youngest, 
and the leader as the servant.
For who is greater: 
the one seated at table or the one who serves?
Is it not the one seated at table?
I am among you as the one who serves.
It is you who have stood by me in my trials;
and I confer a kingdom on you, 
just as my Father has conferred one on me, 
that you may eat and drink at my table in my kingdom; 
and you will sit on thrones
judging the twelve tribes of Israel.

"Simon, Simon, behold Satan has demanded
to sift all of you like wheat,
but I have prayed that your own faith may not fail; 
and once you have turned back,
you must strengthen your brothers."
He said to him,
"Lord, I am prepared to go to prison and to die with you."
But he replied,
"I tell you, Peter, before the cock crows this day,
you will deny three times that you know me."

He said to them,
"When I sent you forth without a money bag or a sack or sandals,
were you in need of anything?"
"No, nothing, " they replied.
He said to them,
"But now one who has a money bag should take it,
and likewise a sack, 
and one who does not have a sword
should sell his cloak and buy one.
For I tell you that this Scripture must be fulfilled in me,
namely, He was counted among the wicked;
and indeed what is written about me is coming to fulfillment."
Then they said,
"Lord, look, there are two swords here."
But he replied, "It is enough!"

Then going out, he went, as was his custom, to the Mount of Olives,
and the disciples followed him.
When he arrived at the place he said to them, 
"Pray that you may not undergo the test."
After withdrawing about a stone's throw from them and kneeling,
he prayed, saying, "Father, if you are willing, 
take this cup away from me; 
still, not my will but yours be done."
And to strengthen him an angel from heaven appeared to him.
He was in such agony and he prayed so fervently 
that his sweat became like drops of blood
falling on the ground.
When he rose from prayer and returned to his disciples, 
he found them sleeping from grief.
He said to them, "Why are you sleeping?
Get up and pray that you may not undergo the test."

While he was still speaking, a crowd approached 
and in front was one of the Twelve, a man named Judas.
He went up to Jesus to kiss him.
Jesus said to him, 
"Judas, are you betraying the Son of Man with a kiss?"
His disciples realized what was about to happen, and they asked, 
"Lord, shall we strike with a sword?"
And one of them struck the high priest's servant
and cut off his right ear.
But Jesus said in reply,
"Stop, no more of this!"
Then he touched the servant's ear and healed him.
And Jesus said to the chief priests and temple guards 
and elders who had come for him, 
"Have you come out as against a robber, with swords and clubs?
Day after day I was with you in the temple area,
and you did not seize me;
but this is your hour, the time for the power of darkness."

After arresting him they led him away 
and took him into the house of the high priest; 
Peter was following at a distance.
They lit a fire in the middle of the courtyard and sat around it,
and Peter sat down with them.
When a maid saw him seated in the light, 
she looked intently at him and said,
"This man too was with him."
But he denied it saying,
"Woman, I do not know him."
A short while later someone else saw him and said, 
"You too are one of them"; 
but Peter answered, "My friend, I am not."
About an hour later, still another insisted, 
"Assuredly, this man too was with him,
for he also is a Galilean."
But Peter said,
"My friend, I do not know what you are talking about."
Just as he was saying this, the cock crowed,
and the Lord turned and looked at Peter; 
and Peter remembered the word of the Lord,
how he had said to him,
"Before the cock crows today, you will deny me three times."
He went out and began to weep bitterly.
The men who held Jesus in custody were ridiculing and beating him.
They blindfolded him and questioned him, saying, 
"Prophesy!  Who is it that struck you?"
And they reviled him in saying many other things against him.

When day came the council of elders of the people met, 
both chief priests and scribes, 
and they brought him before their Sanhedrin.
They said, "If you are the Christ, tell us, " 
but he replied to them, "If I tell you, you will not believe, 
and if I question, you will not respond.
But from this time on the Son of Man will be seated 
at the right hand of the power of God."
They all asked, "Are you then the Son of God?"
He replied to them, "You say that I am."
Then they said, "What further need have we for testimony?
We have heard it from his own mouth."

Then the whole assembly of them arose and brought him before Pilate.
They brought charges against him, saying, 
"We found this man misleading our people; 
he opposes the payment of taxes to Caesar 
and maintains that he is the Christ, a king."
Pilate asked him, "Are you the king of the Jews?"
He said to him in reply, "You say so."
Pilate then addressed the chief priests and the crowds, 
"I find this man not guilty."
But they were adamant and said, 
"He is inciting the people with his teaching throughout all Judea,
from Galilee where he began even to here."

On hearing this Pilate asked if the man was a Galilean; 
and upon learning that he was under Herod's jurisdiction,
he sent him to Herod who was in Jerusalem at that time.
Herod was very glad to see Jesus; 
he had been wanting to see him for a long time,
for he had heard about him 
and had been hoping to see him perform some sign.
He questioned him at length,
but he gave him no answer.
The chief priests and scribes, meanwhile,
stood by accusing him harshly.
Herod and his soldiers treated him contemptuously and mocked him,
and after clothing him in resplendent garb, 
he sent him back to Pilate.
Herod and Pilate became friends that very day, 
even though they had been enemies formerly.
Pilate then summoned the chief priests, the rulers, and the people 
and said to them, "You brought this man to me
and accused him of inciting the people to revolt.
I have conducted my investigation in your presence 
and have not found this man guilty 
of the charges you have brought against him, 
nor did Herod, for he sent him back to us.
So no capital crime has been committed by him.
Therefore I shall have him flogged and then release him."

But all together they shouted out, 
"Away with this man!
Release Barabbas to us."
— Now Barabbas had been imprisoned for a rebellion 
that had taken place in the city and for murder. —
Again Pilate addressed them, still wishing to release Jesus,
but they continued their shouting,
"Crucify him!  Crucify him!"
Pilate addressed them a third time,
"What evil has this man done?
I found him guilty of no capital crime.
Therefore I shall have him flogged and then release him."
With loud shouts, however,
they persisted in calling for his crucifixion,
and their voices prevailed.
The verdict of Pilate was that their demand should be granted.
So he released the man who had been imprisoned
for rebellion and murder, for whom they asked,
and he handed Jesus over to them to deal with as they wished.

As they led him away
they took hold of a certain Simon, a Cyrenian, 
who was coming in from the country; 
and after laying the cross on him, 
they made him carry it behind Jesus.
A large crowd of people followed Jesus, 
including many women who mourned and lamented him.
Jesus turned to them and said, 
"Daughters of Jerusalem, do not weep for me; 
weep instead for yourselves and for your children 
for indeed, the days are coming when people will say, 
'Blessed are the barren,
the wombs that never bore
and the breasts that never nursed.'
At that time people will say to the mountains,
'Fall upon us!'
and to the hills, 'Cover us!'
for if these things are done when the wood is green 
what will happen when it is dry?"
Now two others, both criminals,
were led away with him to be executed.

When they came to the place called the Skull, 
they crucified him and the criminals there, 
one on his right, the other on his left.
Then Jesus said,
"Father, forgive them, they know not what they do."
They divided his garments by casting lots.
The people stood by and watched; 
the rulers, meanwhile, sneered at him and said, 
"He saved others, let him save himself 
if he is the chosen one, the Christ of God."
Even the soldiers jeered at him.
As they approached to offer him wine they called out,
"If you are King of the Jews, save yourself."
Above him there was an inscription that read, 
"This is the King of the Jews."

Now one of the criminals hanging there reviled Jesus, saying,
"Are you not the Christ?
Save yourself and us."
The other, however, rebuking him, said in reply,
"Have you no fear of God,
for you are subject to the same condemnation?
And indeed, we have been condemned justly,
for the sentence we received corresponds to our crimes, 
but this man has done nothing criminal."
Then he said,
"Jesus, remember me when you come into your kingdom."
He replied to him,
"Amen, I say to you, 
today you will be with me in Paradise."

It was now about noon and darkness came over the whole land
until three in the afternoon
because of an eclipse of the sun.
Then the veil of the temple was torn down the middle.
Jesus cried out in a loud voice, 
"Father, into your hands I commend my spirit"; 
and when he had said this he breathed his last.

Here all kneel and pause for a short time.

The centurion who witnessed what had happened glorified God and said,
"This man was innocent beyond doubt."
When all the people who had gathered for this spectacle saw what had happened,
they returned home beating their breasts;
but all his acquaintances stood at a distance, 
including the women who had followed him from Galilee 
and saw these events.

Now there was a virtuous and righteous man named Joseph who,
though he was a member of the council, 
had not consented to their plan of action.
He came from the Jewish town of Arimathea 
and was awaiting the kingdom of God.
He went to Pilate and asked for the body of Jesus.
After he had taken the body down, 
he wrapped it in a linen cloth
and laid him in a rock-hewn tomb
in which no one had yet been buried.
It was the day of preparation,
and the sabbath was about to begin.
The women who had come from Galilee with him followed behind, 
and when they had seen the tomb 
and the way in which his body was laid in it, 
they returned and prepared spices and perfumed oils.
Then they rested on the sabbath according to the commandment.

OrLK 23:1-49

The elders of the people, chief priests and scribes,
arose and brought Jesus before Pilate.
They brought charges against him, saying,
"We found this man misleading our people; 
he opposes the payment of taxes to Caesar 
and maintains that he is the Christ, a king."
Pilate asked him, "Are you the king of the Jews?"
He said to him in reply, "You say so."
Pilate then addressed the chief priests and the crowds, 
"I find this man not guilty."
But they were adamant and said, 
"He is inciting the people with his teaching throughout all Judea,
from Galilee where he began even to here."

On hearing this Pilate asked if the man was a Galilean; 
and upon learning that he was under Herod's jurisdiction,
he sent him to Herod who was in Jerusalem at that time.
Herod was very glad to see Jesus; 
he had been wanting to see him for a long time,
for he had heard about him 
and had been hoping to see him perform some sign.
He questioned him at length,
but he gave him no answer.
The chief priests and scribes, meanwhile,
stood by accusing him harshly.
Herod and his soldiers treated him contemptuously and mocked him,
and after clothing him in resplendent garb, 
he sent him back to Pilate.
Herod and Pilate became friends that very day, 
even though they had been enemies formerly.
Pilate then summoned the chief priests, the rulers, and the people 
and said to them, "You brought this man to me
and accused him of inciting the people to revolt.
I have conducted my investigation in your presence 
and have not found this man guilty 
of the charges you have brought against him, 
nor did Herod, for he sent him back to us.
So no capital crime has been committed by him.
Therefore I shall have him flogged and then release him."

But all together they shouted out, 
"Away with this man!
Release Barabbas to us."
— Now Barabbas had been imprisoned for a rebellion 
that had taken place in the city and for murder. —
Again Pilate addressed them, still wishing to release Jesus,
but they continued their shouting,
"Crucify him!  Crucify him!"
Pilate addressed them a third time,
"What evil has this man done?
I found him guilty of no capital crime.
Therefore I shall have him flogged and then release him."
With loud shouts, however,
they persisted in calling for his crucifixion,
and their voices prevailed.
The verdict of Pilate was that their demand should be granted.
So he released the man who had been imprisoned
for rebellion and murder, for whom they asked,
and he handed Jesus over to them to deal with as they wished.

As they led him away
they took hold of a certain Simon, a Cyrenian, 
who was coming in from the country; 
and after laying the cross on him, 
they made him carry it behind Jesus.
A large crowd of people followed Jesus, 
including many women who mourned and lamented him.
Jesus turned to them and said, 
"Daughters of Jerusalem, do not weep for me;
weep instead for yourselves and for your children 
for indeed, the days are coming when people will say, 
'Blessed are the barren,
the wombs that never bore
and the breasts that never nursed.'
At that time people will say to the mountains,
'Fall upon us!'
and to the hills, 'Cover us!'
for if these things are done when the wood is green 
what will happen when it is dry?"
Now two others, both criminals,
were led away with him to be executed.

When they came to the place called the Skull, 
they crucified him and the criminals there, 
one on his right, the other on his left.
Then Jesus said,
"Father, forgive them, they know not what they do."
They divided his garments by casting lots.
The people stood by and watched; 
the rulers, meanwhile, sneered at him and said, 
"He saved others, let him save himself 
if he is the chosen one, the Christ of God."
Even the soldiers jeered at him.
As they approached to offer him wine they called out,
"If you are King of the Jews, save yourself."
Above him there was an inscription that read, 
"This is the King of the Jews."

