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stmargaretgiddings's podcast

This is a Catholic Sunday Mass homily podcast dedicated to the greater glory of God and the salvation of souls.
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Jul 1, 2018

XIII Domingo Ordinario

Primera lectura 

Sb 1, 13-15; 2, 23-24
Dios no hizo la muerte,
ni se recrea en la destrucción de los vivientes.
Todo lo creó para que subsistiera.
Las creaturas del mundo son saludables;
no hay en ellas veneno mortal.

Dios creó al hombre para que nunca muriera,
porque lo hizo a imagen y semejanza de sí mismo;
mas por envidia del diablo
entró la muerte en el mundo
y la experimentan quienes le pertenecen.


Salmo Responsorial

Salmo 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12a y 13b
R. (2a) Te alabaré, Señor, eternamente.
Te alabaré, Señor, pues no dejaste 
que se rieran de mí mis enemigos. 
Tú, Señor, me salvaste de la muerte
y a punto de morir, me reviviste.  
R. Te alabaré, Señor, eternamente. 
Alaben al Señor quienes lo aman, 
den gracias a su nombre,
porque su ira dura un solo instante
y su bondad, toda la vida.
El llanto nos visita por la tarde; 
por la mañana, el júbilo.  
R. Te alabaré, Señor, eternamente. 
Escúchame, Señor, y compadécete; 
Señor, ven en mi ayuda. 
Convertiste mi duela en alegría,
te alabaré por eso eternamente.  
R. Te alabaré, Señor, eternamente. 


Segunda lectura

2 Cor 8, 7. 9. 13-15
Hermanos: Ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en palabra, en sabiduría, en diligencia para todo y en amor hacia nosotros, distínganse también ahora por su generosidad.

Bien saben lo generoso que ha sido nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, se hizo pobre por ustedes, para que ustedes se hicieran ricos con su pobreza.

No se trata de que los demás vivan tranquilos, mientras ustedes están sufriendo. Se trata, más bien, de aplicar durante nuestra vida una medida justa; porque entonces la abundancia de ustedes remediará las carencias de ellos, y ellos, por su parte, los socorrerán a ustedes en sus necesidades. En esa forma habrá un justo medio, como dice la Escritura: Al que recogía mucho, nada le sobraba; al que recogía poco, nada le faltaba.


Aclamación antes del Evangelio

Cfr 2 Tim 1, 10
R. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro Salvador, ha vencido la muerte
y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.
R. Aleluya.


Evangelio

Mc 5, 21-43
En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia: "Mi hija está agonizando. Ven a imponerle las manos para que se cure y viva". Jesús se fue con él, y mucha gente lo seguía y lo apretujaba.

Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada.

Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de él, se volvió hacia la gente y les preguntó: "¿Quién ha tocado mi manto?" Sus discípulos le contestaron: "Estás viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: '¿Quién me ha tocado?' " Pero él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: "Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad".
Todavía estaba hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle a éste: "Ya se murió tu hija. ¿Para qué sigues molestando al Maestro?" Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: "No temas, basta que tengas fe". No permitió que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.

Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de la gente y oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les dijo: "¿Qué significa tanto llanto y alboroto? La niña no está muerta, está dormida". Y se reían de él.

Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y sus acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: "¡Talitá, kum!", que significa: "¡Óyeme, niña, levántate!" La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña.
Jul 1, 2018

Thirteenth Sunday in Ordinary Time
Reading 1WIS 1:13-15; 2:23-24

God did not make death,
nor does he rejoice in the destruction of the living.
For he fashioned all things that they might have being;
and the creatures of the world are wholesome,
and there is not a destructive drug among them
nor any domain of the netherworld on earth,
for justice is undying.
For God formed man to be imperishable;
the image of his own nature he made him.
But by the envy of the devil, death entered the world,
and they who belong to his company experience it.

Responsorial PsalmPS 30:2, 4, 5-6, 11, 12, 13

R. (2a) I will praise you, Lord, for you have rescued me.
I will extol you, O LORD, for you drew me clear
and did not let my enemies rejoice over me.
O LORD, you brought me up from the netherworld;
you preserved me from among those going down into the pit.
I will praise you, Lord, for you have rescued me.
Sing praise to the LORD, you his faithful ones,
and give thanks to his holy name.
For his anger lasts but a moment;
a lifetime, his good will.
At nightfall, weeping enters in,
but with the dawn, rejoicing.
R. I will praise you, Lord, for you have rescued me.
Hear, O LORD, and have pity on me;
O LORD, be my helper.
You changed my mourning into dancing;
O LORD, my God, forever will I give you thanks.
R. I will praise you, Lord, for you have rescued me.

Reading 22 COR 8:7, 9, 13-15

Brothers and sisters:
As you excel in every respect, in faith, discourse,
knowledge, all earnestness, and in the love we have for you,
may you excel in this gracious act also.

For you know the gracious act of our Lord Jesus Christ,
that though he was rich, for your sake he became poor, 
so that by his poverty you might become rich.
Not that others should have relief while you are burdened,
but that as a matter of equality
your abundance at the present time should supply their needs,
so that their abundance may also supply your needs,
that there may be equality.
As it is written:
Whoever had much did not have more,
and whoever had little did not have less
.

AlleluiaCF. 2 TM 1:10

R. Alleluia, alleluia.
Our Savior Jesus Christ destroyed death
and brought life to light through the Gospel.
R. Alleluia, alleluia.

GospelMK 5:21-43 OR 5:21-24, 35B-43

When Jesus had crossed again in the boat
to the other side,
a large crowd gathered around him, and he stayed close to the sea.
One of the synagogue officials, named Jairus, came forward.
Seeing him he fell at his feet and pleaded earnestly with him, saying,
"My daughter is at the point of death.
Please, come lay your hands on her
that she may get well and live."
He went off with him,
and a large crowd followed him and pressed upon him.

There was a woman afflicted with hemorrhages for twelve years.
She had suffered greatly at the hands of many doctors
and had spent all that she had.
Yet she was not helped but only grew worse.
She had heard about Jesus and came up behind him in the crowd
and touched his cloak.
She said, "If I but touch his clothes, I shall be cured."
Immediately her flow of blood dried up.
She felt in her body that she was healed of her affliction.
Jesus, aware at once that power had gone out from him,
turned around in the crowd and asked, "Who has touched my clothes?"
But his disciples said to Jesus,
"You see how the crowd is pressing upon you,
and yet you ask, 'Who touched me?'"
And he looked around to see who had done it.
The woman, realizing what had happened to her,
approached in fear and trembling.
She fell down before Jesus and told him the whole truth.
He said to her, "Daughter, your faith has saved you.
Go in peace and be cured of your affliction."

While he was still speaking,
people from the synagogue official's house arrived and said,
"Your daughter has died; why trouble the teacher any longer?" 
Disregarding the message that was reported,
Jesus said to the synagogue official,
"Do not be afraid; just have faith."
He did not allow anyone to accompany him inside
except Peter, James, and John, the brother of James.
When they arrived at the house of the synagogue official,
he caught sight of a commotion,
people weeping and wailing loudly.
So he went in and said to them,
"Why this commotion and weeping?
The child is not dead but asleep."
And they ridiculed him.
Then he put them all out.
He took along the child's father and mother
and those who were with him
and entered the room where the child was.
He took the child by the hand and said to her, "Talitha koum,"
which means, "Little girl, I say to you, arise!"
The girl, a child of twelve, arose immediately and walked around.
At that they were utterly astounded.
He gave strict orders that no one should know this
and said that she should be given something to eat.
Jun 10, 2018

X Domingo ordinario

Primera lectura 

Gen 3, 9-15
Después de que el hombre y la mujer comieron del fruto del árbol prohibido, el Señor Dios llamó al hombre y le preguntó: “¿Dónde estás?” Éste le respondió: “Oí tus pasos en el jardín; y tuve miedo, porque estoy desnudo, y me escondí”. Entonces le dijo Dios: “¿Y quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?”

Respondió Adán: “La mujer que me diste por compañera me ofreció del fruto del árbol y comí”. El Señor Dios dijo a la mujer: “¿Por qué has hecho esto?” Repuso la mujer: “La serpiente me engañó y comí”.

Entonces dijo el Señor Dios a la serpiente:
“Porque has hecho esto,
serás maldita entre todos los animales
y entre todas las bestias salvajes.

Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo
todos los días de tu vida.
Pondré enemistad entre ti y la mujer,
entre tu descendencia y la suya;
y su descendencia te aplastará la cabeza,
mientras tú tratarás de morder su talón”.


Salmo Responsorial

Salmo 129, 1-2. 3-4ab. 4c-6.7-8
R. (7) Perdónanos, Señor, y viviremos.
Desde el abismo de mis pecados clamo a ti; 
Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos 
a mi voz suplicante.  
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Si conservaras el recuerdo de las culpas,
¿quién habría, Señor, que se salvara? 
Pero de ti procede el perdón,
por eso con amor te veneramos.  
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Confío en el Señor,
mi alma espera y confía en su palabra;
mi alma aguarda al Señor.
mucho más que a la aurora el centinela. 
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Como aguarda a la aurora el centinela, 
aguarda Israel del Señor,
porque del Señor viene la misericordia,
y la abundancia de la redención,
y él redimirá a su pueblo
de todas sus iniquidades. 
R. Perdónanos, Señor, y viviremos.

Segunda lectura

2 Cor 4, 13–5, 1

Hermanos: Como poseemos el mismo espíritu de fe que se expresa en aquel texto de la Escritura: Creo, por eso hablo, también nosotros creemos y por eso hablamos, sabiendo que aquel que resucitó a Jesús nos resucitará también a nosotros con Jesús y nos colocará a su lado con ustedes. Y todo esto es para bien de ustedes, de manera que, al extenderse la gracia a más y más personas, se multiplique la acción de gracias para gloria de Dios.

Por esta razón no nos acobardamos; pues aunque nuestro cuerpo se va desgastando, nuestro espíritu se renueva de día en día. Nuestros sufrimientos momentáneos y ligeros nos producen una riqueza eterna, una gloria que los sobrepasa con exceso.

Nosotros no ponemos la mira en lo que se ve, sino en lo que no se ve, porque lo que se ve es transitorio y lo que no se ve es eterno. Sabemos que, aunque se desmorone esta morada terrena, que nos sirve de habitación, Dios nos tiene preparada en el cielo una morada eterna, no construida por manos humanas.


Aclamación antes del Evangelio

Jn 12, 31-32
R. Aleluya, aleluya.
Ya va a ser arrojado el príncipe de este mundo.
Cuando yo sea levantado de la tierra,
atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.
R. Aleluya.


Evangelio

Mc 3, 20-35
En aquel tiempo, Jesús entró en una casa con sus discípulos y acudió tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron a buscarlo, pues decían que se había vuelto loco.

Los escribas que habían venido de Jerusalén, decían acerca de Jesús: “Este hombre está poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y por eso los echa fuera”.

Jesús llamó entonces a los escribas y les dijo en parábolas: “¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Porque si un reino está dividido en bandos opuestos, no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir. De la misma manera, si Satanás se rebela contra sí mismo y se divide, no podrá subsistir, pues ha llegado su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y llevarse sus cosas, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.

Yo les aseguro que a los hombres se les perdonarán todos sus pecados y todas sus blasfemias. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón; será reo de un pecado eterno”. Jesús dijo esto, porque lo acusaban de estar poseído por un espíritu inmundo.

Llegaron entonces su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: “Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan”.

Él les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: “Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.
Jun 10, 2018

Tenth Sunday in Ordinary Time

Reading 1GN 3:9-15

After the man, Adam, had eaten of the tree,
the LORD God called to the man and asked him, "Where are you?"
He answered, "I heard you in the garden;
but I was afraid, because I was naked,
so I hid myself."
Then he asked, "Who told you that you were naked?
You have eaten, then,
from the tree of which I had forbidden you to eat!"
The man replied, "The woman whom you put here with me—
she gave me fruit from the tree, and so I ate it."
The LORD God then asked the woman,
"Why did you do such a thing?"
The woman answered, "The serpent tricked me into it, so I ate it."

Then the LORD God said to the serpent:
"Because you have done this, you shall be banned
from all the animals
and from all the wild creatures;
on your belly shall you crawl,
and dirt shall you eat
all the days of your life.
I will put enmity between you and the woman,
and between your offspring and hers;
he will strike at your head,
while you strike at his heel."

Responsorial PsalmPS 130:1-2, 3-4, 5-6, 7-8

R. (7bc) With the Lord there is mercy, and fullness of redemption.
Out of the depths I cry to you, O LORD;
LORD, hear my voice!
Let your ears be attentive
to my voice in supplication.
R. With the Lord there is mercy, and fullness of redemption.
If you, O LORD, mark iniquities,
LORD, who can stand?
But with you is forgiveness,
that you may be revered.
R. With the Lord there is mercy, and fullness of redemption.
I trust in the LORD;
my soul trusts in his word.
More than sentinels wait for the dawn,
let Israel wait for the LORD.
R. With the Lord there is mercy, and fullness of redemption.
For with the LORD is kindness
and with him is plenteous redemption
and he will redeem Israel
from all their iniquities.
R. With the Lord there is mercy, and fullness of redemption.

Reading 22 COR 4:13—5:1

Brothers and sisters:
Since we have the same spirit of faith,
according to what is written, I believed, therefore I spoke,
we too believe and therefore we speak,
knowing that the one who raised the Lord Jesus
will raise us also with Jesus
and place us with you in his presence.
Everything indeed is for you,
so that the grace bestowed in abundance on more and more people
may cause the thanksgiving to overflow for the glory of God.
Therefore, we are not discouraged;
rather, although our outer self is wasting away,
our inner self is being renewed day by day.
For this momentary light affliction
is producing for us an eternal weight of glory
beyond all comparison,
as we look not to what is seen but to what is unseen;
for what is seen is transitory, but what is unseen is eternal.
For we know that if our earthly dwelling, a tent,
should be destroyed,
we have a building from God,
a dwelling not made with hands, eternal in heaven.

AlleluiaJN 12:31B-32

R. Alleluia, alleluia.
Now the ruler of the world will be driven out, says the Lord;
and when I am lifted up from the earth, I will draw everyone to myself.
R. Alleluia, alleluia.

GospelMK 3:20-35

Jesus came home with his disciples.
Again the crowd gathered,
making it impossible for them even to eat.
When his relatives heard of this they set out to seize him,
for they said, "He is out of his mind."
The scribes who had come from Jerusalem said,
"He is possessed by Beelzebul,"
and "By the prince of demons he drives out demons."

