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stmargaretgiddings's podcast

This is a Catholic Sunday Mass homily podcast dedicated to the greater glory of God and the salvation of souls.
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May 19, 2019

V Domingo de Pascua

Primera lectura 

Hch 14, 21b-27
En aquellos días, volvieron Pablo y Bernabé a Listra, Iconio y Antioquía, y ahí animaban a los discípulos y los exhortaban a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios. En cada comunidad designaban presbíteros, y con oraciones y ayunos los encomendaban al Señor, en quien habían creído.

Atravesaron luego Pisidia y llegaron a Panfilia; predicaron en Perge y llegaron a Atalía. De ahí se embarcaron para Antioquía, de donde habían salido, con la gracia de Dios, para la misión que acababan de cumplir.

Al llegar, reunieron a la comunidad y les contaron lo que había hecho Dios por medio de ellos y cómo les había abierto a los paganos las puertas de la fe.


Salmo Responsorial

Salmo 144, 8-9. 10-11. 12-13ab
R. (cf. 1) Bendeciré al Señor eternamente. Aleluya.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas. 
R. Bendeciré al Señor eternamente. Aleluya.
Que te alaben, Señor, todas tus obras
y que todos tus fieles te bendigan.
Que proclamen la gloria de tu reino
Y den a conocer tus maravillas. 
R. Bendeciré al Señor eternamente. Aleluya.
Que muestren a los hombres tus proezas, 
el esplendor y la gloria de tu reino.
Tu reino, Señor, es para siempre,
y tu imperio, por todos las generaciones.  
R. Bendeciré al Señor eternamente. Aleluya.

Segunda Lectura

Apoc. 21, 1-5a
Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar ya no existía.

También vi que descendía del cielo, desde donde está Dios, la ciudad santa, la nueva Jerusalén, engalanada como una novia, que va a desposarse con su prometido. Oí una gran voz, que venía del cielo, que decía:

"Ésta es la morada de Dios con los hombres;
vivirá con ellos como su Dios
y ellos serán su pueblo.
Dios les enjugará todas sus lágrimas
y ya no habrá muerte ni duelo,
ni penas ni llantos,
porque ya todo lo antiguo terminó".

Entonces el que estaba sentado en el trono, dijo: "Ahora yo voy a hacer nuevas todas las cosas".


Aclamación antes del Evangelio

Jn 13, 34
R. Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor,
que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 13, 31-33a. 34-35
Cuando Judas salió del cenáculo, Jesús dijo: "Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo y pronto lo glorificará.

Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes. Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado; y por este amor reconocerán todos que ustedes son mis discípulos''.
May 19, 2019

Fifth Sunday of Easter 

Reading 1ACTS 14:21-27

After Paul and Barnabas had proclaimed the good news
to that city
and made a considerable number of disciples,
they returned to Lystra and to Iconium and to Antioch.
They strengthened the spirits of the disciples
and exhorted them to persevere in the faith, saying,
"It is necessary for us to undergo many hardships
to enter the kingdom of God."
They appointed elders for them in each church and,
with prayer and fasting, commended them to the Lord
in whom they had put their faith.
Then they traveled through Pisidia and reached Pamphylia.
After proclaiming the word at Perga they went down to Attalia.
From there they sailed to Antioch,
where they had been commended to the grace of God
for the work they had now accomplished. 
And when they arrived, they called the church together
and reported what God had done with them
and how he had opened the door of faith to the Gentiles.

Responsorial PsalmPS 145:8-9, 10-11, 12-13

R. (cf. 1) I will praise your name for ever, my king and my God.
or:
R. Alleluia.
The LORD is gracious and merciful,
slow to anger and of great kindness.
The LORD is good to all
and compassionate toward all his works.
R. I will praise your name for ever, my king and my God.
or:
R. Alleluia.
Let all your works give you thanks, O LORD,
and let your faithful ones bless you.
Let them discourse of the glory of your kingdom
 and speak of your might.
R. I will praise your name for ever, my king and my God.
or:
R. Alleluia.
Let them make known your might to the children of Adam,
and the glorious splendor of your kingdom.
Your kingdom is a kingdom for all ages,
and your dominion endures through all generations.
R. I will praise your name for ever, my king and my God.
or:
R. Alleluia.

Reading 2REV 21:1-5A

Then I, John, saw a new heaven and a new earth.
The former heaven and the former earth had passed away,
and the sea was no more.
I also saw the holy city, a new Jerusalem,
coming down out of heaven from God,
prepared as a bride adorned for her husband.
I heard a loud voice from the throne saying,
"Behold, God's dwelling is with the human race.
He will dwell with them and they will be his people
and God himself will always be with them as their God.
He will wipe every tear from their eyes,
and there shall be no more death or mourning, wailing or pain,
for the old order has passed away."

The One who sat on the throne said,
"Behold, I make all things new."

AlleluiaJN 13:34

R. Alleluia, alleluia.
I give you a new commandment, says the Lord:
love one another as I have loved you.
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 13:31-33A, 34-35

When Judas had left them, Jesus said,
"Now is the Son of Man glorified, and God is glorified in him.
If God is glorified in him,
God will also glorify him in himself,
and God will glorify him at once.
My children, I will be with you only a little while longer.
I give you a new commandment: love one another.
As I have loved you, so you also should love one another.
This is how all will know that you are my disciples,
if you have love for one another."
May 12, 2019

IV Domingo de Pascua

Primera lectura 

Hch 13, 14. 43-52
En aquellos días, Pablo y Bernabé prosiguieron su camino desde Perge hasta Antioquía de Pisidia, y el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Cuando se disolvió la asamblea, muchos judíos y prosélitos piadosos acompañaron a Pablo y a Bernabé, quienes siguieron exhortándolos a permanecer fieles a la gracia de Dios.

El sábado siguiente, casi toda la ciudad de Antioquía acudió a oír la palabra de Dios. Cuando los judíos vieron una concurrencia tan grande, se llenaron de envidia y comenzaron a contradecir a Pablo con palabras injuriosas. Entonces Pablo y Bernabé dijeron con valentía: "La palabra de Dios debía ser predicada primero a ustedes; pero como la rechazan y no se juzgan dignos de la vida eterna, nos dirigiremos a los paganos. Así nos lo ha ordenado el Señor, cuando dijo: Yo te he puesto como luz de los paganos, para que lleves la salvación hasta los últimos rincones de la tierra".

Al enterarse de esto, los paganos se regocijaban y glorificaban la palabra de Dios, y abrazaron la fe todos aquellos que estaban destinados a la vida eterna.

La palabra de Dios se iba propagando por toda la región. Pero los judíos azuzaron a las mujeres devotas de la alta sociedad y a los ciudadanos principales, y provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé, hasta expulsarlos de su territorio.

Pablo y Bernabé se sacudieron el polvo de los pies, como señal de protesta, y se marcharon a Iconio, mientras los discípulos se quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.


Salmo Responsorial

Salmo 99, 2. 3. 5
R. (3c) El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.
Alabemos a Dios todos los hombres, 
sirvamos al Señor con alegría
y con júbilo entremos en su templo. 
R. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.
Reconozcamos que el Señor es Dios,
que él fue quien nos hizo y somos suyos,
que somos su pueblo y su rebaño. 
R. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.
Porque el Señor es bueno, bendigámoslo,
Porque es eterna su misericordia
y su fidelidad nunca se acaba. 
R. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.


Segunda Lectura

Apoc 7, 9. 14b-17
Yo, Juan, vi una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla. Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas. Todos estaban de pie, delante del trono y del Cordero; iban vestidos con una túnica blanca y llevaban palmas en las manos.

Uno de los ancianos que estaban junto al trono, me dijo: "Éstos son los que han pasado por la gran persecución y han lavado y blanqueado su túnica con la sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios y le sirven día y noche en su templo, y el que está sentado en el trono los protegerá continuamente.

Ya no sufrirán hambre ni sed,
no los quemará el sol ni los agobiará el calor.
Porque el Cordero, que está en el trono, será su pastor
y los conducirá a las fuentes del agua de la vida
y Dios enjugará de sus ojos toda lágrima".


Aclamación antes del Evangelio

Jn 10, 14
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen pastor, dice el Señor;
yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 10, 27-30
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás; nadie las arrebatará de mi mano. Me las ha dado mi Padre, y él es superior a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. El Padre y yo somos uno".
May 12, 2019

Fourth Sunday of Easter
Lectionary: 51

Reading 1ACTS 13:14, 43-52

Paul and Barnabas continued on from Perga
and reached Antioch in Pisidia.
On the sabbath they entered the synagogue and took their seats.
Many Jews and worshipers who were converts to Judaism
followed Paul and Barnabas, who spoke to them
and urged them to remain faithful to the grace of God.

On the following sabbath almost the whole city gathered
to hear the word of the Lord.
When the Jews saw the crowds, they were filled with jealousy
and with violent abuse contradicted what Paul said.
Both Paul and Barnabas spoke out boldly and said,
“It was necessary that the word of God be spoken to you first,
but since you reject it
and condemn yourselves as unworthy of eternal life,
we now turn to the Gentiles.
For so the Lord has commanded us,
I have made you a light to the Gentiles,
that you may be an instrument of salvation
to the ends of the earth.”


The Gentiles were delighted when they heard this
and glorified the word of the Lord.
All who were destined for eternal life came to believe,
and the word of the Lord continued to spread
through the whole region.
The Jews, however, incited the women of prominence who were worshipers
and the leading men of the city,
stirred up a persecution against Paul and Barnabas,
and expelled them from their territory.
So they shook the dust from their feet in protest against them,
and went to Iconium.
The disciples were filled with joy and the Holy Spirit.

Responsorial Psalm PS 100:1-2, 3, 5

R.(3c) We are his people, the sheep of his flock.
or:
R. Alleluia.
Sing joyfully to the LORD, all you lands;
serve the LORD with gladness;
come before him with joyful song.
R. We are his people, the sheep of his flock.
or:
R. Alleluia.
Know that the LORD is God;
he made us, his we are;
his people, the flock he tends.
R.We are his people, the sheep of his flock.
or:
R. Alleluia.
The LORD is good:
his kindness endures forever,
and his faithfulness, to all generations.
R.We are his people, the sheep of his flock.
or:
R. Alleluia.

Reading 2 REV 7:9, 14B-17

I, John, had a vision of a great multitude,
which no one could count,
from every nation, race, people, and tongue.
They stood before the throne and before the Lamb,
wearing white robes and holding palm branches in their hands.

Then one of the elders said to me,
“These are the ones who have survived the time of great distress;
they have washed their robes
and made them white in the blood of the Lamb.

“For this reason they stand before God’s throne
and worship him day and night in his temple.
The one who sits on the throne will shelter them.
They will not hunger or thirst anymore,
nor will the sun or any heat strike them.
For the Lamb who is in the center of the throne
will shepherd them
and lead them to springs of life-giving water,
and God will wipe away every tear from their eyes.”

AlleluiaJN 10:14

R. Alleluia, alleluia.
I am the good shepherd, says the Lord;
I know my sheep, and mine know me.
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 10:27-30

Jesus said:
“My sheep hear my voice;
I know them, and they follow me.
I give them eternal life, and they shall never perish.
No one can take them out of my hand.
My Father, who has given them to me, is greater than all,
and no one can take them out of the Father’s hand.
The Father and I are one.”
May 5, 2019

III Domingo de Pascua
Leccionario: 48

Primera lectura 

Hch 5, 27b-32. 40b-41
En aquellos días, el sumo sacerdote reprendió a los apóstoles y les dijo: "Les hemos prohibido enseñar en nombre de ese Jesús; sin embargo, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas y quieren hacernos responsables de la sangre de ese hombre".

Pedro y los otros apóstoles replicaron: "Primero hay que obedecer a Dios y luego a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien ustedes dieron muerte colgándolo de la cruz. La mano de Dios lo exaltó y lo ha hecho jefe y Salvador, para dar a Israel la gracia de la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de todo esto y también lo es el Espíritu Santo, que Dios ha dado a los que lo obedecen".

Los miembros del sanedrín mandaron azotar a los apóstoles, les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Ellos se retiraron del sanedrín, felices de haber padecido aquellos ultrajes por el nombre de Jesús.


Salmo Responsorial

Salmo 29, 2 y 4. 5 y 6. 11 y 12a y 13b
R. (2a) Te alabaré, Señor, eternamente. Aleluya.
Te alabaré, Señor, pues no dejaste
que se rieran de mí mis enemigos.
Tú, Señor, me salvaste de la muerte
ya punto de morir, me reviviste.  
R. Te alabaré, Señor, eternamente. Aleluya.
Alaban al Señor quienes lo aman,
den gracias a su nombre,
porque su ira dura un solo instante
y su bondad, toda la vida.
El llanto nos visita por la tarde; 
por la mañana, el jubilo. 
R. Te alabaré, Señor, eternamente. Aleluya.
Escúchame, Señor, y compadécete;
Señor, ven en mi ayuda.
Convertiste mu duelo en alegría, 
te alabaré por eso eternamente. 
R. Te alabaré, Señor, eternamente. Aleluya.


Segunda Lectura

Apoc 5, 11-14
Yo, Juan, tuve una visión, en la cual oí alrededor del trono de los vivientes y los ancianos, la voz de millones y millones de ángeles, que cantaban con voz potente:

"Digno es el Cordero, que fue inmolado,
de recibir el poder y la riqueza,
la sabiduría y la fuerza,
el honor, la gloria y la alabanza".

Oí a todas las creaturas que hay en el cielo, en la tierra, debajo de la tierra y en el mar –todo cuanto existe–, que decían:

"Al que está sentado en el trono y al Cordero,
la alabanza, el honor, la gloria y el poder,
por los siglos de los siglos".

Y los cuatro vivientes respondían: "Amén". Los veinticuatro ancianos se postraron en tierra y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.


Aclamación antes del Evangelio

 
R. Aleluya, aleluya.
Ha resucitado Cristo, que creó todas las cosas
y se compadeció del género humano.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 21, 1-19
En aquel tiempo, Jesús se les apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Se les apareció de esta manera:

Estaban juntos Simón Pedro, Tomás (llamado el Gemelo), Natanael (el de Caná de Galilea), los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo: "Voy a pescar". Ellos le respondieron: "También nosotros vamos contigo". Salieron y se embarcaron, pero aquella noche no pescaron nada.