Now one of the criminals hanging there reviled Jesus, saying,
"Are you not the Christ?
Save yourself and us."
The other, however, rebuking him, said in reply,
"Have you no fear of God,
for you are subject to the same condemnation?
And indeed, we have been condemned justly,
for the sentence we received corresponds to our crimes, 
but this man has done nothing criminal."
Then he said,
"Jesus, remember me when you come into your kingdom."
He replied to him,
"Amen, I say to you, 
today you will be with me in Paradise."

It was now about noon and darkness came over the whole land
until three in the afternoon
because of an eclipse of the sun.
Then the veil of the temple was torn down the middle.
Jesus cried out in a loud voice,
"Father, into your hands I commend my spirit"; 
and when he had said this he breathed his last.

Here all kneel and pause for a short time.

The centurion who witnessed what had happened glorified God and said,
"This man was innocent beyond doubt."
When all the people who had gathered for this spectacle
saw what had happened,
they returned home beating their breasts;
but all his acquaintances stood at a distance, 
including the women who had followed him from Galilee 
and saw these events.
Apr 7, 2019

V Domingo de Cuaresma

Primera lectura 

Is 43, 16-21
Esto dice el Señor, que abrió un camino en el mar
y un sendero en las aguas impetuosas,
el que hizo salir a la batalla
a un formidable ejército de carros y caballos,
que cayeron y no se levantaron,
y se apagaron como una mecha que se extingue:

“No recuerden lo pasado ni piensen en lo antiguo;
yo voy a realizar algo nuevo.
Ya está brotando. ¿No lo notan?
Voy a abrir caminos en el desierto
y haré que corran los ríos en la tierra árida.
Me darán gloria las bestias salvajes,
los chacales y las avestruces,
porque haré correr agua en el desierto,
y ríos en el yermo,
para apagar la sed de mi pueblo escogido.
Entonces el pueblo que me he formado
proclamará mis alabanzas”.


Salmo Responsorial

Salmo 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6
R. (3) Grandes cosas ha hecho por nosotros, Señor.
Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio
creíamos soñar:
entonces no cesaba de reír nuestra boca
ni se cansaba entonces la lengua de cantar.  
R. Grandes cosas ha hecho por nosotros, Señor.
Aun los mismos paganos con asombro decían:
“¡Grandes cosas has hecho por ellos el Señor!”
Y estábamos alegres,
pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor.  
R. Grandes cosas ha hecho por nosotros, Señor.
Como cambian los ríos la suerte del desierto,
cambia también ahora nuestra suerte, Señor,
y entre gritos de júbilo
cosecharán aquellos que siembran con dolor.
R. Grandes cosas ha hecho por nosotros, Señor.
Al ir, iban llorando, cargando la semilla;
al regresar, cantando vendrán con sus gavillas.  
R. Grandes cosas ha hecho por nosotros, Señor.


Segunda Lectura

Fil 3, 8-14
Hermanos: Todo lo que era valioso para mí, lo consideré sin valor a causa de Cristo. Más aún pienso que nada vale la pena en comparación con el bien supremo, que consiste en conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por cuyo amor he renunciado a todo, y todo lo considero como basura, con tal de ganar a Cristo y de estar unido a él, no porque haya obtenido la justificación que proviene de la ley, sino la que procede de la fe en Cristo Jesús, con la que Dios hace justos a los que creen.

Y todo esto, para conocer a Cristo, experimentar la fuerza de su resurrección, compartir sus sufrimientos y asemejarme a él en su muerte, con la esperanza de resucitar con él de entre los muertos.

No quiero decir que haya logrado ya ese ideal o que sea ya perfecto, pero me esfuerzo en conquistarlo, porque Cristo Jesús me ha conquistado. No, hermanos, considero que todavía no lo he logrado. Pero eso sí, olvido lo que he dejado atrás, y me lanzo hacia adelante, en busca de la meta y del trofeo al que Dios, por medio de Cristo Jesús, nos llama desde el cielo.


Aclamación antes del Evangelio

Joel 2, 12-13
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Todavía es tiempo, dice el Señor.
Arrepiéntanse de todo corazón y vuélvanse a mí,
que soy compasivo y misericordioso.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio

Jn 8, 1-11
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos y al amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y él, sentado entre ellos, les enseñaba.

Entonces los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola frente a él, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos manda en la ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú que dices?”

Le preguntaban esto para ponerle una trampa y poder acusarlo. Pero Jesús se agachó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían en su pregunta, se incorporó y les dijo: “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra”. Se volvió a agachar y siguió escribiendo en el suelo.

Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los más viejos, hasta que dejaron solos a Jesús y a la mujer, que estaba de pie, junto a él.

Entonces Jesús se enderezó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?” Ella le contestó: “Nadie, Señor”. Y Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”.
Apr 7, 2019

Fifth Sunday of Lent – Year C Readings

Reading 1IS 43:16-21

Thus says the LORD,
who opens a way in the sea
and a path in the mighty waters,
who leads out chariots and horsemen,
a powerful army,
till they lie prostrate together, never to rise,
snuffed out and quenched like a wick.
Remember not the events of the past,
the things of long ago consider not;
see, I am doing something new!
Now it springs forth, do you not perceive it?
In the desert I make a way,
in the wasteland, rivers.
Wild beasts honor me,
jackals and ostriches,
for I put water in the desert
and rivers in the wasteland
for my chosen people to drink,
the people whom I formed for myself,
that they might announce my praise.

Responsorial PsalmPS 126:1-2, 2-3, 4-5, 6.

R. (3)  The Lord has done great things for us; we are filled with joy.
When the LORD brought back the captives of Zion,
we were like men dreaming.
Then our mouth was filled with laughter,
and our tongue with rejoicing.
R. The Lord has done great things for us; we are filled with joy.
Then they said among the nations,
“The LORD has done great things for them.”
The LORD has done great things for us;
we are glad indeed.
R. The Lord has done great things for us; we are filled with joy.
Restore our fortunes, O LORD,
like the torrents in the southern desert.
Those that sow in tears
shall reap rejoicing.
R. The Lord has done great things for us; we are filled with joy.
Although they go forth weeping,
carrying the seed to be sown,
They shall come back rejoicing,
carrying their sheaves.
R. The Lord has done great things for us; we are filled with joy.

Reading 2PHIL 3:8-14

Brothers and sisters:
I consider everything as a loss 
because of the supreme good of knowing Christ Jesus my Lord.
For his sake I have accepted the loss of all things 
and I consider them so much rubbish, 
that I may gain Christ and be found in him, 
not having any righteousness of my own based on the law 
but that which comes through faith in Christ, 
the righteousness from God, 
depending on faith to know him and the power of his resurrection 
and the sharing of his sufferings by being conformed to his death, 
if somehow I may attain the resurrection from the dead.

It is not that I have already taken hold of it 
or have already attained perfect maturity, 
but I continue my pursuit in hope that I may possess it, 
since I have indeed been taken possession of by Christ Jesus.
Brothers and sisters, I for my part 
do not consider myself to have taken possession.
Just one thing: forgetting what lies behind 
but straining forward to what lies ahead, 
I continue my pursuit toward the goal, 
the prize of God’s upward calling, in Christ Jesus.

Verse Before The GospelJL 2:12-13

Even now, says the Lord,
return to me with your whole heart;
for I am gracious and merciful.

GospelJN 8:1-11

Jesus went to the Mount of Olives.
But early in the morning he arrived again in the temple area, 
and all the people started coming to him, 
and he sat down and taught them.
Then the scribes and the Pharisees brought a woman 
who had been caught in adultery 
and made her stand in the middle.
They said to him,
“Teacher, this woman was caught 
in the very act of committing adultery.
Now in the law, Moses commanded us to stone such women.
So what do you say?”
They said this to test him,
so that they could have some charge to bring against him.
Jesus bent down and began to write on the ground with his finger.
But when they continued asking him,
he straightened up and said to them,
“Let the one among you who is without sin 
be the first to throw a stone at her.”
Again he bent down and wrote on the ground.
And in response, they went away one by one,
beginning with the elders.
So he was left alone with the woman before him.
Then Jesus straightened up and said to her,
“Woman, where are they?
Has no one condemned you?”
She replied, “No one, sir.”
Then Jesus said, “Neither do I condemn you.
Go, and from now on do not sin any more.”
Apr 2, 2019

Fourth Sunday of Lent – Year C Readings

Reading 1JOS 5:9A, 10-12

The LORD said to Joshua, 
“Today I have removed the reproach of Egypt from you.”

While the Israelites were encamped at Gilgal on the plains of Jericho, 
they celebrated the Passover
on the evening of the fourteenth of the month.
On the day after the Passover,
they ate of the produce of the land 
in the form of unleavened cakes and parched grain.
On that same day after the Passover, 
on which they ate of the produce of the land, the manna ceased.
No longer was there manna for the Israelites, 
who that year ate of the yield of the land of Canaan.

Responsorial PsalmPS 34:2-3, 4-5, 6-7.

R. (9a)  Taste and see the goodness of the Lord.
I will bless the LORD at all times;
his praise shall be ever in my mouth.
Let my soul glory in the LORD;
the lowly will hear me and be glad.
R. Taste and see the goodness of the Lord.
Glorify the LORD with me,
let us together extol his name.
I sought the LORD, and he answered me
and delivered me from all my fears.
R. Taste and see the goodness of the Lord.
Look to him that you may be radiant with joy,
and your faces may not blush with shame.
When the poor one called out, the LORD heard,
 and from all his distress he saved him.
R. Taste and see the goodness of the Lord.

Reading 22 COR 5:17-21

Brothers and sisters:
Whoever is in Christ is a new creation:
the old things have passed away;
behold, new things have come.
And all this is from God,
who has reconciled us to himself through Christ 
and given us the ministry of reconciliation, 
namely, God was reconciling the world to himself in Christ, 
not counting their trespasses against them 
and entrusting to us the message of reconciliation.
So we are ambassadors for Christ,
as if God were appealing through us.
We implore you on behalf of Christ,
be reconciled to God.
For our sake he made him to be sin who did not know sin,
so that we might become the righteousness of God in him.

Verse Before The GospelLK 15:18

I will get up and go to my Father and shall say to him:
Father, I have sinned against heaven and against you.

GospelLK 15:1-3, 11-32

Tax collectors and sinners were all drawing near to listen to Jesus,
but the Pharisees and scribes began to complain, saying,
“This man welcomes sinners and eats with them.”
So to them Jesus addressed this parable:
“A man had two sons, and the younger son said to his father,
‘Father give me the share of your estate that should come to me.’
 
So the father divided the property between them.
After a few days, the younger son collected all his belongings
and set off to a distant country
where he squandered his inheritance on a life of dissipation.
When he had freely spent everything,
a severe famine struck that country,
and he found himself in dire need.
So he hired himself out to one of the local citizens
who sent him to his farm to tend the swine.
And he longed to eat his fill of the pods on which the swine fed,
but nobody gave him any.
Coming to his senses he thought,
‘How many of my father’s hired workers
have more than enough food to eat,
but here am I, dying from hunger.
I shall get up and go to my father and I shall say to him,
“Father, I have sinned against heaven and against you.
I no longer deserve to be called your son;
treat me as you would treat one of your hired workers.”’
So he got up and went back to his father.
While he was still a long way off,
his father caught sight of him, and was filled with compassion.
He ran to his son, embraced him and kissed him.
His son said to him,
‘Father, I have sinned against heaven and against you;
I no longer deserve to be called your son.’
But his father ordered his servants,
‘Quickly bring the finest robe and put it on him;
put a ring on his finger and sandals on his feet.
Take the fattened calf and slaughter it.
Then let us celebrate with a feast,
because this son of mine was dead, and has come to life again;
he was lost, and has been found.’
Then the celebration began.
Now the older son had been out in the field
and, on his way back, as he neared the house,
he heard the sound of music and dancing.
He called one of the servants and asked what this might mean.
The servant said to him,
‘Your brother has returned
and your father has slaughtered the fattened calf
because he has him back safe and sound.’
He became angry,
and when he refused to enter the house,
his father came out and pleaded with him.
He said to his father in reply,
‘Look, all these years I served you
and not once did I disobey your orders;
yet you never gave me even a young goat to feast on with my friends.
But when your son returns
who swallowed up your property with prostitutes,
for him you slaughter the fattened calf.’
He said to him,
‘My son, you are here with me always;
everything I have is yours.
But now we must celebrate and rejoice,
because your brother was dead and has come to life again;
he was lost and has been found.’”