Summoning them, he began to speak to them in parables,
"How can Satan drive out Satan?
If a kingdom is divided against itself,
that kingdom cannot stand.
And if a house is divided against itself,
that house will not be able to stand.
And if Satan has risen up against himself
and is divided, he cannot stand;
that is the end of him.
But no one can enter a strong man's house to plunder his property
unless he first ties up the strong man.
Then he can plunder the house.
Amen, I say to you,
all sins and all blasphemies that people utter will be
forgiven them.
But whoever blasphemes against the Holy Spirit
will never have forgiveness,
but is guilty of an everlasting sin."
For they had said, "He has an unclean spirit."

His mother and his brothers arrived.
Standing outside they sent word to him and called him.
A crowd seated around him told him,
"Your mother and your brothers and your sisters
are outside asking for you."
But he said to them in reply,
"Who are my mother and my brothers?"
And looking around at those seated in the circle he said,
"Here are my mother and my brothers.
For whoever does the will of God
is my brother and sister and mother."
Jun 3, 2018

Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo
Leccionario: 168

Primera lectura 

Ex 24, 3-8
En aquellos días, Moisés bajó del monte Sinaí y refirió al pueblo todo lo que el Señor le había dicho y los mandamientos que le había dado. Y el pueblo contestó a una voz: “Haremos todo lo que dice el Señor”.

Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor. Se levantó temprano, construyó un altar al pie del monte y puso al lado del altar doce piedras conmemorativas, en representación de las doce tribus de Israel.

Después mandó a algunos jóvenes israelitas a ofrecer holocaustos e inmolar novillos, como sacrificios pacíficos en honor del Señor. Tomó la mitad de la sangre, la puso en vasijas y derramó sobre el altar la otra mitad.

Entonces tomó el libro de la alianza y lo leyó al pueblo, y el pueblo respondió: “Obedeceremos. Haremos todo lo que manda el Señor”.

Luego Moisés roció al pueblo con la sangre, diciendo: “Ésta es la sangre de la alianza que el Señor ha hecho con ustedes, conforme a las palabras que han oído”.


Salmo Responsorial

Salmo 115, 12-13. 15 y 16bc. 17-18
R. (13) Levantaré el cáliz de la salvación.
¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Levantaré el cáliz de la salvación,
e invocaré el nombre del Señor. 
R. Levantaré el cáliz de la salvación.
A los ojos del Señor es muy penoso
que mueran sus amigos. 
De la muerte, Señor, me has librado, 
A mí, tu esclavo e hijo de tu esclava. 
R. Levantaré el cáliz de la salvación.
Te ofreceré con gratitud un sacrificio
e invocaré tu nombre.
Cumpliré mis promesas al Señor 
ante todo su pueblo. 
R. Levantaré el cáliz de la salvación.


Segunda lectura

Heb 9, 11-15
Hermanos: Cuando Cristo se presentó como sumo sacerdote que nos obtiene los bienes definitivos, penetró una sola vez y para siempre en el “lugar santísimo”, a través de una tienda, que no estaba hecha por mano de hombres, ni pertenecía a esta creación. No llevó consigo sangre de animales, sino su propia sangre, con la cual nos obtuvo una redención eterna.

Porque si la sangre de los machos cabríos y de los becerros y las cenizas de una ternera, cuando se esparcían sobre los impuros, eran capaces de conferir a los israelitas una pureza legal, meramente exterior, ¡cuánto más la sangre de Cristo purificará nuestra conciencia de todo pecado, a fin de que demos culto al Dios vivo, ya que a impulsos del Espíritu Santo, se ofreció a sí mismo como sacrificio inmaculado a Dios, y así podrá purificar nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, para servir al Dios vivo!

Por eso, Cristo es el mediador de una alianza nueva. Con su muerte hizo que fueran perdonados los delitos cometidos durante la antigua alianza, para que los llamados por Dios pudieran recibir la herencia eterna que él les había prometido.

Secuencia


Al Salvador alabemos,
que es nuestro pastor y guía.
Alabémoslo con himnos
y canciones de alegría.

Alabémoslo sin límites
y con nuestras fuerzas todas;
pues tan grande es el Señor,
que nuestra alabanza es poca.

Gustosos hoy aclamamos
a Cristo, que es nuestro pan,
pues él es el pan de vida,
que nos da vida inmortal.

Doce eran los que cenaban
y les dio pan a los doce.
Doce entonces lo comieron,
y, después, todos los hombres.

Sea plena la alabanza
y llena de alegres cantos;
que nuestra alma se desborde
en todo un concierto santo.

Hoy celebramos con gozo
la gloriosa institución
de este banquete divino,
el banquete del Señor.

Ésta es la nueva Pascua,
Pascua del único Rey,
que termina con la alianza
tan pesada de la ley.

Esto nuevo, siempre nuevo,
es la luz de la verdad,
que sustituye a lo viejo
con reciente claridad.

En aquella última cena
Cristo hizo la maravilla
de dejar a sus amigos
el memorial de su vida.

Enseñados por la Iglesia,
consagramos pan y vino,
que a los hombres nos redimen,
y dan fuerza en el camino.

Es un dogma del cristiano
que el pan se convierte en carne,
y lo que antes era vino
queda convertido en sangre.

Hay cosas que no entendemos,
pues no alcanza la razón;
mas si las vemos con fe,
entrarán al corazón.

Bajo símbolos diversos
y en diferentes figuras,
se esconden ciertas verdades
maravillosas, profundas.

Su sangre es nuestra bebida;
su carne, nuestro alimento;
pero en el pan o en el vino
Cristo está todo completo.

Quien lo come no lo rompe,
no lo parte ni divide;
él es el todo y la parte;
vivo está en quien lo recibe.

Puede ser tan sólo uno
el que se acerca al altar,
o pueden ser multitudes:
Cristo no se acabará.

Lo comen buenos y malos,
con provecho diferente;
no es lo mismo tener vida
que ser condenado a muerte.

A los malos les da muerte
y a los buenos des da vida.
¡Qué efecto tan diferente
tiene la misma comida!

Si lo parten, no te apures;
sólo parten lo exterior;
en el mínimo fragmento
entero late el Señor.

Cuando parten lo exterior
sólo parten lo que has visto;
no es una disminución
de la persona de Cristo.

*El pan que del cielo baja
es comida de viajeros.
Es un pan para los hijos.
¡No hay que tirarlo a los perros!

Isaac, el inocente,
es figura de este pan,
con el cordero de Pascua
y el misterioso maná.

Ten compasión de nosotros,
buen pastor, pan verdadero.
Apaciéntanos y cuídanos
y condúcenos al cielo.

Todo lo puedes y sabes,
pastor de ovejas, divino.
Concédenos en el cielo
gozar la herencia contigo.
Amén.

Aclamación antes del Evangelio

Jn 6, 51

R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor;
el que coma de este pan vivirá para siempre.
R. Aleluya.


Evangelio

Mc 14, 12-16. 22-26
El primer día de la fiesta de los panes Azimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le preguntaron a Jesús sus discípulos: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?” Él les dijo a dos de ellos: “Vayan a la ciudad. Encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y díganle al dueño de la casa en donde entre: ‘El Maestro manda preguntar: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?’ Él les enseñará una sala en el segundo piso, arreglada con divanes. Prepárennos allí la cena”. Los discípulos se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jesús les había dicho y prepararon la cena de Pascua.

Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen: esto es mi cuerpo”. Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias, se la dio, todos bebieron y les dijo: “Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios”.

Después de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos.
Jun 3, 2018

The Solemnity of the Most Holy Body and Blood of Christ
Lectionary: 168

Reading 1EX 24:3-8

When Moses came to the people
and related all the words and ordinances of the LORD,
they all answered with one voice,
"We will do everything that the LORD has told us."
Moses then wrote down all the words of the LORD and,
rising early the next day,
he erected at the foot of the mountain an altar
and twelve pillars for the twelve tribes of Israel.
Then, having sent certain young men of the Israelites
to offer holocausts and sacrifice young bulls
as peace offerings to the LORD,
Moses took half of the blood and put it in large bowls;
the other half he splashed on the altar.
Taking the book of the covenant, he read it aloud to the people,
who answered, "All that the LORD has said, we will heed and do."
Then he took the blood and sprinkled it on the people, saying,
"This is the blood of the covenant
that the LORD has made with you
in accordance with all these words of his."

Responsorial PsalmPS 116:12-13, 15-16, 17-18

R. (13) I will take the cup of salvation, and call on the name of the Lord.
or:
R. Alleluia.
How shall I make a return to the LORD
for all the good he has done for me?
The cup of salvation I will take up,
and I will call upon the name of the LORD.
R. I will take the cup of salvation, and call on the name of the Lord.
or:
R. Alleluia.
Precious in the eyes of the LORD
is the death of his faithful ones.
I am your servant, the son of your handmaid;
you have loosed my bonds.
R. I will take the cup of salvation, and call on the name of the Lord.
or:
R. Alleluia.
To you will I offer sacrifice of thanksgiving,
and I will call upon the name of the LORD.
My vows to the LORD I will pay
in the presence of all his people.
R. I will take the cup of salvation, and call on the name of the Lord.
or:
R. Alleluia.

Reading 2HEB 9:11-15

Brothers and sisters:
When Christ came as high priest
of the good things that have come to be,
passing through the greater and more perfect tabernacle
not made by hands, that is, not belonging to this creation,
he entered once for all into the sanctuary,
not with the blood of goats and calves
but with his own blood, thus obtaining eternal redemption.
For if the blood of goats and bulls
and the sprinkling of a heifer's ashes
can sanctify those who are defiled
so that their flesh is cleansed,
how much more will the blood of Christ,
who through the eternal Spirit offered himself unblemished to God,
cleanse our consciences from dead works
to worship the living God.

For this reason he is mediator of a new covenant:
since a death has taken place for deliverance
from transgressions under the first covenant,
those who are called may receive the promised eternal inheritance.

Sequence

Lauda Sion

Laud, O Zion, your salvation,
Laud with hymns of exultation,
Christ, your king and shepherd true:

Bring him all the praise you know,
He is more than you bestow.
Never can you reach his due.

Special theme for glad thanksgiving
Is the quick’ning and the living
Bread today before you set:

From his hands of old partaken,
As we know, by faith unshaken,
Where the Twelve at supper met.

Full and clear ring out your chanting,
Joy nor sweetest grace be wanting,
From your heart let praises burst:

For today the feast is holden,
When the institution olden
Of that supper was rehearsed.

Here the new law’s new oblation,
By the new king’s revelation,
Ends the form of ancient rite:

Now the new the old effaces,
Truth away the shadow chases,
Light dispels the gloom of night.

What he did at supper seated,
Christ ordained to be repeated,
His memorial ne’er to cease:

And his rule for guidance taking,
Bread and wine we hallow, making
Thus our sacrifice of peace.

This the truth each Christian learns,
Bread into his flesh he turns,
To his precious blood the wine:

Sight has fail’d, nor thought conceives,
But a dauntless faith believes,
Resting on a pow’r divine.

Here beneath these signs are hidden
Priceless things to sense forbidden;
Signs, not things are all we see:

Blood is poured and flesh is broken,
Yet in either wondrous token
Christ entire we know to be.

Whoso of this food partakes,
Does not rend the Lord nor breaks;
Christ is whole to all that taste:

Thousands are, as one, receivers,
One, as thousands of believers,
Eats of him who cannot waste.

Bad and good the feast are sharing,
Of what divers dooms preparing,
Endless death, or endless life.

Life to these, to those damnation,
See how like participation
Is with unlike issues rife.

When the sacrament is broken,
Doubt not, but believe ‘tis spoken,
That each sever’d outward token
doth the very whole contain.

Nought the precious gift divides,
Breaking but the sign betides
Jesus still the same abides,
still unbroken does remain.

The shorter form of the sequence begins here.

Lo! the angel’s food is given
To the pilgrim who has striven;
see the children’s bread from heaven,
which on dogs may not be spent.

Truth the ancient types fulfilling,
Isaac bound, a victim willing,
Paschal lamb, its lifeblood spilling,
manna to the fathers sent.

Very bread, good shepherd, tend us,
Jesu, of your love befriend us,
You refresh us, you defend us,
Your eternal goodness send us
In the land of life to see.

You who all things can and know,
Who on earth such food bestow,
Grant us with your saints, though lowest,
Where the heav’nly feast you show,
Fellow heirs and guests to be. Amen. Alleluia.

AlleluiaJN 6:51

R. Alleluia, alleluia.
I am the living bread that came down from heaven,
says the Lord;
whoever eats this bread will live forever.
R. Alleluia, alleluia.

GospelMK 14:12-16, 22-26

On the first day of the Feast of Unleavened Bread,
when they sacrificed the Passover lamb,
Jesus’ disciples said to him,
"Where do you want us to go
and prepare for you to eat the Passover?"
He sent two of his disciples and said to them,
"Go into the city and a man will meet you,
carrying a jar of water.
Follow him.
Wherever he enters, say to the master of the house,
'The Teacher says, "Where is my guest room
where I may eat the Passover with my disciples?"'
Then he will show you a large upper room furnished and ready.
Make the preparations for us there."
The disciples then went off, entered the city,
and found it just as he had told them;
and they prepared the Passover.
While they were eating,
he took bread, said the blessing,
broke it, gave it to them, and said,
"Take it; this is my body."
Then he took a cup, gave thanks, and gave it to them,
and they all drank from it.
He said to them,
"This is my blood of the covenant,
which will be shed for many.
Amen, I say to you,
I shall not drink again the fruit of the vine
until the day when I drink it new in the kingdom of God."
Then, after singing a hymn,
they went out to the Mount of Olives.
May 20, 2018

Domingo de Pentecostés - Misa del día
Leccionario: 63

Primera lectura 

Hch 2, 1-11
El día de Pentecostés, todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse.

En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.

Atónitos y llenos de admiración, preguntaban: "¿No son galileos, todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua".


Salmo Responsorial

Salmo 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34
R. (cf 30) Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya.
Bendice, al Señor, alma mía;
Señor y Dios mío, inmensa es su grandeza. 
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto.  
R. Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya.
Si retiras ti aliento, 
toda creatura muere y vuelve al polvo.
Pero envías tu espíritu, que da vida,
y renuevas el aspecto de la tierra.  
R. Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya.
Que Dios sea glorificado para siempre
y se goce en sus creaturas.
Ojalá que le agraden mis palabras
y yo me alegraré en el Señor.  
R. Envía, Señor, tu Espíritu, a renovar la tierra. Aleluya.


Segunda lectura

1 Cor 12, 3b-7. 12-13
Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús "Señor", si no es bajo la acción del Espíritu Santo.

Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. 

Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu.

O bien:

Gal 5, 16-25

Hermanos: Los exhorto a que vivan de acuerdo con las exigencias del Espíritu; así no se dejarán arrastrar por el desorden egoísta del hombre. Este desorden está en contra del Espíritu de Dios, y el Espíritu está en contra de ese desorden. Y esta oposición es tan radical, que les impide a ustedes hacer lo que querrían hacer. Pero si los guía el Espíritu, ya no están ustedes bajo el dominio de la ley.