Estaba amaneciendo, cuando Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no lo reconocieron. Jesús les dijo: "Muchachos, ¿han pescado algo?" Ellos contestaron: "No". Entonces él les dijo: "Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces". Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados.

Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: "Es el Señor". Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se la había quitado, y se tiró al agua. Los otros discípulos llegaron en la barca, arrastrando la red con los pescados, pues no distaban de tierra más de cien metros.

Tan pronto como saltaron a tierra, vieron unas brasas y sobre ellas un pescado y pan. Jesús les dijo: "Traigan algunos pescados de los que acaban de pescar". Entonces Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red, repleta de pescados grandes. Eran ciento cincuenta y tres, y a pesar de que eran tantos, no se rompió la red. Luego les dijo Jesús: "Vengan a almorzar". Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: '¿Quién eres?', porque ya sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio y también el pescado. Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de resucitar de entre los muertos.

Después de almorzar le preguntó Jesús a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?" Él le contestó: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos". Por segunda vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Él le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Pastorea mis ovejas". Por tercera vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería y le contestó: "Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas. Yo te aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías la ropa e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras". Esto se lo dijo para indicarle con qué género de muerte habría de glorificar a Dios. Después le dijo: "Sígueme".
May 5, 2019

Third Sunday of Easter

Reading 1ACTS 5:27-32, 40B-41

When the captain and the court officers had brought the apostles in
and made them stand before the Sanhedrin,
the high priest questioned them,
"We gave you strict orders, did we not,
to stop teaching in that name?
Yet you have filled Jerusalem with your teaching
and want to bring this man's blood upon us."
But Peter and the apostles said in reply,
"We must obey God rather than men.
The God of our ancestors raised Jesus,
though you had him killed by hanging him on a tree.
God exalted him at his right hand as leader and savior
to grant Israel repentance and forgiveness of sins.
We are witnesses of these things,
as is the Holy Spirit whom God has given to those who obey him."

The Sanhedrin ordered the apostles
to stop speaking in the name of Jesus, and dismissed them.
So they left the presence of the Sanhedrin,
rejoicing that they had been found worthy
to suffer dishonor for the sake of the name.

Responsorial PsalmPS 30:2, 4, 5-6, 11-12, 13

R. (2a) I will praise you, Lord, for you have rescued me.
or:
R. Alleluia.
I will extol you, O LORD, for you drew me clear
and did not let my enemies rejoice over me.
O LORD, you brought me up from the netherworld;
you preserved me from among those going down into the pit.
R. I will praise you, Lord, for you have rescued me.
or:
R. Alleluia.
Sing praise to the LORD, you his faithful ones,
and give thanks to his holy name.
For his anger lasts but a moment;
a lifetime, his good will.
At nightfall, weeping enters in,
 but with the dawn, rejoicing.
R. I will praise you, Lord, for you have rescued me.
or:
R. Alleluia.
Hear, O LORD, and have pity on me;
O LORD, be my helper.
You changed my mourning into dancing;
O LORD, my God, forever will I give you thanks.
R. I will praise you, Lord, for you have rescued me.
or:
R. Alleluia.

Reading 2REV 5:11-14

I, John, looked and heard the voices of many angels
who surrounded the throne
and the living creatures and the elders.
They were countless in number, and they cried out in a loud voice:
"Worthy is the Lamb that was slain 
to receive power and riches, wisdom and strength,
honor and glory and blessing."
Then I heard every creature in heaven and on earth
and under the earth and in the sea,
everything in the universe, cry out:
"To the one who sits on the throne and to the Lamb
be blessing and honor, glory and might,
forever and ever."
The four living creatures answered, "Amen, "
and the elders fell down and worshiped.

Alleluia

R. Alleluia, alleluia.
Christ is risen, creator of all;
he has shown pity on all people.
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 21:1-19 

At that time, Jesus revealed himself again to his disciples at the Sea of Tiberias.
He revealed himself in this way.
Together were Simon Peter, Thomas called Didymus,
Nathanael from Cana in Galilee,
Zebedee's sons, and two others of his disciples.
Simon Peter said to them, "I am going fishing."
They said to him, "We also will come with you."
So they went out and got into the boat,
but that night they caught nothing.
When it was already dawn, Jesus was standing on the shore;
but the disciples did not realize that it was Jesus.
Jesus said to them, "Children, have you caught anything to eat?"
They answered him, "No."
So he said to them, "Cast the net over the right side of the boat
and you will find something."
So they cast it, and were not able to pull it in
because of the number of fish.
So the disciple whom Jesus loved said to Peter, "It is the Lord."
When Simon Peter heard that it was the Lord,
he tucked in his garment, for he was lightly clad,
and jumped into the sea.
The other disciples came in the boat,
for they were not far from shore, only about a hundred yards,
dragging the net with the fish.
When they climbed out on shore,
they saw a charcoal fire with fish on it and bread.
Jesus said to them, "Bring some of the fish you just caught."
So Simon Peter went over and dragged the net ashore
full of one hundred fifty-three large fish.
Even though there were so many, the net was not torn.
Jesus said to them, "Come, have breakfast."
And none of the disciples dared to ask him, "Who are you?"
because they realized it was the Lord.
Jesus came over and took the bread and gave it to them,
and in like manner the fish.
This was now the third time Jesus was revealed to his disciples
after being raised from the dead.
When they had finished breakfast, Jesus said to Simon Peter,
"Simon, son of John, do you love me more than these?"
Simon Peter answered him, "Yes, Lord, you know that I love you."
Jesus said to him, "Feed my lambs."
He then said to Simon Peter a second time,
"Simon, son of John, do you love me?"
Simon Peter answered him, "Yes, Lord, you know that I love you."
Jesus said to him, "Tend my sheep."
Jesus said to him the third time,
"Simon, son of John, do you love me?"
Peter was distressed that Jesus had said to him a third time,
"Do you love me?" and he said to him,
"Lord, you know everything; you know that I love you."
Jesus said to him, "Feed my sheep.
Amen, amen, I say to you, when you were younger,
you used to dress yourself and go where you wanted;
but when you grow old, you will stretch out your hands,
and someone else will dress you
and lead you where you do not want to go."
He said this signifying by what kind of death he would glorify God.
And when he had said this, he said to him, "Follow me."
Apr 28, 2019

II Domingo de Pascua

Primera lectura 

Hch 5, 12-16
En aquellos días, los apóstoles realizaban muchas señales milagrosas y prodigios en medio del pueblo. Todos los creyentes solían reunirse, por común acuerdo, en el pórtico de Salomón. Los demás no se atrevían a juntárseles, aunque la gente los tenía en gran estima.

El número de hombres y mujeres que creían en el Señor iba creciendo de día en día, hasta el punto de que tenían que sacar en literas y camillas a los enfermos y ponerlos en las plazas, para que, cuando Pedro pasara, al menos su sombra cayera sobre alguno de ellos.

Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén y llevaba a los enfermos y a los atormentados por espíritus malignos, y todos quedaban curados.


Salmo Responsorial

Salmo 117, 2-4. 22-24. 25-27a
R. (1) La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.
Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna".
Diga la casa de Aarón: "Su misericordia es eterna".
Digan los que temen al Señor: "Su misericordia es eterna". 
R. La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.
La piedra que desecharon los constructores,
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente.
Este es el día de triunfo del Señor:
día de júbilo y de gozo. 
R. La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.
Libéranos, Señor, y danos tu victoria.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Que Dios desde su templo nos bendiga.
Que el Señor, nuestro Dios, nos ilumine.
R. La misericordia del Señor es eterna. Aleluya.


Segunda Lectura

Apoc 1, 9-11a. 12-13. 17-19
Yo, Juan, hermano y compañero de ustedes en la tribulación, en el Reino y en la perseverancia en Jesús, estaba desterrado en la isla de Patmos, por haber predicado la palabra de Dios y haber dado testimonio de Jesús.

Un domingo caí en éxtasis y oí a mis espaldas una voz potente, como de trompeta, que decía: "Escribe en un libro lo que veas y envíalo a las siete comunidades cristianas de Asia". Me volví para ver quién me hablaba, y al volverme, vi siete lámparas de oro, y en medio de ellas, un hombre vestido de larga túnica, ceñida a la altura del pecho, con una franja de oro.

Al contemplarlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniendo sobre mí la mano derecha, me dijo: "No temas. Yo soy el primero y el último; yo soy el que vive. Estuve muerto y ahora, como ves, estoy vivo por los siglos de los siglos. Yo tengo las llaves de la muerte y del más allá. Escribe lo que has visto, tanto sobre las cosas que están sucediendo, como sobre las que sucederán después".

Aclamación antes del Evangelio

Jn 20, 29
R. Aleluya, aleluya.
Tomás, tú crees porque me has visto;
dichosos los que creen sin haberme visto, dice el Señor.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 20, 19-31
Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría.

De nuevo les dijo Jesús: "La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo". Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar".

Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor". Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré".

Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Luego le dijo a Tomás: "Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano, métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree". Tomás le respondió: "¡Señor mío y Dios mío!" Jesús añadió: "Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto".

Otras muchas señales hizo Jesús en presencia de sus discípulos, pero no están escritos en este libro. Se escribieron éstos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre.
Apr 28, 2019

Second Sunday of Easter
(Or Sunday of Divine Mercy)

Reading 1ACTS 5:12-16

Many signs and wonders were done among the people
at the hands of the apostles.
They were all together in Solomon's portico.
None of the others dared to join them, but the people esteemed them.
Yet more than ever, believers in the Lord,
great numbers of men and women, were added to them.
Thus they even carried the sick out into the streets
and laid them on cots and mats
so that when Peter came by,
at least his shadow might fall on one or another of them.
A large number of people from the towns
in the vicinity of Jerusalem also gathered,
bringing the sick and those disturbed by unclean spirits,
and they were all cured.

Responsorial PsalmPS 118:2-4, 13-15, 22-2

R. (1) Give thanks to the Lord for he is good, his love is everlasting.
or:
R. Alleluia.
Let the house of Israel say,
"His mercy endures forever."
Let the house of Aaron say,
"His mercy endures forever."
Let those who fear the LORD say,
"His mercy endures forever."
R. Give thanks to the Lord for he is good, his love is everlasting.
or:
R. Alleluia.
I was hard pressed and was falling,
but the LORD helped me.
My strength and my courage is the LORD,
and he has been my savior.
The joyful shout of victory
in the tents of the just:
R. Give thanks to the Lord for he is good, his love is everlasting.
or:
R. Alleluia.
The stone which the builders rejected
has become the cornerstone.
By the LORD has this been done;
it is wonderful in our eyes.
This is the day the LORD has made;
let us be glad and rejoice in it.
R. Give thanks to the Lord for he is good, his love is everlasting.
or:
R. Alleluia.

Reading 2REV 1:9-11A, 12-13, 17-19

I, John, your brother, who share with you 
the distress, the kingdom, and the endurance we have in Jesus,
found myself on the island called Patmos
because I proclaimed God's word and gave testimony to Jesus.
I was caught up in spirit on the Lord's day
and heard behind me a voice as loud as a trumpet, which said,
"Write on a scroll what you see."
Then I turned to see whose voice it was that spoke to me,
and when I turned, I saw seven gold lampstands
and in the midst of the lampstands one like a son of man,
wearing an ankle-length robe, with a gold sash around his chest.

When I caught sight of him, I fell down at his feet as though dead.
He touched me with his right hand and said, "Do not be afraid.
I am the first and the last, the one who lives.
Once I was dead, but now I am alive forever and ever.
I hold the keys to death and the netherworld.
Write down, therefore, what you have seen,
and what is happening, and what will happen afterwards."

AlleluiaJN 20:29

R. Alleluia, alleluia.
You believe in me, Thomas, because you have seen me, says the Lord;
blessed are those who have not seen me, but still believe!
R. Alleluia, alleluia.

GospelJN 20:19-31

On the evening of that first day of the week,
when the doors were locked, where the disciples were,
for fear of the Jews,
Jesus came and stood in their midst
and said to them, "Peace be with you."
When he had said this, he showed them his hands and his side.
The disciples rejoiced when they saw the Lord.
Jesus said to them again, "Peace be with you.
As the Father has sent me, so I send you."
And when he had said this, he breathed on them and said to them,
"Receive the Holy Spirit.
Whose sins you forgive are forgiven them,
and whose sins you retain are retained."

Thomas, called Didymus, one of the Twelve,
was not with them when Jesus came.
So the other disciples said to him, "We have seen the Lord."
But he said to them,
"Unless I see the mark of the nails in his hands
and put my finger into the nailmarks
and put my hand into his side, I will not believe."

Now a week later his disciples were again inside
and Thomas was with them.
Jesus came, although the doors were locked,
and stood in their midst and said, "Peace be with you."
Then he said to Thomas, "Put your finger here and see my hands,
and bring your hand and put it into my side,
and do not be unbelieving, but believe."
Thomas answered and said to him, "My Lord and my God!"
Jesus said to him, "Have you come to believe because you have seen me?
Blessed are those who have not seen and have believed."

Now Jesus did many other signs in the presence of his disciples
that are not written in this book.
But these are written that you may come to believe
that Jesus is the Christ, the Son of God,
and that through this belief you may have life in his name.
Apr 21, 2019

Domingo de Pascua
La Resurrección del Señor
Misa del día
Leccionario: 42

Primera lectura 

Hch 10, 34a. 37-43
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: "Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Nosotros somos testigos de cuanto él hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de la cruz, pero Dios lo resucitó al tercer día y concedió verlo, no a todo el pueblo, sino únicamente a los testigos que él, de antemano, había escogido: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de que resucitó de entre los muertos.

Él nos mandó predicar al pueblo y dar testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que cuantos creen en él reciben, por su medio, el perdón de los pecados''.


Salmo Responsorial

Salmo 117, 1-2. 16ab-17. 22-23
R. (24) Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno,
porque tu misericordia es eterna.
Diga la casa de Israel:
"Su misericordia es eterna". 
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es nuestro orgullo.
No moriré, continuaré viviendo
para contar lo que el Señor ha hecho. 
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente. 
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.