Mar 24, 2019

III Domingo de Cuaresma

Primera lectura 

Ex 3, 1-8a. 13-15
En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro, Jetró, sacerdote de Madián. En cierta ocasión llevó el rebaño más allá del desierto, hasta el Horeb, el monte de Dios, y el Señor se le apareció en una llama que salía de un zarzal. Moisés observó con gran asombro que la zarza ardía sin consumirse y se dijo: “Voy a ver de cerca esa cosa tan extraña, por qué la zarza no se quema”.

Viendo el Señor que Moisés se había desviado para mirar, lo llamó desde la zarza: “¡Moisés, Moisés!” Él respondió: “Aquí estoy”. Le dijo Dios: “¡No te acerques! Quítate las sandalias, porque el lugar que pisas es tierra sagrada”. Y añadió: “Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”.

Entonces Moisés se tapó la cara, porque tuvo miedo de mirar a Dios. Pero el Señor le dijo: “He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores y conozco bien sus sufrimientos. He descendido para librar a mi pueblo de la opresión de los egipcios, para sacarlo de aquellas tierras y llevarlo a una tierra buena y espaciosa, una tierra que mana leche y miel”.

Moisés le dijo a Dios: “Está bien. Me presentaré a los hijos de Israel y les diré: ‘El Dios de sus padres me envía a ustedes’; pero cuando me pregunten cuál es su nombre, ¿qué les voy a responder?”

Dios le contestó a Moisés: “Mi nombre es Yo-soy”; y añadió: “Esto les dirás a los israelitas: ‘Yo-soy me envía a ustedes’. También les dirás: ‘El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me envía a ustedes’. Éste es mi nombre para siempre. Con este nombre me han de recordar de generación en generación”.


Salmo Responsorial

Salmo 102, 1-2. 3-4. 6-7. 8 y 11
R. (8a) El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice, al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice, al Señor, alma mía,
y no te olvides de sus beneficios.  
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor perdona tus pecados
y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro
y te colma de amor y de ternura. 
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor hace justicia
y de la razón al oprimido.
A Moisés le mostró su bondad
y sus prodigios al pueblo de Israel.  
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Como desde la tierra hasta el cielo,
así es de grande su misericordia. 
R. El Señor es compasivo y misericordioso.


Segunda Lectura

1 Cor 10, 1-6. 10-12
Hermanos: No quiero que olviden que en el desierto nuestros padres estuvieron todos bajo la nube, todos cruzaron el Mar Rojo y todos se sometieron a Moisés, por una especie de bautismo en la nube y en el mar. Todos comieron el mismo alimento milagroso y todos bebieron de la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los acompañaba, y la roca era Cristo. Sin embargo, la mayoría de ellos desagradaron a Dios y murieron en el desierto.

Todo esto sucedió como advertencia para nosotros, a fin de que no codiciemos cosas malas como ellos lo hicieron. No murmuren ustedes como algunos de ellos murmuraron y perecieron a manos del ángel exterminador. Todas estas cosas les sucedieron a nuestros antepasados como un ejemplo para nosotros y fueron puestas en las Escrituras como advertencia para los que vivimos en los últimos tiempos. Así pues, el que crea estar firme, tenga cuidado de no caer.


Aclamación antes del Evangelio

Mt 4, 17
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Conviértanse, dice el Señor,
porque ya está cerca el Reino de los cielos.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio

Lc 13, 1-9
En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus sacrificios. Jesús les hizo este comentario: “¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante”.

Entonces les dijo esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?’ El viñador le contestó: ‘Señor, déjala todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré’ ”.
Mar 24, 2019

Third Sunday of Lent – Year C Readings

Reading 1EX 3:1-8A, 13-15

Moses was tending the flock of his father-in-law Jethro,
the priest of Midian.
Leading the flock across the desert, he came to Horeb,
the mountain of God.
There an angel of the LORD appeared to Moses in fire
flaming out of a bush.
As he looked on, he was surprised to see that the bush,
though on fire, was not consumed.
So Moses decided,
“I must go over to look at this remarkable sight,
and see why the bush is not burned.”

When the LORD saw him coming over to look at it more closely,
God called out to him from the bush, “Moses! Moses!”
He answered, “Here I am.”
God said, “Come no nearer!
Remove the sandals from your feet,
for the place where you stand is holy ground.
I am the God of your fathers, “ he continued,
“the God of Abraham, the God of Isaac, the God of Jacob.”
Moses hid his face, for he was afraid to look at God.
But the LORD said,
“I have witnessed the affliction of my people in Egypt
and have heard their cry of complaint against their slave drivers,
so I know well what they are suffering.
Therefore I have come down to rescue them
from the hands of the Egyptians
and lead them out of that land into a good and spacious land,
a land flowing with milk and honey.”

Moses said to God, “But when I go to the Israelites
and say to them, ‘The God of your fathers has sent me to you,’
if they ask me, ‘What is his name?’ what am I to tell them?”
God replied, “I am who am.”
Then he added, “This is what you shall tell the Israelites:
I AM sent me to you.”

God spoke further to Moses, “Thus shall you say to the Israelites:
The LORD, the God of your fathers,
 
the God of Abraham, the God of Isaac, the God of Jacob,
has sent me to you.

“This is my name forever;
thus am I to be remembered through all generations.”

Responsorial PsalmPS 103: 1-2, 3-4, 6-7, 8, 11.

R. (8a)  The Lord is kind and merciful.
Bless the LORD, O my soul;
and all my being, bless his holy name.
Bless the LORD, O my soul,
and forget not all his benefits.
R. The Lord is kind and merciful.
He pardons all your iniquities,
heals all your ills,
He redeems your life from destruction,
crowns you with kindness and compassion.
R. The Lord is kind and merciful.
The LORD secures justice
and the rights of all the oppressed.
He has made known his ways to Moses,
and his deeds to the children of Israel.
R. The Lord is kind and merciful.
Merciful and gracious is the LORD,
slow to anger and abounding in kindness.
For as the heavens are high above the earth,
so surpassing is his kindness toward those who fear him.
R. The Lord is kind and merciful.

Reading 21 COR 10:1-6, 10-12

I do not want you to be unaware, brothers and sisters, 
that our ancestors were all under the cloud 
and all passed through the sea, 
and all of them were baptized into Moses 
in the cloud and in the sea.
All ate the same spiritual food, 
and all drank the same spiritual drink, 
for they drank from a spiritual rock that followed them, 
and the rock was the Christ.
Yet God was not pleased with most of them, 
for they were struck down in the desert.

These things happened as examples for us, 
so that we might not desire evil things, as they did. 
Do not grumble as some of them did, 
and suffered death by the destroyer.
These things happened to them as an example, 
and they have been written down as a warning to us, 
upon whom the end of the ages has come.
Therefore, whoever thinks he is standing secure 
should take care not to fall.

Verse Before The GospelMT 4:17

Repent, says the Lord;
the kingdom of heaven is at hand.

GospelLK 13:1-9

Some people told Jesus about the Galileans
whose blood Pilate had mingled with the blood of their sacrifices.
Jesus said to them in reply, 
"Do you think that because these Galileans suffered in this way 
they were greater sinners than all other Galileans?
By no means!
But I tell you, if you do not repent,
you will all perish as they did!
Or those eighteen people who were killed 
when the tower at Siloam fell on them—
do you think they were more guilty 
than everyone else who lived in Jerusalem?
By no means!
But I tell you, if you do not repent,
you will all perish as they did!"

And he told them this parable: 
"There once was a person who had a fig tree planted in his orchard, 
and when he came in search of fruit on it but found none,
he said to the gardener,
'For three years now I have come in search of fruit on this fig tree 
but have found none.
So cut it down.
Why should it exhaust the soil?'
He said to him in reply,
'Sir, leave it for this year also, 
and I shall cultivate the ground around it and fertilize it; 
it may bear fruit in the future.
If not you can cut it down.'"
Mar 17, 2019

Second Sunday of Lent
Lectionary: 27

Reading 1GN 15:5-12, 17-18

The Lord God took Abram outside and said, 
"Look up at the sky and count the stars, if you can.
Just so," he added, "shall your descendants be."
Abram put his faith in the LORD, 
who credited it to him as an act of righteousness.

He then said to him, 
"I am the LORD who brought you from Ur of the Chaldeans 
to give you this land as a possession."
"O Lord GOD," he asked, 
"how am I to know that I shall possess it?"
He answered him, 
"Bring me a three-year-old heifer, a three-year-old she-goat, 
a three-year-old ram, a turtledove, and a young pigeon."
Abram brought him all these, split them in two, 
and placed each half opposite the other; 
but the birds he did not cut up.
Birds of prey swooped down on the carcasses, 
but Abram stayed with them.
As the sun was about to set, a trance fell upon Abram, 
and a deep, terrifying darkness enveloped him.

When the sun had set and it was dark, 
there appeared a smoking fire pot and a flaming torch, 
which passed between those pieces.
It was on that occasion that the LORD made a covenant with Abram,
saying: "To your descendants I give this land, 
from the Wadi of Egypt to the Great River, the Euphrates."

Responsorial PsalmPS 27:1, 7-8, 8-9, 13-14.

R. (1a)  The Lord is my light and my salvation.
The LORD is my light and my salvation;
whom should I fear?
The LORD is my life's refuge;
of whom should I be afraid?
R. The Lord is my light and my salvation.
Hear, O LORD, the sound of my call;
have pity on me, and answer me.
Of you my heart speaks; you my glance seeks.
R. The Lord is my light and my salvation.
Your presence, O LORD, I seek.
Hide not your face from me;
do not in anger repel your servant.
You are my helper: cast me not off.
R. The Lord is my light and my salvation.
I believe that I shall see the bounty of the LORD
in the land of the living.
Wait for the LORD with courage;
be stouthearted, and wait for the LORD.
R. The Lord is my light and my salvation.

Reading 2 PHIL 3:17—4:1

Join with others in being imitators of me, brothers and sisters, 
and observe those who thus conduct themselves 
according to the model you have in us.
For many, as I have often told you 
and now tell you even in tears, 
conduct themselves as enemies of the cross of Christ.
Their end is destruction.
Their God is their stomach; 
their glory is in their "shame."
Their minds are occupied with earthly things.
But our citizenship is in heaven, 
and from it we also await a savior, the Lord Jesus Christ.
He will change our lowly body
to conform with his glorified body 
by the power that enables him also 
to bring all things into subjection to himself.

Therefore, my brothers and sisters,
whom I love and long for, my joy and crown, 
in this way stand firm in the Lord.

OrPHIL 3:20—4:1

Brothers and sisters:
Our citizenship is in heaven, 
and from it we also await a savior, the Lord Jesus Christ.
He will change our lowly body
to conform with his glorified body 
by the power that enables him also 
to bring all things into subjection to himself.

Therefore, my brothers and sisters,
whom I love and long for, my joy and crown, 
in this way stand firm in the Lord, beloved.

Verse Before The GospelCF. MT 17:5

From the shining cloud the Father's voice is heard:
This is my beloved Son, hear him.

GospelLK 9:28B-36

Jesus took Peter, John, and James 
and went up the mountain to pray.
While he was praying his face changed in appearance 
and his clothing became dazzling white.
And behold, two men were conversing with him, Moses and Elijah, 
who appeared in glory and spoke of his exodus 
that he was going to accomplish in Jerusalem.
Peter and his companions had been overcome by sleep, 
but becoming fully awake, 
they saw his glory and the two men standing with him.
As they were about to part from him, Peter said to Jesus, 
"Master, it is good that we are here;
let us make three tents,
one for you, one for Moses, and one for Elijah."
But he did not know what he was saying.
While he was still speaking, 
a cloud came and cast a shadow over them, 
and they became frightened when they entered the cloud.
Then from the cloud came a voice that said, 
"This is my chosen Son; listen to him."
After the voice had spoken, Jesus was found alone.
They fell silent and did not at that time 
tell anyone what they had seen.