Son manifiestas las obras que proceden del desorden egoísta del hombre: la lujuria, la impureza, el libertinaje, la idolatría, la brujería, las enemistades, los pleitos, las rivalidades, la ira, las rencillas, las divisiones, las discordias, las envidias, las borracheras, las orgías y otras cosas semejantes. Respecto a ellas les advierto, como ya lo hice antes, que quienes hacen estas cosas no conseguirán el Reino de Dios.

En cambio, los frutos del Espíritu Santo son: el amor, la alegría, la paz, la generosidad, la benignidad, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y el dominio de sí mismo. Ninguna ley existe que vaya en contra de estas cosas.

Y los que son de Jesucristo ya han crucificado su egoísmo, junto con sus pasiones y malos deseos. Si tenemos la vida del Espíritu, actuemos conforme a ese mismo Espíritu.

Secuencia


Ven, Dios Espíritu Santo,
y envíanos desde el cielo
tu luz, para iluminarnos. 

Ven ya, padre de los pobres, 
luz que penetra en las almas, 
dador de todos los dones. 

Fuente de todo consuelo, 
amable huésped de alma, 
paz en las horas de duelo.

Eres pausa en al trabajo; 
brisa, en un clima de fuego; 
consuelo, en medio del llanto. 

Ven, luz santificadora, 
y entra hasta el fondo del alma 
de todos los que te adoran. 

Sin tu inspiración 
divina los hombres nada 
podemos y el pecado nos domina.

Lava nuestras inmundicias, 
fecunda nuestras desiertos 
y cura nuestras heridas. 

Doblega nuestra soberbia, 
calienta nuestras frialdad, 
endereza nuestras sendas.

Concede a aquellos que ponen 
en ti su fe y su confianza 
tus siete sagrados dones.

Danos virtudes y méritos, 
danos una buena muerte 
y contigo el gozo eterno.


Aclamación antes del Evangelio

 
R. Aleluya, aleluya.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 20, 19-23
Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. 

Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo". 

Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar".

O bien:

Jn 15, 26-27; 16, 12-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré a ustedes de parte del Padre, el Espíritu de la verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí y ustedes también darán testimonio, pues desde el principio han estado conmigo.

Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. Él me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes".
May 20, 2018

Pentecost Sunday - Mass during the Day

Reading 1ACTS 2:1-11

When the time for Pentecost was fulfilled,
they were all in one place together.
And suddenly there came from the sky
a noise like a strong driving wind,
and it filled the entire house in which they were.
Then there appeared to them tongues as of fire,
which parted and came to rest on each one of them.
And they were all filled with the Holy Spirit
and began to speak in different tongues,
as the Spirit enabled them to proclaim.

Now there were devout Jews from every nation under heaven staying in Jerusalem.
At this sound, they gathered in a large crowd,
but they were confused
because each one heard them speaking in his own language.
They were astounded, and in amazement they asked,
"Are not all these people who are speaking Galileans?
Then how does each of us hear them in his native language?
We are Parthians, Medes, and Elamites,
inhabitants of Mesopotamia, Judea and Cappadocia,
Pontus and Asia, Phrygia and Pamphylia,
Egypt and the districts of Libya near Cyrene,
as well as travelers from Rome,
both Jews and converts to Judaism, Cretans and Arabs,
yet we hear them speaking in our own tongues
of the mighty acts of God."

Responsorial Psalm PS 104:1, 24, 29-30, 31, 34

R. (cf. 30) Lord, send out your Spirit, and renew the face of the earth.
or:
R. Alleluia.
Bless the LORD, O my soul!
O LORD, my God, you are great indeed!
How manifold are your works, O LORD!
the earth is full of your creatures;
R. Lord, send out your Spirit, and renew the face of the earth.
or:
R. Alleluia.
May the glory of the LORD endure forever;
may the LORD be glad in his works!
Pleasing to him be my theme;
I will be glad in the LORD.
R. Lord, send out your Spirit, and renew the face of the earth.
or:
R. Alleluia.
If you take away their breath, they perish
and return to their dust.
When you send forth your spirit, they are created,
and you renew the face of the earth.
R. Lord, send out your Spirit, and renew the face of the earth.
or:
R. Alleluia.

Reading 21 COR 12:3B-7, 12-13

Brothers and sisters:
No one can say, "Jesus is Lord," except by the Holy Spirit.

There are different kinds of spiritual gifts but the same Spirit; 
there are different forms of service but the same Lord;
there are different workings but the same God
who produces all of them in everyone.
To each individual the manifestation of the Spirit
is given for some benefit.

As a body is one though it has many parts,
and all the parts of the body, though many, are one body,
so also Christ.
For in one Spirit we were all baptized into one body,
whether Jews or Greeks, slaves or free persons,
and we were all given to drink of one Spirit.

or

 GAL 5:16-25


Brothers and sisters, live by the Spirit
and you will certainly not gratify the desire of the flesh.
For the flesh has desires against the Spirit,
and the Spirit against the flesh;
these are opposed to each other,
so that you may not do what you want.
But if you are guided by the Spirit, you are not under the law.
Now the works of the flesh are obvious:
immorality, impurity, lust, idolatry,
sorcery, hatreds, rivalry, jealousy,
outbursts of fury, acts of selfishness,
dissensions, factions, occasions of envy,
drinking bouts, orgies, and the like.
I warn you, as I warned you before,
that those who do such things will not inherit the kingdom of God.
In contrast, the fruit of the Spirit is love, joy, peace,
patience, kindness, generosity,
faithfulness, gentleness, self-control.
Against such there is no law.
Now those who belong to Christ Jesus have crucified their flesh
with its passions and desires.
If we live in the Spirit, let us also follow the Spirit.

Sequence

Veni, Sancte Spiritus

Come, Holy Spirit, come!
And from your celestial home
Shed a ray of light divine!
Come, Father of the poor!
Come, source of all our store!
Come, within our bosoms shine.
You, of comforters the best;
You, the soul's most welcome guest;
Sweet refreshment here below;
In our labor, rest most sweet;
Grateful coolness in the heat;
Solace in the midst of woe.
O most blessed Light divine,
Shine within these hearts of yours,
And our inmost being fill!
Where you are not, we have naught,
Nothing good in deed or thought,
Nothing free from taint of ill.
Heal our wounds, our strength renew;
On our dryness pour your dew;
Wash the stains of guilt away:
Bend the stubborn heart and will;
Melt the frozen, warm the chill;
Guide the steps that go astray.
On the faithful, who adore
And confess you, evermore
In your sevenfold gift descend;
Give them virtue's sure reward;
Give them your salvation, Lord;
Give them joys that never end. Amen.
Alleluia.

Alleluia

R. Alleluia, alleluia.
Come, Holy Spirit, fill the hearts of your faithful
and kindle in them the fire of your love.
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 20:19-23

On the evening of that first day of the week,
when the doors were locked, where the disciples were,
for fear of the Jews,
Jesus came and stood in their midst
and said to them, "Peace be with you."
When he had said this, he showed them his hands and his side.
The disciples rejoiced when they saw the Lord.
Jesus said to them again, "Peace be with you.
As the Father has sent me, so I send you."
And when he had said this, he breathed on them and said to them,
"Receive the Holy Spirit.
Whose sins you forgive are forgiven them,
and whose sins you retain are retained."

or

 JN 15:26-27; 16:12-15

Jesus said to his disciples:
"When the Advocate comes whom I will send you from the Father,
the Spirit of truth that proceeds from the Father,
he will testify to me.
And you also testify,
because you have been with me from the beginning.

"I have much more to tell you, but you cannot bear it now.
But when he comes, the Spirit of truth,
he will guide you to all truth.
He will not speak on his own,
but he will speak what he hears,
and will declare to you the things that are coming.
He will glorify me,
because he will take from what is mine and declare it to you.
Everything that the Father has is mine;
for this reason I told you that he will take from what is mine
and declare it to you."
May 13, 2018

Solemnidad de la Ascensión del Señor

Primera lectura 

Hch 1, 1-11
En mi primer libro, querido Teófilo, escribí acerca de todo lo que Jesús hizo y enseñó, hasta el día en que ascendió al cielo, después de dar sus instrucciones, por medio del Espíritu Santo, a los apóstoles que había elegido. A ellos se les apareció después de la pasión, les dio numerosas pruebas de que estaba vivo y durante cuarenta días se dejó ver por ellos y les habló del Reino de Dios.

Un día, estando con ellos a la mesa, les mandó: “No se alejen de Jerusalén. Aguarden aquí a que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que ya les he hablado: Juan bautizó con agua; dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo”.

Los ahí reunidos le preguntaban: “Señor, ¿ahora sí vas a restablecer la soberanía de Israel?” Jesús les contestó: “A ustedes no les toca conocer el tiempo y la hora que el Padre ha determinado con su autoridad; pero cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, los llenará de fortaleza y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los últimos rincones de la tierra”.

Dicho esto, se fue elevando a la vista de ellos, hasta que una nube lo ocultó a sus ojos. Mientras miraban fijamente al cielo, viéndolo alejarse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: “Galileos, ¿qué hacen allí parados, mirando al cielo? Ese mismo Jesús que los ha dejado para subir al cielo, volverá como lo han visto alejarse”.


Salmo Responsorial

Salmo 46, 2-3. 6-7. 8-9
R. (6) Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.
Aplaudan, pueblos todos,
aclamen al Señor, de gozos llenos; 
que el Señor, el Altisimo, es terrible
y de toda la tierra, rey supremo. 
R. Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.
Entre voces de júbilo y trompetas, 
Dios, el Señor, asciende hasta su trono.
Cantemos en honor de nuestro Dios, 
al rey honremos y cantemos todos.  
R. Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.
Porque Dios es el rey del universo, 
cantemos el mejor de nuestros cantos.
Reina Dios sobre todas las naciones
desde su trono santo. 
R. Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya.


Segunda lectura

 

Ef 4, 1-13

Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por la causa del Señor, los exhorto a que lleven una vida digna del llamamiento que han recibido. Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el Espíritu con el vínculo de la paz.

Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu, como es también sólo una la esperanza del llamamiento que ustedes han recibido. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos.

Cada uno de nosotros ha recibido la gracia en la medida en que Cristo se la ha dado. Por eso dice la Escritura: Subiendo a las alturas, llevó consigo a los cautivos y dio dones a los hombres.

¿Y qué quiere decir “subió”? Que primero bajó a lo profundo de la tierra. Y el que bajó es el mismo que subió a lo más alto de los cielos, para llenarlo todo.

Él fue quien concedió a unos ser apóstoles; a otros, ser profetas; a otros, ser evangelizadores; a otros, ser pastores y maestros. Y esto, para capacitar a los fieles, a fin de que, desempeñando debidamente su tarea, construyan el cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, y lleguemos a ser hombres perfectos, que alcancemos en todas sus dimensiones la plenitud de Cristo.


Aclamación antes del Evangelio

Mt 28, 19. 20
R. Aleluya, aleluya.
Vayan y enseñen a todas las naciones, dice el Señor,
y sepan que yo estaré con ustedes todos los días,
hasta el fin del mundo.
R. Aleluya.


Evangelio

Mc 16, 15-20
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos”.

El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían.
May 13, 2018

The Ascension of the Lord

Reading 1ACTS 1:1-11

In the first book, Theophilus,
I dealt with all that Jesus did and taught
until the day he was taken up,
after giving instructions through the Holy Spirit
to the apostles whom he had chosen.
He presented himself alive to them
by many proofs after he had suffered,
appearing to them during forty days
and speaking about the kingdom of God.
While meeting with them,
he enjoined them not to depart from Jerusalem,
but to wait for "the promise of the Father
about which you have heard me speak;
for John baptized with water,
but in a few days you will be baptized with the Holy Spirit."

When they had gathered together they asked him,
"Lord, are you at this time going to restore the kingdom to Israel?"
He answered them, "It is not for you to know the times or seasons
that the Father has established by his own authority.
But you will receive power when the Holy Spirit comes upon you,
and you will be my witnesses in Jerusalem,
throughout Judea and Samaria,
and to the ends of the earth."
When he had said this, as they were looking on,
he was lifted up, and a cloud took him from their sight.
While they were looking intently at the sky as he was going,
suddenly two men dressed in white garments stood beside them.
They said, "Men of Galilee,
why are you standing there looking at the sky?
This Jesus who has been taken up from you into heaven
will return in the same way as you have seen him going into heaven."

Responsorial Psalm PS 47:2-3, 6-7, 8-9

R. (6) God mounts his throne to shouts of joy: a blare of trumpets for the Lord.
or:
R. Alleluia.
All you peoples, clap your hands,
shout to God with cries of gladness,
For the LORD, the Most High, the awesome,
is the great king over all the earth.
R. God mounts his throne to shouts of joy: a blare of trumpets for the Lord.
or:
R. Alleluia.
God mounts his throne amid shouts of joy;
the LORD, amid trumpet blasts.
Sing praise to God, sing praise;
sing praise to our king, sing praise.
R. God mounts his throne to shouts of joy: a blare of trumpets for the Lord.
or:
R. Alleluia.
For king of all the earth is God;
sing hymns of praise.
God reigns over the nations,
God sits upon his holy throne.
R. God mounts his throne to shouts of joy: a blare of trumpets for the Lord.
or:
R. Alleluia.

 EPH 4:1-13 OR 4:1-7, 11-13

Brothers and sisters,
I, a prisoner for the Lord,
urge you to live in a manner worthy of the call you have received,
with all humility and gentleness, with patience,
bearing with one another through love,
striving to preserve the unity of the spirit
through the bond of peace:
one body and one Spirit,
as you were also called to the one hope of your call;
one Lord, one faith, one baptism;
one God and Father of all,
who is over all and through all and in all.

But grace was given to each of us
according to the measure of Christ's gift. 
Therefore, it says:
He ascended on high and took prisoners captive;
he gave gifts to men.
What does "he ascended" mean except that he also descended
into the lower regions of the earth?
The one who descended is also the one who ascended
far above all the heavens,
that he might fill all things.

And he gave some as apostles, others as prophets,
others as evangelists, others as pastors and teachers,
to equip the holy ones for the work of ministry,
for building up the body of Christ,
until we all attain to the unity of faith
and knowledge of the Son of God, to mature to manhood,
to the extent of the full stature of Christ. 

 

AlleluiaMT 28:19A, 20B

R. Alleluia, alleluia.
Go and teach all nations, says the Lord;
I am with you always, until the end of the world.
R. Alleluia, alleluia.

GospelMK 16:15-20

Jesus said to his disciples:
“Go into the whole world
and proclaim the gospel to every creature.
Whoever believes and is baptized will be saved;
whoever does not believe will be condemned.
These signs will accompany those who believe:
in my name they will drive out demons,
they will speak new languages.
They will pick up serpents with their hands,
and if they drink any deadly thing, it will not harm them.
They will lay hands on the sick, and they will recover.”