Segunda Lectura

Col 3, 1-4
Hermanos: Puesto que han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Pongan todo el corazón en los bienes del cielo, no en los de la tierra, porque han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, vida de ustedes, entonces también ustedes se manifestarán gloriosos, juntamente con él.

O bien:

1 Cor 5, 6b-8
Hermanos: ¿No saben ustedes que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Tiren la antigua levadura, para que sean ustedes una masa nueva, ya que son pan sin levadura, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado.

Celebremos, pues, la fiesta de la Pascua, no con la antigua levadura, que es de vicio y maldad, sino con el pan sin levadura, que es de sinceridad y verdad.

SECUENCIA

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado,
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la vida,
triunfante se levanta.

"¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?''
"A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Vengan a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí verán los suyos
la gloria de la Pascua''.

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.


Aclamación antes del Evangelio

1 Cor 5, 7b-8a
R. Aleluya, aleluya.
Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado;
celebremos, pues, la Pascua.
R. Aleluya.


Evangelio

Jn 20, 1-9
El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto".

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.

En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.
Apr 21, 2019

Easter Sunday
The Resurrection of the Lord 

The Mass of Easter Day

Reading 1ACTS 10:34A, 37-43

Peter proceeded to speak and said:
"You know what has happened all over Judea, 
beginning in Galilee after the baptism
that John preached, 
how God anointed Jesus of Nazareth
with the Holy Spirit and power.
He went about doing good
and healing all those oppressed by the devil, 
for God was with him.
We are witnesses of all that he did
both in the country of the Jews and in Jerusalem.
They put him to death by hanging him on a tree.
This man God raised on the third day and granted that he be visible,
not to all the people, but to us,
the witnesses chosen by God in advance,
who ate and drank with him after he rose from the dead.
He commissioned us to preach to the people
and testify that he is the one appointed by God
as judge of the living and the dead.
To him all the prophets bear witness,
that everyone who believes in him
will receive forgiveness of sins through his name."

Responsorial PsalmPS 118:1-2, 16-17, 22-23.

R. (24) This is the day the Lord has made; let us rejoice and be glad.
or:
R. Alleluia.
Give thanks to the LORD, for he is good,
for his mercy endures forever.
Let the house of Israel say,
“His mercy endures forever.”
R. This is the day the Lord has made; let us rejoice and be glad.
or: 
R. Alleluia.
“The right hand of the LORD has struck with power;
the right hand of the LORD is exalted.
I shall not die, but live,
and declare the works of the LORD.”
R. This is the day the Lord has made; let us rejoice and be glad.
or:
R. Alleluia.
The stone which the builders rejected
has become the cornerstone.
By the LORD has this been done;
it is wonderful in our eyes.
R. This is the day the Lord has made; let us rejoice and be glad.
or:
R. Alleluia.

Reading 2COL 3:1-4

Brothers and sisters:
If then you were raised with Christ, seek what is above, 
where Christ is seated at the right hand of God.
Think of what is above, not of what is on earth.
For you have died, and your life is hidden with Christ in God.
When Christ your life appears,
then you too will appear with him in glory.

OrI COR 5:6B-8

Brothers and sisters:
Do you not know that a little yeast leavens all the dough?
Clear out the old yeast,
so that you may become a fresh batch of dough, 
inasmuch as you are unleavened.
For our paschal lamb, Christ, has been sacrificed.
Therefore, let us celebrate the feast, 
not with the old yeast, the yeast of malice and wickedness, 
but with the unleavened bread of sincerity and truth.

Sequence Victimae Paschali Laudes

Christians, to the Paschal Victim
    Offer your thankful praises!
A Lamb the sheep redeems;
    Christ, who only is sinless,
    Reconciles sinners to the Father.
Death and life have contended in that combat stupendous:
    The Prince of life, who died, reigns immortal.
Speak, Mary, declaring
    What you saw, wayfaring.
“The tomb of Christ, who is living,
    The glory of Jesus’ resurrection;
bright angels attesting,
    The shroud and napkin resting.
Yes, Christ my hope is arisen;
    to Galilee he goes before you.”
Christ indeed from death is risen, our new life obtaining.
    Have mercy, victor King, ever reigning!
    Amen. Alleluia.

AlleluiaCF. 1 COR 5:7B-8A

R. Alleluia, alleluia.
Christ, our paschal lamb, has been sacrificed;
let us then feast with joy in the Lord.
R. Alleluia, alleluia.

Gospel JN 20:1-9

On the first day of the week,
Mary of Magdala came to the tomb early in the morning,
while it was still dark, 
and saw the stone removed from the tomb.
So she ran and went to Simon Peter 
and to the other disciple whom Jesus loved, and told them, 
“They have taken the Lord from the tomb, 
and we don’t know where they put him.”
So Peter and the other disciple went out and came to the tomb.
They both ran, but the other disciple ran faster than Peter 
and arrived at the tomb first; 
he bent down and saw the burial cloths there, but did not go in.
When Simon Peter arrived after him, 
he went into the tomb and saw the burial cloths there, 
and the cloth that had covered his head, 
not with the burial cloths but rolled up in a separate place.
Then the other disciple also went in, 
the one who had arrived at the tomb first, 
and he saw and believed.
For they did not yet understand the Scripture 
that he had to rise from the dead.
Apr 14, 2019

Domingo de Ramos
"De la pasión del Señor"
Leccionario: 37/38

Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén
Procesión de las Palmas
37

Evangelio

Lc 19, 28-40
En aquel tiempo, Jesús, acompañado de sus discípulos, iba camino de Jerusalén, y al acercarse a Betfagé y a Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: "Vayan al caserío que está frente a ustedes. Al entrar, encontrarán atado un burrito que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo aquí. Si alguien les pregunta por qué lo desatan, díganle: 'El Señor lo necesita' ".

Fueron y encontraron todo como el Señor les había dicho. Mientras desataban el burro, los dueños les preguntaron: "¿Por qué lo desamarran?" Ellos contestaron: "El Señor lo necesita". Se llevaron, pues, el burro, le echaron encima los mantos e hicieron que Jesús montara en él.

Conforme iba avanzando, la gente tapizaba el camino con sus mantos, y cuando ya estaba cerca la bajada del monte de los Olivos, la multitud de discípulos, entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos por todos los prodigios que habían visto, diciendo:

"¡Bendito el rey
que viene en nombre del Señor!

¡Paz en el cielo
y gloria en las alturas!"

Algunos fariseos que iban entre la gente, le dijeron: "Maestro, reprende a tus discípulos". Él les replicó: "Les aseguro que si ellos se callan, gritarán las piedras".  

La Misa

Primera Lectura

Is 50, 4-7

"El Señor me ha dado una lengua experta,
para que pueda confortar al abatido
con palabras de aliento.

Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído,
para que escuche yo, como discípulo.
El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras
y yo no he opuesto resistencia
ni me he echado para atrás.

Ofrecí la espalda a los que me golpeaban,
la mejilla a los que me tiraban de la barba.
No aparté mi rostro de los insultos y salivazos.

Pero el Señor me ayuda,
por eso no quedaré confundido,
por eso endurecí mi rostro como roca
y sé que no quedaré avergonzado".


Salmo Responsorial

Salmo 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24
R. (2a) Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Todos los que me ven, de mí se burlan; 
me hacen gestos y dicen:
"Confiaba en el Señor, pues que él lo salve; 
si de veras lo ama, que lo libre". 
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Los malvados me cercan por doquiera
como rabiosos perros.
Mis manos y mis pies han taladrado
y se puedan contar todos mis huesos. 
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Reparten entre sí mis vestiduras
y se juegan mi túnica a los dados.
Señor, auxilio mío, ven y ayudarme,
no te quedes de mí tan alejado. 
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alábenlo;
glorificarlo, linaje de Jacob, 
témelo, estirpe de Israel. 
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? 

Segunda Lectura

Flp 2, 6-11

Cristo, siendo Dios,
no consideró que debía aferrarse
a las prerrogativas de su condición divina,
sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo,
tomando la condición de siervo,
y se hizo semejante a los hombres.
Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo
y por obediencia aceptó incluso la muerte,
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas
y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre,
para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla
en el cielo, en la tierra y en los abismos,
y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor,
para gloria de Dios Padre.


Aclamación antes del Evangelio

Flp 2, 8-9
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Cristo se humilló por nosotros
y por obediencia aceptó incluso la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas
y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio

Lc 22, 14–23, 56
Llegada la hora de cenar, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo: "Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer, porque yo les aseguro que ya no la volveré a celebrar, hasta que tenga cabal cumplimiento en el Reino de Dios". Luego tomó en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias y dijo: "Tomen esto y repártanlo entre ustedes, porque les aseguro que ya no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios".

Tomando después un pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". Después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: "Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes".

"Pero miren: la mano del que me va a entregar está conmigo en la mesa. Porque el Hijo del hombre va a morir, según lo decretado; pero ¡ay de aquel hombre por quien será entregado!" Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que lo iba a traicionar.

Después los discípulos se pusieron a discutir sobre cuál de ellos debería ser considerado como el más importante. Jesús les dijo: "Los reyes de los paganos los dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Pero ustedes no hagan eso, sino todo lo contrario: que el mayor entre ustedes actúe como si fuera el menor, y el que gobierna, como si fuera un servidor. Porque, ¿quién vale más, el que está a la mesa o el que sirve? ¿Verdad que es el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de ustedes como el que sirve. Ustedes han perseverado conmigo en mis pruebas, y yo les voy a dar el Reino, como mi Padre me lo dio a mí, para que coman y beban a mi mesa en el Reino, y se siente cada uno en un trono, para juzgar a las doce tribus de Israel".

Luego añadió: "Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido permiso para zarandearlos como trigo; pero yo he orado por ti, para que tu fe no desfallezca; y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos". Él le contestó: "Señor, estoy dispuesto a ir contigo incluso a la cárcel y a la muerte". Jesús le replicó: "Te digo, Pedro, que hoy, antes de que cante el gallo, habrás negado tres veces que me conoces".

Después les dijo a todos ellos: "Cuando los envié sin provisiones, sin dinero ni sandalias, ¿acaso les faltó algo?" Ellos contestaron: "Nada". Él añadió: "Ahora, en cambio, el que tenga dinero o provisiones, que los tome; y el que no tenga espada, que venda su manto y compre una. Les aseguro que conviene que se cumpla esto que está escrito de mí: Fue contado entre los malhechores, porque se acerca el cumplimiento de todo lo que se refiere a mí". Ellos le dijeron: "Señor, aquí hay dos espadas". Él les contestó: "¡Basta ya!"

Salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos y lo acompañaron los discípulos. Al llegar a ese sitio, les dijo: "Oren, para no caer en la tentación". Luego se alejó de ellos a la distancia de un tiro de piedra y se puso a orar de rodillas, diciendo: "Padre, si quieres, aparta de mí esta amarga prueba; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya". Se le apareció entonces un ángel para confortarlo; él, en su angustia mortal, oraba con mayor insistencia, y comenzó a sudar gruesas gotas de sangre, que caían hasta el suelo. Por fin terminó su oración, se levantó, fue hacia sus discípulos y los encontró dormidos por la pena. Entonces les dijo: "¿Por qué están dormidos? Levántense y oren para no caer en la tentación".

Todavía estaba hablando, cuando llegó una turba encabezada por Judas, uno de los Doce, quien se acercó a Jesús para besarlo. Jesús le dijo: "Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?"

Al darse cuenta de lo que iba a suceder, los que estaban con él dijeron: "Señor, ¿los atacamos con la espada?" Y uno de ellos hirió a un criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Jesús intervino, diciendo: "¡Dejen! ¡Basta!" Le tocó la oreja y lo curó.

Después Jesús dijo a los sumos sacerdotes, a los encargados del templo y a los ancianos que habían venido a arrestarlo: "Han venido a aprehenderme con espadas y palos, como si fuera un bandido. Todos los días he estado con ustedes en el templo y no me echaron mano. Pero ésta es su hora y la del poder de las tinieblas".

Ellos lo arrestaron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en la casa del sumo sacerdote. Pedro los seguía desde lejos. Encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor y Pedro se sentó también con ellos. Al verlo sentado junto a la lumbre, una criada se le quedó mirando y dijo: "Éste también estaba con él". Pero él lo negó diciendo: "No lo conozco, mujer". Poco después lo vio otro y le dijo: "Tú también eres uno de ellos". Pedro replicó: "¡Hombre, no lo soy!" Y como después de una hora, otro insistió: "Sin duda que éste también estaba con él, porque es galileo". Pedro contestó: "¡Hombre, no sé de qué hablas!" Todavía estaba hablando, cuando cantó un gallo.

El Señor, volviéndose, miró a Pedro. Pedro se acordó entonces de las palabras que el Señor le había dicho: 'Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces', y saliendo de allí se soltó a llorar amargamente.

Los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él, le daban golpes, le tapaban la cara y le preguntaban: "¿Adivina quién te ha pegado?" Y proferían contra él muchos insultos.

Al amanecer se reunió el consejo de los ancianos con los sumos sacerdotes y los escribas. Hicieron comparecer a Jesús ante el sanedrín y le dijeron: "Si tú eres el Mesías, dínoslo". Él les contestó: "Si se lo digo, no lo van a creer, y si les pregunto, no me van a responder. Pero ya desde ahora, el Hijo del hombre está sentado a la derecha de Dios todopoderoso". Dijeron todos: "Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?" Él les contestó: "Ustedes mismos lo han dicho: sí lo soy". Entonces ellos dijeron: "¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Nosotros mismo lo hemos oído de su boca". El consejo de los ancianos, con los sumos sacerdotes y los escribas, se levantaron y llevaron a Jesús ante Pilato.

Entonces comenzaron a acusarlo, diciendo: "Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación y oponiéndose a que se pague tributo al César y diciendo que él es el Mesías rey".

Pilato preguntó a Jesús: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Él le contestó: "Tú lo has dicho". Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la turba: "No encuentro ninguna culpa en este hombre". Ellos insistían con más fuerza, diciendo: "Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí". Al oír esto, Pilato preguntó si era galileo, y al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió, ya que Herodes estaba en Jerusalén precisamente por aquellos días.

Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento, porque hacía mucho tiempo que quería verlo, pues había oído hablar mucho de él y esperaba presenciar algún milagro suyo. Le hizo muchas preguntas, pero él no le contestó ni una palabra. Estaban ahí los sumos sacerdotes y los escribas, acusándolo sin cesar. Entonces Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él, y le mandó poner una vestidura blanca. Después se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes eran enemigos.

Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, y les dijo: "Me han traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; pero yo lo he interrogado delante de ustedes y no he encontrado en él ninguna de las culpas de que lo acusan. Tampoco Herodes, porque me lo ha enviado de nuevo. Ya ven que ningún delito digno de muerte se ha probado. Así pues, le aplicaré un escarmiento y lo soltaré".

Con ocasión de la fiesta, Pilato tenía que dejarles libre a un preso. Ellos vociferaron en masa, diciendo: "¡Quita a ése! ¡Suéltanos a Barrabás!" A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.

Pilato volvió a dirigirles la palabra, con la intención de poner en libertad a Jesús; pero ellos seguían gritando: "¡Crucifícalo, crucifícalo!" Él les dijo por tercera vez: "¿Pues qué ha hecho de malo? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte; de modo que le aplicaré un escarmiento y lo soltaré". Pero ellos insistían, pidiendo a gritos que lo crucificara. Como iba creciendo el griterío, Pilato decidió que se cumpliera su petición; soltó al que le pedían, al que había sido encarcelado por revuelta y homicidio, y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.

Mientras lo llevaban a crucificar, echaron mano a un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo obligaron a cargar la cruz, detrás de Jesús. Lo iba siguiendo una gran multitud de hombres y mujeres, que se golpeaban el pecho y lloraban por él. Jesús se volvió hacia las mujeres y les dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren por ustedes y por sus hijos, porque van a venir días en que se dirá: '¡Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado!' Entonces dirán a los montes: 'Desplómense sobre nosotros', y a las colinas: 'Sepúltennos', porque si así tratan al árbol verde, ¿qué pasará con el seco?"

Conducían, además, a dos malhechores, para ajusticiarlos con él. Cuando llegaron al lugar llamado "la Calavera", lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía desde la cruz: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Los soldados se repartieron sus ropas, echando suertes.

El pueblo estaba mirando. Las autoridades le hacían muecas, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el elegido". También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a él, le ofrecían vinagre y le decían: "Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo". Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo, que decía: "Éste es el rey de los judíos".

Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole: "Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros". Pero el otro le reclamaba, indignado: "¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho". Y le decía a Jesús: "Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí". Jesús le respondió: "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso".

Era casi el mediodía, cuando las tinieblas invadieron toda la región y se oscureció el sol hasta las tres de la tarde. El velo del templo se rasgó a la mitad. Jesús, clamando con voz potente, dijo: "¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!" Y dicho esto, expiró.

Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa.

El oficial romano, al ver lo que pasaba, dio gloria a Dios, diciendo: "Verdaderamente este hombre era justo". Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, mirando lo que ocurría, se volvió a su casa dándose golpes de pecho. Los conocidos de Jesús se mantenían a distancia, lo mismo que las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, y permanecían mirando todo aquello.

Un hombre llamado José, consejero del sanedrín, hombre bueno y justo, que no había estado de acuerdo con la decisión de los judíos ni con sus actos, que era natural de Arimatea, ciudad de Judea, y que aguardaba el Reino de Dios, se presentó ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Lo bajó de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía. Era el día de la Pascua y ya iba a empezar el sábado. Las mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea acompañaron a José para ver el sepulcro y cómo colocaban el cuerpo. Al regresar a su casa, prepararon perfumes y ungüentos, y el sábado guardaron reposo, conforme al mandamiento.

O bien:

Lc 23, 1-49

En aquel tiempo, el consejo de los ancianos, con los sumos sacerdotes y los escribas, se levantaron y llevaron a Jesús ante Pilato. Entonces comenzaron a acusarlo, diciendo: "Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación y oponiéndose a que se pague tributo al César y diciendo que él es el Mesías rey".

Pilato preguntó a Jesús: "¿Eres tú el rey de los judíos?" Él le contestó: "Tú lo has dicho". Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la turba: "No encuentro ninguna culpa en este hombre". Ellos insistían con más fuerza, diciendo: "Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí". Al oír esto, Pilato preguntó si era galileo, y al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió, ya que Herodes estaba en Jerusalén precisamente por aquellos días.

Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento, porque hacía mucho tiempo que quería verlo, pues había oído hablar mucho de él y esperaba presenciar algún milagro suyo. Le hizo muchas preguntas, pero él no le contestó ni una palabra. Estaban ahí los sumos sacerdotes y los escribas, acusándolo sin cesar. Entonces Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él, y le mandó poner una vestidura blanca. Después se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes eran enemigos.

Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, y les dijo: "Me han traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; pero yo lo he interrogado delante de ustedes y no he encontrado en él ninguna de las culpas de que lo acusan. Tampoco Herodes, porque me lo ha enviado de nuevo. Ya ven que ningún delito digno de muerte se ha probado. Así pues, le aplicaré un escarmiento y lo soltaré".

Con ocasión de la fiesta, Pilato tenía que dejarles libre a un preso. Ellos vociferaron en masa, diciendo: "¡Quita a ése! ¡Suéltanos a Barrabás!" A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.

Pilato volvió a dirigirles la palabra, con la intención de poner en libertad a Jesús; pero ellos seguían gritando: "¡Crucifícalo, crucifícalo!" Él les dijo por tercera vez: "¿Pues qué ha hecho de malo? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte; de modo que le aplicaré un escarmiento y lo soltaré". Pero ellos insistían, pidiendo a gritos que lo crucificara. Como iba creciendo el griterío, Pilato decidió que se cumpliera su petición; soltó al que le pedían, al que había sido encarcelado por revuelta y homicidio, y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.

Mientras lo llevaban a crucificar, echaron mano a un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo obligaron a cargar la cruz, detrás de Jesús. Lo iba siguiendo una gran multitud de hombres y mujeres, que se golpeaban el pecho y lloraban por él. Jesús se volvió hacia las mujeres y les dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloren por mí; lloren por ustedes y por sus hijos, porque van a venir días en que se dirá: '¡Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado!' Entonces dirán a los montes: 'Desplómense sobre nosotros', y a las colinas: 'Sepúltennos', porque si así tratan al árbol verde, ¿qué pasará con el seco?"

Conducían, además, a dos malhechores, para ajusticiarlos con él. Cuando llegaron al lugar llamado "la Calavera", lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía desde la cruz: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Los soldados se repartieron sus ropas, echando suertes.

El pueblo estaba mirando. Las autoridades le hacían muecas, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el elegido". También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a él, le ofrecían vinagre y le decían: "Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo". Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo, que decía: "Éste es el rey de los judíos".

Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole: "Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros". Pero el otro le reclamaba indignado: "¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho". Y le decía a Jesús: "Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí". Jesús le respondió: "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso".

Era casi el mediodía, cuando las tinieblas invadieron toda la región y se oscureció el sol hasta las tres de la tarde. El velo del templo se rasgó a la mitad. Jesús, clamando con voz potente, dijo: "¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!" Y dicho esto, expiró.

Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa.

El oficial romano, al ver lo que pasaba, dio gloria a Dios, diciendo: "Verdaderamente este hombre era justo". Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, mirando lo que ocurría, se volvió a su casa dándose golpes de pecho. Los conocidos de Jesús se mantenían a distancia, lo mismo que las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, y permanecían mirando todo aquello.

Apr 14, 2019

Palm Sunday of the Lord's Passion
Lectionary: 37/38

At The Procession With Palms - GospelLK 19:28-40

Jesus proceeded on his journey up to Jerusalem.
As he drew near to Bethphage and Bethany 
at the place called the Mount of Olives, 
he sent two of his disciples.
He said, "Go into the village opposite you, 
and as you enter it you will find a colt tethered 
on which no one has ever sat.
Untie it and bring it here.
And if anyone should ask you,
'Why are you untying it?' 
you will answer,
'The Master has need of it.'"
So those who had been sent went off 
and found everything just as he had told them.
And as they were untying the colt, its owners said to them, 
"Why are you untying this colt?"
They answered,
"The Master has need of it."
So they brought it to Jesus,
threw their cloaks over the colt, 
and helped Jesus to mount.
As he rode along,
the people were spreading their cloaks on the road; 
and now as he was approaching the slope of the Mount of Olives, 
the whole multitude of his disciples
began to praise God aloud with joy
for all the mighty deeds they had seen.
They proclaimed:
"Blessed is the king who comes
in the name of the Lord.
Peace in heaven
and glory in the highest."
Some of the Pharisees in the crowd said to him,
"Teacher, rebuke your disciples."
He said in reply,
"I tell you, if they keep silent,
the stones will cry out!"

At The Mass – Reading IIS 50:4-7

The Lord GOD has given me
a well-trained tongue,
that I might know how to speak to the weary
a word that will rouse them.
Morning after morning
he opens my ear that I may hear;
and I have not rebelled,
have not turned back.
I gave my back to those who beat me,
my cheeks to those who plucked my beard;
my face I did not shield
from buffets and spitting.

The Lord GOD is my help,
therefore I am not disgraced;
I have set my face like flint,
knowing that I shall not be put to shame.

Responsorial PsalmPS 22:8-9, 17-18, 19-20, 23-24.

R. (2a)  My God, my God, why have you abandoned me?
All who see me scoff at me;
they mock me with parted lips, they wag their heads:
"He relied on the LORD; let him deliver him,
let him rescue him, if he loves him."
R. My God, my God, why have you abandoned me?
Indeed, many dogs surround me,
a pack of evildoers closes in upon me;
They have pierced my hands and my feet;
I can count all my bones.
R. My God, my God, why have you abandoned me?
They divide my garments among them,
and for my vesture they cast lots.
But you, O LORD, be not far from me;
O my help, hasten to aid me.
R. My God, my God, why have you abandoned me?
I will proclaim your name to my brethren;
in the midst of the assembly I will praise you:
"You who fear the LORD, praise him;
all you descendants of Jacob, give glory to him;
 revere him, all you descendants of Israel!"
R. My God, my God, why have you abandoned me?

Reading 2PHIL 2:6-11

Christ Jesus, though he was in the form of God,
did not regard equality with God
something to be grasped.
Rather, he emptied himself,
taking the form of a slave,
coming in human likeness;
and found human in appearance,
he humbled himself,
becoming obedient to the point of death,
even death on a cross.
Because of this, God greatly exalted him
and bestowed on him the name
which is above every name,
that at the name of Jesus
every knee should bend,
of those in heaven and on earth and under the earth,
and every tongue confess that
Jesus Christ is Lord,
to the glory of God the Father.

Verse Before The GospelPHIL 2:8-9

Christ became obedient to the point of death,
even death on a cross.
because of this, God greatly exalted him
and bestowed on him the name which is above every name.

GospelLK 22:14—23:56

When the hour came,
Jesus took his place at table with the apostles.
He said to them, 
"I have eagerly desired to eat this Passover with you before I suffer,
for, I tell you, I shall not eat it again 
until there is fulfillment in the kingdom of God."
Then he took a cup, gave thanks, and said, 
"Take this and share it among yourselves; 
for I tell you that from this time on 
I shall not drink of the fruit of the vine 
until the kingdom of God comes."
Then he took the bread, said the blessing,
broke it, and gave it to them, saying, 
"This is my body, which will be given for you; 
do this in memory of me."
And likewise the cup after they had eaten, saying, 
"This cup is the new covenant in my blood,
which will be shed for you.

"And yet behold, the hand of the one who is to betray me
is with me on the table; 
for the Son of Man indeed goes as it has been determined;
but woe to that man by whom he is betrayed."
And they began to debate among themselves 
who among them would do such a deed.

Then an argument broke out among them
about which of them should be regarded as the greatest.
He said to them,
"The kings of the Gentiles lord it over them 
and those in authority over them are addressed as 'Benefactors'; 
but among you it shall not be so.
Rather, let the greatest among you be as the youngest, 
and the leader as the servant.
For who is greater: 
the one seated at table or the one who serves?
Is it not the one seated at table?
I am among you as the one who serves.
It is you who have stood by me in my trials;
and I confer a kingdom on you, 
just as my Father has conferred one on me, 
that you may eat and drink at my table in my kingdom; 
and you will sit on thrones
judging the twelve tribes of Israel.

"Simon, Simon, behold Satan has demanded
to sift all of you like wheat,
but I have prayed that your own faith may not fail; 
and once you have turned back,
you must strengthen your brothers."
He said to him,
"Lord, I am prepared to go to prison and to die with you."
But he replied,
"I tell you, Peter, before the cock crows this day,
you will deny three times that you know me."

He said to them,
"When I sent you forth without a money bag or a sack or sandals,
were you in need of anything?"
"No, nothing, " they replied.
He said to them,
"But now one who has a money bag should take it,
and likewise a sack, 
and one who does not have a sword
should sell his cloak and buy one.
For I tell you that this Scripture must be fulfilled in me,
namely, He was counted among the wicked;
and indeed what is written about me is coming to fulfillment."
Then they said,
"Lord, look, there are two swords here."
But he replied, "It is enough!"

Then going out, he went, as was his custom, to the Mount of Olives,
and the disciples followed him.
When he arrived at the place he said to them, 
"Pray that you may not undergo the test."
After withdrawing about a stone's throw from them and kneeling,
he prayed, saying, "Father, if you are willing, 
take this cup away from me; 
still, not my will but yours be done."
And to strengthen him an angel from heaven appeared to him.
He was in such agony and he prayed so fervently 
that his sweat became like drops of blood
falling on the ground.
When he rose from prayer and returned to his disciples, 
he found them sleeping from grief.
He said to them, "Why are you sleeping?
Get up and pray that you may not undergo the test."