Mar 10, 2019

I Domingo de Cuaresma

 

Primera lectura 

Dt 26, 4-10
En aquel tiempo, dijo Moisés al pueblo: "Cuando presentes las primicias de tus cosechas, el sacerdote tomará el cesto de tus manos y lo pondrá ante el altar del Señor, tu Dios. Entonces tú dirás estas palabras ante el Señor, tu Dios:

'Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto y se estableció allí con muy pocas personas; pero luego creció hasta convertirse en una gran nación, potente y numerosa.

Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra humillación, nuestros trabajos y nuestra angustia. El Señor nos sacó de Egipto con mano poderosa y brazo protector, con un terror muy grande, entre señales y portentos; nos trajo a este país y nos dio esta tierra, que mana leche y miel. Por eso ahora yo traigo aquí las primicias de la tierra que tú, Señor, me has dado'.

Una vez que hayas dejado tus primicias ante el Señor, te postrarás ante él para adorarlo''.


Salmo Responsorial

Salmo 90, 1-2. 10-11. 12-13. 14-15
R. (cf. 15b) Tú eres mi Dios y en ti confío.
Tú, que vivas al amparo del Altísimo
y descansas a la sombra del todopoderoso,
dile al Señor: "Tu eres mi refugio y fortaleza; 
tú eres mi Dios y en ti confío". 
R. Tú eres mi Dios y en ti confío.
No te sucederá desgracia alguna,
ninguna calamidad caerá sobre tu casa, 
pues el Señor ha dado a sus ángeles la orden 
de protegerte a donde quiera  que vayas.  
R. Tú eres mi Dios y en ti confío.
Los ángeles de Dios te llevarán en brazos 
para que no te tropieces con las piedras,
podrás pisar los escorpiones y las víboras
y dominar las fieras.   
R. Tú eres mi Dios y en ti confío.
"Puesto que tú me conoces y me amas, dice el Señor, 
yo te libraré y te pondré a salvo. 
Cuando tú me invoques, yo te escucharé,
y en tus angustias estaré contigo, 
te libraré de ellas y te colmaré de honores".  
R. Tú eres mi Dios y en ti confío.


Segunda Lectura

Rom 10, 8-13
Hermanos: La Escritura afirma: Muy a tu alcance, en tu boca y en tu corazón, se encuentra la salvación, esto es, el asunto de la fe que predicamos. Porque basta que cada uno declare con su boca que Jesús es el Señor y que crea en su corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, para que pueda salvarse.

En efecto, hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad y declarar con la boca para alcanzar la salvación. Por eso dice la Escritura: Ninguno que crea en él quedará defraudado, porque no existe diferencia entre judío y no judío, ya que uno mismo es el Señor de todos, espléndido con todos los que lo invocan, pues todo el que invoque al Señor como a su Dios, será salvado por él.


Aclamación antes del Evangelio

Mt 4, 4
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre,
sino también de toda palabra
que sale de la boca de Dios.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio

Lc 4, 1-13
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán y conducido por el mismo Espíritu, se internó en el desierto, donde permaneció durante cuarenta días y fue tentado por el demonio.

No comió nada en aquellos días, y cuando se completaron, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: "Si eres el Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan". Jesús le contestó: "Está escrito: No sólo de pan vive el hombre".

Después lo llevó el diablo a un monte elevado y en un instante le hizo ver todos los reinos de la tierra y le dijo: "A mí me ha sido entregado todo el poder y la gloria de estos reinos, y yo los doy a quien quiero. Todo esto será tuyo, si te arrodillas y me adoras". Jesús le respondió: "Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás".

Entonces lo llevó a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: "Si eres el Hijo de Dios, arrójate desde aquí, porque está escrito: Los ángeles del Señor tienen órdenes de cuidarte y de sostenerte en sus manos, para que tus pies no tropiecen con las piedras". Pero Jesús le respondió: "También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios".

Concluidas las tentaciones, el diablo se retiró de él, hasta que llegara la hora.
Mar 10, 2019

First Sunday of Lent
Lectionary: 24

Reading 1 DT 26:4-10

Moses spoke to the people, saying: 
"The priest shall receive the basket from you 
and shall set it in front of the altar of the LORD, your God.
Then you shall declare before the Lord, your God, 
'My father was a wandering Aramean 
who went down to Egypt with a small household 
and lived there as an alien.
But there he became a nation 
great, strong, and numerous.
When the Egyptians maltreated and oppressed us, 
imposing hard labor upon us, 
we cried to the LORD, the God of our fathers, 
and he heard our cry
and saw our affliction, our toil, and our oppression.
He brought us out of Egypt
with his strong hand and outstretched arm,
with terrifying power, with signs and wonders;
and bringing us into this country,
he gave us this land flowing with milk and honey.
Therefore, I have now brought you the firstfruits
of the products of the soil 
which you, O LORD, have given me.'
And having set them before the Lord, your God, 
you shall bow down in his presence."

Responsorial PsalmPS 91:1-2, 10-11, 12-13, 14-15.

R. (cf. 15b)  Be with me, Lord, when I am in trouble.
You who dwell in the shelter of the Most High,
who abide in the shadow of the Almighty,
say to the LORD, "My refuge and fortress,
my God in whom I trust."
R. Be with me, Lord, when I am in trouble.
No evil shall befall you,
nor shall affliction come near your tent,
For to his angels he has given command about you,
that they guard you in all your ways.
R. Be with me, Lord, when I am in trouble.
Upon their hands they shall bear you up,
lest you dash your foot against a stone.
You shall tread upon the asp and the viper;
you shall trample down the lion and the dragon.
R. Be with me, Lord, when I am in trouble.
Because he clings to me, I will deliver him;
I will set him on high because he acknowledges my name.
He shall call upon me, and I will answer him;
I will be with him in distress;
I will deliver him and glorify him.
R. Be with me, Lord, when I am in trouble.

Reading 2ROM 10:8-13

Brothers and sisters:
What does Scripture say?
The word is near you,
in your mouth and in your heart

—that is, the word of faith that we preach—, 
for, if you confess with your mouth that Jesus is Lord 
and believe in your heart that God raised him from the dead, 
you will be saved.
For one believes with the heart and so is justified, 
and one confesses with the mouth and so is saved.
For the Scripture says, 
No one who believes in him will be put to shame.
For there is no distinction between Jew and Greek; 
the same Lord is Lord of all,
enriching all who call upon him.
For "everyone who calls on the name of the Lord will be saved."

Verse Before The GospelMT 4:4B

One does not live on bread alone,
but on every word that comes forth from the mouth of God.

GospelLK 4:1-13

Filled with the Holy Spirit, Jesus returned from the Jordan 
and was led by the Spirit into the desert for forty days, 
to be tempted by the devil.
He ate nothing during those days, 
and when they were over he was hungry.
The devil said to him,
"If you are the Son of God, 
command this stone to become bread."
Jesus answered him, 
"It is written, One does not live on bread alone."
Then he took him up and showed him
all the kingdoms of the world in a single instant.
The devil said to him,
"I shall give to you all this power and glory; 
for it has been handed over to me, 
and I may give it to whomever I wish.
All this will be yours, if you worship me."
Jesus said to him in reply,
"It is written:
You shall worship the Lord, your God,
and him alone shall you serve."

Then he led him to Jerusalem, 
made him stand on the parapet of the temple, and said to him,
"If you are the Son of God,
throw yourself down from here, for it is written:
He will command his angels concerning you, to guard you,
and:
With their hands they will support you,
lest you dash your foot against a stone."

Jesus said to him in reply,
"It also says,
You shall not put the Lord, your God, to the test."
When the devil had finished every temptation, 
he departed from him for a time.
Mar 3, 2019

VIII Domingo Ordinario

Primera lectura 

Sir 27, 5-8
Al agitar el cernidor, aparecen las basuras;
en la discusión aparecen los defectos del hombre.
En el horno se prueba la vasija del alfarero;
la prueba del hombre está en su razonamiento.
El fruto muestra cómo ha sido el cultivo de un árbol;
la palabra muestra la mentalidad del hombre.
Nunca alabes a nadie antes de que hable,
porque ésa es la prueba del hombre.


Salmo Responsorial

Del Salmo 91
R. (cf. 2a) ¡Qué bueno es darte gracias, Señor!
¡Qué bueno es darte gracias, Dios altísimo,
y celebrar tu nombre, 
pregonando tu amor cada mañana 
y tu fidelidad, todas las noches!  
R. ¡Qué bueno es darte gracias, Señor!
Los justos crecerán como las palmas,
como los cedros en los altos montes;
plantados en la casa del Señor,
en medio de sus atrios darán flores.  
R. ¡Qué bueno es darte gracias, Señor!
Seguirán dando fruto en su vejez,
frondosos y lozanos como jóvenes, 
para anunciar que en Dios, mi protector,
ni maldad ni injusticia se conocen.   
R. ¡Qué bueno es darte gracias, Señor!


Segunda lectura

1 Cor 15, 54-58
Hermanos: Cuando nuestro ser corruptible y mortal se revista de incorruptibilidad e inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: La muerte ha sido aniquilada por la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado y la fuerza del pecado es la ley. Gracias a Dios, que nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo.

Así pues, hermanos míos muy amados, estén firmes y permanezcan constantes, trabajando siempre con fervor en la obra de Cristo, puesto que ustedes saben que sus fatigas no quedarán sin recompensa por parte del Señor.


Aclamación antes del Evangelio

Cfr Flp 2, 15. 16
R. Aleluya, aleluya.
Iluminen al mundo con la luz
del Evangelio reflejada en su vida.
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 6, 39-45
En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo: "¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; pero cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano: 'Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo', si no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la paja del ojo de tu hermano.

No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos. El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón".
Mar 3, 2019

Eighth Sunday in Ordinary Time

Reading 1SIR 27:4-7

When a sieve is shaken, the husks appear;
so do one's faults when one speaks.
As the test of what the potter molds is in the furnace,
so in tribulation is the test of the just.
The fruit of a tree shows the care it has had;
so too does one's speech disclose the bent of one's mind.
Praise no one before he speaks,
for it is then that people are tested.

Responsorial PsalmPS 92:2-3, 13-14, 15-16

R. (cf. 2a) Lord, it is good to give thanks to you.
It is good to give thanks to the LORD,
to sing praise to your name, Most High,
To proclaim your kindness at dawn
and your faithfulness throughout the night.
R. Lord, it is good to give thanks to you.
The just one shall flourish like the palm tree,
like a cedar of Lebanon shall he grow.
They that are planted in the house of the LORD
shall flourish in the courts of our God.
R. Lord, it is good to give thanks to you.
They shall bear fruit even in old age;
vigorous and sturdy shall they be,
Declaring how just is the LORD,
my rock, in whom there is no wrong.
R. Lord, it is good to give thanks to you.

Reading 21 COR 15:54-58

Brothers and sisters:
When this which is corruptible clothes itself with incorruptibility
and this which is mortal clothes itself with immortality,
then the word that is written shall come about:
 Death is swallowed up in victory.
Where, O death, is your victory?
Where, O death, is your sting?

The sting of death is sin,
and the power of sin is the law.
But thanks be to God who gives us the victory
through our Lord Jesus Christ.

Therefore, my beloved brothers and sisters,
be firm, steadfast, always fully devoted to the work of the Lord,
knowing that in the Lord your labor is not in vain.

AlleluiaPHIL 2:15D, 16A

R. Alleluia, alleluia.
Shine like lights in the world
as you hold on to the word of life.
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 6:39-45

Jesus told his disciples a parable,
"Can a blind person guide a blind person?
Will not both fall into a pit?
No disciple is superior to the teacher;
but when fully trained,
every disciple will be like his teacher.
Why do you notice the splinter in your brother's eye,
but do not perceive the wooden beam in your own?
How can you say to your brother,
'Brother, let me remove that splinter in your eye,'
when you do not even notice the wooden beam in your own eye?
You hypocrite!  Remove the wooden beam from your eye first;
then you will see clearly
to remove the splinter in your brother's eye.