So then the Lord Jesus, after he spoke to them,
was taken up into heaven
and took his seat at the right hand of God.
But they went forth and preached everywhere,
while the Lord worked with them
and confirmed the word through accompanying signs.
May 6, 2018

VI Domingo de Pascua
Leccionario: 56

Primera lectura 

Hch 10, 25-26. 34-35. 44-48
En aquel tiempo, entró Pedro en la casa del oficial Cornelio, y éste le salió al encuentro y se postró ante él en señal de adoración. Pedro lo levantó y le dijo: "Ponte de pie, pues soy un hombre como tú". Luego añadió: "Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que fuere".

Todavía estaba hablando Pedro, cuando el Espíritu Santo descendió sobre todos los que estaban escuchando el mensaje. Al oírlos hablar en lenguas desconocidas y proclamar la grandeza de Dios, los creyentes judíos que habían venido con Pedro, se sorprendieron de que el don del Espíritu Santo se hubiera derramado también sobre los paganos.

Entonces Pedro sacó esta conclusión: "¿Quién puede negar el agua del bautismo a los que han recibido el Espíritu Santo lo mismo que nosotros?" Y los mandó bautizar en el nombre de Jesucristo. Luego le rogaron que se quedara con ellos algunos días.


Salmo Responsorial

Salmo 97, 1. 2-3ab. 3cd-4
R. (cf. 2b) El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.
Cantemos al Señor un canto nuevo,
pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo 
le han dado la victoria. 
R. El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.
El Señor ha dado a conocer su victoria
y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios
su amor y su lealtad hacia Israel. 
R. El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.
La tierra entera ha contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones
Aclamen con júbilo al Señor. 
R. El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad. Aleluya.

 


Segunda lectura

1 Jn 4, 7-10
Queridos hijos: Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor. El amor que Dios nos tiene se ha manifestado en que envió al mundo a su Hijo unigénito, para que vivamos por él.

El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.


Aclamación antes del Evangelio

Jn 14, 23
R. Aleluya, aleluya.
El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor;
y mi Padre lo amará y vendremos a él.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 15, 9-17
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.

Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.

No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros''.
May 6, 2018

Sixth Sunday of Easter

Reading 1ACTS 10:25-26, 34-35, 44-48

When Peter entered, Cornelius met him
and, falling at his feet, paid him homage.
Peter, however, raised him up, saying,
"Get up. I myself am also a human being."

Then Peter proceeded to speak and said,
"In truth, I see that God shows no partiality.
Rather, in every nation whoever fears him and acts uprightly
is acceptable to him."

While Peter was still speaking these things,
the Holy Spirit fell upon all who were listening to the word.
The circumcised believers who had accompanied Peter
were astounded that the gift of the Holy Spirit
should have been poured out on the Gentiles also,
for they could hear them speaking in tongues and glorifying God.
Then Peter responded,
"Can anyone withhold the water for baptizing these people,
who have received the Holy Spirit even as we have?"
He ordered them to be baptized in the name of Jesus Christ.

Responsorial PsalmPS 98:1, 2-3, 3-4

R. (cf. 2b) The Lord has revealed to the nations his saving power.
or:
R. Alleluia.
Sing to the LORD a new song,
for he has done wondrous deeds;
His right hand has won victory for him,
his holy arm.
R. The Lord has revealed to the nations his saving power.
or:
R. Alleluia.
The LORD has made his salvation known:
in the sight of the nations he has revealed his justice.
He has remembered his kindness and his faithfulness
toward the house of Israel.
R. The Lord has revealed to the nations his saving power.
or:
R. Alleluia.
All the ends of the earth have seen
the salvation by our God.
Sing joyfully to the LORD, all you lands;
break into song; sing praise.
R. The Lord has revealed to the nations his saving power.
or:
R. Alleluia.

Reading 21 JN 4:7-10

Beloved, let us love one another,
because love is of God;
everyone who loves is begotten by God and knows God.
Whoever is without love does not know God, for God is love.
In this way the love of God was revealed to us:
God sent his only Son into the world
so that we might have life through him.
In this is love:
not that we have loved God, but that he loved us
and sent his Son as expiation for our sins.

AlleluiaJN 14:23

R. Alleluia, alleluia.
Whoever loves me will keep my word, says the Lord,
and my Father will love him and we will come to him.
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 15:9-17

Jesus said to his disciples:
"As the Father loves me, so I also love you.
Remain in my love.
If you keep my commandments, you will remain in my love,
just as I have kept my Father's commandments
and remain in his love.

"I have told you this so that my joy may be in you
and your joy might be complete.
This is my commandment: love one another as I love you.
No one has greater love than this,
to lay down one's life for one's friends.
You are my friends if you do what I command you.
I no longer call you slaves,
because a slave does not know what his master is doing.
I have called you friends,
because I have told you everything I have heard from my Father.
It was not you who chose me, but I who chose you
and appointed you to go and bear fruit that will remain,
so that whatever you ask the Father in my name he may give you.
This I command you: love one another."
Apr 29, 2018

V Domingo de Pascua

Primera lectura 

Hch 9, 26-31
Cuando Pablo regresó a Jerusalén, trató de unirse a los discípulos, pero todos le tenían miedo, porque no creían que se hubiera convertido en discípulo.

Entonces, Bernabé lo presentó a los apóstoles y les refirió cómo Saulo había visto al Señor en el camino, cómo el Señor le había hablado y cómo él había predicado, en Damasco, con valentía, en el nombre de Jesús. Desde entonces, vivió con ellos en Jerusalén, iba y venía, predicando abiertamente en el nombre del Señor, hablaba y discutía con los judíos de habla griega y éstos intentaban matarlo. Al enterarse de esto, los hermanos condujeron a Pablo a Cesarea y lo despacharon a Tarso.

En aquellos días, las comunidades cristianas gozaban de paz en toda Judea, Galilea y Samaria, con lo cual se iban consolidando, progresaban en la fidelidad a Dios y se multiplicaban, animadas por el Espíritu Santo.


Salmo Responsorial

Salmo 21, 26b-27. 28 y 30. 31-32
R. (26a) Bendito sea el Señor. Aleluya.
Le cumpliré mis promesas al Señor
delante de sus fieles.
Los pobres comerán hasta saciarse
y alabarán al Señor los que lo buscan:
su corazón he de vivir para siempre.  
R. Bendito sea el Señor. Aleluya.
Recordarán al Señor y volverán a él
desde los últimos lugares del mundo;
en su presencia se postrarán
todas las familias de los pueblos.
Sólo ante él se postrarán todos los que mueren.  
R. Bendito sea el Señor. Aleluya.
Mi descendencia lo servirá
y le contará a la siguiente generación, 
al pueblo que ha de nacer:
la justicia del Señor
y todo lo que él ha hecho.  
R. Bendito sea el Señor. Aleluya.


Segunda lectura

1 Jn 3, 18-24
Hijos míos: No amemos solamente de palabra, amemos de verdad y con las obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y delante de Dios tranquilizaremos nuestra conciencia de cualquier cosa que ella nos reprochare, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y todo lo conoce. Si nuestra conciencia no nos remuerde, entonces, hermanos míos, nuestra confianza en Dios es total.

Puesto que cumplimos los mandamientos de Dios y hacemos lo que le agrada, ciertamente obtendremos de él todo lo que le pidamos. Ahora bien, éste es su mandamiento: que creamos en la persona de Jesucristo, su Hijo, y nos amemos los unos a los otros, conforme al precepto que nos dio.

Quien cumple sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él. En esto conocemos, por el Espíritu que él nos ha dado, que él permanece en nosotros.


Aclamación antes del Evangelio

Jn 15, 4a. 5b
R. Aleluya, aleluya.
Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice el Señor;
el que permanece en mí da fruto abundante.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 15, 1-8
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.

Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.

Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos''.
Apr 29, 2018

Fifth Sunday of Easter

Reading 1ACTS 9:26-31

When Saul arrived in Jerusalem he tried to join the disciples,
but they were all afraid of him,
not believing that he was a disciple.
Then Barnabas took charge of him and brought him to the apostles,
and he reported to them how he had seen the Lord,
and that he had spoken to him,
and how in Damascus he had spoken out boldly in the name of Jesus.
He moved about freely with them in Jerusalem,
and spoke out boldly in the name of the Lord.
He also spoke and debated with the Hellenists,
but they tried to kill him.
And when the brothers learned of this,
they took him down to Caesarea
and sent him on his way to Tarsus.

The church throughout all Judea, Galilee, and Samaria was at peace.
It was being built up and walked in the fear of the Lord,
and with the consolation of the Holy Spirit it grew in numbers.

Responsorial PsalmPS 22:26-27, 28, 30, 31-32

R. (26a) I will praise you, Lord, in the assembly of your people.
or:
R. Alleluia.
I will fulfill my vows before those who fear the LORD.
The lowly shall eat their fill;
they who seek the LORD shall praise him:
"May your hearts live forever!"
R. I will praise you, Lord, in the assembly of your people.
or:
R. Alleluia.
All the ends of the earth
shall remember and turn to the LORD;
all the families of the nations
shall bow down before him.
R. I will praise you, Lord, in the assembly of your people.
or:
R. Alleluia.
To him alone shall bow down
all who sleep in the earth;
before him shall bend
all who go down into the dust. 
R. I will praise you, Lord, in the assembly of your people.
or:
R. Alleluia.
And to him my soul shall live;
my descendants shall serve him.
Let the coming generation be told of the LORD
that they may proclaim to a people yet to be born
the justice he has shown.
R. I will praise you, Lord, in the assembly of your people.
or:
R. Alleluia.

Reading 21 JN 3:18-24

Children, let us love not in word or speech
but in deed and truth.
Now this is how we shall know that we belong to the truth
and reassure our hearts before him
in whatever our hearts condemn,
for God is greater than our hearts and knows everything.
Beloved, if our hearts do not condemn us,
we have confidence in God
and receive from him whatever we ask,
because we keep his commandments and do what pleases him.
And his commandment is this:
we should believe in the name of his Son, Jesus Christ,
and love one another just as he commanded us.
Those who keep his commandments remain in him, and he in them,
and the way we know that he remains in us
is from the Spirit he gave us.

AlleluiaJN 15:4A, 5B

R. Alleluia, alleluia.
Remain in me as I remain in you, says the Lord.
Whoever remains in me will bear much fruit.
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 15:1-8

Jesus said to his disciples:
"I am the true vine, and my Father is the vine grower.
He takes away every branch in me that does not bear fruit,
and every one that does he prunes so that it bears more fruit.
You are already pruned because of the word that I spoke to you.
Remain in me, as I remain in you.
Just as a branch cannot bear fruit on its own
unless it remains on the vine,
so neither can you unless you remain in me.
I am the vine, you are the branches.
Whoever remains in me and I in him will bear much fruit,
because without me you can do nothing.
Anyone who does not remain in me
will be thrown out like a branch and wither;
people will gather them and throw them into a fire
and they will be burned.
If you remain in me and my words remain in you,
ask for whatever you want and it will be done for you.
By this is my Father glorified,
that you bear much fruit and become my disciples."
Apr 22, 2018

IV Domingo de pascua
Leccionario: 50

Primera lectura 

Hch 4, 8-12
En aquellos días, Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: "Jefes del pueblo y ancianos, puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, para saber cómo fue curado, sépanlo ustedes y sépalo todo el pueblo de Israel: este hombre ha quedado sano en el nombre de Jesús de Nazaret, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos. Este mismo Jesús es la piedra que ustedes, los constructores, han desechado y que ahora es la piedra angular. Ningún otro puede salvarnos, pues en la tierra no existe ninguna otra persona a quien Dios haya constituido como salvador nuestro".


Salmo Responsorial

Salmo 117, 1 y 8-9. 21-23. 26 y 28cd y 29
R. (22) La piedra que desecharon los constructores 
es ahora la piedra angular. Aleluya.

Te damos gracias, Señor, porque es bueno,
porque tu misericordia es eterna.
Más vale refugiarse en el Señor
que poner en los hombres la confianza;
más vale refugiarse en el Señor
que buscar con los fuertes una alianza. 
R. La piedra que desecharon los constructores 
es ahora la piedra angular. Aleluya.

Te doy gracias pues me escuchaste
y fuiste para mí la salvación.
La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor
Es un milagro patente.  
R. La piedra que desecharon los constructores 
es ahora la piedra angular. Aleluya.

Bendito el que viene en nombre del Señor. 
Que Dios desde su templo nos bendiga.
Tú eres mi Dios, te doy gracias.
Tú eres mi Dios, y yo te alabo. 
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno,
Porque tu misericordia es eterna.  
R. La piedra que desecharon los constructores 
es ahora la piedra angular. Aleluya.


Segunda lectura

1 Jn 3, 1-2
Queridos hijos: Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre, pues no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Si el mundo no nos reconoce, es porque tampoco lo ha reconocido a él.

Hermanos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado cómo seremos al fin. Y ya sabemos que, cuando él se manifieste, vamos a ser semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.


Aclamación antes del Evangelio

Jn 10, 14
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen pastor, dice el Señor;
yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 10, 11-18
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor.

El Padre me ama porque doy mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita; yo la doy porque quiero. Tengo poder para darla y lo tengo también para volverla a tomar. Éste es el mandato que he recibido de mi Padre’’.
Apr 22, 2018

Fourth Sunday of Easter

Reading 1ACTS 4:8-12

Peter, filled with the Holy Spirit, said:
"Leaders of the people and elders:
If we are being examined today
about a good deed done to a cripple,
namely, by what means he was saved,
then all of you and all the people of Israel should know
that it was in the name of Jesus Christ the Nazorean
whom you crucified, whom God raised from the dead;
in his name this man stands before you healed.
He is the stone rejected by you, the builders,
which has become the cornerstone.

There is no salvation through anyone else,
nor is there any other name under heaven
given to the human race by which we are to be saved."

Responsorial PsalmPS 118:1, 8-9, 21-23, 26, 28, 29

R. (22) The stone rejected by the builders has become the cornerstone.
or:
R. Alleluia.
Give thanks to the LORD, for he is good,
for his mercy endures forever.
It is better to take refuge in the LORD
than to trust in man.
It is better to take refuge in the LORD
than to trust in princes.
R. The stone rejected by the builders has become the cornerstone.
or:
R. Alleluia.
I will give thanks to you, for you have answered me
and have been my savior.
The stone which the builders rejected
has become the cornerstone.
By the LORD has this been done;
it is wonderful in our eyes.
R. The stone rejected by the builders has become the cornerstone.
or:
R. Alleluia.
Blessed is he who comes in the name of the LORD;
we bless you from the house of the LORD.
I will give thanks to you, for you have answered me
and have been my savior.
Give thanks to the LORD, for he is good;
for his kindness endures forever.
R. The stone rejected by the builders has become the cornerstone.
or:
R. Alleluia. 