While he was still speaking, a crowd approached 
and in front was one of the Twelve, a man named Judas.
He went up to Jesus to kiss him.
Jesus said to him, 
"Judas, are you betraying the Son of Man with a kiss?"
His disciples realized what was about to happen, and they asked, 
"Lord, shall we strike with a sword?"
And one of them struck the high priest's servant
and cut off his right ear.
But Jesus said in reply,
"Stop, no more of this!"
Then he touched the servant's ear and healed him.
And Jesus said to the chief priests and temple guards 
and elders who had come for him, 
"Have you come out as against a robber, with swords and clubs?
Day after day I was with you in the temple area,
and you did not seize me;
but this is your hour, the time for the power of darkness."

After arresting him they led him away 
and took him into the house of the high priest; 
Peter was following at a distance.
They lit a fire in the middle of the courtyard and sat around it,
and Peter sat down with them.
When a maid saw him seated in the light, 
she looked intently at him and said,
"This man too was with him."
But he denied it saying,
"Woman, I do not know him."
A short while later someone else saw him and said, 
"You too are one of them"; 
but Peter answered, "My friend, I am not."
About an hour later, still another insisted, 
"Assuredly, this man too was with him,
for he also is a Galilean."
But Peter said,
"My friend, I do not know what you are talking about."
Just as he was saying this, the cock crowed,
and the Lord turned and looked at Peter; 
and Peter remembered the word of the Lord,
how he had said to him,
"Before the cock crows today, you will deny me three times."
He went out and began to weep bitterly.
The men who held Jesus in custody were ridiculing and beating him.
They blindfolded him and questioned him, saying, 
"Prophesy!  Who is it that struck you?"
And they reviled him in saying many other things against him.

When day came the council of elders of the people met, 
both chief priests and scribes, 
and they brought him before their Sanhedrin.
They said, "If you are the Christ, tell us, " 
but he replied to them, "If I tell you, you will not believe, 
and if I question, you will not respond.
But from this time on the Son of Man will be seated 
at the right hand of the power of God."
They all asked, "Are you then the Son of God?"
He replied to them, "You say that I am."
Then they said, "What further need have we for testimony?
We have heard it from his own mouth."

Then the whole assembly of them arose and brought him before Pilate.
They brought charges against him, saying, 
"We found this man misleading our people; 
he opposes the payment of taxes to Caesar 
and maintains that he is the Christ, a king."
Pilate asked him, "Are you the king of the Jews?"
He said to him in reply, "You say so."
Pilate then addressed the chief priests and the crowds, 
"I find this man not guilty."
But they were adamant and said, 
"He is inciting the people with his teaching throughout all Judea,
from Galilee where he began even to here."

On hearing this Pilate asked if the man was a Galilean; 
and upon learning that he was under Herod's jurisdiction,
he sent him to Herod who was in Jerusalem at that time.
Herod was very glad to see Jesus; 
he had been wanting to see him for a long time,
for he had heard about him 
and had been hoping to see him perform some sign.
He questioned him at length,
but he gave him no answer.
The chief priests and scribes, meanwhile,
stood by accusing him harshly.
Herod and his soldiers treated him contemptuously and mocked him,
and after clothing him in resplendent garb, 
he sent him back to Pilate.
Herod and Pilate became friends that very day, 
even though they had been enemies formerly.
Pilate then summoned the chief priests, the rulers, and the people 
and said to them, "You brought this man to me
and accused him of inciting the people to revolt.
I have conducted my investigation in your presence 
and have not found this man guilty 
of the charges you have brought against him, 
nor did Herod, for he sent him back to us.
So no capital crime has been committed by him.
Therefore I shall have him flogged and then release him."

But all together they shouted out, 
"Away with this man!
Release Barabbas to us."
— Now Barabbas had been imprisoned for a rebellion 
that had taken place in the city and for murder. —
Again Pilate addressed them, still wishing to release Jesus,
but they continued their shouting,
"Crucify him!  Crucify him!"
Pilate addressed them a third time,
"What evil has this man done?
I found him guilty of no capital crime.
Therefore I shall have him flogged and then release him."
With loud shouts, however,
they persisted in calling for his crucifixion,
and their voices prevailed.
The verdict of Pilate was that their demand should be granted.
So he released the man who had been imprisoned
for rebellion and murder, for whom they asked,
and he handed Jesus over to them to deal with as they wished.

As they led him away
they took hold of a certain Simon, a Cyrenian, 
who was coming in from the country; 
and after laying the cross on him, 
they made him carry it behind Jesus.
A large crowd of people followed Jesus, 
including many women who mourned and lamented him.
Jesus turned to them and said, 
"Daughters of Jerusalem, do not weep for me; 
weep instead for yourselves and for your children 
for indeed, the days are coming when people will say, 
'Blessed are the barren,
the wombs that never bore
and the breasts that never nursed.'
At that time people will say to the mountains,
'Fall upon us!'
and to the hills, 'Cover us!'
for if these things are done when the wood is green 
what will happen when it is dry?"
Now two others, both criminals,
were led away with him to be executed.

When they came to the place called the Skull, 
they crucified him and the criminals there, 
one on his right, the other on his left.
Then Jesus said,
"Father, forgive them, they know not what they do."
They divided his garments by casting lots.
The people stood by and watched; 
the rulers, meanwhile, sneered at him and said, 
"He saved others, let him save himself 
if he is the chosen one, the Christ of God."
Even the soldiers jeered at him.
As they approached to offer him wine they called out,
"If you are King of the Jews, save yourself."
Above him there was an inscription that read, 
"This is the King of the Jews."

Now one of the criminals hanging there reviled Jesus, saying,
"Are you not the Christ?
Save yourself and us."
The other, however, rebuking him, said in reply,
"Have you no fear of God,
for you are subject to the same condemnation?
And indeed, we have been condemned justly,
for the sentence we received corresponds to our crimes, 
but this man has done nothing criminal."
Then he said,
"Jesus, remember me when you come into your kingdom."
He replied to him,
"Amen, I say to you, 
today you will be with me in Paradise."

It was now about noon and darkness came over the whole land
until three in the afternoon
because of an eclipse of the sun.
Then the veil of the temple was torn down the middle.
Jesus cried out in a loud voice, 
"Father, into your hands I commend my spirit"; 
and when he had said this he breathed his last.

Here all kneel and pause for a short time.

The centurion who witnessed what had happened glorified God and said,
"This man was innocent beyond doubt."
When all the people who had gathered for this spectacle saw what had happened,
they returned home beating their breasts;
but all his acquaintances stood at a distance, 
including the women who had followed him from Galilee 
and saw these events.

Now there was a virtuous and righteous man named Joseph who,
though he was a member of the council, 
had not consented to their plan of action.
He came from the Jewish town of Arimathea 
and was awaiting the kingdom of God.
He went to Pilate and asked for the body of Jesus.
After he had taken the body down, 
he wrapped it in a linen cloth
and laid him in a rock-hewn tomb
in which no one had yet been buried.
It was the day of preparation,
and the sabbath was about to begin.
The women who had come from Galilee with him followed behind, 
and when they had seen the tomb 
and the way in which his body was laid in it, 
they returned and prepared spices and perfumed oils.
Then they rested on the sabbath according to the commandment.

OrLK 23:1-49

The elders of the people, chief priests and scribes,
arose and brought Jesus before Pilate.
They brought charges against him, saying,
"We found this man misleading our people; 
he opposes the payment of taxes to Caesar 
and maintains that he is the Christ, a king."
Pilate asked him, "Are you the king of the Jews?"
He said to him in reply, "You say so."
Pilate then addressed the chief priests and the crowds, 
"I find this man not guilty."
But they were adamant and said, 
"He is inciting the people with his teaching throughout all Judea,
from Galilee where he began even to here."

On hearing this Pilate asked if the man was a Galilean; 
and upon learning that he was under Herod's jurisdiction,
he sent him to Herod who was in Jerusalem at that time.
Herod was very glad to see Jesus; 
he had been wanting to see him for a long time,
for he had heard about him 
and had been hoping to see him perform some sign.
He questioned him at length,
but he gave him no answer.
The chief priests and scribes, meanwhile,
stood by accusing him harshly.
Herod and his soldiers treated him contemptuously and mocked him,
and after clothing him in resplendent garb, 
he sent him back to Pilate.
Herod and Pilate became friends that very day, 
even though they had been enemies formerly.
Pilate then summoned the chief priests, the rulers, and the people 
and said to them, "You brought this man to me
and accused him of inciting the people to revolt.
I have conducted my investigation in your presence 
and have not found this man guilty 
of the charges you have brought against him, 
nor did Herod, for he sent him back to us.
So no capital crime has been committed by him.
Therefore I shall have him flogged and then release him."

But all together they shouted out, 
"Away with this man!
Release Barabbas to us."
— Now Barabbas had been imprisoned for a rebellion 
that had taken place in the city and for murder. —
Again Pilate addressed them, still wishing to release Jesus,
but they continued their shouting,
"Crucify him!  Crucify him!"
Pilate addressed them a third time,
"What evil has this man done?
I found him guilty of no capital crime.
Therefore I shall have him flogged and then release him."
With loud shouts, however,
they persisted in calling for his crucifixion,
and their voices prevailed.
The verdict of Pilate was that their demand should be granted.
So he released the man who had been imprisoned
for rebellion and murder, for whom they asked,
and he handed Jesus over to them to deal with as they wished.

As they led him away
they took hold of a certain Simon, a Cyrenian, 
who was coming in from the country; 
and after laying the cross on him, 
they made him carry it behind Jesus.
A large crowd of people followed Jesus, 
including many women who mourned and lamented him.
Jesus turned to them and said, 
"Daughters of Jerusalem, do not weep for me;
weep instead for yourselves and for your children 
for indeed, the days are coming when people will say, 
'Blessed are the barren,
the wombs that never bore
and the breasts that never nursed.'
At that time people will say to the mountains,
'Fall upon us!'
and to the hills, 'Cover us!'
for if these things are done when the wood is green 
what will happen when it is dry?"
Now two others, both criminals,
were led away with him to be executed.

When they came to the place called the Skull, 
they crucified him and the criminals there, 
one on his right, the other on his left.
Then Jesus said,
"Father, forgive them, they know not what they do."
They divided his garments by casting lots.
The people stood by and watched; 
the rulers, meanwhile, sneered at him and said, 
"He saved others, let him save himself 
if he is the chosen one, the Christ of God."
Even the soldiers jeered at him.
As they approached to offer him wine they called out,
"If you are King of the Jews, save yourself."
Above him there was an inscription that read, 
"This is the King of the Jews."

Now one of the criminals hanging there reviled Jesus, saying,
"Are you not the Christ?
Save yourself and us."
The other, however, rebuking him, said in reply,
"Have you no fear of God,
for you are subject to the same condemnation?
And indeed, we have been condemned justly,
for the sentence we received corresponds to our crimes, 
but this man has done nothing criminal."
Then he said,
"Jesus, remember me when you come into your kingdom."
He replied to him,
"Amen, I say to you, 
today you will be with me in Paradise."

It was now about noon and darkness came over the whole land
until three in the afternoon
because of an eclipse of the sun.
Then the veil of the temple was torn down the middle.
Jesus cried out in a loud voice,
"Father, into your hands I commend my spirit"; 
and when he had said this he breathed his last.

Here all kneel and pause for a short time.

The centurion who witnessed what had happened glorified God and said,
"This man was innocent beyond doubt."
When all the people who had gathered for this spectacle
saw what had happened,
they returned home beating their breasts;
but all his acquaintances stood at a distance, 
including the women who had followed him from Galilee 
and saw these events.
Apr 7, 2019

V Domingo de Cuaresma

Primera lectura 

Is 43, 16-21
Esto dice el Señor, que abrió un camino en el mar
y un sendero en las aguas impetuosas,
el que hizo salir a la batalla
a un formidable ejército de carros y caballos,
que cayeron y no se levantaron,
y se apagaron como una mecha que se extingue:

“No recuerden lo pasado ni piensen en lo antiguo;
yo voy a realizar algo nuevo.
Ya está brotando. ¿No lo notan?
Voy a abrir caminos en el desierto
y haré que corran los ríos en la tierra árida.
Me darán gloria las bestias salvajes,
los chacales y las avestruces,
porque haré correr agua en el desierto,
y ríos en el yermo,
para apagar la sed de mi pueblo escogido.
Entonces el pueblo que me he formado
proclamará mis alabanzas”.


Salmo Responsorial

Salmo 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6
R. (3) Grandes cosas ha hecho por nosotros, Señor.
Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio
creíamos soñar:
entonces no cesaba de reír nuestra boca
ni se cansaba entonces la lengua de cantar.  
R. Grandes cosas ha hecho por nosotros, Señor.
Aun los mismos paganos con asombro decían:
“¡Grandes cosas has hecho por ellos el Señor!”
Y estábamos alegres,
pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor.  
R. Grandes cosas ha hecho por nosotros, Señor.
Como cambian los ríos la suerte del desierto,
cambia también ahora nuestra suerte, Señor,
y entre gritos de júbilo
cosecharán aquellos que siembran con dolor.
R. Grandes cosas ha hecho por nosotros, Señor.
Al ir, iban llorando, cargando la semilla;
al regresar, cantando vendrán con sus gavillas.  
R. Grandes cosas ha hecho por nosotros, Señor.


Segunda Lectura

Fil 3, 8-14
Hermanos: Todo lo que era valioso para mí, lo consideré sin valor a causa de Cristo. Más aún pienso que nada vale la pena en comparación con el bien supremo, que consiste en conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por cuyo amor he renunciado a todo, y todo lo considero como basura, con tal de ganar a Cristo y de estar unido a él, no porque haya obtenido la justificación que proviene de la ley, sino la que procede de la fe en Cristo Jesús, con la que Dios hace justos a los que creen.

Y todo esto, para conocer a Cristo, experimentar la fuerza de su resurrección, compartir sus sufrimientos y asemejarme a él en su muerte, con la esperanza de resucitar con él de entre los muertos.

No quiero decir que haya logrado ya ese ideal o que sea ya perfecto, pero me esfuerzo en conquistarlo, porque Cristo Jesús me ha conquistado. No, hermanos, considero que todavía no lo he logrado. Pero eso sí, olvido lo que he dejado atrás, y me lanzo hacia adelante, en busca de la meta y del trofeo al que Dios, por medio de Cristo Jesús, nos llama desde el cielo.