"A good tree does not bear rotten fruit,
nor does a rotten tree bear good fruit.
For every tree is known by its own fruit.
For people do not pick figs from thornbushes,
nor do they gather grapes from brambles.
A good person out of the store of goodness in his heart produces good,
but an evil person out of a store of evil produces evil;
for from the fullness of the heart the mouth speaks."
Feb 24, 2019

VII Domingo Ordinario

Primera lectura 

1 Sam 26, 2. 7-9. 12-13. 22-23
En aquellos días, Saúl se puso en camino con tres mil soldados israelitas, bajó al desierto de Zif en persecución de David y acampo en Jakilá.

David y Abisay fueron de noche al campamento enemigo y encontraron a Saúl durmiendo entre los carros; su lanza estaba clavada en tierra, junto a su cabecera, y en torno a él dormían Abner y su ejército. Abisay dijo entonces a David: "Dios te está poniendo al enemigo al alcance de tu mano. Deja que lo clave ahora en tierra con un solo golpe de su misma lanza. No hará falta repetirlo". Pero David replicó: "No lo mates. ¿Quién puede atentar contra el ungido del Señor y quedar sin pecado?"

Entonces cogió David la lanza y el jarro de agua de la cabecera de Saúl y se marchó con Abisay. Nadie los vio, nadie se enteró y nadie despertó; todos siguieron durmiendo, porque el Señor les había enviado un sueño profundo.

David cruzó de nuevo el valle y se detuvo en lo alto del monte, a gran distancia del campamento de Saúl. Desde ahí gritó: "Rey Saúl, aquí está tu lanza, manda a alguno de tus criados a recogerla. El Señor le dará a cada uno según su justicia y su lealtad, pues él te puso hoy en mis manos, pero yo no quise atentar contra el ungido del Señor".


Salmo Responsorial

Del Salmo 102 
R. (8a) El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no te olvides de sus beneficios.  
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor perdona tus pecados
y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro
y te colma de amor y de ternura.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor es compasivo y misericordioso,
Lento para enojarse y generoso para perdonar.
No nos trata como merecen nuestras culpas,
ni nos paga según nuestros pecados.   
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
Como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos;
como un padre es compasivo con sus hijos,
así es compasivo el Señor con quien lo ama. 
R. El Señor es compasivo y misericordioso.


Segunda lectura

1 Cor 15, 45-49
Hermanos: La Escritura dice que el primer hombre, Adán, fue un ser que tuvo vida; el último Adán es espíritu que da la vida. Sin embargo, no existe primero lo vivificado por el Espíritu, sino lo puramente humano; lo vivificado por el Espíritu viene después.

El primer hombre, hecho de tierra, es terreno; el segundo viene del cielo. Como fue el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como es el hombre celestial, así serán los celestiales. Y del mismo modo que fuimos semejantes al hombre terreno, seremos también semejantes al hombre celestial.


Aclamación antes del Evangelio

Jn 13, 34
R. Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor,
que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 6, 27-38
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien sólo a los que les hacen el bien, ¿qué tiene de extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestan solamente cuando esperan cobrar, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después.

Ustedes, en cambio, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa. Así tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno hasta con los malos y los ingratos. Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos''.
Feb 24, 2019

Seventh Sunday in Ordinary Time

Reading 11 SM 26:2, 7-9, 12-13, 22-23

In those days, Saul went down to the desert of Ziph
with three thousand picked men of Israel,
to search for David in the desert of Ziph.
So David and Abishai went among Saul’s soldiers by night
and found Saul lying asleep within the barricade,
with his spear thrust into the ground at his head
and Abner and his men sleeping around him.

Abishai whispered to David:
“God has delivered your enemy into your grasp this day.
Let me nail him to the ground with one thrust of the spear;
I will not need a second thrust!”
But David said to Abishai, “Do not harm him,
for who can lay hands on the LORD’s anointed and remain unpunished?”
So David took the spear and the water jug from their place at Saul’s         head,
and they got away without anyone’s seeing or knowing or awakening.
All remained asleep,
because the LORD had put them into a deep slumber.

Going across to an opposite slope,
David stood on a remote hilltop
at a great distance from Abner, son of Ner, and the troops.
He said: “Here is the king’s spear.
Let an attendant come over to get it.
The LORD will reward each man for his justice and faithfulness.
Today, though the LORD delivered you into my grasp,
I would not harm the LORD’s anointed.”

Responsorial PsalmPS 103:1-2, 3-4, 8, 10, 12-13

R. (8a) The Lord is kind and merciful.
Bless the LORD, O my soul;
and all my being, bless his holy name.
Bless the LORD, O my soul,
and forget not all his benefits.
R. The Lord is kind and merciful.
He pardons all your iniquities,
heals all your ills.
He redeems your life from destruction,
crowns you with kindness and compassion.
R. The Lord is kind and merciful.
Merciful and gracious is the LORD,
slow to anger and abounding in kindness.
Not according to our sins does he deal with us,
nor does he requite us according to our crimes.
R. The Lord is kind and merciful.
As far as the east is from the west,
so far has he put our transgressions from us.
As a father has compassion on his children,
so the LORD has compassion on those who fear him.
R. The Lord is kind and merciful.

Reading 21 COR 15:45-49

Brothers and sisters:
It is written, The first man, Adam, became a living being, 
the last Adam a life-giving spirit.
But the spiritual was not first;
rather the natural and then the spiritual.
The first man was from the earth, earthly;
the second man, from heaven.
As was the earthly one, so also are the earthly,
and as is the heavenly one, so also are the heavenly.
Just as we have borne the image of the earthly one,
we shall also bear the image of the heavenly one.

AlleluiaJN 13:34

R. Alleluia, alleluia.
I give you a new commandment, says the Lord:
love one another as I have loved you.
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 6:27-38

Jesus said to his disciples:
“To you who hear I say,
love your enemies, do good to those who hate you,
bless those who curse you, pray for those who mistreat you.
To the person who strikes you on one cheek,
offer the other one as well,
and from the person who takes your cloak,
do not withhold even your tunic.
Give to everyone who asks of you,
and from the one who takes what is yours do not demand it back.
Do to others as you would have them do to you.
For if you love those who love you,
what credit is that to you?
Even sinners love those who love them.
And if you do good to those who do good to you,
what credit is that to you?
Even sinners do the same.
If you lend money to those from whom you expect repayment,
what credit is that to you?
Even sinners lend to sinners,
and get back the same amount.
But rather, love your enemies and do good to them,
and lend expecting nothing back;
then your reward will be great
and you will be children of the Most High,
for he himself is kind to the ungrateful and the wicked.
Be merciful, just as your Father is merciful.

“Stop judging and you will not be judged.
Stop condemning and you will not be condemned.
Forgive and you will be forgiven.
Give, and gifts will be given to you;
a good measure, packed together, shaken down, and overflowing,
will be poured into your lap.
For the measure with which you measure
will in return be measured out to you.” 
Feb 17, 2019

VI Domingo Ordinario

Primera lectura 

Jer 17, 5-8
Esto dice el Señor:
"Maldito el hombre que confía en el hombre,
que en él pone su fuerza
y aparta del Señor su corazón.
Será como un cardo en la estepa,
que nunca disfrutará de la lluvia.
Vivirá en la aridez del desierto,
en una tierra salobre e inhabitable.

Bendito el hombre que confía en el Señor
y en él pone su esperanza.
Será como un árbol plantado junto al agua,
que hunde en la corriente sus raíces;
cuando llegue el calor, no lo sentirá
y sus hojas se conservarán siempre verdes;
en año de sequía no se marchitará
ni dejará de dar frutos".


Salmo Responsorial

Del Salmo 1
R. (Sal 39, 5a) Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Dichoso aquel que no se guía
por mundanos criterios,
que no anda en malos pasos
ni se burla del bueno,
que ama la ley de Dios 
y se goza en cumplir sus mandamientos. 
R. Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Es como un árbol plantado junto al río, 
que da fruto a su tiempo 
y nunca se marchita.
En todo tendrá éxito. 
R. Dichoso el hombre que confía en el Señor.
En cambio los malvados
serán como la paja barrida por el viento.
Porque el Señor protege el camino del justo
y al malo sus caminos acaban por perderlo. 
R. Dichoso el hombre que confía en el Señor. 


Segunda lectura

1 Cor 15, 12. 16-20
Hermanos: Si hemos predicado que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que algunos de ustedes andan diciendo que los muertos no resucitan? Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, es vana la fe de ustedes; y por lo tanto, aún viven ustedes en pecado, y los que murieron en Cristo, perecieron. Si nuestra esperanza en Cristo se redujera tan sólo a las cosas de esta vida, seríamos los más infelices de todos los hombres. Pero no es así, porque Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos.


Aclamación antes del Evangelio

Lc 6, 23ab
R. Aleluya, aleluya.
Alégrense ese día y salten de gozo,
porque su recompensa será grande en el cielo, dice el Señor.
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 6, 17. 20-26
En aquel tiempo, Jesús descendió del monte con sus discípulos y sus apóstoles y se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y de Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón.

Mirando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo:
"Dichosos ustedes los pobres,
porque de ustedes es el Reino de Dios.
Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre,
porque serán saciados.
Dichosos ustedes los que lloran ahora,
porque al fin reirán.

Dichosos serán ustedes cuando los hombres los aborrezcan y los expulsen de entre ellos, y cuando los insulten y maldigan por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Pues así trataron sus padres a los profetas.

Pero, ¡ay de ustedes, los ricos,
porque ya tienen ahora su consuelo!
¡Ay de ustedes, los que se hartan ahora,
porque después tendrán hambre!
¡Ay de ustedes, los que ríen ahora,
porque llorarán de pena!
¡Ay de ustedes, cuando todo el mundo los alabe,
porque de ese modo trataron sus padres a los falsos profetas!"
Feb 17, 2019

Sixth Sunday in Ordinary Time

Reading 1JER 17:5-8

Thus says the LORD:
Cursed is the one who trusts in human beings,
who seeks his strength in flesh,
whose heart turns away from the LORD.
He is like a barren bush in the desert
that enjoys no change of season,
but stands in a lava waste,
a salt and empty earth.
Blessed is the one who trusts in the LORD,
whose hope is the LORD.
He is like a tree planted beside the waters
that stretches out its roots to the stream:
it fears not the heat when it comes;
its leaves stay green;
in the year of drought it shows no distress,
but still bears fruit.

Responsorial Psalm PS 1:1-2, 3, 4 AND 6

R. (40:5a) Blessed are they who hope in the Lord.
Blessed the man who follows not
the counsel of the wicked,
nor walks in the way of sinners,
nor sits in the company of the insolent,
but delights in the law of the LORD
and meditates on his law day and night.
R. Blessed are they who hope in the Lord.
He is like a tree
planted near running water,
that yields its fruit in due season,
and whose leaves never fade.
Whatever he does, prospers.
R. Blessed are they who hope in the Lord.
Not so the wicked, not so;
they are like chaff which the wind drives away.
For the LORD watches over the way of the just,
but the way of the wicked vanishes.
R. Blessed are they who hope in the Lord.

Reading 21 COR 15:12, 16-20

Brothers and sisters:
If Christ is preached as raised from the dead,
how can some among you say there is no resurrection of the dead?
If the dead are not raised, neither has Christ been raised,
and if Christ has not been raised, your faith is vain;
you are still in your sins.
Then those who have fallen asleep in Christ have perished.
If for this life only we have hoped in Christ,
we are the most pitiable people of all.

But now Christ has been raised from the dead,
the firstfruits of those who have fallen asleep.