Reading 21 JN 3:1-2

Beloved:
See what love the Father has bestowed on us
that we may be called the children of God.
Yet so we are.
The reason the world does not know us
is that it did not know him.
Beloved, we are God's children now;
what we shall be has not yet been revealed.
We do know that when it is revealed we shall be like him,
for we shall see him as he is.

AlleluiaJN 10:14

R. Alleluia, alleluia.
I am the good shepherd, says the Lord;
I know my sheep, and mine know me.
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 10:11-18

Jesus said:
"I am the good shepherd.
A good shepherd lays down his life for the sheep.
A hired man, who is not a shepherd
and whose sheep are not his own,
sees a wolf coming and leaves the sheep and runs away,
and the wolf catches and scatters them.
This is because he works for pay and has no concern for the sheep.
I am the good shepherd,
and I know mine and mine know me,
just as the Father knows me and I know the Father;
and I will lay down my life for the sheep.
I have other sheep that do not belong to this fold.
These also I must lead, and they will hear my voice,
and there will be one flock, one shepherd.
This is why the Father loves me,
because I lay down my life in order to take it up again.
No one takes it from me, but I lay it down on my own.
I have power to lay it down, and power to take it up again.
This command I have received from my Father."
Apr 15, 2018

III Domingo de Pascua

Primera lectura 

Hch 3, 13-15. 17-19
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: "El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, a quien ustedes entregaron a Pilato, y a quien rechazaron en su presencia, cuando él ya había decidido ponerlo en libertad. Rechazaron al santo, al justo, y pidieron el indulto de un asesino; han dado muerte al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos y de ello nosotros somos testigos.

Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes han obrado por ignorancia, de la misma manera que sus jefes; pero Dios cumplió así lo que había predicho por boca de los profetas: que su Mesías tenía que padecer. Por lo tanto, arrepiéntanse y conviértanse, para que se les perdonen sus pecados".


Salmo Responsorial

Salmo 4, 2. 7. 9
R. (7a) En ti, señor, confío. Aleluya.
Tú que conoces lo justo de mi causa,
Señor, responde a mi clamor.
Tú que me has sacado con bien de mis angustias, 
apiádate y escucha mi oración.  
R. En ti, señor, confío. Aleluya.
Admirable en bondad
ha sido el Señor para conmigo,
y siempre que lo invoco me ha escuchado; 
por eso en él confío.  
R. En ti, señor, confío. Aleluya.
En paz, Señor, me acuesto 
y duermo en paz,
pues solo tú, Señor, 
eres mi tranquilidad. 
R. En ti, señor, confío. Aleluya.


Segunda lectura

1 Jn 2, 1-5a
Hijitos míos: Les escribo esto para que no pequen. Pero, si alguien peca, tenemos como intercesor ante el Padre, a Jesucristo, el justo. Porque él se ofreció como víctima de expiación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino por los del mundo entero.

En esto tenemos una prueba de que conocemos a Dios, en que cumplimos sus mandamientos. El que dice: "Yo lo conozco", pero no cumple sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él. Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado a su plenitud, y precisamente en esto conocemos que estamos unidos a él.


Aclamación antes del Evangelio

Cf. Lc 24, 32
R. Aleluya, aleluya.
Señor Jesús, haz que comprendamos la Sagrada Escritura.
Enciende nuestro corazón mientras nos hablas.
R. Aleluya.

 


Evangelio

Lc 24, 35-48
Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.

Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Ellos, desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo: "No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo". Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo: "¿Tienen aquí algo de comer?" Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a comer delante de ellos.

Después les dijo: "Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos".

Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: "Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto".
Apr 15, 2018

Third Sunday of Easter

Reading 1 ACTS 3:13-15, 17-19

Peter said to the people:
"The God of Abraham,
the God of Isaac, and the God of Jacob,
the God of our fathers, has glorified his servant Jesus,
whom you handed over and denied in Pilate's presence
when he had decided to release him.
You denied the Holy and Righteous One
and asked that a murderer be released to you.
The author of life you put to death,
but God raised him from the dead; of this we are witnesses.
Now I know, brothers,
that you acted out of ignorance, just as your leaders did;
but God has thus brought to fulfillment
what he had announced beforehand
through the mouth of all the prophets,
that his Christ would suffer.
Repent, therefore, and be converted, that your sins may be wiped away."

Responsorial PsalmPS 4:2, 4, 7-8, 9

R. (7a) Lord, let your face shine on us.
or:
R. Alleluia.
When I call, answer me, O my just God,
you who relieve me when I am in distress;
have pity on me, and hear my prayer!
R. Lord, let your face shine on us.
or:
R. Alleluia.
Know that the LORD does wonders for his faithful one;
the LORD will hear me when I call upon him.
R. Lord, let your face shine on us.
or:
R. Alleluia.
O LORD, let the light of your countenance shine upon us!
You put gladness into my heart.
R. Lord, let your face shine on us.
or:
R. Alleluia.
As soon as I lie down, I fall peacefully asleep,
for you alone, O LORD,
bring security to my dwelling.
R. Lord, let your face shine on us.
or:
R. Alleluia.

Reading 21 JN 2:1-5A

My children, I am writing this to you
so that you may not commit sin.
But if anyone does sin, we have an Advocate with the Father,
Jesus Christ the righteous one.
He is expiation for our sins,
and not for our sins only but for those of the whole world.
The way we may be sure that we know him is to keep
his commandments.
Those who say, "I know him," but do not keep his commandments
are liars, and the truth is not in them.
But whoever keeps his word,
the love of God is truly perfected in him.

AlleluiaCF. LK 24:32

R. Alleluia, alleluia.
Lord Jesus, open the Scriptures to us;
make our hearts burn while you speak to us.
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 24:35-48

The two disciples recounted what had taken place on the way,
and how Jesus was made known to them 
in the breaking of bread.

While they were still speaking about this,
he stood in their midst and said to them,
"Peace be with you."
But they were startled and terrified
and thought that they were seeing a ghost.
Then he said to them, "Why are you troubled?
And why do questions arise in your hearts?
Look at my hands and my feet, that it is I myself.
Touch me and see, because a ghost does not have flesh and bones
as you can see I have."
And as he said this,
he showed them his hands and his feet.
While they were still incredulous for joy and were amazed,
he asked them, "Have you anything here to eat?"
They gave him a piece of baked fish; 
he took it and ate it in front of them.

He said to them,
"These are my words that I spoke to you while I was still with you,
that everything written about me in the law of Moses
and in the prophets and psalms must be fulfilled."
Then he opened their minds to understand the Scriptures.
And he said to them,
"Thus it is written that the Christ would suffer
and rise from the dead on the third day
and that repentance, for the forgiveness of sins,
would be preached in his name
to all the nations, beginning from Jerusalem.
You are witnesses of these things."
Apr 8, 2018

Segundo Domingo de Pascua
(Domingo de la Divina Misericordia)

Primera lectura 

Hch 4, 32-35
La multitud de los que habían creído tenía un solo corazón y una sola alma; todo lo poseían en común y nadie consideraba suyo nada de lo que tenía.

Con grandes muestras de poder, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús y todos gozaban de gran estimación entre el pueblo. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían terrenos o casas, los vendían, llevaban el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles, y luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno.


Salmo Responsorial

Salmo 117, 2-4. 16ab-15. 22-24
R. (1) La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.
Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna".
Diga la casa de Aarón: "Su misericordia es eterna".
Digan los que temen al Señor: "Su misericordia es eterna".  
R. La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.
La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es nuestro orgullo.
No moriré, continuaré viviendo
para contar lo que el Señor ha hecho.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me abandonó a la muerte.  
R. La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.
La piedra que desecharon los constructores,
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente.
Este es el día de triunfo del Señor:
día de júbilo y de gozo.  
R. La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.


Segunda lectura

1 Jn 5, 1-6
Queridos hermanos: Todo el que cree que Jesús es el Mesías, ha nacido de Dios; todo el que ama a un padre, ama también a los hijos de éste. Conocemos que amamos a los hijos de Dios en que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, pues el amor de Dios consiste en que cumplamos sus preceptos. Y sus mandamientos no son pesados, porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y nuestra fe es la que nos ha dado la victoria sobre el mundo. Porque, ¿quién es el que vence al mundo? Sólo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios.

Jesucristo es el que vino por medio del agua y de la sangre; él vino, no sólo con agua, sino con agua y con sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.


Aclamación antes del Evangelio

Jn 20, 29
R. Aleluya, aleluya.
Tomás, tú crees porque me has visto.
Dichosos los que creen sin haberme visto, dice el Señor.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 20, 19-31
Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.

De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo". Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar".

Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor". Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré".

Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Luego le dijo a Tomás: "Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree". Tomás le respondió: "¡Señor mío y Dios mío!" Jesús añadió: "Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto".

Otros muchos signos hizo Jesús en presencia de sus discípulos, pero no están escritos en este libro. Se escribieron éstas para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre.
Apr 8, 2018

Second Sunday of Easter
(Or Sunday of Divine Mercy)

Reading 1ACTS 4:32-35

The community of believers was of one heart and mind,
and no one claimed that any of his possessions was his own,
but they had everything in common.
With great power the apostles bore witness
to the resurrection of the Lord Jesus,
and great favor was accorded them all.
There was no needy person among them,
for those who owned property or houses would sell them,
bring the proceeds of the sale,
and put them at the feet of the apostles,
and they were distributed to each according to need.

Responsorial Psalm PS 118:2-4, 13-15, 22-24

R. (1) Give thanks to the LORD, for he is good, his love is everlasting.
or:
R. Alleluia.
Let the house of Israel say,
"His mercy endures forever."
Let the house of Aaron say,
"His mercy endures forever."
Let those who fear the LORD say,
"His mercy endures forever."
R. Give thanks to the LORD, for he is good, his love is everlasting.
or:
R. Alleluia.
I was hard pressed and was falling,
but the LORD helped me.
My strength and my courage is the LORD,
and he has been my savior.
The joyful shout of victory
in the tents of the just:
R. Give thanks to the LORD, for he is good, his love is everlasting.
or:
R. Alleluia.
The stone which the builders rejected
has become the cornerstone.
By the LORD has this been done;
it is wonderful in our eyes.
This is the day the LORD has made;
let us be glad and rejoice in it.
R. Give thanks to the LORD, for he is good, his love is everlasting.
or:
R. Alleluia.

Reading 21 JN 5:1-6

Beloved:
Everyone who believes that Jesus is the Christ is begotten by God,
and everyone who loves the Father
loves also the one begotten by him.
In this way we know that we love the children of God
when we love God and obey his commandments.
For the love of God is this,
that we keep his commandments.
And his commandments are not burdensome,
for whoever is begotten by God conquers the world.
And the victory that conquers the world is our faith.
Who indeed is the victor over the world
but the one who believes that Jesus is the Son of God?

This is the one who came through water and blood, Jesus Christ,
not by water alone, but by water and blood.
The Spirit is the one that testifies,
and the Spirit is truth.

AlleluiaJN 20:29

R. Alleluia, alleluia.
You believe in me, Thomas, because you have seen me, says the Lord;
Blessed are those who have not seen me, but still believe!
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 20:19-31

On the evening of that first day of the week,
when the doors were locked, where the disciples were,
for fear of the Jews,
Jesus came and stood in their midst
and said to them, "Peace be with you."
When he had said this, he showed them his hands and his side.
The disciples rejoiced when they saw the Lord.
Jesus said to them again, "Peace be with you.
As the Father has sent me, so I send you."
And when he had said this, he breathed on them and said to them,
"Receive the Holy Spirit.
Whose sins you forgive are forgiven them,
and whose sins you retain are retained."

Thomas, called Didymus, one of the Twelve,
was not with them when Jesus came.
So the other disciples said to him, "We have seen the Lord."
But he said to them,
"Unless I see the mark of the nails in his hands
and put my finger into the nailmarks
and put my hand into his side, I will not believe."

Now a week later his disciples were again inside
and Thomas was with them.
Jesus came, although the doors were locked, 
and stood in their midst and said, "Peace be with you."
Then he said to Thomas, "Put your finger here and see my hands,
and bring your hand and put it into my side,
and do not be unbelieving, but believe."
Thomas answered and said to him, "My Lord and my God!"
Jesus said to him, "Have you come to believe because you have seen me?
Blessed are those who have not seen and have believed."

Now Jesus did many other signs in the presence of his disciples
that are not written in this book.
But these are written that you may come to believe
that Jesus is the Christ, the Son of God,
and that through this belief you may have life in his name.
Apr 1, 2018

Domingo de Pascua
La Resurrección del Señor

Primera lectura 

Hch 10, 34a. 37-43
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: "Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Nosotros somos testigos de cuanto él hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de la cruz, pero Dios lo resucitó al tercer día y concedió verlo, no a todo el pueblo, sino únicamente a los testigos que él, de antemano, había escogido: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de que resucitó de entre los muertos.

Él nos mandó predicar al pueblo y dar testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que cuantos creen en él reciben, por su medio, el perdón de los pecados''.

Salmo Responsorial

Salmo 117, 1-2. 16ab-17. 22-23
R. (24) Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno,
porque tu misericordia es eterna.
Diga la casa de Israel:
"Su misericordia es eterna". 
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es nuestro orgullo.
No moriré, continuaré viviendo
para contar lo que el Señor ha hecho. 
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente. 
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.


Segunda Lectura

Col 3, 1-4
Hermanos: Puesto que han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Pongan todo el corazón en los bienes del cielo, no en los de la tierra, porque han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, vida de ustedes, entonces también ustedes se manifestarán gloriosos, juntamente con él.

O bien:

1 Cor 5, 6b-8

Hermanos: ¿No saben ustedes que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Tiren la antigua levadura, para que sean ustedes una masa nueva, ya que son pan sin levadura, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado.

Celebremos, pues, la fiesta de la Pascua, no con la antigua levadura, que es de vicio y maldad, sino con el pan sin levadura, que es de sinceridad y verdad.

SECUENCIA

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado,
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la vida,
triunfante se levanta.

"¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?''
"A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Vengan a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí verán los suyos
la gloria de la Pascua''.

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.


Aclamación antes del Evangelio

1 Cor 5, 7b-8a
R. Aleluya, aleluya.
Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado;
celebremos, pues, la Pascua.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 20, 1-9
El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto".

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.