Aclamación antes del Evangelio

Joel 2, 12-13
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Todavía es tiempo, dice el Señor.
Arrepiéntanse de todo corazón y vuélvanse a mí,
que soy compasivo y misericordioso.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio

Jn 8, 1-11
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos y al amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y él, sentado entre ellos, les enseñaba.

Entonces los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola frente a él, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos manda en la ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú que dices?”

Le preguntaban esto para ponerle una trampa y poder acusarlo. Pero Jesús se agachó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían en su pregunta, se incorporó y les dijo: “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra”. Se volvió a agachar y siguió escribiendo en el suelo.

Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los más viejos, hasta que dejaron solos a Jesús y a la mujer, que estaba de pie, junto a él.

Entonces Jesús se enderezó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?” Ella le contestó: “Nadie, Señor”. Y Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”.
Apr 7, 2019

Fifth Sunday of Lent – Year C Readings

Reading 1IS 43:16-21

Thus says the LORD,
who opens a way in the sea
and a path in the mighty waters,
who leads out chariots and horsemen,
a powerful army,
till they lie prostrate together, never to rise,
snuffed out and quenched like a wick.
Remember not the events of the past,
the things of long ago consider not;
see, I am doing something new!
Now it springs forth, do you not perceive it?
In the desert I make a way,
in the wasteland, rivers.
Wild beasts honor me,
jackals and ostriches,
for I put water in the desert
and rivers in the wasteland
for my chosen people to drink,
the people whom I formed for myself,
that they might announce my praise.

Responsorial PsalmPS 126:1-2, 2-3, 4-5, 6.

R. (3)  The Lord has done great things for us; we are filled with joy.
When the LORD brought back the captives of Zion,
we were like men dreaming.
Then our mouth was filled with laughter,
and our tongue with rejoicing.
R. The Lord has done great things for us; we are filled with joy.
Then they said among the nations,
“The LORD has done great things for them.”
The LORD has done great things for us;
we are glad indeed.
R. The Lord has done great things for us; we are filled with joy.
Restore our fortunes, O LORD,
like the torrents in the southern desert.
Those that sow in tears
shall reap rejoicing.
R. The Lord has done great things for us; we are filled with joy.
Although they go forth weeping,
carrying the seed to be sown,
They shall come back rejoicing,
carrying their sheaves.
R. The Lord has done great things for us; we are filled with joy.

Reading 2PHIL 3:8-14

Brothers and sisters:
I consider everything as a loss 
because of the supreme good of knowing Christ Jesus my Lord.
For his sake I have accepted the loss of all things 
and I consider them so much rubbish, 
that I may gain Christ and be found in him, 
not having any righteousness of my own based on the law 
but that which comes through faith in Christ, 
the righteousness from God, 
depending on faith to know him and the power of his resurrection 
and the sharing of his sufferings by being conformed to his death, 
if somehow I may attain the resurrection from the dead.

It is not that I have already taken hold of it 
or have already attained perfect maturity, 
but I continue my pursuit in hope that I may possess it, 
since I have indeed been taken possession of by Christ Jesus.
Brothers and sisters, I for my part 
do not consider myself to have taken possession.
Just one thing: forgetting what lies behind 
but straining forward to what lies ahead, 
I continue my pursuit toward the goal, 
the prize of God’s upward calling, in Christ Jesus.

Verse Before The GospelJL 2:12-13

Even now, says the Lord,
return to me with your whole heart;
for I am gracious and merciful.

GospelJN 8:1-11

Jesus went to the Mount of Olives.
But early in the morning he arrived again in the temple area, 
and all the people started coming to him, 
and he sat down and taught them.
Then the scribes and the Pharisees brought a woman 
who had been caught in adultery 
and made her stand in the middle.
They said to him,
“Teacher, this woman was caught 
in the very act of committing adultery.
Now in the law, Moses commanded us to stone such women.
So what do you say?”
They said this to test him,
so that they could have some charge to bring against him.
Jesus bent down and began to write on the ground with his finger.
But when they continued asking him,
he straightened up and said to them,
“Let the one among you who is without sin 
be the first to throw a stone at her.”
Again he bent down and wrote on the ground.
And in response, they went away one by one,
beginning with the elders.
So he was left alone with the woman before him.
Then Jesus straightened up and said to her,
“Woman, where are they?
Has no one condemned you?”
She replied, “No one, sir.”
Then Jesus said, “Neither do I condemn you.
Go, and from now on do not sin any more.”
Apr 2, 2019

Fourth Sunday of Lent – Year C Readings

Reading 1JOS 5:9A, 10-12

The LORD said to Joshua, 
“Today I have removed the reproach of Egypt from you.”

While the Israelites were encamped at Gilgal on the plains of Jericho, 
they celebrated the Passover
on the evening of the fourteenth of the month.
On the day after the Passover,
they ate of the produce of the land 
in the form of unleavened cakes and parched grain.
On that same day after the Passover, 
on which they ate of the produce of the land, the manna ceased.
No longer was there manna for the Israelites, 
who that year ate of the yield of the land of Canaan.

Responsorial PsalmPS 34:2-3, 4-5, 6-7.

R. (9a)  Taste and see the goodness of the Lord.
I will bless the LORD at all times;
his praise shall be ever in my mouth.
Let my soul glory in the LORD;
the lowly will hear me and be glad.
R. Taste and see the goodness of the Lord.
Glorify the LORD with me,
let us together extol his name.
I sought the LORD, and he answered me
and delivered me from all my fears.
R. Taste and see the goodness of the Lord.
Look to him that you may be radiant with joy,
and your faces may not blush with shame.
When the poor one called out, the LORD heard,
 and from all his distress he saved him.
R. Taste and see the goodness of the Lord.

Reading 22 COR 5:17-21

Brothers and sisters:
Whoever is in Christ is a new creation:
the old things have passed away;
behold, new things have come.
And all this is from God,
who has reconciled us to himself through Christ 
and given us the ministry of reconciliation, 
namely, God was reconciling the world to himself in Christ, 
not counting their trespasses against them 
and entrusting to us the message of reconciliation.
So we are ambassadors for Christ,
as if God were appealing through us.
We implore you on behalf of Christ,
be reconciled to God.
For our sake he made him to be sin who did not know sin,
so that we might become the righteousness of God in him.

Verse Before The GospelLK 15:18

I will get up and go to my Father and shall say to him:
Father, I have sinned against heaven and against you.

GospelLK 15:1-3, 11-32

Tax collectors and sinners were all drawing near to listen to Jesus,
but the Pharisees and scribes began to complain, saying,
“This man welcomes sinners and eats with them.”
So to them Jesus addressed this parable:
“A man had two sons, and the younger son said to his father,
‘Father give me the share of your estate that should come to me.’
 
So the father divided the property between them.
After a few days, the younger son collected all his belongings
and set off to a distant country
where he squandered his inheritance on a life of dissipation.
When he had freely spent everything,
a severe famine struck that country,
and he found himself in dire need.
So he hired himself out to one of the local citizens
who sent him to his farm to tend the swine.
And he longed to eat his fill of the pods on which the swine fed,
but nobody gave him any.
Coming to his senses he thought,
‘How many of my father’s hired workers
have more than enough food to eat,
but here am I, dying from hunger.
I shall get up and go to my father and I shall say to him,
“Father, I have sinned against heaven and against you.
I no longer deserve to be called your son;
treat me as you would treat one of your hired workers.”’
So he got up and went back to his father.
While he was still a long way off,
his father caught sight of him, and was filled with compassion.
He ran to his son, embraced him and kissed him.
His son said to him,
‘Father, I have sinned against heaven and against you;
I no longer deserve to be called your son.’
But his father ordered his servants,
‘Quickly bring the finest robe and put it on him;
put a ring on his finger and sandals on his feet.
Take the fattened calf and slaughter it.
Then let us celebrate with a feast,
because this son of mine was dead, and has come to life again;
he was lost, and has been found.’
Then the celebration began.
Now the older son had been out in the field
and, on his way back, as he neared the house,
he heard the sound of music and dancing.
He called one of the servants and asked what this might mean.
The servant said to him,
‘Your brother has returned
and your father has slaughtered the fattened calf
because he has him back safe and sound.’
He became angry,
and when he refused to enter the house,
his father came out and pleaded with him.
He said to his father in reply,
‘Look, all these years I served you
and not once did I disobey your orders;
yet you never gave me even a young goat to feast on with my friends.
But when your son returns
who swallowed up your property with prostitutes,
for him you slaughter the fattened calf.’
He said to him,
‘My son, you are here with me always;
everything I have is yours.
But now we must celebrate and rejoice,
because your brother was dead and has come to life again;
he was lost and has been found.’”

Mar 24, 2019

III Domingo de Cuaresma

Primera lectura 

Ex 3, 1-8a. 13-15
En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro, Jetró, sacerdote de Madián. En cierta ocasión llevó el rebaño más allá del desierto, hasta el Horeb, el monte de Dios, y el Señor se le apareció en una llama que salía de un zarzal. Moisés observó con gran asombro que la zarza ardía sin consumirse y se dijo: “Voy a ver de cerca esa cosa tan extraña, por qué la zarza no se quema”.

Viendo el Señor que Moisés se había desviado para mirar, lo llamó desde la zarza: “¡Moisés, Moisés!” Él respondió: “Aquí estoy”. Le dijo Dios: “¡No te acerques! Quítate las sandalias, porque el lugar que pisas es tierra sagrada”. Y añadió: “Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”.

Entonces Moisés se tapó la cara, porque tuvo miedo de mirar a Dios. Pero el Señor le dijo: “He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores y conozco bien sus sufrimientos. He descendido para librar a mi pueblo de la opresión de los egipcios, para sacarlo de aquellas tierras y llevarlo a una tierra buena y espaciosa, una tierra que mana leche y miel”.

Moisés le dijo a Dios: “Está bien. Me presentaré a los hijos de Israel y les diré: ‘El Dios de sus padres me envía a ustedes’; pero cuando me pregunten cuál es su nombre, ¿qué les voy a responder?”

Dios le contestó a Moisés: “Mi nombre es Yo-soy”; y añadió: “Esto les dirás a los israelitas: ‘Yo-soy me envía a ustedes’. También les dirás: ‘El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me envía a ustedes’. Éste es mi nombre para siempre. Con este nombre me han de recordar de generación en generación”.


Salmo Responsorial

Salmo 102, 1-2. 3-4. 6-7. 8 y 11
R. (8a) El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice, al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice, al Señor, alma mía,
y no te olvides de sus beneficios.  
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor perdona tus pecados
y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro
y te colma de amor y de ternura. 
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor hace justicia
y de la razón al oprimido.
A Moisés le mostró su bondad
y sus prodigios al pueblo de Israel.  
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Como desde la tierra hasta el cielo,
así es de grande su misericordia. 
R. El Señor es compasivo y misericordioso.


Segunda Lectura

1 Cor 10, 1-6. 10-12
Hermanos: No quiero que olviden que en el desierto nuestros padres estuvieron todos bajo la nube, todos cruzaron el Mar Rojo y todos se sometieron a Moisés, por una especie de bautismo en la nube y en el mar. Todos comieron el mismo alimento milagroso y todos bebieron de la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los acompañaba, y la roca era Cristo. Sin embargo, la mayoría de ellos desagradaron a Dios y murieron en el desierto.

Todo esto sucedió como advertencia para nosotros, a fin de que no codiciemos cosas malas como ellos lo hicieron. No murmuren ustedes como algunos de ellos murmuraron y perecieron a manos del ángel exterminador. Todas estas cosas les sucedieron a nuestros antepasados como un ejemplo para nosotros y fueron puestas en las Escrituras como advertencia para los que vivimos en los últimos tiempos. Así pues, el que crea estar firme, tenga cuidado de no caer.


Aclamación antes del Evangelio

Mt 4, 17
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Conviértanse, dice el Señor,
porque ya está cerca el Reino de los cielos.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio

Lc 13, 1-9
En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus sacrificios. Jesús les hizo este comentario: “¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante”.

Entonces les dijo esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?’ El viñador le contestó: ‘Señor, déjala todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré’ ”.
Mar 24, 2019

Third Sunday of Lent – Year C Readings

Reading 1EX 3:1-8A, 13-15

Moses was tending the flock of his father-in-law Jethro,
the priest of Midian.
Leading the flock across the desert, he came to Horeb,
the mountain of God.
There an angel of the LORD appeared to Moses in fire
flaming out of a bush.
As he looked on, he was surprised to see that the bush,
though on fire, was not consumed.
So Moses decided,
“I must go over to look at this remarkable sight,
and see why the bush is not burned.”

When the LORD saw him coming over to look at it more closely,
God called out to him from the bush, “Moses! Moses!”
He answered, “Here I am.”
God said, “Come no nearer!
Remove the sandals from your feet,
for the place where you stand is holy ground.
I am the God of your fathers, “ he continued,
“the God of Abraham, the God of Isaac, the God of Jacob.”
Moses hid his face, for he was afraid to look at God.
But the LORD said,
“I have witnessed the affliction of my people in Egypt
and have heard their cry of complaint against their slave drivers,
so I know well what they are suffering.
Therefore I have come down to rescue them
from the hands of the Egyptians
and lead them out of that land into a good and spacious land,
a land flowing with milk and honey.”

Moses said to God, “But when I go to the Israelites
and say to them, ‘The God of your fathers has sent me to you,’
if they ask me, ‘What is his name?’ what am I to tell them?”
God replied, “I am who am.”
Then he added, “This is what you shall tell the Israelites:
I AM sent me to you.”

God spoke further to Moses, “Thus shall you say to the Israelites:
The LORD, the God of your fathers,
 
the God of Abraham, the God of Isaac, the God of Jacob,
has sent me to you.

“This is my name forever;
thus am I to be remembered through all generations.”

Responsorial PsalmPS 103: 1-2, 3-4, 6-7, 8, 11.