AlleluiaLK 6:23AB

R. Alleluia, alleluia.
Rejoice and be glad;
your reward will be great in heaven.
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 6:17, 20-26

Jesus came down with the twelve
and stood on a stretch of level ground
with a great crowd of his disciples
and a large number of the people
from all Judea and Jerusalem
and the coastal region of Tyre and Sidon.
And raising his eyes toward his disciples he said:
“Blessed are you who are poor,
for the kingdom of God is yours.
Blessed are you who are now hungry,
for you will be satisfied.
Blessed are you who are now weeping,
for you will laugh.
Blessed are you when people hate you,
and when they exclude and insult you,
and denounce your name as evil
on account of the Son of Man.
Rejoice and leap for joy on that day!
Behold, your reward will be great in heaven.
For their ancestors treated the prophets in the same way.
But woe to you who are rich,
for you have received your consolation.
Woe to you who are filled now,
for you will be hungry.
Woe to you who laugh now,
for you will grieve and weep.
Woe to you when all speak well of you,
for their ancestors treated the false
prophets in this way.”
Feb 10, 2019

V Domingo Ordinario

Primera lectura 

Is 6, 1-2a. 3-8
El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor, sentado sobre un trono muy alto y magnífico. La orla de su manto llenaba el templo. Había dos serafines junto a él, con seis alas cada uno, que se gritaban el uno al otro:

“Santo, santo, santo es el Señor, Dios de los ejércitos;
su gloria llena toda la tierra”.

Temblaban las puertas al clamor de su voz y el templo se llenaba de humo. Entonces exclamé:

“¡Ay de mí!, estoy perdido,
porque soy un hombre de labios impuros,
que habito en medio de un pueblo de labios impuros,
porque he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos”.

Después voló hacia mí uno de los serafines. Llevaba en la mano una brasa, que había tomado del altar con unas tenazas. Con la brasa me tocó la boca, diciéndome:

“Mira: Esto ha tocado tus labios.
Tu iniquidad ha sido quitada
y tus pecados están perdonados”.

Escuché entonces la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré? ¿Quién irá de parte mía?” Yo le respondí: “Aquí estoy, Señor, envíame”.


Salmo Responsorial

Salmo 137, 1-2a. 2bc-3. 4-5. 7c-8.
R. (1c) Cuando te invocamos, Señor, nos escuchaste.
De todo corazón te damos gracias, 
Señor, porque escuchaste nuestros ruegos. 
Te cantaremos delante de tus ángeles, 
te adoraremos en tu templo.  
R. Cuando te invocamos, Señor, nos escuchaste.
Señor, te damos gracias
por tu lealtad y tu amor: 
siempre que te invocamos nos oíste
y nos llenaste de valor.  
R. Cuando te invocamos, Señor, nos escuchaste.
Que todos los reyes de la tierra te reconozcan, 
al escuchar tus prodigios. 
Que alaben tus caminos, 
porque tu gloria es inmensa.  
R. Cuando te invocamos, Señor, nos escuchaste.
Tu mano, Señor, nos podrá a salvo,
y así concluirás en nosotros tu obra. 
Señor, tu amor perdura eternamente; 
obra tuya soy, no me abandones.  
R. Cuando te invocamos, Señor, nos escuchaste.


Segunda Lectura

1 Cor 15, 1-11
Hermanos: Les recuerdo el Evangelio que yo les prediqué y que ustedes aceptaron y en el cual están firmes. Este Evangelio los salvará, si lo cumplen tal y como yo lo prediqué. De otro modo, habrán creído en vano.

Les transmití, ante todo, lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según estaba escrito; que se le apareció a Pedro y luego a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos reunidos, la mayoría de los cuales vive aún y otros ya murieron. Más tarde se le apareció a Santiago y luego a todos los apóstoles.

Finalmente, se me apareció también a mí, que soy como un aborto. Porque yo perseguí a la Iglesia de Dios y por eso soy el último de los apóstoles e indigno de llamarme apóstol. Sin embargo, por la gracia de Dios, soy lo que soy, y su gracia no ha sido estéril en mí; al contrario, he trabajado más que todos ellos, aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios, que está conmigo. De cualquier manera, sea yo, sean ellos, esto es lo que nosotros predicamos y esto mismo lo que ustedes han creído.

O bien:

I Cor 15, 3-8. 11

Hermanos: Les transmití, ante todo, lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según estaba escrito; que se le apareció a Pedro y luego a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos reunidos, la mayoría de los cuales vive aún y otros ya murieron. Más tarde se le apareció a Santiago y luego a todos los apóstoles.

Finalmente, se me apareció también a mí, que soy como un aborto. De cualquier manera, sea yo, sean ellos, esto es lo que nosotros predicamos y esto mismo lo que ustedes han creído.


Aclamación antes del Evangelio

Mt 4, 19
R. Aleluya, aleluya.
Síganme, dice el Señor,
y yo los haré pescadores de hombres.
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 5, 1-11
En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar”. Simón replicó: “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra, echaré las redes”. Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!” Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Entonces Jesús le dijo a Simón: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”. Luego llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.
Feb 10, 2019

Fifth Sunday in Ordinary Time
Lectionary: 75

Reading 1 IS 6:1-2A, 3-8

In the year King Uzziah died,
I saw the Lord seated on a high and lofty throne,
with the train of his garment filling the temple.
Seraphim were stationed above.

They cried one to the other,
"Holy, holy, holy is the LORD of hosts!
All the earth is filled with his glory!"
At the sound of that cry, the frame of the door shook
and the house was filled with smoke.

Then I said, "Woe is me, I am doomed!
For I am a man of unclean lips,
living among a people of unclean lips;
yet my eyes have seen the King, the LORD of hosts!"
Then one of the seraphim flew to me,
holding an ember that he had taken with tongs from the altar.

He touched my mouth with it, and said,
"See, now that this has touched your lips,
your wickedness is removed, your sin purged."

Then I heard the voice of the Lord saying,
"Whom shall I send?  Who will go for us?"
"Here I am," I said; "send me!"

Responsorial PsalmPS 138:1-2, 2-3, 4-5, 7-8

R. (1c) In the sight of the angels I will sing your praises, Lord.
I will give thanks to you, O LORD, with all my heart,
for you have heard the words of my mouth;
in the presence of the angels I will sing your praise;
I will worship at your holy temple
and give thanks to your name.
R. In the sight of the angels I will sing your praises, Lord.
Because of your kindness and your truth;
for you have made great above all things
 your name and your promise.
When I called, you answered me;
 you built up strength within me.
R. In the sight of the angels I will sing your praises, Lord.
All the kings of the earth shall give thanks to you, O LORD,
when they hear the words of your mouth;
and they shall sing of the ways of the LORD:
"Great is the glory of the LORD."
R. In the sight of the angels I will sing your praises, Lord.
Your right hand saves me.
The LORD will complete what he has done for me;
your kindness, O LORD, endures forever;
forsake not the work of your hands.
R. In the sight of the angels I will sing your praises, Lord.

Reading 2 1 COR 15:1-11

I am reminding you, brothers and sisters,
of the gospel I preached to you,
which you indeed received and in which you also stand.
Through it you are also being saved,
if you hold fast to the word I preached to you,
unless you believed in vain.
For I handed on to you as of first importance what I also received:
that Christ died for our sins
in accordance with the Scriptures;
that he was buried;
that he was raised on the third day
in accordance with the Scriptures;
that he appeared to Cephas, then to the Twelve.
After that, Christ appeared to more
than five hundred brothers at once,
most of whom are still living,
though some have fallen asleep.
After that he appeared to James,
then to all the apostles.
Last of all, as to one born abnormally,
he appeared to me.
For I am the least of the apostles,
not fit to be called an apostle,
because I persecuted the church of God.
But by the grace of God I am what I am,
and his grace to me has not been ineffective.
Indeed, I have toiled harder than all of them;
not I, however, but the grace of God that is with me.
Therefore, whether it be I or they,
so we preach and so you believed.

Or1 COR 15:3-8, 11

Brothers and sisters,
I handed on to you as of first importance what I also received:
that Christ died for our sins
in accordance with the Scriptures;
that he was buried;
that he was raised on the third day
in accordance with the Scriptures; 
that he appeared to Cephas, then to the Twelve.
After that, he appeared to more
than five hundred brothers at once,
most of whom are still living,
though some have fallen asleep.
After that he appeared to James,
then to all the apostles.
Last of all, as to one abnormally born,
he appeared to me.
Therefore, whether it be I or they,
so we preach and so you believed. 

AlleluiaMT 4:19

R. Alleluia, alleluia.
Come after me
and I will make you fishers of men.
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 5:1-11

While the crowd was pressing in on Jesus and listening
to the word of God,
he was standing by the Lake of Gennesaret.
He saw two boats there alongside the lake;
the fishermen had disembarked and were washing their nets.
Getting into one of the boats, the one belonging to Simon,
he asked him to put out a short distance from the shore.
Then he sat down and taught the crowds from the boat.
After he had finished speaking, he said to Simon,
"Put out into deep water and lower your nets for a catch."
Simon said in reply,
"Master, we have worked hard all night and have caught nothing,
but at your command I will lower the nets."
When they had done this, they caught a great number of fish
and their nets were tearing.
They signaled to their partners in the other boat
to come to help them. 
They came and filled both boats
so that the boats were in danger of sinking.
When Simon Peter saw this, he fell at the knees of Jesus and said,
"Depart from me, Lord, for I am a sinful man."
For astonishment at the catch of fish they had made seized him
and all those with him,
and likewise James and John, the sons of Zebedee,
who were partners of Simon.
Jesus said to Simon, "Do not be afraid;
from now on you will be catching men."
When they brought their boats to the shore,
they left everything and followed him.
Feb 3, 2019

IV Domingo Ordinario

Primera lectura 

Jer 1, 4-5. 17-19
En tiempo de Josías, el Señor me dirigió estas palabras:
“Desde antes de formarte en el seno materno, te conozco;
desde antes de que nacieras,
te consagré como profeta para las naciones.
Cíñete y prepárate;
ponte en pie y diles lo que yo te mando.
No temas, no titubees delante de ellos,
para que yo no te quebrante.

Mira: hoy te hago ciudad fortificada,
columna de hierro y muralla de bronce,
frente a toda esta tierra,
así se trate de los reyes de Judá, como de sus jefes,
de sus sacerdotes o de la gente del campo.
Te harán la guerra, pero no podrán contigo,
porque yo estoy a tu lado para salvarte”.


Salmo Responsorial

Salmo 70, 1-2. 3-4a. 5-6ab. 15ab y 17
R. (cf. 15ab) Señor, tú eres mi esperanza.
Señor, tú eres mi esperanza,
que no quede yo jamás defraudado. 
Tú, que eres justo, ayúdame y defiéndeme;
escucha mi oración y ponme a salvo.  
R. Señor, tú eres mi esperanza.
Sé para mí un refugio,
ciudad fortificada en que me salves. 
Y pues eres mi auxilio y mi defensa,
líbrame, Señor, de los malvados.   
R. Señor, tú eres mi esperanza.
Señor, tú eres mi esperanza;
desde mi juventud en ti confío.
Desde que estaba en el seno de mi madre,
yo me apoyaba en ti y tú me sostenías.  
R. Señor, tú eres mi esperanza.
Yo proclamaré siempre tu justicia
y a todas horas, tu misericordia. 
Me enseñaste a alabarte desde niño
y seguir alabándote es mi orgullo.   
R. Señor, tú eres mi esperanza.


Segunda Lectura

1 Cor 12, 31–13, 13
Hermanos: Aspiren a los dones de Dios más excelentes. Voy a mostrarles el camino mejor de todos. Aunque yo hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que resuena o unos platillos que aturden. Aunque yo tuviera el don de profecía y penetrara todos los misterios, aunque yo poseyera en grado sublime el don de ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor, nada soy. Aunque yo repartiera en limosnas todos mis bienes y aunque me dejara quemar vivo, si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. El amor disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites.

El amor dura por siempre; en cambio, el don de profecía se acabará; el don de lenguas desaparecerá y el don de ciencia dejará de existir, porque nuestros dones de ciencia y de profecía son imperfectos. Pero cuando llegue la consumación, todo lo imperfecto desaparecerá.

Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como niño y pensaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, hice a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo y oscuramente, pero después será cara a cara. Ahora sólo conozco de una manera imperfecta, pero entonces conoceré a Dios como él me conoce a mí. Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor; pero el amor es la mayor de las tres.

O bien:

1 Cor 13, 4-13

Hermanos: El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. El amor disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites.

El amor dura por siempre; en cambio, el don de profecía se acabará; el don de lenguas desaparecerá y el don de ciencia dejará de existir, porque nuestros dones de ciencia y de profecía son imperfectos. Pero cuando llegue la consumación, todo lo imperfecto desaparecerá.

Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como niño y pensaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, hice a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo y oscuramente, pero después será cara a cara. Ahora sólo conozco de una manera imperfecta, pero entonces conoceré a Dios como él me conoce a mí. Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor; pero el amor es la mayor de las tres.


Aclamación antes del Evangelio

Lc 4, 18
R. Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado
para anunciar a los pobres la buena nueva
y proclamar la liberación a los cautivos.
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 4, 21-30
En aquel tiempo, después de que Jesús leyó en la sinagoga un pasaje del libro de Isaías, dijo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”. Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban: “¿No es éste el hijo de José?”

Jesús les dijo: “Seguramente me dirán aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’ y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm”. Y añadió: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria”.

Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta una saliente del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.
Feb 3, 2019

Fourth Sunday in Ordinary Time
Lectionary: 72

Reading 1JER 1:4-5, 17-19

The word of the LORD came to me, saying:
Before I formed you in the womb I knew you,
before you were born I dedicated you,
a prophet to the nations I appointed you.

But do you gird your loins;
stand up and tell them
all that I command you.
Be not crushed on their account,
as though I would leave you crushed before them;
for it is I this day
who have made you a fortified city,
a pillar of iron, a wall of brass,
against the whole land:
against Judah's kings and princes,
against its priests and people.
They will fight against you but not prevail over you,
for I am with you to deliver you, says the LORD.

Responsorial PsalmPS 71:1-2, 3-4, 5-6, 15-17

R. (cf. 15ab) I will sing of your salvation.
In you, O LORD, I take refuge;
let me never be put to shame.
In your justice rescue me, and deliver me;
incline your ear to me, and save me.
R. I will sing of your salvation.
Be my rock of refuge,
a stronghold to give me safety,
 for you are my rock and my fortress.
O my God, rescue me from the hand of the wicked.
R. I will sing of your salvation.
For you are my hope, O Lord;
my trust, O God, from my youth.
On you I depend from birth;
from my mother's womb you are my strength.
R. I will sing of your salvation.
My mouth shall declare your justice,
day by day your salvation.
O God, you have taught me from my youth,
and till the present I proclaim your wondrous deeds.
R. I will sing of your salvation.

Reading 2 1 COR 12:31—13:13

Brothers and sisters:
Strive eagerly for the greatest spiritual gifts.
But I shall show you a still more excellent way.

If I speak in human and angelic tongues,
but do not have love,
I am a resounding gong or a clashing cymbal.
And if I have the gift of prophecy,
and comprehend all mysteries and all knowledge;
if I have all faith so as to move mountains,
but do not have love, I am nothing.
If I give away everything I own,
and if I hand my body over so that I may boast,
but do not have love, I gain nothing.

Love is patient, love is kind.
It is not jealous, it is not pompous,
It is not inflated, it is not rude,
it does not seek its own interests,
it is not quick-tempered, it does not brood over injury,
it does not rejoice over wrongdoing
but rejoices with the truth.
It bears all things, believes all things,
hopes all things, endures all things.

Love never fails.
If there are prophecies, they will be brought to nothing;
if tongues, they will cease;
if knowledge, it will be brought to nothing.
For we know partially and we prophesy partially,
but when the perfect comes, the partial will pass away.
When I was a child, I used to talk as a child,
think as a child, reason as a child;
when I became a man, I put aside childish things.
At present we see indistinctly, as in a mirror,
but then face to face.
At present I know partially;
then I shall know fully, as I am fully known.
So faith, hope, love remain, these three;
but the greatest of these is love.

Or 1 COR 13:4-13

Brothers and sisters:
Love is patient, love is kind.
It is not jealous, it is not pompous,
it is not inflated, it is not rude, 
it does not seek its own interests,
it is not quick-tempered, it does not brood over injury,
it does not rejoice over wrongdoing but rejoices with the truth.
It bears all things, believes all things,
hopes all things, endures all things.

Love never fails.
If there are prophecies, they will be brought to nothing;
if tongues, they will cease;
if knowledge, it will be brought to nothing.
For we know partially and we prophesy partially,
but when the perfect comes, the partial will pass away.
When I was a child, I used to talk as a child,
think as a child, reason as a child;
when I became a man, I put aside childish things.
At present we see indistinctly, as in a mirror,
but then face to face.
At present I know partially;
then I shall know fully, as I am fully known.
So faith, hope, love remain, these three;
but the greatest of these is love.

AlleluiaLK 4:18

R. Alleluia, alleluia.
The Lord sent me to bring glad tidings to the poor,
to proclaim liberty to captives.
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 4:21-30

Jesus began speaking in the synagogue, saying:
"Today this Scripture passage is fulfilled in your hearing."
And all spoke highly of him
and were amazed at the gracious words that came from his mouth. 
They also asked, "Isn't this the son of Joseph?"
He said to them, "Surely you will quote me this proverb,
'Physician, cure yourself,' and say,
'Do here in your native place
the things that we heard were done in Capernaum.'"
And he said, "Amen, I say to you,
no prophet is accepted in his own native place.
Indeed, I tell you,
there were many widows in Israel in the days of Elijah
when the sky was closed for three and a half years
and a severe famine spread over the entire land.
It was to none of these that Elijah was sent,
but only to a widow in Zarephath in the land of Sidon.
Again, there were many lepers in Israel
during the time of Elisha the prophet;
yet not one of them was cleansed, but only Naaman the Syrian."
When the people in the synagogue heard this,
they were all filled with fury.
They rose up, drove him out of the town,
and led him to the brow of the hill
on which their town had been built,
to hurl him down headlong.
But Jesus passed through the midst of them and went away.
Jan 31, 2019

Third Sunday in Ordinary Time

Reading 1NEH 8:2-4A, 5-6, 8-10

Ezra the priest brought the law before the assembly,
which consisted of men, women,
and those children old enough to understand.
Standing at one end of the open place that was before the Water Gate,
he read out of the book from daybreak till midday,
in the presence of the men, the women,
and those children old enough to understand;
and all the people listened attentively to the book of the law.
Ezra the scribe stood on a wooden platform 
that had been made for the occasion.
He opened the scroll
so that all the people might see it
— for he was standing higher up than any of the people —;
and, as he opened it, all the people rose.
Ezra blessed the LORD, the great God,
and all the people, their hands raised high, answered, 
"Amen, amen!"
Then they bowed down and prostrated themselves before the LORD,
their faces to the ground.
Ezra read plainly from the book of the law of God,
interpreting it so that all could understand what was read.
Then Nehemiah, that is, His Excellency, and Ezra the priest-scribe
and the Levites who were instructing the people
said to all the people:
"Today is holy to the LORD your God.
Do not be sad, and do not weep"—
for all the people were weeping as they heard the words of the law.
He said further: "Go, eat rich foods and drink sweet drinks,
and allot portions to those who had nothing prepared;
for today is holy to our LORD.
Do not be saddened this day,
for rejoicing in the LORD must be your strength!"

Responsorial Psalm PS 19:8, 9, 10, 15   

R. (cf John 6:63c) Your words, Lord, are Spirit and life.
The law of the LORD is perfect,
refreshing the soul;
The decree of the LORD is trustworthy,
giving wisdom to the simple.
R. Your words, Lord, are Spirit and life.
The precepts of the LORD are right,
rejoicing the heart;
The command of the LORD is clear,
enlightening the eye.
R. Your words, Lord, are Spirit and life.
The fear of the LORD is pure,
enduring forever;
The ordinances of the LORD are true,
all of them just.
R. Your words, Lord, are Spirit and life.
Let the words of my mouth and the thought of my heart
find favor before you,
O LORD, my rock and my redeemer.
R. Your words, Lord, are Spirit and life.

Reading 2 1 COR 12:12-30

Brothers and sisters:
As a body is one though it has many parts,
and all the parts of the body, though many, are one body,
so also Christ.
For in one Spirit we were all baptized into one body,
whether Jews or Greeks, slaves or free persons,
and we were all given to drink of one Spirit.

Now the body is not a single part, but many.
If a foot should say,
"Because I am not a hand I do not belong to the body, "
it does not for this reason belong any less to the body.
Or if an ear should say,
"Because I am not an eye I do not belong to the body, "

it does not for this reason belong any less to the body.
If the whole body were an eye, where would the hearing be?
If the whole body were hearing, where would the sense of smell be?
But as it is, God placed the parts,
each one of them, in the body as he intended.
If they were all one part, where would the body be?
But as it is, there are many parts, yet one body.
The eye cannot say to the hand, "I do not need you, "
nor again the head to the feet, "I do not need you."
Indeed, the parts of the body that seem to be weaker
are all the more necessary,
and those parts of the body that we consider less honorable
we surround with greater honor,
and our less presentable parts are treated with greater propriety,
whereas our more presentable parts do not need this.
But God has so constructed the body
as to give greater honor to a part that is without it,
so that there may be no division in the body,
but that the parts may have the same concern for one another.
If one part suffers, all the parts suffer with it;
if one part is honored, all the parts share its joy.

Now you are Christ's body, and individually parts of it.
Some people God has designated in the church
to be, first, apostles; second, prophets; third, teachers;
then, mighty deeds;
then gifts of healing, assistance, administration,
and varieties of tongues.
Are all apostles? Are all prophets? Are all teachers?
Do all work mighty deeds? Do all have gifts of healing?
Do all speak in tongues? Do all interpret?

Or1 COR 12:12-14, 27

Brothers and sisters:
As a body is one though it has many parts,
and all the parts of the body, though many, are one body,
so also Christ.
For in one Spirit we were all baptized into one body,
whether Jews or Greeks, slaves or free persons,

and we were all given to drink of one Spirit.
Now the body is not a single part, but many.
You are Christ's body, and individually parts of it.

AlleluiaCF. LK 4:18

R. Alleluia, alleluia.
The Lord sent me to bring glad tidings to the poor,
and to proclaim liberty to captives.
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 1:1-4; 4:14-21

Since many have undertaken to compile a narrative of the events
that have been fulfilled among us,
just as those who were eyewitnesses from the beginning
and ministers of the word have handed them down to us,
I too have decided,
after investigating everything accurately anew,
to write it down in an orderly sequence for you,
most excellent Theophilus, 
so that you may realize the certainty of the teachings
you have received.

Jesus returned to Galilee in the power of the Spirit,
and news of him spread throughout the whole region.
He taught in their synagogues and was praised by all.

He came to Nazareth, where he had grown up,
and went according to his custom 
into the synagogue on the sabbath day.
He stood up to read and was handed a scroll of the prophet Isaiah.
He unrolled the scroll and found the passage where it was written:
The Spirit of the Lord is upon me,
because he has anointed me 
to bring glad tidings to the poor.

He has sent me to proclaim liberty to captives
and recovery of sight to the blind,
to let the oppressed go free,
and to proclaim a year acceptable to the Lord.

Rolling up the scroll, he handed it back to the attendant and sat down,
and the eyes of all in the synagogue looked intently at him.
He said to them,
"Today this Scripture passage is fulfilled in your hearing."
Jan 27, 2019

III Domingo Ordinario

Primera lectura 

Neh 8, 2-4a. 5-6. 8-10
En aquellos días, Esdras, el sacerdote, trajo el libro de la ley ante la asamblea, formada por los hombres, las mujeres y todos los que tenían uso de razón.

Era el día primero del mes séptimo, y Esdras leyó desde el amanecer hasta el mediodía, en la plaza que está frente a la puerta del Agua, en presencia de los hombres, las mujeres y todos los que tenían uso de razón. Todo el pueblo estaba atento a la lectura del libro de la ley. Esdras estaba de pie sobre un estrado de madera, levantado para esta ocasión. Esdras abrió el libro a la vista del pueblo, pues estaba en un sitio más alto que todos, y cuando lo abrió, el pueblo entero se puso de pie. Esdras bendijo entonces al Señor, el gran Dios, y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: “¡Amén!”, e inclinándose, se postraron rostro en tierra. Los levitas leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicaban el sentido, de suerte que el pueblo comprendía la lectura.