En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.
Apr 1, 2018

Easter Sunday - The Resurrection of the Lord - The Mass of Easter Day

Reading 1ACTS 10:34A, 37-43

Peter proceeded to speak and said:
"You know what has happened all over Judea, 
beginning in Galilee after the baptism
that John preached, 
how God anointed Jesus of Nazareth
with the Holy Spirit and power.
He went about doing good
and healing all those oppressed by the devil, 
for God was with him.
We are witnesses of all that he did
both in the country of the Jews and in Jerusalem.
They put him to death by hanging him on a tree.
This man God raised on the third day and granted that he be visible,
not to all the people, but to us,
the witnesses chosen by God in advance,
who ate and drank with him after he rose from the dead.
He commissioned us to preach to the people
and testify that he is the one appointed by God
as judge of the living and the dead.
To him all the prophets bear witness,
that everyone who believes in him
will receive forgiveness of sins through his name."

Responsorial PsalmPS 118:1-2, 16-17, 22-23.

R. (24) This is the day the Lord has made; let us rejoice and be glad.
or:
R. Alleluia.
Give thanks to the LORD, for he is good,
for his mercy endures forever.
Let the house of Israel say,
"His mercy endures forever."
R. This is the day the Lord has made; let us rejoice and be glad.
or:
R. Alleluia.
"The right hand of the LORD has struck with power;
the right hand of the LORD is exalted.
I shall not die, but live,
and declare the works of the LORD."
R. This is the day the Lord has made; let us rejoice and be glad.
or:
R. Alleluia.
The stone which the builders rejected
has become the cornerstone.
By the LORD has this been done;
it is wonderful in our eyes.
R. This is the day the Lord has made; let us rejoice and be glad.
or:
R. Alleluia.

Reading 2COL 3:1-4

Brothers and sisters:
If then you were raised with Christ, seek what is above, 
where Christ is seated at the right hand of God.
Think of what is above, not of what is on earth.
For you have died, and your life is hidden with Christ in God.
When Christ your life appears,
then you too will appear with him in glory.

Or

I COR 5:6B-8

Brothers and sisters:
Do you not know that a little yeast leavens all the dough?
Clear out the old yeast,
so that you may become a fresh batch of dough, 
inasmuch as you are unleavened.
For our paschal lamb, Christ, has been sacrificed.
Therefore, let us celebrate the feast, 
not with the old yeast, the yeast of malice and wickedness, 
but with the unleavened bread of sincerity and truth.

Sequence Victimae Paschali Laudes

Christians, to the Paschal Victim
Offer your thankful praises!
A Lamb the sheep redeems;
Christ, who only is sinless,
Reconciles sinners to the Father.
Death and life have contended in that combat stupendous:
The Prince of life, who died, reigns immortal.
Speak, Mary, declaring
What you saw, wayfaring.
"The tomb of Christ, who is living,
The glory of Jesus' resurrection;
bright angels attesting,
The shroud and napkin resting.
Yes, Christ my hope is arisen;
to Galilee he goes before you."
Christ indeed from death is risen, our new life obtaining.
Have mercy, victor King, ever reigning!
Amen. Alleluia.

AlleluiaCF. 1 COR 5:7B-8A

R. Alleluia, alleluia.
Christ, our paschal lamb, has been sacrificed;
let us then feast with joy in the Lord.
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 20:1-9

On the first day of the week,
Mary of Magdala came to the tomb early in the morning,
while it was still dark, 
and saw the stone removed from the tomb.
So she ran and went to Simon Peter 
and to the other disciple whom Jesus loved, and told them, 
"They have taken the Lord from the tomb, 
and we don't know where they put him."
So Peter and the other disciple went out and came to the tomb.
They both ran, but the other disciple ran faster than Peter 
and arrived at the tomb first; 
he bent down and saw the burial cloths there, but did not go in.
When Simon Peter arrived after him, 
he went into the tomb and saw the burial cloths there, 
and the cloth that had covered his head, 
not with the burial cloths but rolled up in a separate place.
Then the other disciple also went in, 
the one who had arrived at the tomb first, 
and he saw and believed.
For they did not yet understand the Scripture 
that he had to rise from the dead.

Or

GospelMK 16:1-7


When the sabbath was over, 
Mary Magdalene, Mary, the mother of James, and Salome 
bought spices so that they might go and anoint him.
Very early when the sun had risen,
on the first day of the week, they came to the tomb.
They were saying to one another, 
"Who will roll back the stone for us
from the entrance to the tomb?"
When they looked up,
they saw that the stone had been rolled back;
it was very large.
On entering the tomb they saw a young man
sitting on the right side, clothed in a white robe,
and they were utterly amazed.
He said to them, "Do not be amazed!
You seek Jesus of Nazareth, the crucified.
He has been raised; he is not here.
Behold the place where they laid him.
But go and tell his disciples and Peter, 
'He is going before you to Galilee; 
there you will see him, as he told you.'"

Or

GospelLK 24:13-35


That very day, the first day of the week, 
two of Jesus' disciples were going
to a village seven miles from Jerusalem called Emmaus,
and they were conversing about all the things that had occurred.
And it happened that while they were conversing and debating,
Jesus himself drew near and walked with them,
but their eyes were prevented from recognizing him.
He asked them, 
"What are you discussing as you walk along?"
They stopped, looking downcast.
One of them, named Cleopas, said to him in reply,
"Are you the only visitor to Jerusalem
who does not know of the things
that have taken place there in these days?"
And he replied to them, "What sort of things?"
They said to him, 
"The things that happened to Jesus the Nazarene,
who was a prophet mighty in deed and word
before God and all the people,
how our chief priests and rulers both handed him over
to a sentence of death and crucified him.
But we were hoping that he would be the one to redeem Israel;
and besides all this,
it is now the third day since this took place.
Some women from our group, however, have astounded us:
they were at the tomb early in the morning 
and did not find his body;
they came back and reported
that they had indeed seen a vision of angels
who announced that he was alive.
Then some of those with us went to the tomb
and found things just as the women had described,
but him they did not see."
And he said to them, "Oh, how foolish you are!
How slow of heart to believe all that the prophets spoke!
Was it not necessary that the Christ should suffer these things
and enter into his glory?"
Then beginning with Moses and all the prophets,
he interpreted to them what referred to him
in all the Scriptures.
As they approached the village to which they were going,
he gave the impression that he was going on farther.
But they urged him, "Stay with us,
for it is nearly evening and the day is almost over."
So he went in to stay with them.
And it happened that, while he was with them at table,
he took bread, said the blessing,
broke it, and gave it to them.
With that their eyes were opened and they recognized him,
but he vanished from their sight.
Then they said to each other,
"Were not our hearts burning within us
while he spoke to us on the way and opened the Scriptures to us?"
So they set out at once and returned to Jerusalem
where they found gathered together
the eleven and those with them who were saying,
"The Lord has truly been raised and has appeared to Simon!"
Then the two recounted 
what had taken place on the way
and how he was made known to them in the breaking of bread.
Mar 25, 2018

Domingo de Ramos  
"De la pasión del Señor"

Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén

Procesión de las Palmas 

 

Evangelio

Mc 11, 1-10
Cuando Jesús y los suyos iban de camino a Jerusalén, al llegar a Betfagé y Betania, cerca del monte de los Olivos, les dijo a dos de sus discípulos: "Vayan al pueblo que ven allí enfrente; al entrar, encontrarán amarrado un burro que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganmelo. Si alguien les pregunta por qué lo hacen, contéstenle: 'El Señor lo necesita y lo devolverá pronto' ".

Fueron y encontraron al burro en la calle, atado junto a una puerta, y lo desamarraron. Algunos de los que allí estaban les preguntaron: "¿Por qué sueltan al burro?" Ellos les contestaron lo que había dicho Jesús y ya nadie los molestó.

Llevaron el burro, le echaron encima los mantos y Jesús montó en él. Muchos extendían su manto en el camino, y otros lo tapizaban con ramas cortadas en el campo. Los que iban delante de Jesús y los que lo seguían, iban gritando vivas:"¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David! ¡Hosanna en el cielo!"

O bien:

Jn 12, 12-16
En aquel tiempo, al enterarse la gran muchedumbre que había llegado para la fiesta, de que Jesús se dirigía a Jerusalén, cortaron hojas de palmera y salieron a su encuentro, gritando: "¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel!"

Habiendo encontrado Jesús un burrito, lo montó, como está escrito: No tengas temor, hija de Sión, mira que tu rey viene a ti montado en un burrito.

Sus discípulos no entendieron estas cosas al principio, pero cuando Jesús fue glorificado, se acordaron de que habían sido escritas acerca de él y que ellos las habían cumplido.


La Misa - Primera Lectura

Is 50, 4-7
"El Señor me ha dado una lengua experta,
para que pueda confortar al abatido
con palabras de aliento.

Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído,
para que escuche yo, como discípulo.
El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras
y yo no he opuesto resistencia
ni me he echado para atrás.

Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
la mejilla a los que me tiraban de la barba.
No aparté mi rostro de los insultos y salivazos.

Pero el Señor me ayuda,
por eso no quedaré confundido,
por eso endurecí mi rostro como roca
y sé que no quedaré avergonzado".


Salmo Responsorial

Salmo 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24
R. (2a) Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Todos los que me ven, de mí se burlan; 
me hacen gestos y dicen:
"Confiaba en el Señor, pues que él lo salve; 
si de veras lo ama, que lo libre".  
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Los malvados me cercan por doquiera
como rabiosos perros.
Mis manos y mis pies han taladrado
y se puedan contar todos mis huesos. 
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Reparten entre sí mis vestiduras
y se juegan mi túnica a los dados.
Señor, auxilio mío, ven y ayudarme,
no te quedes de mí tan alejado.  
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alábenlo;
glorificarlo, linaje de Jacob, 
témelo, estirpe de Israel.  
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? 

Segunda Lectura

Flp 2, 6-11
Cristo, siendo Dios,
no consideró que debía aferrarse
a las prerrogativas de su condición divina,
sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo,
tomando la condición de siervo,
y se hizo semejante a los hombres.
Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo
y por obediencia aceptó incluso la muerte,
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas
y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre,
para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla
en el cielo, en la tierra y en los abismos,
y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor,
para gloria de Dios Padre.


Aclamación antes del Evangelio

Flp 2, 8-9
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Cristo se humilló por nosotros
y por obediencia aceptó incluso la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas
y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio

Mc 14, 1–15, 47
Faltaban dos días para la fiesta de Pascua y de los panes Ázimos. Los sumos sacerdotes y los escribas andaban buscando una manera de apresar a Jesús a traición y darle muerte, pero decían: "No durante las fiestas, porque el pueblo podría amotinarse".

Estando Jesús sentado a la mesa, en casa de Simón el leproso, en Betania, llegó una mujer con un frasco de perfume muy caro, de nardo puro; quebró el frasco y derramó el perfume en la cabeza de Jesús. Algunos comentaron indignados: "¿A qué viene este derroche de perfume? Podía haberse vendido por más de trescientos denarios para dárselos a los pobres". Y criticaban a la mujer; pero Jesús replicó: "Déjenla. ¿Por qué la molestan? Lo que ha hecho conmigo está bien, porque a los pobres los tienen siempre con ustedes y pueden socorrerlos cuando quieran; pero a mí no me tendrán siempre. Ella ha hecho lo que podía. Se ha adelantado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. Yo les aseguro que en cualquier parte del mundo donde se predique el Evangelio, se recordará también en su honor lo que ella ha hecho conmigo".

Judas Iscariote, uno de los Doce, se presentó a los sumos sacerdotes para entregarles a Jesús. Al oírlo, se alegraron y le prometieron dinero; y él andaba buscando una buena ocasión para entregarlo.

El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le preguntaron a Jesús sus discípulos: "¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?" Él les dijo a dos de ellos: "Vayan a la ciudad. Encontrarán a un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo y díganle al dueño de la casa en donde entre: 'El Maestro manda preguntar: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?' Él les enseñará una sala en el segundo piso, arreglada con divanes. Prepárennos allí la cena". Los discípulos se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jesús les había dicho y prepararon la cena de Pascua.

Al atardecer, llegó Jesús con los Doce. Estando a la mesa, cenando, les dijo: "Yo les aseguro que uno de ustedes, uno que está comiendo conmigo, me va a entregar". Ellos, consternados, empezaron a preguntarle uno tras otro: "¿Soy yo?" Él respondió: "Uno de los Doce; alguien que moja su pan en el mismo plato que yo. El Hijo del hombre va a morir, como está escrito: pero, ¡ay del que va a entregar al Hijo del hombre! ¡Más le valiera no haber nacido!"

Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen: esto es mi cuerpo". Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias, se la dio, todos bebieron y les dijo: "Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios".

Después de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos y Jesús les dijo: "Todos ustedes se van a escandalizar por mi causa, como está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas; pero cuando resucite, iré por delante de ustedes a Galilea". Pedro replicó: "Aunque todos se escandalicen, yo no". Jesús le contestó: "Yo te aseguro que hoy, esta misma noche, antes de que el gallo cante dos veces, tú me negarás tres". Pero él insistía: "Aunque tenga que morir contigo, no te negaré". Y los demás decían lo mismo.

Fueron luego a un huerto, llamado Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos: "Siéntense aquí mientras hago oración". Se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan; empezó a sentir terror y angustia, y les dijo: "Tengo el alma llena de una tristeza mortal. Quédense aquí, velando". Se adelantó un poco, se postró en tierra y pedía que, si era posible, se alejara de él aquella hora. Decía: "Padre, tú lo puedes todo: aparta de mí este cáliz. Pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres".

Volvió a donde estaban los discípulos, y al encontrarlos dormidos, dijo a Pedro: "Simón, ¿estás dormido? ¿No has podido velar ni una hora? Velen y oren, para que no caigan en la tentación. El espíritu está pronto, pero la carne es débil". De nuevo se retiró y se puso a orar, repitiendo las mismas palabras. Volvió y otra vez los encontró dormidos, porque tenían los ojos cargados de sueño; por eso no sabían qué contestarle. Él les dijo: "Ya pueden dormir y descansar. ¡Basta! Ha llegado la hora. Miren que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense! ¡Vamos! Ya está cerca el traidor".

Todavía estaba hablando, cuando se presentó Judas, uno de los Doce, y con él, gente con espadas y palos, enviada por los sacerdotes, los escribas y los ancianos. El traidor les había dado una contraseña, diciéndoles: "Al que yo bese, ése es. Deténganlo y llévenselo bien sujeto". Llegó, se acercó y le dijo: "Maestro". Y lo besó. Ellos le echaron mano y lo apresaron. Pero uno de los presentes desenvainó la espada y de un golpe le cortó la oreja a un criado del sumo sacerdote. Jesús tomó la palabra y les dijo: "¿Salieron ustedes a apresarme con espadas y palos, como si se tratara de un bandido? Todos los días he estado entre ustedes, enseñando en el templo y no me han apresado. Pero así tenía que ser para que se cumplieran las Escrituras". Todos lo abandonaron y huyeron. Lo iba siguiendo un muchacho, envuelto nada más con una sábana y lo detuvieron; pero él soltó la sábana y se les escapó desnudo.

Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote y se reunieron todos los pontífices, los escribas y los ancianos. Pedro lo fue siguiendo de lejos, hasta el interior del patio del sumo sacerdote y se sentó con los criados, cerca de la lumbre, para calentarse.

Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno, buscaban una acusación contra Jesús para condenarlo a muerte y no la encontraban. Pues, aunque muchos presentaban falsas acusaciones contra él, los testimonios no concordaban. Hubo unos que se pusieron de pie y dijeron: "Nosotros lo hemos oído decir: 'Yo destruiré este templo, edificado por hombres, y en tres días construiré otro, no edificado por hombres' ". Pero ni aun en esto concordaba su testimonio. Entonces el sumo sacerdote se puso de pie y le preguntó a Jesús: "¿No tienes nada que responder a todas esas acusaciones?" Pero él no le respondió nada. El sumo sacerdote le volvió a preguntar: "¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios bendito?" Jesús contestó: "Sí lo soy. Y un día verán cómo el Hijo del hombre está sentado a la derecha del Todopoderoso y cómo viene entre las nubes del cielo". El sumo sacerdote se rasgó las vestiduras exclamando: "¿Qué falta hacen ya más testigos? Ustedes mismos han oído la blasfemia. ¿Qué les parece?" Y todos lo declararon reo de muerte. Algunos se pusieron a escupirle, y tapándole la cara, lo abofeteaban y le decían: "Adivina quién fue", y los criados también le daban de bofetadas.

Mientras tanto, Pedro estaba abajo, en el patio. Llegó una criada del sumo sacerdote, y al ver a Pedro calentándose, lo miró fijamente y le dijo: "Tú también andabas con Jesús Nazareno". Él lo negó, diciendo: "Ni sé ni entiendo lo que quieres decir". Salió afuera hacia el zaguán, y un gallo cantó. La criada, al verlo, se puso de nuevo a decir a los presentes: "Ése es uno de ellos". Pero él lo volvió a negar. Al poco rato, también los presentes dijeron a Pedro: "Claro que eres uno de ellos, pues eres galileo". Pero él se puso a echar maldiciones y a jurar: "No conozco a ese hombre del que hablan". En seguida cantó el gallo por segunda vez. Pedro se acordó entonces de las palabras que le había dicho Jesús: 'Antes de que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres', y rompió a llorar.

Luego que amaneció, se reunieron los sumos sacerdotes con los ancianos, los escribas y el sanedrín en pleno, para deliberar. Ataron a Jesús, se lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Éste le preguntó: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Él respondió: "Sí lo soy". Los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó de nuevo: "¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan". Jesús ya no le contestó nada, de modo que Pilato estaba muy extrañado.

Durante la fiesta de Pascua, Pilato solía soltarles al preso que ellos pidieran. Estaba entonces en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en un motín. Vino la gente y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les dijo: "¿Quieren que les suelte al rey de los judíos?" Porque sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes incitaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato les volvió a preguntar: "¿Y qué voy a hacer con el que llaman rey de los judíos?" Ellos gritaron: "¡Crucifícalo!" Pilato les dijo: "Pues ¿qué mal ha hecho?" Ellos gritaron más fuerte: "¡Crucifícalo!" Pilato, queriendo dar gusto a la multitud, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de mandarlo azotar, lo entregó para que lo crucificaran.

Los soldados se lo llevaron al interior del palacio, al pretorio, y reunieron a todo el batallón. Lo vistieron con un manto de color púrpura, le pusieron una corona de espinas que habían trenzado y comenzaron a burlarse de él, dirigiéndole este saludo: "¡Viva el rey de los judíos!" Le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Terminadas las burlas, le quitaron aquel manto de color púrpura, le pusieron su ropa y lo sacaron para crucificarlo.

Entonces forzaron a cargar la cruz a un individuo que pasaba por ahí de regreso del campo, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir "lugar de la Calavera"). Le ofrecieron vino con mirra, pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echando suertes para ver qué le tocaba a cada uno.

Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: "El rey de los judíos". Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: Fue contado entre los malhechores.

Los que pasaban por ahí lo injuriaban meneando la cabeza y gritándole: "¡Anda! Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo y baja de la cruz". Los sumos sacerdotes se burlaban también de él y le decían: "Ha salvado a otros, pero a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos". Hasta los que estaban crucificados con él también lo insultaban.

Al llegar el mediodía, toda aquella tierra se quedó en tinieblas hasta las tres de la tarde. Y a las tres, Jesús gritó con voz potente: "Eloí, Eloí, ¿lemá sabactaní?" (que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?). Algunos de los presentes, al oírlo, decían: "Miren, está llamando a Elías". Uno corrió a empapar una esponja en vinagre, la sujetó a un carrizo y se la acercó para que bebiera, diciendo: "Vamos a ver si viene Elías a bajarlo". Pero Jesús, dando un fuerte grito, expiró.

Aquí todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes.

Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba a abajo. El oficial romano que estaba frente a Jesús, al ver cómo había expirado, dijo: "De veras este hombre era Hijo de Dios".

Había también ahí unas mujeres que estaban mirando todo desde lejos; entre ellas, María Magdalena, María (la madre de Santiago el menor y de José) y Salomé, que cuando Jesús estaba en Galilea, lo seguían para atenderlo; y además de ellas, otras muchas que habían venido con él a Jerusalén.

Al anochecer, como era el día de la preparación, víspera del sábado, vino José de Arimatea, miembro distinguido del sanedrín, que también esperaba el Reino de Dios. Se presentó con valor ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato se extrañó de que ya hubiera muerto, y llamando al oficial, le preguntó si hacía mucho tiempo que había muerto. Informado por el oficial, concedió el cadáver a José. Éste compró una sábana, bajó el cadáver, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro excavado en una roca y tapó con una piedra la entrada del sepulcro. María Magdalena y María, la madre de José, se fijaron en dónde lo ponían.

 

O bien:

Mc 15, 1-39
Luego que amaneció, se reunieron los sumos sacerdotes con los ancianos, los escribas y el sanedrín en pleno, para deliberar. Ataron a Jesús, se lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Éste le preguntó: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Él respondió: "Sí lo soy". Los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó de nuevo: "¿No contestas nada? Mira de cuántas cosas te acusan". Jesús ya no le contestó nada, de modo que Pilato estaba muy extrañado.

Durante la fiesta de Pascua, Pilato solía soltarles al preso que ellos pidieran. Estaba entonces en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en un motín. Vino la gente y empezó a pedir el indulto de costumbre. Pilato les dijo: "¿Quieren que les suelte al rey de los judíos?" Porque sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes incitaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato les volvió a preguntar: "¿Y qué voy a hacer con el que llaman rey de los judíos?" Ellos gritaron: "¡Crucifícalo!" Pilato les dijo: "Pues ¿qué mal ha hecho?" Ellos gritaron más fuerte: "¡Crucifícalo!" Pilato, queriendo dar gusto a la multitud, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de mandarlo azotar, lo entregó para que lo crucificaran.

Los soldados se lo llevaron al interior del palacio, al pretorio, y reunieron a todo el batallón. Lo vistieron con un manto de color púrpura, le pusieron una corona de espinas que habían trenzado y comenzaron a burlarse de él, dirigiéndole este saludo: "¡Viva el rey de los judíos!" Le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Terminadas las burlas, le quitaron aquel manto de color púrpura, le pusieron su ropa y lo sacaron para crucificarlo.

Entonces forzaron a cargar la cruz a un individuo que pasaba por ahí de regreso del campo, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir "lugar de la Calavera"). Le ofrecieron vino con mirra, pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echando suertes para ver qué le tocaba a cada uno.

Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: "El rey de los judíos". Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: Fue contado entre los malhechores.

Los que pasaban por ahí lo injuriaban meneando la cabeza y gritándole: "¡Anda! Tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo y baja de la cruz". Los sumos sacerdotes se burlaban también de él y le decían: "Ha salvado a otros, pero a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos". Hasta los que estaban crucificados con él también lo insultaban.

Al llegar el mediodía, toda aquella tierra se quedó en tinieblas hasta las tres de la tarde. Y a las tres, Jesús gritó con voz potente: "Eloí, Eloí, ¿lemá sabactaní?" (que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?). Algunos de los presentes, al oírlo, decían: "Miren, está llamando a Elías". Uno corrió a empapar una esponja en vinagre, la sujetó a un carrizo y se la acercó para que bebiera, diciendo: "Vamos a ver si viene Elías a bajarlo". Pero Jesús, dando un fuerte grito, expiró.

Aquí todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes.

Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba a abajo. El oficial romano que estaba frente a Jesús, al ver cómo había expirado, dijo: "De veras este hombre era Hijo de Dios".
Mar 25, 2018

Palm Sunday of the Lord's Passion

At The Procession With Palms - GospelMK 11:1-10

When Jesus and his disciples drew near to Jerusalem,
to Bethphage and Bethany at the Mount of Olives, 
he sent two of his disciples and said to them, 
"Go into the village opposite you,
and immediately on entering it, 
you will find a colt tethered on which no one has ever sat.
Untie it and bring it here.
If anyone should say to you,
'Why are you doing this?' reply,
'The Master has need of it
and will send it back here at once.'"
So they went off 
and found a colt tethered at a gate outside on the street, 
and they untied it.
Some of the bystanders said to them, 
"What are you doing, untying the colt?"
They answered them just as Jesus had told them to, 
and they permitted them to do it.
So they brought the colt to Jesus
and put their cloaks over it.
And he sat on it.
Many people spread their cloaks on the road, 
and others spread leafy branches 
that they had cut from the fields.
Those preceding him as well as those following kept crying out:
"Hosanna!
Blessed is he who comes in the name of the Lord!
Blessed is the kingdom of our father David that is to come!
Hosanna in the highest!"

Or JN 12:12-16

When the great crowd that had come to the feast heard 
that Jesus was coming to Jerusalem, 
they took palm branches and went out to meet him, and cried out:
"Hosanna!
"Blessed is he who comes in the name of the Lord,
the king of Israel."
Jesus found an ass and sat upon it, as is written:
Fear no more, O daughter Zion;
see, your king comes, seated upon an ass's colt.
His disciples did not understand this at first, 
but when Jesus had been glorified 
they remembered that these things were written about him 
and that they had done this for him. 

At The Mass – Reading 1 IS 50:4-7

The Lord GOD has given me
a well-trained tongue,
that I might know how to speak to the weary
a word that will rouse them.
Morning after morning
he opens my ear that I may hear;
and I have not rebelled,
have not turned back.
I gave my back to those who beat me,
my cheeks to those who plucked my beard;
my face I did not shield
from buffets and spitting.

The Lord GOD is my help,
therefore I am not disgraced;
I have set my face like flint,
knowing that I shall not be put to shame.

Responsorial Psalm PS 22:8-9, 17-18, 19-20, 23-24.

R. (2a) My God, my God, why have you abandoned me?
All who see me scoff at me;
they mock me with parted lips, they wag their heads:
"He relied on the LORD; let him deliver him,
let him rescue him, if he loves him."
R. My God, my God, why have you abandoned me?
Indeed, many dogs surround me,
a pack of evildoers closes in upon me;
They have pierced my hands and my feet;
I can count all my bones.
R. My God, my God, why have you abandoned me?
They divide my garments among them,
and for my vesture they cast lots.
But you, O LORD, be not far from me;
O my help, hasten to aid me.
R. My God, my God, why have you abandoned me?
I will proclaim your name to my brethren;
in the midst of the assembly I will praise you:
"You who fear the LORD, praise him;
all you descendants of Jacob, give glory to him;
revere him, all you descendants of Israel!"
R. My God, my God, why have you abandoned me?

Reading 2 PHIL 2:6-11

Christ Jesus, though he was in the form of God,
did not regard equality with God
something to be grasped.
Rather, he emptied himself,
taking the form of a slave,
coming in human likeness;
and found human in appearance,
he humbled himself,
becoming obedient to the point of death,
even death on a cross.
Because of this, God greatly exalted him
and bestowed on him the name
which is above every name,
that at the name of Jesus
every knee should bend,
of those in heaven and on earth and under the earth,
and every tongue confess that
Jesus Christ is Lord,
to the glory of God the Father.

Verse Before The GospelPHIL 2:8-9

Christ became obedient to the point of death,
even death on a cross.
Because of this, God greatly exalted him
and bestowed on him the name which is above every name.

Gospel MK 14:1—15:47

The Passover and the Feast of Unleavened Bread 
were to take place in two days' time.
So the chief priests and the scribes were seeking a way 
to arrest him by treachery and put him to death.
They said, "Not during the festival, 
for fear that there may be a riot among the people."

When he was in Bethany reclining at table 
in the house of Simon the leper, 
a woman came with an alabaster jar of perfumed oil,
costly genuine spikenard.
She broke the alabaster jar and poured it on his head.
There were some who were indignant.
"Why has there been this waste of perfumed oil?
It could have been sold for more than three hundred days' wages 
and the money given to the poor."
They were infuriated with her.
Jesus said, "Let her alone.
Why do you make trouble for her?
She has done a good thing for me.
The poor you will always have with you, 
and whenever you wish you can do good to them, 
but you will not always have me.
She has done what she could.
She has anticipated anointing my body for burial.
Amen, I say to you,
wherever the gospel is proclaimed to the whole world,
what she has done will be told in memory of her."

Then Judas Iscariot, one of the Twelve, 
went off to the chief priests to hand him over to them.
When they heard him they were pleased and promised to pay him money.
Then he looked for an opportunity to hand him over.

On the first day of the Feast of Unleavened Bread, 
when they sacrificed the Passover lamb, 
his disciples said to him,
"Where do you want us to go
and prepare for you to eat the Passover?"
He sent two of his disciples and said to them, 
"Go into the city and a man will meet you,
carrying a jar of water.
Follow him.
Wherever he enters, say to the master of the house,
'The Teacher says, "Where is my guest room
where I may eat the Passover with my disciples?"'
Then he will show you a large upper room furnished and ready.
Make the preparations for us there."
The disciples then went off, entered the city, 
and found it just as he had told them; 
and they prepared the Passover.

When it was evening, he came with the Twelve. 
And as they reclined at table and were eating, Jesus said,
"Amen, I say to you, one of you will betray me, 
one who is eating with me."
They began to be distressed and to say to him, one by one,
"Surely it is not I?"
He said to them,
"One of the Twelve, the one who dips with me into the dish.
For the Son of Man indeed goes, as it is written of him,
but woe to that man by whom the Son of Man is betrayed.
It would be better for that man if he had never been born."

While they were eating,
he took bread, said the blessing,
broke it, and gave it to them, and said, 
"Take it; this is my body."
Then he took a cup, gave thanks, and gave it to them, 
and they all drank from it.
He said to them,
"This is my blood of the covenant,
which will be shed for many.
Amen, I say to you,
I shall not drink again the fruit of the vine 
until the day when I drink it new in the kingdom of God."
Then, after singing a hymn,
they went out to the Mount of Olives.