R. (8a)  The Lord is kind and merciful.
Bless the LORD, O my soul;
and all my being, bless his holy name.
Bless the LORD, O my soul,
and forget not all his benefits.
R. The Lord is kind and merciful.
He pardons all your iniquities,
heals all your ills,
He redeems your life from destruction,
crowns you with kindness and compassion.
R. The Lord is kind and merciful.
The LORD secures justice
and the rights of all the oppressed.
He has made known his ways to Moses,
and his deeds to the children of Israel.
R. The Lord is kind and merciful.
Merciful and gracious is the LORD,
slow to anger and abounding in kindness.
For as the heavens are high above the earth,
so surpassing is his kindness toward those who fear him.
R. The Lord is kind and merciful.

Reading 21 COR 10:1-6, 10-12

I do not want you to be unaware, brothers and sisters, 
that our ancestors were all under the cloud 
and all passed through the sea, 
and all of them were baptized into Moses 
in the cloud and in the sea.
All ate the same spiritual food, 
and all drank the same spiritual drink, 
for they drank from a spiritual rock that followed them, 
and the rock was the Christ.
Yet God was not pleased with most of them, 
for they were struck down in the desert.

These things happened as examples for us, 
so that we might not desire evil things, as they did. 
Do not grumble as some of them did, 
and suffered death by the destroyer.
These things happened to them as an example, 
and they have been written down as a warning to us, 
upon whom the end of the ages has come.
Therefore, whoever thinks he is standing secure 
should take care not to fall.

Verse Before The GospelMT 4:17

Repent, says the Lord;
the kingdom of heaven is at hand.

GospelLK 13:1-9

Some people told Jesus about the Galileans
whose blood Pilate had mingled with the blood of their sacrifices.
Jesus said to them in reply, 
"Do you think that because these Galileans suffered in this way 
they were greater sinners than all other Galileans?
By no means!
But I tell you, if you do not repent,
you will all perish as they did!
Or those eighteen people who were killed 
when the tower at Siloam fell on them—
do you think they were more guilty 
than everyone else who lived in Jerusalem?
By no means!
But I tell you, if you do not repent,
you will all perish as they did!"

And he told them this parable: 
"There once was a person who had a fig tree planted in his orchard, 
and when he came in search of fruit on it but found none,
he said to the gardener,
'For three years now I have come in search of fruit on this fig tree 
but have found none.
So cut it down.
Why should it exhaust the soil?'
He said to him in reply,
'Sir, leave it for this year also, 
and I shall cultivate the ground around it and fertilize it; 
it may bear fruit in the future.
If not you can cut it down.'"
Mar 17, 2019

Second Sunday of Lent
Lectionary: 27

Reading 1GN 15:5-12, 17-18

The Lord God took Abram outside and said, 
"Look up at the sky and count the stars, if you can.
Just so," he added, "shall your descendants be."
Abram put his faith in the LORD, 
who credited it to him as an act of righteousness.

He then said to him, 
"I am the LORD who brought you from Ur of the Chaldeans 
to give you this land as a possession."
"O Lord GOD," he asked, 
"how am I to know that I shall possess it?"
He answered him, 
"Bring me a three-year-old heifer, a three-year-old she-goat, 
a three-year-old ram, a turtledove, and a young pigeon."
Abram brought him all these, split them in two, 
and placed each half opposite the other; 
but the birds he did not cut up.
Birds of prey swooped down on the carcasses, 
but Abram stayed with them.
As the sun was about to set, a trance fell upon Abram, 
and a deep, terrifying darkness enveloped him.

When the sun had set and it was dark, 
there appeared a smoking fire pot and a flaming torch, 
which passed between those pieces.
It was on that occasion that the LORD made a covenant with Abram,
saying: "To your descendants I give this land, 
from the Wadi of Egypt to the Great River, the Euphrates."

Responsorial PsalmPS 27:1, 7-8, 8-9, 13-14.

R. (1a)  The Lord is my light and my salvation.
The LORD is my light and my salvation;
whom should I fear?
The LORD is my life's refuge;
of whom should I be afraid?
R. The Lord is my light and my salvation.
Hear, O LORD, the sound of my call;
have pity on me, and answer me.
Of you my heart speaks; you my glance seeks.
R. The Lord is my light and my salvation.
Your presence, O LORD, I seek.
Hide not your face from me;
do not in anger repel your servant.
You are my helper: cast me not off.
R. The Lord is my light and my salvation.
I believe that I shall see the bounty of the LORD
in the land of the living.
Wait for the LORD with courage;
be stouthearted, and wait for the LORD.
R. The Lord is my light and my salvation.

Reading 2 PHIL 3:17—4:1

Join with others in being imitators of me, brothers and sisters, 
and observe those who thus conduct themselves 
according to the model you have in us.
For many, as I have often told you 
and now tell you even in tears, 
conduct themselves as enemies of the cross of Christ.
Their end is destruction.
Their God is their stomach; 
their glory is in their "shame."
Their minds are occupied with earthly things.
But our citizenship is in heaven, 
and from it we also await a savior, the Lord Jesus Christ.
He will change our lowly body
to conform with his glorified body 
by the power that enables him also 
to bring all things into subjection to himself.

Therefore, my brothers and sisters,
whom I love and long for, my joy and crown, 
in this way stand firm in the Lord.

OrPHIL 3:20—4:1

Brothers and sisters:
Our citizenship is in heaven, 
and from it we also await a savior, the Lord Jesus Christ.
He will change our lowly body
to conform with his glorified body 
by the power that enables him also 
to bring all things into subjection to himself.

Therefore, my brothers and sisters,
whom I love and long for, my joy and crown, 
in this way stand firm in the Lord, beloved.

Verse Before The GospelCF. MT 17:5

From the shining cloud the Father's voice is heard:
This is my beloved Son, hear him.

GospelLK 9:28B-36

Jesus took Peter, John, and James 
and went up the mountain to pray.
While he was praying his face changed in appearance 
and his clothing became dazzling white.
And behold, two men were conversing with him, Moses and Elijah, 
who appeared in glory and spoke of his exodus 
that he was going to accomplish in Jerusalem.
Peter and his companions had been overcome by sleep, 
but becoming fully awake, 
they saw his glory and the two men standing with him.
As they were about to part from him, Peter said to Jesus, 
"Master, it is good that we are here;
let us make three tents,
one for you, one for Moses, and one for Elijah."
But he did not know what he was saying.
While he was still speaking, 
a cloud came and cast a shadow over them, 
and they became frightened when they entered the cloud.
Then from the cloud came a voice that said, 
"This is my chosen Son; listen to him."
After the voice had spoken, Jesus was found alone.
They fell silent and did not at that time 
tell anyone what they had seen.

Mar 10, 2019

I Domingo de Cuaresma

 

Primera lectura 

Dt 26, 4-10
En aquel tiempo, dijo Moisés al pueblo: "Cuando presentes las primicias de tus cosechas, el sacerdote tomará el cesto de tus manos y lo pondrá ante el altar del Señor, tu Dios. Entonces tú dirás estas palabras ante el Señor, tu Dios:

'Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto y se estableció allí con muy pocas personas; pero luego creció hasta convertirse en una gran nación, potente y numerosa.

Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra humillación, nuestros trabajos y nuestra angustia. El Señor nos sacó de Egipto con mano poderosa y brazo protector, con un terror muy grande, entre señales y portentos; nos trajo a este país y nos dio esta tierra, que mana leche y miel. Por eso ahora yo traigo aquí las primicias de la tierra que tú, Señor, me has dado'.

Una vez que hayas dejado tus primicias ante el Señor, te postrarás ante él para adorarlo''.


Salmo Responsorial

Salmo 90, 1-2. 10-11. 12-13. 14-15
R. (cf. 15b) Tú eres mi Dios y en ti confío.
Tú, que vivas al amparo del Altísimo
y descansas a la sombra del todopoderoso,
dile al Señor: "Tu eres mi refugio y fortaleza; 
tú eres mi Dios y en ti confío". 
R. Tú eres mi Dios y en ti confío.
No te sucederá desgracia alguna,
ninguna calamidad caerá sobre tu casa, 
pues el Señor ha dado a sus ángeles la orden 
de protegerte a donde quiera  que vayas.  
R. Tú eres mi Dios y en ti confío.
Los ángeles de Dios te llevarán en brazos 
para que no te tropieces con las piedras,
podrás pisar los escorpiones y las víboras
y dominar las fieras.   
R. Tú eres mi Dios y en ti confío.
"Puesto que tú me conoces y me amas, dice el Señor, 
yo te libraré y te pondré a salvo. 
Cuando tú me invoques, yo te escucharé,
y en tus angustias estaré contigo, 
te libraré de ellas y te colmaré de honores".  
R. Tú eres mi Dios y en ti confío.


Segunda Lectura

Rom 10, 8-13
Hermanos: La Escritura afirma: Muy a tu alcance, en tu boca y en tu corazón, se encuentra la salvación, esto es, el asunto de la fe que predicamos. Porque basta que cada uno declare con su boca que Jesús es el Señor y que crea en su corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, para que pueda salvarse.

En efecto, hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad y declarar con la boca para alcanzar la salvación. Por eso dice la Escritura: Ninguno que crea en él quedará defraudado, porque no existe diferencia entre judío y no judío, ya que uno mismo es el Señor de todos, espléndido con todos los que lo invocan, pues todo el que invoque al Señor como a su Dios, será salvado por él.


Aclamación antes del Evangelio

Mt 4, 4
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre,
sino también de toda palabra
que sale de la boca de Dios.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.


Evangelio

Lc 4, 1-13
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán y conducido por el mismo Espíritu, se internó en el desierto, donde permaneció durante cuarenta días y fue tentado por el demonio.

No comió nada en aquellos días, y cuando se completaron, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: "Si eres el Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan". Jesús le contestó: "Está escrito: No sólo de pan vive el hombre".

Después lo llevó el diablo a un monte elevado y en un instante le hizo ver todos los reinos de la tierra y le dijo: "A mí me ha sido entregado todo el poder y la gloria de estos reinos, y yo los doy a quien quiero. Todo esto será tuyo, si te arrodillas y me adoras". Jesús le respondió: "Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás".

Entonces lo llevó a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: "Si eres el Hijo de Dios, arrójate desde aquí, porque está escrito: Los ángeles del Señor tienen órdenes de cuidarte y de sostenerte en sus manos, para que tus pies no tropiecen con las piedras". Pero Jesús le respondió: "También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios".

Concluidas las tentaciones, el diablo se retiró de él, hasta que llegara la hora.
Mar 10, 2019

First Sunday of Lent
Lectionary: 24

Reading 1 DT 26:4-10

Moses spoke to the people, saying: 
"The priest shall receive the basket from you 
and shall set it in front of the altar of the LORD, your God.
Then you shall declare before the Lord, your God, 
'My father was a wandering Aramean 
who went down to Egypt with a small household 
and lived there as an alien.
But there he became a nation 
great, strong, and numerous.
When the Egyptians maltreated and oppressed us, 
imposing hard labor upon us, 
we cried to the LORD, the God of our fathers, 
and he heard our cry
and saw our affliction, our toil, and our oppression.
He brought us out of Egypt
with his strong hand and outstretched arm,
with terrifying power, with signs and wonders;
and bringing us into this country,
he gave us this land flowing with milk and honey.
Therefore, I have now brought you the firstfruits
of the products of the soil 
which you, O LORD, have given me.'
And having set them before the Lord, your God, 
you shall bow down in his presence."

Responsorial PsalmPS 91:1-2, 10-11, 12-13, 14-15.

R. (cf. 15b)  Be with me, Lord, when I am in trouble.
You who dwell in the shelter of the Most High,
who abide in the shadow of the Almighty,
say to the LORD, "My refuge and fortress,
my God in whom I trust."
R. Be with me, Lord, when I am in trouble.
No evil shall befall you,
nor shall affliction come near your tent,
For to his angels he has given command about you,
that they guard you in all your ways.
R. Be with me, Lord, when I am in trouble.
Upon their hands they shall bear you up,
lest you dash your foot against a stone.
You shall tread upon the asp and the viper;
you shall trample down the lion and the dragon.
R. Be with me, Lord, when I am in trouble.
Because he clings to me, I will deliver him;
I will set him on high because he acknowledges my name.
He shall call upon me, and I will answer him;
I will be with him in distress;
I will deliver him and glorify him.
R. Be with me, Lord, when I am in trouble.

Reading 2ROM 10:8-13

Brothers and sisters:
What does Scripture say?
The word is near you,
in your mouth and in your heart

—that is, the word of faith that we preach—, 
for, if you confess with your mouth that Jesus is Lord 
and believe in your heart that God raised him from the dead, 
you will be saved.
For one believes with the heart and so is justified, 
and one confesses with the mouth and so is saved.
For the Scripture says, 
No one who believes in him will be put to shame.
For there is no distinction between Jew and Greek; 
the same Lord is Lord of all,
enriching all who call upon him.
For "everyone who calls on the name of the Lord will be saved."

Verse Before The GospelMT 4:4B

One does not live on bread alone,
but on every word that comes forth from the mouth of God.

GospelLK 4:1-13

Filled with the Holy Spirit, Jesus returned from the Jordan 
and was led by the Spirit into the desert for forty days, 
to be tempted by the devil.
He ate nothing during those days, 
and when they were over he was hungry.
The devil said to him,
"If you are the Son of God, 
command this stone to become bread."
Jesus answered him, 
"It is written, One does not live on bread alone."
Then he took him up and showed him
all the kingdoms of the world in a single instant.
The devil said to him,
"I shall give to you all this power and glory; 
for it has been handed over to me, 
and I may give it to whomever I wish.
All this will be yours, if you worship me."
Jesus said to him in reply,
"It is written:
You shall worship the Lord, your God,
and him alone shall you serve."

Then he led him to Jerusalem, 
made him stand on the parapet of the temple, and said to him,
"If you are the Son of God,
throw yourself down from here, for it is written:
He will command his angels concerning you, to guard you,
and:
With their hands they will support you,
lest you dash your foot against a stone."