Entonces Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que instruían a la gente, dijeron a todo el pueblo: “Éste es un día consagrado al Señor, nuestro Dios. No estén ustedes tristes ni lloren (porque todos lloraban al escuchar las palabras de la ley). Vayan a comer espléndidamente, tomen bebidas dulces y manden algo a los que nada tienen, pues hoy es un día consagrado al Señor, nuestro Dios. No estén tristes, porque celebrar al Señor es nuestra fuerza”.


Salmo Responsorial

Salmo 18, 8. 9. 10. 15
R. (Jn 6, 63c) Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La ley del Señor es perfecta del todo
y reconforta el alma;
inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo.  
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
En los mandamientos del Señor hay rectitud
y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor
para alumbrar el camino.  
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La voluntad de Dios es santa
y para siempre estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y eternamente justos.  
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
Que sean gratas las palabras de mi boca,
y los anhelos de mi corazón.
Haz, Señor, que siempre te busque,
pues eres mi refugio y salvación.  
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.


Segunda Lectura

1 Cor 12:12-30
Hermanos: Así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu.

El cuerpo no se compone de un solo miembro, sino de muchos. Si el pie dijera: “No soy mano, entonces no formo parte del cuerpo”, ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Y si el oído dijera: “Puesto que no soy ojo, no soy del cuerpo”, ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿con qué oiríamos? Y si todo el cuerpo fuera oído, ¿con qué oleríamos? Ahora bien, Dios ha puesto los miembros del cuerpo cada uno en su lugar, según lo quiso. Si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?

Cierto que los miembros son muchos, pero el cuerpo es uno solo. El ojo no puede decirle a la mano: “No te necesito”; ni la cabeza, a los pies: “Ustedes no me hacen falta”. Por el contrario, los miembros que parecen más débiles son los más necesarios. Y a los más íntimos los tratamos con mayor decoro, porque los demás no lo necesitan. Así formó Dios el cuerpo, dando más honor a los miembros que carecían de él, para que no haya división en el cuerpo y para que cada miembro se preocupe de los demás. Cuando un miembro sufre, todos sufren con él; y cuando recibe honores, todos se alegran con él.

Pues bien, ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro de él. En la Iglesia, Dios ha puesto en primer lugar a los apóstoles; en segundo lugar, a los profetas; en tercer lugar, a los maestros; luego, a los que hacen milagros, a los que tienen el don de curar a los enfermos, a los que ayudan, a los que administran, a los que tienen el don de lenguas y el de interpretarlas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos el don de curar? ¿Tienen todos el don de lenguas y todos las interpretan?

O bien:

1 Cor 12, 12-14. 27

Hermanos: Así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu. Ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro de él.


Aclamación antes del Evangelio

Lc 4, 18
R. Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado
para anunciar a los pobres la buena nueva
y proclamar la liberación a los cautivos.
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 1, 1-4. 4, 14-21

Muchos han tratado de escribir la historia de las cosas que pasaron entre nosotros, tal y como nos las trasmitieron los que las vieron desde el principio y que ayudaron en la predicación. Yo también, ilustre Teófilo, después de haberme informado minuciosamente de todo, desde sus principios, pensé escribírtelo por orden, para que veas la verdad de lo que se te ha enseñado.

(Después de que Jesús fue tentado por el demonio en el desierto), impulsado por el Espíritu, volvió a Galilea. Iba enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama se extendió por toda la región. Fue también a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.

Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”.
Dec 9, 2018

II Domingo de Adviento
Leccionario: 6

Primera lectura 

Bar 5, 1-9
Jerusalén, despójate de tus vestidos de luto y aflicción, 
y vístete para siempre
con el esplendor de la gloria que Dios te da;
envuélvete en el manto de la justicia de Dios
y adorna tu cabeza con la diadema de la gloria del Eterno,
porque Dios mostrará tu grandeza
a cuantos viven bajo el cielo.
Dios te dará un nombre para siempre:
"Paz en la justicia y gloria en la piedad".

Ponte de pie, Jerusalén, sube a la altura,
levanta los ojos y contempla a tus hijos,
reunidos de oriente y de occidente,
a la voz del espíritu,
gozosos porque Dios se acordó de ellos.
Salieron a pie, llevados por los enemigos;
pero Dios te los devuelve llenos de gloria,
como príncipes reales.

Dios ha ordenado que se abajen
todas las montañas y todas las colinas,
que se rellenen todos los valles hasta aplanar la tierra,
para que Israel camine seguro bajo la gloria de Dios.
Los bosques y los árboles fragantes
le darán sombra por orden de Dios.
Porque el Señor guiará a Israel en medio de la alegría
y a la luz de su gloria,
escoltándolo con su misericordia y su justicia.


Salmo Responsorial

Salmo 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6
R. (3) Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor. 
Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio, 
creíamos soñar; 
entonces no cesaba de reír nuestra boca,
ni se cansaba entonces la lengua de cantar.  
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Aun los mismos paganos con asombro decían:
"¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!"
Y estábamos alegres,
pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor. 
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Como cambian los ríos la suerte del desierto, 
Cambia también ahora nuestra suerte, Señor,
y entre gritos de júbilo
cosecharán aquellos que siembran con dolor. 
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Al ir, iban llorando, cargando le semilla;
al regresar, cantando vendrán con sus gavillas. 
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.

Segunda lectura

Flp 1, 4-6. 8-11

Hermanos: Cada vez que me acuerdo de ustedes, le doy gracias a mi Dios y siempre que pido por ustedes, lo hago con gran alegría, porque han colaborado conmigo en la propagación del Evangelio, desde el primer día hasta ahora. Estoy convencido de que aquel que comenzó en ustedes esta obra, la irá perfeccionando siempre hasta el día de la venida de Cristo Jesús.

Dios es testigo de cuánto los amo a todos ustedes con el amor entrañable con que los ama Cristo Jesús. Y ésta es mi oración por ustedes: Que su amor siga creciendo más y más y se traduzca en un mayor conocimiento y sensibilidad espiritual. Así podrán escoger siempre lo mejor y llegarán limpios e irreprochables al día de la venida de Cristo, llenos de los frutos de la justicia, que nos viene de Cristo Jesús, para gloria y alabanza de Dios.


Aclamación antes del Evangelio

Lc 3, 4. 6
R. Aleluya, aleluya.
Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos,
y todos los hombres verán al Salvador.
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 3, 1-6
En el año décimo quinto del reinado del César Tiberio, siendo Poncio Pilato procurador de Judea; Herodes, tetrarca de Galilea; su hermano Filipo, tetrarca de las regiones de Iturea y Traconítide; y Lisanias, tetrarca de Abilene; bajo el pontificado de los sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino la palabra de Dios en el desierto sobre Juan, hijo de Zacarías.

Entonces comenzó a recorrer toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de penitencia para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro de las predicciones del profeta Isaías:

Ha resonado una voz en el desierto:
Preparen el camino del Señor,
hagan rectos sus senderos.
Todo valle será rellenado,
toda montaña y colina, rebajada;
lo tortuoso se hará derecho,
los caminos ásperos serán allanados
y todos los hombres verán la salvación de Dios.
Dec 9, 2018

Second Sunday of Advent

Reading 1BAR 5:1-9

Jerusalem, take off your robe of mourning and misery;
put on the splendor of glory from God forever:
wrapped in the cloak of justice from God,
bear on your head the mitre
that displays the glory of the eternal name.
For God will show all the earth your splendor:
you will be named by God forever
the peace of justice, the glory of God’s worship.

Up, Jerusalem! stand upon the heights;
look to the east and see your children
gathered from the east and the west
at the word of the Holy One,
rejoicing that they are remembered by God.
Led away on foot by their enemies they left you:
but God will bring them back to you
borne aloft in glory as on royal thrones.
For God has commanded
that every lofty mountain be made low,
and that the age-old depths and gorges
be filled to level ground,
that Israel may advance secure in the glory of God.
The forests and every fragrant kind of tree
have overshadowed Israel at God’s command;
for God is leading Israel in joy
by the light of his glory,
with his mercy and justice for company..

Responsorial PsalmPS 126:1-2, 2-3, 4-5, 6.

R. (3) The Lord has done great things for us; we are filled with joy.
When the LORD brought back the captives of Zion,
we were like men dreaming.
Then our mouth was filled with laughter,
and our tongue with rejoicing. 
R. The Lord has done great things for us; we are filled with joy.
Then they said among the nations,
"The LORD has done great things for them."
The LORD has done great things for us;
we are glad indeed. 
R. The Lord has done great things for us; we are filled with joy.
Restore our fortunes, O LORD,
like the torrents in the southern desert.
Those who sow in tears
shall reap rejoicing. 
R. The Lord has done great things for us; we are filled with joy.
Although they go forth weeping,
carrying the seed to be sown,
They shall come back rejoicing,
carrying their sheaves.
R. The Lord has done great things for us; we are filled with joy.

Reading 2PHIL 1:4-6, 8-11

Brothers and sisters:
I pray always with joy in my every prayer for all of you, 
because of your partnership for the gospel 
from the first day until now.
I am confident of this,
that the one who began a good work in you
will continue to complete it 
until the day of Christ Jesus.
God is my witness, 
how I long for all of you with the affection of Christ Jesus.
And this is my prayer:
that your love may increase ever more and more 
in knowledge and every kind of perception, 
to discern what is of value, 
so that you may be pure and blameless for the day of Christ, 
filled with the fruit of righteousness 
that comes through Jesus Christ 
for the glory and praise of God.

AlleluiaLK 3:4, 6

R. Alleluia, alleluia.
Prepare the way of the Lord, make straight his paths:
all flesh shall see the salvation of God.
R. Alleluia, alleluia.

Gospel LK 3:1-6

In the fifteenth year of the reign of Tiberius Caesar, 
when Pontius Pilate was governor of Judea, 
and Herod was tetrarch of Galilee,
and his brother Philip tetrarch of the region
of Ituraea and Trachonitis, 
and Lysanias was tetrarch of Abilene, 
during the high priesthood of Annas and Caiaphas, 
the word of God came to John the son of Zechariah in the desert.
John went throughout the whole region of the Jordan, 
proclaiming a baptism of repentance for the forgiveness of sins, 
as it is written in the book of the words of the prophet Isaiah:
A voice of one crying out in the desert:
“Prepare the way of the Lord,
make straight his paths.
Every valley shall be filled
and every mountain and hill shall be made low.
The winding roads shall be made straight,
and the rough ways made smooth,
and all flesh shall see the salvation of God.”
Dec 2, 2018

I Domingo de Adviento

Primera lectura 

Jer 33, 14-16
"Se acercan los días, dice el Señor, en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá.

En aquellos días y en aquella hora, yo haré nacer del tronco de David un vástago santo, que ejercerá la justicia y el derecho en la tierra. Entonces Judá estará a salvo, Jerusalén estará segura y la llamarán 'el Señor es nuestra justicia' ".


Salmo Responsorial

Salmo 24, 4bc-5ab. 8-9. 10 y 14
R. (1b) Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Descúbrenos, Señor, tus caminos,
guíanos con la verdad de tu doctrina.
Tú eres nuestro Dios y salvador
y tenemos en ti nuestra esperanza. 
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Porque el Señor es recto y bondadoso,
indica a los pecadores el sendero,
guía por la senda recta a los humildes
y descubre a los pobres sus caminos.  
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Con quien guarda su alianza y sus mandatos,
el Señor es leal y bondadoso.
El Señor se descubre a quien lo teme
y enseña el sentido de su alianza. 
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.


Segunda lectura

1 Tes 3, 12–4, 2
Hermanos: Que el Señor los llene y los haga rebosar de un amor mutuo y hacia todos los demás, como el que yo les tengo a ustedes, para que él conserve sus corazones irreprochables en la santidad ante Dios, nuestro Padre, hasta el día en que venga nuestro Señor Jesús, en compañía de todos sus santos.

Por lo demás, hermanos, les rogamos y los exhortamos en el nombre del Señor Jesús a que vivan como conviene, para agradar a Dios, según aprendieron de nosotros, a fin de que sigan ustedes progresando. Ya conocen, en efecto, las instrucciones que les hemos dado de parte del Señor Jesús.


Aclamación antes del Evangelio

Sal 84, 8
R. Aleluya, aleluya.
Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación.
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 21, 25-28. 34-36
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra, las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad.

Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación. Estén alerta, para que los vicios, con el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.

Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre.
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