Then Jesus said to them, 
"All of you will have your faith shaken, for it is written:
I will strike the shepherd,
and the sheep will be dispersed.

But after I have been raised up,
I shall go before you to Galilee."
Peter said to him, 
"Even though all should have their faith shaken,
mine will not be."
Then Jesus said to him,
"Amen, I say to you, 
this very night before the cock crows twice
you will deny me three times."
But he vehemently replied, 
"Even though I should have to die with you,
I will not deny you."
And they all spoke similarly.
Then they came to a place named Gethsemane, 
and he said to his disciples,
"Sit here while I pray."
He took with him Peter, James, and John, 
and began to be troubled and distressed.
Then he said to them, "My soul is sorrowful even to death.
Remain here and keep watch."
He advanced a little and fell to the ground and prayed
that if it were possible the hour might pass by him; 
he said, "Abba, Father, all things are possible to you.
Take this cup away from me,
but not what I will but what you will."
When he returned he found them asleep.
He said to Peter, "Simon, are you asleep?
Could you not keep watch for one hour?
Watch and pray that you may not undergo the test.
The spirit is willing but the flesh is weak."
Withdrawing again, he prayed, saying the same thing.
Then he returned once more and found them asleep, 
for they could not keep their eyes open 
and did not know what to answer him.
He returned a third time and said to them, 
"Are you still sleeping and taking your rest?
It is enough. The hour has come.
Behold, the Son of Man is to be handed over to sinners.
Get up, let us go.
See, my betrayer is at hand."

Then, while he was still speaking,
Judas, one of the Twelve, arrived, 
accompanied by a crowd with swords and clubs 
who had come from the chief priests,
the scribes, and the elders.
His betrayer had arranged a signal with them, saying, 
"The man I shall kiss is the one; 
arrest him and lead him away securely."
He came and immediately went over to him and said,
"Rabbi." And he kissed him.
At this they laid hands on him and arrested him.
One of the bystanders drew his sword,
struck the high priest's servant, and cut off his ear.
Jesus said to them in reply,
"Have you come out as against a robber, 
with swords and clubs, to seize me?
Day after day I was with you teaching in the temple area, 
yet you did not arrest me; 
but that the Scriptures may be fulfilled."
And they all left him and fled.
Now a young man followed him
wearing nothing but a linen cloth about his body.
They seized him,
but he left the cloth behind and ran off naked.

They led Jesus away to the high priest,
and all the chief priests and the elders and the scribes came together.
Peter followed him at a distance into the high priest's courtyard 
and was seated with the guards, warming himself at the fire.
The chief priests and the entire Sanhedrin
kept trying to obtain testimony against Jesus 
in order to put him to death, but they found none.
Many gave false witness against him,
but their testimony did not agree.
Some took the stand and testified falsely against him,
alleging, "We heard him say,
'I will destroy this temple made with hands
and within three days I will build another
not made with hands.'"
Even so their testimony did not agree.
The high priest rose before the assembly and questioned Jesus,
saying, "Have you no answer?
What are these men testifying against you?"
But he was silent and answered nothing.
Again the high priest asked him and said to him, 
"Are you the Christ, the son of the Blessed One?"
Then Jesus answered, "I am;
and 'you will see the Son of Man
seated at the right hand of the Power
and coming with the clouds of heaven.'"
At that the high priest tore his garments and said,
"What further need have we of witnesses?
You have heard the blasphemy.
What do you think?"
They all condemned him as deserving to die.
Some began to spit on him.
They blindfolded him and struck him and said to him, "Prophesy!"
And the guards greeted him with blows.

While Peter was below in the courtyard, 
one of the high priest's maids came along.
Seeing Peter warming himself,
she looked intently at him and said,
"You too were with the Nazarene, Jesus."
But he denied it saying,
"I neither know nor understand what you are talking about."
So he went out into the outer court.
Then the cock crowed.
The maid saw him and began again to say to the bystanders,
"This man is one of them."
Once again he denied it.
A little later the bystanders said to Peter once more, 
"Surely you are one of them; for you too are a Galilean."
He began to curse and to swear, 
"I do not know this man about whom you are talking."
And immediately a cock crowed a second time.
Then Peter remembered the word that Jesus had said to him, 
"Before the cock crows twice you will deny me three times."
He broke down and wept.

As soon as morning came, 
the chief priests with the elders and the scribes, 
that is, the whole Sanhedrin held a council.
They bound Jesus, led him away, and handed him over to Pilate.
Pilate questioned him,
"Are you the king of the Jews?"
He said to him in reply, "You say so."
The chief priests accused him of many things.
Again Pilate questioned him,
"Have you no answer?
See how many things they accuse you of."
Jesus gave him no further answer, so that Pilate was amazed.

Now on the occasion of the feast he used to release to them
one prisoner whom they requested.
A man called Barabbas was then in prison 
along with the rebels who had committed murder in a rebellion.
The crowd came forward and began to ask him
to do for them as he was accustomed.
Pilate answered, 
"Do you want me to release to you the king of the Jews?"
For he knew that it was out of envy 
that the chief priests had handed him over.
But the chief priests stirred up the crowd 
to have him release Barabbas for them instead.
Pilate again said to them in reply,
"Then what do you want me to do 
with the man you call the king of the Jews?"
They shouted again, "Crucify him."
Pilate said to them, "Why? What evil has he done?"
They only shouted the louder, "Crucify him."
So Pilate, wishing to satisfy the crowd,
released Barabbas to them and, after he had Jesus scourged,
handed him over to be crucified.

The soldiers led him away inside the palace, 
that is, the praetorium, and assembled the whole cohort.
They clothed him in purple and, 
weaving a crown of thorns, placed it on him.
They began to salute him with, "Hail, King of the Jews!" 
and kept striking his head with a reed and spitting upon him.
They knelt before him in homage.
And when they had mocked him,
they stripped him of the purple cloak,
dressed him in his own clothes,
and led him out to crucify him.

They pressed into service a passer-by, Simon,
a Cyrenian, who was coming in from the country,
the father of Alexander and Rufus,
to carry his cross.

They brought him to the place of Golgotha
— which is translated Place of the Skull —
They gave him wine drugged with myrrh,
but he did not take it.
Then they crucified him and divided his garments 
by casting lots for them to see what each should take.
It was nine o'clock in the morning when they crucified him.
The inscription of the charge against him read,
"The King of the Jews."
With him they crucified two revolutionaries, 
one on his right and one on his left.
Those passing by reviled him,
shaking their heads and saying,
"Aha! You who would destroy the temple
and rebuild it in three days,
save yourself by coming down from the cross."
Likewise the chief priests, with the scribes, 
mocked him among themselves and said, 
"He saved others; he cannot save himself.
Let the Christ, the King of Israel,
come down now from the cross
that we may see and believe."
Those who were crucified with him also kept abusing him.

At noon darkness came over the whole land
until three in the afternoon.
And at three o'clock Jesus cried out in a loud voice, 
"Eloi, Eloi, lema sabachthani?"
which is translated,
"My God, my God, why have you forsaken me?"
Some of the bystanders who heard it said, 
"Look, he is calling Elijah."
One of them ran, soaked a sponge with wine, put it on a reed 
and gave it to him to drink saying, 
"Wait, let us see if Elijah comes to take him down."
Jesus gave a loud cry and breathed his last.

Here all kneel and pause for a short time.

The veil of the sanctuary was torn in two from top to bottom.
When the centurion who stood facing him
saw how he breathed his last he said, 
"Truly this man was the Son of God!"
There were also women looking on from a distance.
Among them were Mary Magdalene, 
Mary the mother of the younger James and of Joses, and Salome.
These women had followed him when he was in Galilee
and ministered to him.
There were also many other women
who had come up with him to Jerusalem.

When it was already evening,
since it was the day of preparation,
the day before the sabbath, Joseph of Arimathea,
a distinguished member of the council,
who was himself awaiting the kingdom of God,
came and courageously went to Pilate
and asked for the body of Jesus.
Pilate was amazed that he was already dead.
He summoned the centurion
and asked him if Jesus had already died.
And when he learned of it from the centurion, 
he gave the body to Joseph.
Having bought a linen cloth, he took him down,
wrapped him in the linen cloth,
and laid him in a tomb that had been hewn out of the rock.
Then he rolled a stone against the entrance to the tomb.
Mary Magdalene and Mary the mother of Joses
watched where he was laid.

Or MK 15:1-39

As soon as morning came, 
the chief priests with the elders and the scribes, 
that is, the whole Sanhedrin held a council.
They bound Jesus, led him away, and handed him over to Pilate.
Pilate questioned him,
"Are you the king of the Jews?"
He said to him in reply, "You say so."
The chief priests accused him of many things.
Again Pilate questioned him,
"Have you no answer?
See how many things they accuse you of."
Jesus gave him no further answer, so that Pilate was amazed.

Now on the occasion of the feast he used to release to them
one prisoner whom they requested.
A man called Barabbas was then in prison 
along with the rebels who had committed murder in a rebellion.
The crowd came forward and began to ask him
to do for them as he was accustomed.
Pilate answered, 
"Do you want me to release to you the king of the Jews?"
For he knew that it was out of envy 
that the chief priests had handed him over.
But the chief priests stirred up the crowd 
to have him release Barabbas for them instead.
Pilate again said to them in reply,
"Then what do you want me to do 
with the man you call the king of the Jews?"
They shouted again, "Crucify him."
Pilate said to them, "Why? What evil has he done?"
They only shouted the louder, "Crucify him."
So Pilate, wishing to satisfy the crowd,
released Barabbas to them and, after he had Jesus scourged,
handed him over to be crucified.

The soldiers led him away inside the palace, 
that is, the praetorium, and assembled the whole cohort.
They clothed him in purple and, 
weaving a crown of thorns, placed it on him.
They began to salute him with, "Hail, King of the Jews!" 
and kept striking his head with a reed and spitting upon him.
They knelt before him in homage.
And when they had mocked him,
they stripped him of the purple cloak,
dressed him in his own clothes,
and led him out to crucify him.

They pressed into service a passer-by, Simon,
a Cyrenian, who was coming in from the country,
the father of Alexander and Rufus,
to carry his cross.

They brought him to the place of Golgotha
—which is translated Place of the Skull —
They gave him wine drugged with myrrh,
but he did not take it.
Then they crucified him and divided his garments 
by casting lots for them to see what each should take.
It was nine o'clock in the morning when they crucified him.
The inscription of the charge against him read,
"The King of the Jews."
With him they crucified two revolutionaries, 
one on his right and one on his left.
Those passing by reviled him,
shaking their heads and saying,
"Aha! You who would destroy the temple
and rebuild it in three days,
save yourself by coming down from the cross."
Likewise the chief priests, with the scribes, 
mocked him among themselves and said, 
"He saved others; he cannot save himself.
Let the Christ, the King of Israel,
come down now from the cross
that we may see and believe."
Those who were crucified with him also kept abusing him.

At noon darkness came over the whole land
until three in the afternoon.
And at three o'clock Jesus cried out in a loud voice, 
"Eloi, Eloi, lema sabachthani?"
which is translated,
"My God, my God, why have you forsaken me?"
Some of the bystanders who heard it said, 
"Look, he is calling Elijah."
One of them ran, soaked a sponge with wine, put it on a reed 
and gave it to him to drink saying, 
"Wait, let us see if Elijah comes to take him down."
Jesus gave a loud cry and breathed his last.

Here all kneel and pause for a short time.

The veil of the sanctuary was torn in two from top to bottom.
When the centurion who stood facing him
saw how he breathed his last he said, 
"Truly this man was the Son of God!"
Mar 18, 2018

V Domingo de Cuaresma
Leccionario: 35

Primera lectura 

Jer 31, 31-34
"Se acerca el tiempo, dice el Señor,
en que haré con la casa de Israel
y la casa de Judá una alianza nueva.
No será como la alianza que hice con los padres de ustedes,
cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto.
Ellos rompieron mi alianza
y yo tuve que hacer un escarmiento con ellos.

Ésta será la alianza nueva
que voy a hacer con la casa de Israel:
Voy a poner mi ley en lo más profundo de su mente
y voy a grabarla en sus corazones.

Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
Ya nadie tendrá que instruir a su prójimo ni a su hermano,
diciéndole: 'Conoce al Señor',
porque todos me van a conocer,
desde el más pequeño hasta el mayor de todos,
cuando yo les perdone sus culpas
y olvide para siempre sus pecados".


Salmo Responsorial

Salmo 50, 3-4. 12-13. 14-15
R. (12a) Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Por tu inmensa compasión y misericordia,
Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas.
Lávame bien de todos mis delitos, 
y purifícame de mis pecados. 
R. Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Crea en mí, Señor, un corazón puro,
un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos.
No me arrojes, Señor, lejos de ti,
ni retires de mí ti santo espíritu. 
R. Crea en mí, Señor, un corazón puro.
Devuélveme tu salvación, que regocija
y mantén en mí un alma generosa.
Enseñaré a los descarriados tus caminos,
y volverán a ti los pecadores.  
R. Crea en mí, Señor, un corazón puro.

 

Segunda Lectura

Heb 5,  7-9
Hermanos: Durante su vida mortal, Cristo ofreció oraciones y súplicas, con fuertes voces y lágrimas, a aquel que podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el Hijo, aprendió a obedecer padeciendo, y llegado a su perfección, se convirtió en la causa de la salvación eterna para todos los que lo obedecen.
 


Aclamación antes del Evangelio

Jn 12, 26
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
El que quiera servirme, que me siga,
para que donde yo esté,
también esté mi servidor.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio

Jn 12, 20-33
Entre los que habían llegado a Jerusalén para adorar a Dios en la fiesta de Pascua, había algunos griegos, los cuales se acercaron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le pidieron: "Señor, quisiéramos ver a Jesús".

Felipe fue a decírselo a Andrés; Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús y él les respondió: "Ha llegado la hora de que el Hijo del hombre sea glorificado. Yo les aseguro que si el grano de trigo, sembrado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna.

El que quiera servirme, que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre.

Ahora que tengo miedo, ¿le voy a decir a mi Padre: 'Padre, líbrame de esta hora'? No, pues precisamente para esta hora he venido. Padre, dale gloria a tu nombre". Se oyó entonces una voz que decía: "Lo he glorificado y volveré a glorificarlo".

De entre los que estaban ahí presentes y oyeron aquella voz, unos decían que había sido un trueno; otros, que le había hablado un ángel. Pero Jesús les dijo: "Esa voz no ha venido por mí, sino por ustedes. Está llegando el juicio de este mundo; ya va a ser arrojado el príncipe de este mundo. Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí". Dijo esto, indicando de qué manera habría de morir.
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