Jesus said to him in reply,
"It also says,
You shall not put the Lord, your God, to the test."
When the devil had finished every temptation, 
he departed from him for a time.
Mar 3, 2019

VIII Domingo Ordinario

Primera lectura 

Sir 27, 5-8
Al agitar el cernidor, aparecen las basuras;
en la discusión aparecen los defectos del hombre.
En el horno se prueba la vasija del alfarero;
la prueba del hombre está en su razonamiento.
El fruto muestra cómo ha sido el cultivo de un árbol;
la palabra muestra la mentalidad del hombre.
Nunca alabes a nadie antes de que hable,
porque ésa es la prueba del hombre.


Salmo Responsorial

Del Salmo 91
R. (cf. 2a) ¡Qué bueno es darte gracias, Señor!
¡Qué bueno es darte gracias, Dios altísimo,
y celebrar tu nombre, 
pregonando tu amor cada mañana 
y tu fidelidad, todas las noches!  
R. ¡Qué bueno es darte gracias, Señor!
Los justos crecerán como las palmas,
como los cedros en los altos montes;
plantados en la casa del Señor,
en medio de sus atrios darán flores.  
R. ¡Qué bueno es darte gracias, Señor!
Seguirán dando fruto en su vejez,
frondosos y lozanos como jóvenes, 
para anunciar que en Dios, mi protector,
ni maldad ni injusticia se conocen.   
R. ¡Qué bueno es darte gracias, Señor!


Segunda lectura

1 Cor 15, 54-58
Hermanos: Cuando nuestro ser corruptible y mortal se revista de incorruptibilidad e inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: La muerte ha sido aniquilada por la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado y la fuerza del pecado es la ley. Gracias a Dios, que nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo.

Así pues, hermanos míos muy amados, estén firmes y permanezcan constantes, trabajando siempre con fervor en la obra de Cristo, puesto que ustedes saben que sus fatigas no quedarán sin recompensa por parte del Señor.


Aclamación antes del Evangelio

Cfr Flp 2, 15. 16
R. Aleluya, aleluya.
Iluminen al mundo con la luz
del Evangelio reflejada en su vida.
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 6, 39-45
En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo: "¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; pero cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano: 'Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo', si no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la paja del ojo de tu hermano.

No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos. El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón".
Mar 3, 2019

Eighth Sunday in Ordinary Time

Reading 1SIR 27:4-7

When a sieve is shaken, the husks appear;
so do one's faults when one speaks.
As the test of what the potter molds is in the furnace,
so in tribulation is the test of the just.
The fruit of a tree shows the care it has had;
so too does one's speech disclose the bent of one's mind.
Praise no one before he speaks,
for it is then that people are tested.

Responsorial PsalmPS 92:2-3, 13-14, 15-16

R. (cf. 2a) Lord, it is good to give thanks to you.
It is good to give thanks to the LORD,
to sing praise to your name, Most High,
To proclaim your kindness at dawn
and your faithfulness throughout the night.
R. Lord, it is good to give thanks to you.
The just one shall flourish like the palm tree,
like a cedar of Lebanon shall he grow.
They that are planted in the house of the LORD
shall flourish in the courts of our God.
R. Lord, it is good to give thanks to you.
They shall bear fruit even in old age;
vigorous and sturdy shall they be,
Declaring how just is the LORD,
my rock, in whom there is no wrong.
R. Lord, it is good to give thanks to you.

Reading 21 COR 15:54-58

Brothers and sisters:
When this which is corruptible clothes itself with incorruptibility
and this which is mortal clothes itself with immortality,
then the word that is written shall come about:
 Death is swallowed up in victory.
Where, O death, is your victory?
Where, O death, is your sting?

The sting of death is sin,
and the power of sin is the law.
But thanks be to God who gives us the victory
through our Lord Jesus Christ.

Therefore, my beloved brothers and sisters,
be firm, steadfast, always fully devoted to the work of the Lord,
knowing that in the Lord your labor is not in vain.

AlleluiaPHIL 2:15D, 16A

R. Alleluia, alleluia.
Shine like lights in the world
as you hold on to the word of life.
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 6:39-45

Jesus told his disciples a parable,
"Can a blind person guide a blind person?
Will not both fall into a pit?
No disciple is superior to the teacher;
but when fully trained,
every disciple will be like his teacher.
Why do you notice the splinter in your brother's eye,
but do not perceive the wooden beam in your own?
How can you say to your brother,
'Brother, let me remove that splinter in your eye,'
when you do not even notice the wooden beam in your own eye?
You hypocrite!  Remove the wooden beam from your eye first;
then you will see clearly
to remove the splinter in your brother's eye.

"A good tree does not bear rotten fruit,
nor does a rotten tree bear good fruit.
For every tree is known by its own fruit.
For people do not pick figs from thornbushes,
nor do they gather grapes from brambles.
A good person out of the store of goodness in his heart produces good,
but an evil person out of a store of evil produces evil;
for from the fullness of the heart the mouth speaks."
Feb 24, 2019

VII Domingo Ordinario

Primera lectura 

1 Sam 26, 2. 7-9. 12-13. 22-23
En aquellos días, Saúl se puso en camino con tres mil soldados israelitas, bajó al desierto de Zif en persecución de David y acampo en Jakilá.

David y Abisay fueron de noche al campamento enemigo y encontraron a Saúl durmiendo entre los carros; su lanza estaba clavada en tierra, junto a su cabecera, y en torno a él dormían Abner y su ejército. Abisay dijo entonces a David: "Dios te está poniendo al enemigo al alcance de tu mano. Deja que lo clave ahora en tierra con un solo golpe de su misma lanza. No hará falta repetirlo". Pero David replicó: "No lo mates. ¿Quién puede atentar contra el ungido del Señor y quedar sin pecado?"

Entonces cogió David la lanza y el jarro de agua de la cabecera de Saúl y se marchó con Abisay. Nadie los vio, nadie se enteró y nadie despertó; todos siguieron durmiendo, porque el Señor les había enviado un sueño profundo.

David cruzó de nuevo el valle y se detuvo en lo alto del monte, a gran distancia del campamento de Saúl. Desde ahí gritó: "Rey Saúl, aquí está tu lanza, manda a alguno de tus criados a recogerla. El Señor le dará a cada uno según su justicia y su lealtad, pues él te puso hoy en mis manos, pero yo no quise atentar contra el ungido del Señor".


Salmo Responsorial

Del Salmo 102 
R. (8a) El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice al Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía,
y no te olvides de sus beneficios.  
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor perdona tus pecados
y cura tus enfermedades;
él rescata tu vida del sepulcro
y te colma de amor y de ternura.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor es compasivo y misericordioso,
Lento para enojarse y generoso para perdonar.
No nos trata como merecen nuestras culpas,
ni nos paga según nuestros pecados.   
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
Como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos;
como un padre es compasivo con sus hijos,
así es compasivo el Señor con quien lo ama. 
R. El Señor es compasivo y misericordioso.


Segunda lectura

1 Cor 15, 45-49
Hermanos: La Escritura dice que el primer hombre, Adán, fue un ser que tuvo vida; el último Adán es espíritu que da la vida. Sin embargo, no existe primero lo vivificado por el Espíritu, sino lo puramente humano; lo vivificado por el Espíritu viene después.

El primer hombre, hecho de tierra, es terreno; el segundo viene del cielo. Como fue el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como es el hombre celestial, así serán los celestiales. Y del mismo modo que fuimos semejantes al hombre terreno, seremos también semejantes al hombre celestial.


Aclamación antes del Evangelio

Jn 13, 34
R. Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor,
que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 6, 27-38
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien sólo a los que les hacen el bien, ¿qué tiene de extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestan solamente cuando esperan cobrar, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después.

Ustedes, en cambio, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa. Así tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno hasta con los malos y los ingratos. Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos''.
Feb 24, 2019

Seventh Sunday in Ordinary Time

Reading 11 SM 26:2, 7-9, 12-13, 22-23

In those days, Saul went down to the desert of Ziph
with three thousand picked men of Israel,
to search for David in the desert of Ziph.
So David and Abishai went among Saul’s soldiers by night
and found Saul lying asleep within the barricade,
with his spear thrust into the ground at his head
and Abner and his men sleeping around him.

Abishai whispered to David:
“God has delivered your enemy into your grasp this day.
Let me nail him to the ground with one thrust of the spear;
I will not need a second thrust!”
But David said to Abishai, “Do not harm him,
for who can lay hands on the LORD’s anointed and remain unpunished?”
So David took the spear and the water jug from their place at Saul’s         head,
and they got away without anyone’s seeing or knowing or awakening.
All remained asleep,
because the LORD had put them into a deep slumber.

Going across to an opposite slope,
David stood on a remote hilltop
at a great distance from Abner, son of Ner, and the troops.
He said: “Here is the king’s spear.
Let an attendant come over to get it.
The LORD will reward each man for his justice and faithfulness.
Today, though the LORD delivered you into my grasp,
I would not harm the LORD’s anointed.”

Responsorial PsalmPS 103:1-2, 3-4, 8, 10, 12-13

R. (8a) The Lord is kind and merciful.
Bless the LORD, O my soul;
and all my being, bless his holy name.
Bless the LORD, O my soul,
and forget not all his benefits.
R. The Lord is kind and merciful.
He pardons all your iniquities,
heals all your ills.
He redeems your life from destruction,
crowns you with kindness and compassion.
R. The Lord is kind and merciful.
Merciful and gracious is the LORD,
slow to anger and abounding in kindness.
Not according to our sins does he deal with us,
nor does he requite us according to our crimes.
R. The Lord is kind and merciful.
As far as the east is from the west,
so far has he put our transgressions from us.
As a father has compassion on his children,
so the LORD has compassion on those who fear him.
R. The Lord is kind and merciful.

Reading 21 COR 15:45-49

Brothers and sisters:
It is written, The first man, Adam, became a living being, 
the last Adam a life-giving spirit.
But the spiritual was not first;
rather the natural and then the spiritual.
The first man was from the earth, earthly;
the second man, from heaven.
As was the earthly one, so also are the earthly,
and as is the heavenly one, so also are the heavenly.
Just as we have borne the image of the earthly one,
we shall also bear the image of the heavenly one.

AlleluiaJN 13:34

R. Alleluia, alleluia.
I give you a new commandment, says the Lord:
love one another as I have loved you.
R. Alleluia, alleluia.

GospelLK 6:27-38

Jesus said to his disciples:
“To you who hear I say,
love your enemies, do good to those who hate you,
bless those who curse you, pray for those who mistreat you.
To the person who strikes you on one cheek,
offer the other one as well,
and from the person who takes your cloak,
do not withhold even your tunic.
Give to everyone who asks of you,
and from the one who takes what is yours do not demand it back.
Do to others as you would have them do to you.
For if you love those who love you,
what credit is that to you?
Even sinners love those who love them.
And if you do good to those who do good to you,
what credit is that to you?
Even sinners do the same.
If you lend money to those from whom you expect repayment,
what credit is that to you?
Even sinners lend to sinners,
and get back the same amount.
But rather, love your enemies and do good to them,
and lend expecting nothing back;
then your reward will be great
and you will be children of the Most High,
for he himself is kind to the ungrateful and the wicked.
Be merciful, just as your Father is merciful.

“Stop judging and you will not be judged.
Stop condemning and you will not be condemned.
Forgive and you will be forgiven.
Give, and gifts will be given to you;
a good measure, packed together, shaken down, and overflowing,
will be poured into your lap.
For the measure with which you measure
will in return be measured out to you.” 
Feb 17, 2019

VI Domingo Ordinario

Primera lectura 

Jer 17, 5-8
Esto dice el Señor:
"Maldito el hombre que confía en el hombre,
que en él pone su fuerza
y aparta del Señor su corazón.
Será como un cardo en la estepa,
que nunca disfrutará de la lluvia.
Vivirá en la aridez del desierto,
en una tierra salobre e inhabitable.

Bendito el hombre que confía en el Señor
y en él pone su esperanza.
Será como un árbol plantado junto al agua,
que hunde en la corriente sus raíces;
cuando llegue el calor, no lo sentirá
y sus hojas se conservarán siempre verdes;
en año de sequía no se marchitará
ni dejará de dar frutos".


Salmo Responsorial

Del Salmo 1
R. (Sal 39, 5a) Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Dichoso aquel que no se guía
por mundanos criterios,
que no anda en malos pasos
ni se burla del bueno,
que ama la ley de Dios 
y se goza en cumplir sus mandamientos. 
R. Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Es como un árbol plantado junto al río, 
que da fruto a su tiempo 
y nunca se marchita.
En todo tendrá éxito. 
R. Dichoso el hombre que confía en el Señor.
En cambio los malvados
serán como la paja barrida por el viento.
Porque el Señor protege el camino del justo
y al malo sus caminos acaban por perderlo. 
R. Dichoso el hombre que confía en el Señor. 


Segunda lectura

1 Cor 15, 12. 16-20
Hermanos: Si hemos predicado que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que algunos de ustedes andan diciendo que los muertos no resucitan? Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, es vana la fe de ustedes; y por lo tanto, aún viven ustedes en pecado, y los que murieron en Cristo, perecieron. Si nuestra esperanza en Cristo se redujera tan sólo a las cosas de esta vida, seríamos los más infelices de todos los hombres. Pero no es así, porque Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos.


Aclamación antes del Evangelio

Lc 6, 23ab
R. Aleluya, aleluya.
Alégrense ese día y salten de gozo,
porque su recompensa será grande en el cielo, dice el Señor.
R. Aleluya.


Evangelio

Lc 6, 17. 20-26
En aquel tiempo, Jesús descendió del monte con sus discípulos y sus apóstoles y se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y de Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón.

Mirando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo:
"Dichosos ustedes los pobres,
porque de ustedes es el Reino de Dios.
Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre,
porque serán saciados.
Dichosos ustedes los que lloran ahora,
porque al fin reirán.

Dichosos serán ustedes cuando los hombres los aborrezcan y los expulsen de entre ellos, y cuando los insulten y maldigan por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Pues así trataron sus padres a los profetas.

Pero, ¡ay de ustedes, los ricos,
porque ya tienen ahora su consuelo!
¡Ay de ustedes, los que se hartan ahora,
porque después tendrán hambre!
¡Ay de ustedes, los que ríen ahora,
porque llorarán de pena!
¡Ay de ustedes, cuando todo el mundo los alabe,
porque de ese modo trataron sus padres a los falsos profetas!"
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